Para todos los docentes es sabido que el inicio de una clase es uno de los momentos cruciales en el aula, pues marca la entrada a la experiencia que seguirá a esos primeros minutos. El ciclo didáctico con que se desarrolla una clase se compone de los conocidos momentos inicio, desarrollo y cierre. Su implementación en el aula exige que el docente otorgue a cada momento el tiempo necesario, el énfasis adecuado y la relevancia que le corresponde según el propósito que poseen.

A pesar del impacto y relevancia que el inicio tiene para que los estudiantes se motiven con la clase y desarrollen una disposición positiva al aprendizaje, muchas veces este momento se vuelve monótono, previsible, dificultando el logro de un clima adecuado para el aprendizaje, y por tanto, afectando los otros dos momentos que le siguen y en consecuencia el logro del objetivo de la clase.

Entonces, el desafío para los docentes es proponer un inicio de clases que motive a los estudiantes, les disponga positivamente al aprendizaje a partir de expectativas claras, y favorezca el desarrollo de un clima adecuado para el logro del objetivo. Sin embargo, muchas veces ocurre que se acaban las ideas originales para iniciar la clase de manera diferente cada vez.

No quedarse siempre con la misma estructura, muchas veces sugerida en documentos oficiales a modo de ejemplo, y buscar recursos o estrategias que puedan generar un quiebre en la rutina de las clases, puede ayudar a generar expectativas y activar la curiosidad e interés de los estudiantes necesarias para el logro de los objetivos de aprendizaje propuestos para la clase.

Doce Ideas Creativas para Comenzar tus Clases

  1. Charlas relámpago: Los estudiantes tendrán que dar charlas de 60 segundos sobre cualquier tema, desde temas seleccionados por ellos mismos que les apasionen o en los que tengan experiencia, hasta temas elegidos por el docente. Lo mejor de esta actividad es que ofrece la oportunidad de ganar a estudiantes que puede que no destaquen en otras actividades que comparten con sus compañeros durante el resto del día.
  2. Silencio reflexivo: Invite a estar los primeros 10 minutos en completo silencio. Solamente si está familiarizado con esta técnica y puede hacerlo bien.
  3. Debates ágiles: Este juego entrena las cualidades como debatientes, tanto para defender temas, como para apoyar posturas contrarias.
  4. Micro-relatos colaborativos: Escribe una frase para iniciar un relato (por ej.: “El verano me recuerda a …”) en varias hojas de papel que repartirás alrededor del aula. Explica a los alumnos cómo rotarán los papeles para que a todos les llegue. Deben leer los comentarios de sus compañeros antes de plasmar su frase o idea. Podrán construir juntos un relato a partir de las ideas de otros.
  5. Inspiración auditiva: Hay muchos podcasts que valen la pena. Puede ser bueno para acercarse a un tema o contenido y también es útil para modelar un posible debate posterior.
  6. Exploración visual: Encuentra una imagen interesante que se haya viralizado y compártela con ellos. Puede servir para iniciar un trabajo, un debate o una práctica. O simplemente para romper el hielo con algo con lo que están familiarizados los estudiantes.
  7. Fragmentos literarios: Un poema, un fragmento de un libro, de un cómic, de un artículo e incluso de un mensaje compartido en una red social.
  8. Anécdotas personales: Cuéntales una historia de tu infancia o algo que te ocurrió el fin de semana.
  9. Desafío creativo: Busca algo divertido, creativo, incluso insustancial.
  10. El poder de los tweets: Los tweets son cortos, rápidos y van al grano.

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