La tasa de desempleo es solo una hoja del árbol o la punta de un iceberg. Cuando miramos esta cifra pocas conclusiones podemos sacar, sobre todo si estamos hablando de hacer un análisis más profundo de la salud laboral (y/o previsional) de las personas en Chile. ¿Por qué? Porque esta cifra se construye a partir de otras dos: los ocupados y la fuerza laboral, por lo que debemos hacer “doble click”.
¿Qué debemos mirar al analizar el desempleo?
El acróstico TRABAJO nos guía:
T de Tasa de Desempleo
Para que estemos todos en la misma página, esta estadística se mide como los Desocupados/Fuerza de Trabajo, y los desocupados son la Fuerza de Trabajo menos los Ocupados. Por lo tanto, podemos jugar con cuantas representaciones matemáticas se nos ocurran, pero básicamente lo que intenta reflejar una tasa de desempleo de 8,9% hoy en Chile, es que 9 de cada 100 personas (o casi 1 de cada 10) que quiere trabajar, no puede porque no encuentra (con una proporción menor en transición entre trabajos).
Si bien es un resumen rápido de la salud laboral de un país, puede dar señales equívocas: la tasa de desempleo podría caer, y aun así conllevar malas noticias. ¿Por qué? Porque lo que podría estar pasando es que se redujera la Fuerza de Trabajo por personas que buscaban trabajo o que trabajaban, y que decidieran quedarse “inactivas”, desalentadas por la situación del mercado laboral.
R de Razón del cambio
Por esto, como segundo paso, debemos analizar la razón del cambio de la tasa de desempleo. Lo más relevante es que la creación de empleo, el crecimiento en porcentaje y en número de personas ocupadas, sea elevado. ¿Pero con respecto a qué? Depende: puede ser en relación a un objetivo de tasa de ocupación, a la recuperación de crisis anteriores, en relación a países comparables, o alguna meta del gobierno de turno.
A de Analizar informalidad
Dentro del crecimiento del empleo, es muy relevante analizar cuánto es asalariado y cuánto es por cuenta propia, y dentro de ambos, cuánto es informal. Es fácil asociar a los “cuenta propia” como sinónimo de informales, si prácticamente 2 de cada 3 lo son. Y para ver el pulso de la salud laboral y previsional, necesitamos ver dentro de esa informalidad, cómo se distribuye por género, edad, región del país y sectores, y cuánto es pública vs privada (ojo, las estadísticas nos muestran que cerca de 160 mil empleados informales son del sector público).
En las cifras recientes de nuestro país: ¡más del 60% del empleo creado en un año es informal!
B de Búsqueda de Empleo
Acá entra otro concepto, que es la Tasa de Participación Laboral. Esta nos muestra el número de personas en edad de trabajar que sí quieren (o pueden) participar de la fuerza de trabajo, ocupados o buscando. Por ejemplo, cuando queremos reforzar el empleo femenino en Chile, debemos partir por ver que, aunque la tasa de participación femenina se ha recuperado desde la pandemia, es 20 puntos porcentuales más baja que la de los hombres.
Estudios recientes nos muestran que la proporción de mujeres que no buscan trabajo (inactivas) pero que lo harían si pudieran delegar el cuidado de niños, mayores o enfermos, se acerca al 40%.
A de Asalariados públicos
Un mercado laboral sano provee a las personas de oportunidades de trabajos formales, e idealmente en el sector privado. El debate durante estos más de 2 años del gobierno actual es que no se tiene completa transparencia del número de funcionarios públicos, que la información de Dipres no calzaría con la del INE, y que por lo que se ve, es la contratación de los asalariados públicos la que ha evidenciado un mayor crecimiento, 13,8% en los últimos 30 meses en comparación con el sector privado (4,2%).
J de jubilación y empleo de calidad
Desde el punto de vista de las pensiones, sobre todo en este tiempo en que se discute una reforma de pensiones en nuestro país, lo que ocurra con el mercado laboral es clave. En cualquier sistema de pensiones en el mundo, podemos encontrar pilares contributivos, y para que estos sean sostenibles, se necesita que los trabajadores contribuyan. Para esto, no solo deben tener un empleo formal, sino que uno de calidad.
Para que una persona con sueldo mínimo en Chile pueda aspirar a tener una Tasa de Reemplazo mayor al 75%, tendría que aportar un monto de cerca de 20 millones a lo largo de su vida (el resto de la pensión lo contribuyen las AFP por la vía de rentabilizar las inversiones y la PGU). Esto implicaría que cotizando 10% al mes, necesitaría hacerlo por 300 meses o 25 años. Si trabajara la mitad de las horas semanales, tendría que cotizar el doble del tiempo, 50 años, para mantener la misma pensión. ¿Pero si trabaja solo una hora? Por supuesto que no podría ahorrar lo suficiente, aunque sea un trabajador formal.
Desde un punto de vista de seguridad social, los trabajadores deben aspirar a tener trabajos de calidad en horas y sueldo, pero hoy el INE considera ocupados a quienes trabajaron al menos 1 hora la semana anterior.
O de Oportunidades
Así como es importante que las personas estén dispuestas a trabajar, tiene que haber vacantes. Hemos visto como el Indicador de Avisos Laborales por Internet que elabora el Banco Central de Chile, se ha desplomado en el último tiempo. Y que, en encuestas de perspectivas de empleo, cerca de un tercio de las empresas encuestadas ha manifestado que no tienen planes de contratar en los meses que vienen.
Más preocupante aún, es el estudio reciente de Bravo y Acuña, que indica que un alto porcentaje de los trabajadores en Chile está en riesgo de perder su empleo como consecuencia de la automatización.
Consideraciones Adicionales sobre el Desempleo
El progreso se mide alcanzando niveles aceptablemente bajos de Desocupación según las circunstancias nacionales. Existen diferentes tipos de desempleo en una economía, de modo que se puede esperar que la TD en las mejores circunstancias permanezca por encima de cero. El desempleo friccional siempre está presente en la medida que las personas despedidas de sus empleos buscan trabajo y los nuevos entrantes y reincorporados al mercado laboral comienzan su búsqueda de trabajo.
Si se recopilan datos a corto plazo (es decir, mensuales o trimestrales), pueden observarse tendencias de desempleo estacional en los datos no ajustados, ya que los niveles de desempleo varían de forma predecible durante el año con cambios en las temporadas y los efectos del calendario. El desempleo cíclico es el desempleo periódico causado por las fluctuaciones en el ciclo económico.
La TD es relativamente volátil. Se mide mensualmente o trimestralmente en la mayoría de los países desarrollados con un sistema estadístico establecido, pero con menos frecuencia en otros. Las tendencias de la TD debiesen analizarse con cambios en el producto total medido por el Producto Interno Bruto (PIB). El crecimiento económico saludable a menudo se asocia con una disminución en la TD, pero esto puede depender del punto en el ciclo económico.
Los cambios en la TD también deberían analizarse conjuntamente con las medidas de la oferta laboral total y la demanda laboral; en particular, con las tasas de participación (TP) y de ocupación (TO). En la mayoría de los casos, una disminución en la TD se acompaña de un aumento en la TO. Ocasionalmente, sin embargo, la TD disminuye a pesar de una caída en la TO. En tales casos, la disminución en TO se ve superada por la disminución en la TP, ya que tanto los desempleados como los empleados abandonan la fuerza de trabajo.

