El problema es cómo compatibilizar dos grandes bienes públicos en el ámbito de las relaciones laborales.
Por una parte, atenuar la volatilidad de los ingresos de los trabajadores durante los movimientos cíclicos de cualquier economía de mercado es un bien público que no puede resolverse a nivel de cada empresa.
Que un trabajador pierda su ingreso por razones que no están bajo su control es contrario a nuestro sentido de justicia. Para impedirlo se necesita una acción del Estado.
Pero menores fluctuaciones en los ingresos que en la actividad económica no significa necesariamente seguridad en el empleo.
Una economía debe poder ajustarse a cambios cíclicos en la demanda por trabajo y también a aquellos de largo plazo que resultan en la decadencia de algunos sectores y el surgimiento de otros.
Baja variabilidad en los ingresos requiere de mejores seguros de desempleo y otras formas ingeniosas de compartir trabajo (véase luego la solución alemana) durante recesiones y períodos de alto desempleo, pero nuestra legislación al respecto es todavía inadecuada.
La flexibilidad laboral es indispensable para que funcione bien una economía de mercado.
Sin ella, las recesiones llevarían a quiebras y mayor desempleo.
Asimismo, una economía sin flexibilidad laboral no puede adaptarse a los cambios que son propios de cualquier economía moderna, puesto que permite el desplazamiento de trabajadores desde sectores en decadencia a otros en expansión.
La tarea de cualquier reforma laboral pro empleo y pro crecimiento es compatibilizar ambos bienes públicos.
Generalmente, los empleadores enfatizan los beneficios de la flexibilidad laboral sin tomar en cuenta la importancia que tiene la seguridad en los ingresos de los trabajadores.
Por otra parte, los sindicatos abogan por aumentos en su poder de negociación para proteger empleos y aumentar las remuneraciones de sus afiliados.
Me voy a concentrar en algunos casos de países desarrollados (a los que nos gusta compararnos) que han mantenido bajas tasas de desempleo y que, al mismo tiempo, han flexibilizado sus mercados laborales, como son Alemania, Dinamarca y Japón.
La característica básica en estos países es la atenuación de la conflictividad y el estímulo a la cooperación y la confianza.
La relación laboral puede verse como un juego de suma cero (lo que uno gana lo pierde otro) o como un juego de suma positiva (que consiste en la búsqueda de las medidas y relaciones que permiten a todos los actores ganar).
Otros países como Francia, Italia y España tienen mayores restricciones a la desvinculación de trabajadores y requisitos de pagos de indemnización por despido.
Modelos de Flexibilidad Laboral y Seguridad en el Empleo
Dinamarca: Flexibilidad con Protección Estatal
En Dinamarca se ha instaurado un sistema con gran flexibilidad laboral pero con una activa intervención del Estado en cuatro dimensiones.
En primer lugar, no existen restricciones al despido de los trabajadores.
Segundo, los que quedan desempleados cuentan con un buen seguro de desempleo, contingente a la búsqueda de empleo.
Tercero, existen organismos especializados que auscultan el mercado del trabajo para identificar sectores en expansión o con demandas de trabajo insatisfechas.
El Estado financia la capacitación y readecuación de trabajadores desplazados de sus puestos de trabajo.
Asimismo, una agencia pública se dedica a la colocación de trabajadores en empresas con vacantes.
Desde luego, este conjunto de instituciones, que busca dar flexibilidad al mercado laboral y a la vez proteger los ingresos de los trabajadores, es extremadamente costoso.
Debe recordarse que Dinamarca tiene una carga tributaria como porcentaje del PIB de 46% (la más alta de la OCDE), comparada con la de Chile, que apenas alcanza el 22% (3).
Alemania: Reformas Hartz IV y el Tripartismo
Con las reformas Hartz IV de la primera mitad de los años 2000, Alemania flexibilizó sus leyes laborales.
Desde la reunificación a comienzos de los años noventa, venía sufriendo altas tasas de desempleo, alta conflictividad laboral y una pérdida de dinamismo económico y de productividad relativas a sus competidores.
El gobierno propició un acuerdo tripartito con la cúpula sindical y los representantes de los gremios empresariales a fin de que los sindicatos moderaran sus demandas salariales a cambio de mejores y más prolongados seguros de desempleo (condicionales a la búsqueda de empleo).
Asimismo, a partir de las reformas, las empresas y los trabajadores pueden negociar jornadas parciales para evitar los despidos, mientras el Estado subsidia una parte de la diferencia entre el salario a tiempo completo y parcial.
En casos de empleo parcial, el Estado se hace cargo del costo para las empresas de mantener al día los pagos de los trabajadores a la seguridad social (4).
Japón: Flexibilidad Interna y Cooperación
Japón también tiene experiencias interesantes.
A pesar de tres décadas de cuasi estancamiento, su tasa de desempleo no ha pasado del 3% de la fuerza de trabajo.
Este desempeño se debe en parte a las leyes e instituciones informales de larga data.
Aunque el empleo de por vida se ha reducido, aún subsiste en las grandes empresas.
Mucha de la flexibilidad laboral se da al interior de los conglomerados: desplazan a sus trabajadores desde sectores que acusan caídas en la demanda hacia otros que se están expandiendo.
Las huelgas casi no existen.
Los sindicatos, por empresa, hacen llegar sus peticiones a los ejecutivos y las diferencias se resuelven en forma amistosa y de manera de no dañar los intereses compartidos entre trabajadores y empresas.
Existe mucha rotación en los cargos y el énfasis está puesto en la capacitación en el empleo, de tal manera de incrementar el valor que le entrega el trabajador a la empresa.
Los aumentos se dan por antigüedad y por mérito, que suelen ir juntos.
Implicaciones para Chile y Otros Países
Una de las consecuencias de legislaciones laborales más modernas son tasas de desempleo mucho más bajas que las de países con mercados laborales más rígidos.
Chile ocupa una posición intermedia entre los países de alto y bajo desempleo.
A través de los años, ha sido difícil para las autoridades hacer que la tasa de desempleo disminuya de 6%.
La flexibilización laboral con protección a los trabajadores ha sido beneficiosa para reducir en el tiempo la tasa de desempleo.
Esto se puede apreciar en el gráfico 3.
Las relaciones laborales no son la única variable que influye sobre la tasa de desempleo.
El crecimiento también, y quizás de manera primordial.
Los países de Europa del Norte han crecido más rápidamente que los países de Europa del Sur y esto puede explicar parcialmente su mejor desempeño en empleo.
También es necesario agregar que estas dos variables no son independientes una de otra.
Históricamente, el desempleo en nuestro país ha variado en forma inversa con el crecimiento.
Vale decir, en nuestros mejores períodos de crecimiento, el desempleo en el sector formal de la economía se ha reducido significativamente.
Durante estos períodos, ha aumentado el empleo en el sector formal y han subido los salarios reales.
Por el contrario, un crecimiento lento siempre ha ido aparejado con alzas en las tasas de desempleo y/o aumentos en el empleo informal.
Por lo tanto, la robustez del crecimiento, y no el fortalecimiento de los sindicatos, ha sido la principal causa del aumento en el empleo de buena calidad y en las remuneraciones reales.
El gráfico 4 muestra la relación inversa entre la tasa de desempleo y el crecimiento.
Las organizaciones de trabajadores son indudablemente importantes en el diálogo de trabajadores con empleadores.
Sin embargo, es indispensable que el conflicto sea gradualmente reemplazado por la cooperación y el reconocimiento por ambas partes de la interdependencia entre ellas.
Esto va a requerir de un cambio cultural.
Para propiciarlo, las políticas laborales deberían irse acercando al modelo de Europa del Norte, reconociendo las limitaciones de un nivel de desarrollo económico bastante inferior.
Para avanzar, la política pública debiese incentivar una mejora sustancial en los seguros de desempleo, a cargo del erario público, a cambio de una reducción en la indemnización por despido.
En lugar de ser por los años de empleo, este bono podría ser a todo evento, después de un mínimo de tiempo trabajado.
Esta modalidad lo convertiría en un ahorro forzoso.
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