Las preguntas de fondo son ¿por qué los humanos debemos trabajar determinada jornada? ¿Cómo llegamos a eso?, es una historia de miles de años.

Los Orígenes de la Jornada Laboral Extensa

En la evolución del “trabajo para otros”, los esclavos fueron la primera “fuerza de trabajo masiva” en el principio de los tiempos históricos, ya sea en Mesopotamia, el Yucatán, en Egipto o en la Gran Muralla, los esclavos trabajaban, sin paga, día y noche hasta morir, sin derecho alguno, mal alimentados hasta el agotamiento, trabajo casi 24/7. Igual fueron un bien de producción costoso, sin sueldo, sin derecho a un alma y sin derechos de ningún tipo. Miles de veces se rebelaron, miles de veces fueron sangrientamente aplastados.

Luego, en algún momento, los esclavos dejaron de ser abundantes y baratos, hubo que seguir cazándolos brutalmente, protegerlos, ayudar a su reproducción, alimentarlos mejor, dejar que descansaran un poco.

El primer país que abolió la esclavitud en américa fue Haití en 1803, en 1761 lo había hecho Portugal, la abolió… en Portugal, no en su tráfico y en sus colonias. en 1823 se abolió en Chile (Ramón Freire), En 1894 se abolió en Francia y sus territorios coloniales, en 1888 lo hizo Brasil, y recién en 1980 lo hizo Mauritania. Se supone que las revoluciones sociales, los avances tecnológicos y políticos que trajo el desarrollo de la revolución industrial 1760-1840 terminaron, (casi) con la esclavitud en el planeta.

Aparece entonces durante los siglos 18, 19, y 20 una clase, esclava aun, de una reducida clase dominante, la propietaria de la tecnología y los bienes de producción, propietarias además de la religión, las armas y con leyes generadas por ellos mismos como herramientas de control total en sus manos. Dueña del salario, un salario sabiamente dosificado para mantener el control. Con esto llegamos a los tiempos modernos, donde se ha dado la lucha por la jornada de trabajo asalariado, ya no esclavo.

Primeras Regulaciones

Hubo una norma en 1496, pleno renacimiento, en Gran Bretaña, según la cual la jornada de trabajo de los obreros duraba como máximo 15 horas: desde las 5 de la mañana hasta las 8 de la noche. La mujer, como reproductora de mano de obra pasó a tener un lugar fundamental en el ordenamiento productivo, prisionera de 8 hasta 16 hijos (mi bisabuela a finales del siglo XIX). Curiosamente, los explotadores y codiciosos de la época, se dieron cuenta que un operario agotado y descontento producía cada vez peor, para nosotros hoy pareciera algo lógico, pero por mucho tiempo no se dieron cuenta, a pesar que la productividad había mejorado notablemente.

El Día de Descanso

“…El domingo, o “día del señor” es el primer día de la semana litúrgica en la tradición cristiana, al igual que lo es en otras tradiciones culturales. El domingo es considerado un día feriado o festivo en la mayoría de los países del mundo y es parte del fin de semana. Por lo tanto, eso de que se trabaja 5 o 6 días de cada “semana o fase lunar” es bastante antiguo.

La Lucha por las 8 Horas

A finales de la gran revolución mexicana iniciada en 1910, ya en 1917 con Venustiano Carranza la constitución mexicana establece la jornada de 8 horas… y así, llegar a las 8 horas de hoy día no fue nada fácil, corrió mucha sangre por ello. Reino Unido las acordó recién en 1950. En las salitreras chilenas, desde 1889 hasta 1921, los trabajadores operaban durante 12 horas, 10 de trabajo continuo estricto y 2 de traslados. Hoy en día un operario santiaguino trabaja 9 horas supervisadas y se traslada ida y vuelta en 2 horas, pasa mínimo 11 horas en torno al trabajo.

Según documento de la Dirección del Trabajo del Gobierno de Chile: “La jornada laboral tiene una limitación temporal, por múltiples factores, entre ellos fisiológicos y económicos. “Las 48 horas semanales, que Chile adoptó en 1924. Al menos nuestra legislación reconoce que el trabajador o trabajadora “se cansa” y por razones de salud” debe recuperase para seguir trabajando. Si lo normal en Chile de hoy, 2019, es trabajar de lunes a viernes, entonces nuestra jornada laboral de 45 horas sigue de 9 horas día, sin considerar los tiempos de viaje, que para trabajadoras y trabajadores de Santiago son de hasta 3 horas cada día. La misma joranada salitrera de 1880. Antes de 2005 la jornada legal era de 9,6 horas. (aberrante, según avanza la humanidad ).

Tendencias Modernas: Hacia una Jornada Reducida

Hoy en día, desde el año 2000 en Francia y Reino Unido la jornada es de 6 horas. Con fin de jornada obligatorio, 30 horas semanales. Dos siglos de luchas de la “gente común” para pasar de 15 a 6 horas. Lo interesante es que de acuerdo a la bibliografía consultada, los PIB respectivos en Francia y el Reino Unido aumentaron, y la productividad por hora de trabajo subió 20 veces en 100 años (Maddison, OCDE 2011). Eso gracias a los robots, las máquinas y la computación.

Lo que sucedió en realidad no fue que a los dueños del capital se les ablandara la codicia. Con mayor inversión tecnológica y menos pagos de sueldos, la producción ha aumentado igual. Esto en las últimas décadas ha provocado crecimiento económico sostenido, Chile gana cada vez mas dinero y hay un aumento neto del desempleo.

El Desafío de la Informalidad

Según Fundación Sol, al 2017 el 48,6 % de los ocupados está en el sector formal y el 51,2 % en el sector informal en categorías como: “independiente encadenado, cuenta propia no profesional, familiar no remunerado, dependientes periféricos, asalariado desprotegido” y etc. Lo que parece chocante en los datos, es que a pesar que el sector productivo formal chileno gana cada vez más dinero y el PIB sigue subiendo a pesar de todo, más de la mitad de la población chilena está en empleo precarizado.

A pesar de estos datos un poco des-motivantes, el futuro indica que la necesidad de “tiempo de empleo” en el sector productivo va a disminuir en la medida que se incorpora mayor tecnología.

Productividad y Horas de Trabajo en la Región Asia-Pacífico

Si bien en el contexto global, los países de la región Asia Pacífico son los que tienen jornadas más largas de trabajo, en el marco de la OCDE y en comparación con la realidad de nuestro país, se evidencia que las economías con mayor cantidad de horas laborales no necesariamente se manifiestan en mayor productividad.

Al observar las cifras de 2015, Australia es el país de la región asiática que posee la jornada laboral más corta, sin embargo es el que logra mayor productividad. Una situación distinta ocurre en otros países como Corea o Japón, donde las altas jornadas no se condicen con el aporte monetario al Producto Interno Bruto.

La realidad laboral de los países del Asia Pacífico que conforman la OCDE es desigual en cuanto al promedio de horas trabajadas por año. Mientras Australia acumula un promedio de mil 665 horas anuales, Corea en el último lugar regional supera las dos mil. Por debajo de este umbral se sitúa Chile, con un promedio anual que llega a las mil 987 horas, solo 126 menos que Corea del Sur, en el último lugar de la región.

Relación entre Horas y Productividad

Pero si se analiza este dato en relación al aporte que cada una de esas horas hace al Producto Interno Bruto (PIB), tenemos que Australia aporta 56 dólares por hora, mientras que Japón 45 y Nueva Zelandia 42. En este ámbito, solo Australia se sitúa por encima del promedio de la OCDE, que es de 51 dólares la hora.

Para Efraín Salazar, experto en finanzas y administración de la Universidad de Carolina del Norte, la relación entre cantidad de horas y productividad puede ser directa, aunque es necesario considerar otros factores laborales. “La extensión de la jornada, en efecto, puede ser uno de los factores que determine los niveles de productividad, existen muchos estudios que concluyen en eso en distintas realidades el mundo. Pero lo más importante es que los trabajadores se desenvuelvan en un ambiente laboral estimulante para producir y, sobre todo, crear, pues muchas de las soluciones a problemas que a veces nos toman tiempo, los resolvemos rápidamente si estamos en un entorno de incentivos.

Otro de los indicadores económicos que podría asociarse a la cantidad de horas trabajadas es el PIB por cada persona empleada, que no es más que la división del producto por el empleo total, con el fin de medir el aporte del trabajo. Le sigue Japón con sus mil 719 horas anuales, que aporta 78 mil dólares por trabajador al total de 4.730 millones del PIB. En tercer lugar Nueva Zelandia, con 73 mil y Corea del Sur con 67 mil en el cuarto.

Según Salazar, siempre se marcarán diferencias entre lo que establecen las empresas en sus normas y lo que realmente se trabaja. “Esto pasa porque en muchos empleos se premia el trabajo extra, ya sea en la entrega de bonos por horas adicionales, o por alcanzar más rápido un objetivo determinado. Entonces para las personas que tienen más necesidades económicas, trabajar más tiempo significa aumentar el monto de su remuneración. Si observamos esto en términos de valor acumulado, la cantidad de horas no determina el aumento o disminución del PIB, ya que aquí están en juego otros elementos como el tipo de mercancías producidas, la complejidad de los procesos económicos, calificación de la mano de obra, etc.”, comentó.

Factores Culturales y Recomendaciones

Pese a que las cifras expuestas sean determinantes a la hora de analizar la relación entre horas de trabajo y su aporte real al crecimiento económico, las características culturales de las naciones son determinantes a la hora de evaluar la productividad. Para el caso australiano, según su Reporte Económico de la OCDE 2017, uno de cada cinco trabajadores trabaja más de 50 horas a la semana. Se trata del 14 por ciento de los hombres y el seis por ciento de las mujeres, esto se explica por la desigualdad en la composición de puestos directivos y por la necesidad de los padres de familia de incrementar el ingreso de los hogares.

Una situación distinta vive Japón, donde el gobierno se esfuerza año a año por reducir las excesivas horas de trabajo. Esto porque las extenuantes jornadas laborales producen altas tasas de suicidio en la población. Ante esta realidad, la OCDE en su Informe de Calidad de Vida recomienda a los gobiernos, que menos tiempo en el trabajo significa más tiempo en la familia. Más aún, las largas horas de trabajo son causa de enfermedades mentales y mayor incidencia en accidentes cerebrovasculares, además de enfermedades al corazón.

“Es un hecho que cuando observamos mes a mes el comportamiento económico de los países que tienen gran cantidad de feriados, o días puente, el crecimiento económico varía de mayor a menor según la cantidad de días no laborables que tuvieron. Alguien podría sugerir que si quitamos una o dos horas al día podría originarse el mismo efecto. La respuesta está en que la OCDE o el Foro Económico Mundial proponen recudir la jornada laboral, no plantean dejar de producir sino de reacomodar lo que hoy se hace en 10 horas, para que mañana lo hagamos en nueve y pasado en ocho, sin que se le impida a los trabajadores que lo necesiten, trabajar horas adicionales a su jornada.

Perspectivas Políticas y Sociales

Una mirada particular de esta discusión y del Proyecto que busca reducir la jornada laboral, tuvo el diputado Osvaldo Andrade, presidente de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social, quien expresó su conformidad respecto a discutir sobre la materia. “Valoro ampliamente el debate que abre este proyecto, porque Chile es uno de los países que tiene largas jornadas en relación a los países con los que nos comparamos usualmente, es el país que tiene menor días de vacaciones y la relación entre jornada y productividad es de las peores. Acerca de las posiciones que podrían desarrollarse en la discusión, el parlamentario agregó. “Será constructivo porque se evaluará cómo aumentar la productividad, pero también el rol que cumplen aquí los sistemas de capacitación. De igual manera cómo estamos viendo la jornada laboral y su relación con la cantidad de feriados, vacaciones, pero también como vemos jornadas continuas y discontinuas con acuerdo sindical, y en consecuencia la adaptabilidad pactada, donde ya tenemos avances en el trabajo de los garzones.

Desarrollo del Capitalismo y Movimientos Sociales en Chile

Desde fines del siglo XIX el desarrollo del capitalismo en Chile transformó profundamente el mundo del trabajo. Surgió un proletariado vinculado a la actividad minera, la incipiente industrialización y las actividades urbanas propias del crecimiento de las ciudades y puertos. Estas transformaciones del mundo laboral estuvieron marcadas por permanentes conflictos que dieron lugar a sostenidos movimientos sociales. Poco a poco, los trabajadores fueron logrando una legislación social que permitió mejorar sus paupérrimas condiciones de trabajo.

Es así como, desde 1907 en adelante, lentamente se va promulgando una legislación social: el descanso dominical, los días feriados, la silla para empleados y obreros del comercio, salas cunas en los establecimientos industriales. Al comenzar la década de 1920, la candidatura de Arturo Alessandri Palma alentó las esperanzas de los trabajadores al manifestarse, en su campaña, a favor de promulgar una legislación social que armonizara las relaciones entre el capital y el trabajo como estaba sucediendo en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, durante su gobierno los parlamentarios se mostraron más preocupados de legislar una ley que aumentaba su dieta parlamentaria que las leyes laborales.

Después de los convulsionados sucesos políticos que llevaron al poder al general Carlos Ibáñez del Campo en 1927, comenzó la aplicación de la nueva legislación laboral. La gran diversidad de leyes laborales, reglamentos y decretos relacionados con su aplicación, hizo necesaria la dictación de un solo cuerpo legal para facilitar su estudio, divulgación y aplicación.

El Futuro del Trabajo y el Tiempo Libre

Lo interesante de todo esto para Valparaíso, es que en los tres destinos analizados al principio: Estudiar, turistear y hacer cultura creativa, Valparaíso será la ciudad ideal para ocupar ese aumento del valioso “tiempo propio”, que finalmente no ocuparemos para engrandecer bolsillos de terceros.

Vienen los tiempos en que la humanidad va a conquistar espacios para la negación de la negación del ocio, o sea el ocio. En otras palabra “tiempo libre”, como una oportunidad nueva e impresionante de desarrollo para la humanidad toda. Un neo renacimiento del siglo XXI.

Tabla Comparativa de Horas de Trabajo y Productividad (OCDE, 2015)

País Horas Anuales Trabajadas Aporte al PIB por Hora (USD)
Australia 1665 56
Japón --- 45
Nueva Zelanda --- 42
Corea del Sur >2000 ---
Chile 1987 ---
Promedio OCDE --- 51

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