Desde el inicio de la pandemia, la construcción de infraestructura pública se definió como actividad esencial, por lo tanto, no hubo paralización de obras en este tipo de iniciativas.
No ocurrió lo mismo con los proyectos de infraestructura privada, que en algunos casos, llevan meses detenidos, ya que si bien varias comunas de la Región Metropolitana han entrado en etapa de transición, la mayoría de los trabajadores del sector viven en comunas que permanecen en cuarentena.
Un plan piloto para el funcionamiento del sector construcción se puso en marcha hace solo dos semanas, contemplando la apertura de tres faenas en comunas en etapa de transición con trabajadores que viven en comunas con cuarentena, desde el lunes se hará expansivo a otras obras.
Esto, porque se autorizará a todas las empresas constructoras con faenas en comunas que lleven al menos dos semanas en etapa de transición a que puedan iniciar las obras con trabajadores que vivan en zonas con cuarentena. Esto, siempre y cuando cumplan con tres exigencias: (1) el traslado de trabajadores que viven en comunas con cuarentena en transporte privado pagado por la empresa; (2) la realización de un examen PCR previo al reinicio de las obras; y (3) que los trabajadores firmen una carta de compromiso con el autocuidado mientras no estén en la faena.
Estas exigencias sólo aplican para los casos en que hay una obra que quiera incorporar a trabajadores que viven en comunas con cuarentena.
“Lo que estamos haciendo ahora es un escalamiento gradual del plan piloto”, dijo el ministro de Economía, Lucas Palacios.
“Aquellas comunas que ya están en transición pueden sumarse cuanto antes, no hay ninguna restricción, y para aquellas comunas que recién entraron en transición se va a exigir que pasen 14 días antes que un trabajador de comuna en cuarentena pueda ingresar a una obra o faena que está en la etapa de transición”, explica.
Palacios cuenta que hay 984 proyectos que en este momento no están funcionando y que afectan a 392.270 trabajadores directos e indirectos que no están habilitados para trabajar.
“Estos son los números que buscamos ir revirtiendo a través de esta estrategia”, dice.
De acuerdo a informes de las mutualidades, la tasa de contagios en obras de construcción públicas es un 12% inferior a la del resto de las industrias autorizadas a operar durante la pandemia.
“La construcción ha aplicado en una forma muy rigurosa sus protocolos, solo 0,29% ha sido la positividad de los contagios en el mundo de la construcción”, indica el ministro.
De hecho, dice que en el sector construcción se registra una tasa de 3 contagios por cada mil trabajadores, seis veces menos que a nivel nacional.
Este decreto no significa que la actividad sea declarada esencial, como pedía la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).
“Si fuese declarada como esencial las faenas podrían funcionar en comunas con cuarentena y ese no es el caso. Las faenas solo pueden funcionar a partir del Paso 2”, indica Palacios.
Además del cumplimiento del protocolo sanitario establecido para esta actividad, que recomienda flexibilizar horarios o distribuir la jornada en turnos para evitar aglomeraciones, el decreto establece que las empresas deberán tener validado e implementado un plan de retorno a la actividad con la mutualidad con la que trabajan habitualmente y la CChC revisará los antecedentes de las empresas y determinará cuáles se sumarán a este piloto extendido.
“Valoramos que la ley contemple la gradualidad de la rebaja de las horas de trabajo, lo que sin duda, ayudará a medir su impacto en la productividad de las empresas. Por su parte Gonzalo Silva, gerente general de IGS Asociados, comenta sobre las implicancias directas de la Ley para el sector inmobiliario: “Creemos que el impacto no será de forma inmediata, ya que existen 5 años para poder implementar la medida.
Para que esto sea realidad, las empresas deben cerrar los nuevos contratos considerando este aumento de costo en las obras. Respecto a la mirada económica, José Sapag, director de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, director de Evaluación y Gestión de Proyectos de la FEN de la misma casa educacional, aseguró que el proyecto “es un común denominador para todas las industrias, sobre todo para las empresas industriales que abastecen a la construcción; llámese acero o cemento.
“Otra consecuencia, es que las empresas en búsqueda de una mayor competitividad posiblemente se terminen inclinando a sustituir producción local por importaciones en mercados nuevos como China o mercados que están menos regulados.
Sin embargo, Gonzalo Silva aclara que la manera en cómo se desarrolló la adaptación del rubro de la construcción “por una parte si se pensó bien, ya que existe 5 años para que todas las empresas entremos en este régimen, lo que da tiempo para ir adecuando los contratos futuros.
Pero por otro lado, los políticos deben de dejar de pensar en trabajar menos por decreto y se deben ocupar de la productividad. Para el ejecutivo de IGS Asociados, en la actualidad el rubro de la construcción no se ha ocupado de la innovación.
“La construcción se ha dedicado a tener tecnología en software, que a veces, en vez de ayudar entorpecen la labor donde uno tiene que estar más en el computador qué en la misma obra. Ojalá que en un futuro cercano veamos robots en construcción haciendo tareas repetitivas como trasladar material.
Finalmente, para Silva: “Los precios subirán, ya que, hoy antes de la ley de las 40 horas, se produce en 40 horas.
Debido a que, en el rubro de la construcción se ha instalado una serie de prácticas como charlas de seguridad, qué son todos los días, que se ocupa app 1 hora de producción, en consecuencia, son 5 horas menos a la semana, finalmente ya se está trabajando 40 horas.
Con esta nueva ley, las charlas y esas 5 horas seguirán ocupándose en charla, pero ahora serán horas extras, ya que, la producción en una obra no se puede detener.
Con esta nueva ley, se producirán 35 horas a la semana, lo que es insuficiente si no se piensa en productividad.
El mundo ha dejado de aceptar que el ruido en cualquier tipo de entorno industrial es algo normal. Hoy en día, las empresas de construcción están obligadas a garantizar la protección de su personal, así como de todas las personas que entran en contacto con una obra de cualquier manera, incluido el resto del público.
El retorno de la inversión (ROI), el coste total de propiedad (TCO) y la rentabilidad siguen siendo factores muy importantes en la industria de la construcción, que ha tenido que hacer frente a algunos retos difíciles en los últimos años, al igual que muchos otros sectores.
El ruido en las zonas de construcción suele generarse debido a los componentes metálicos de los equipos de construcción durante su uso general, como la maquinaria de movimiento de tierra, los martillos neumáticos, los volquetes, las hormigoneras, las cortadoras de cemento y las sierras eléctricas.
Se han establecido restricciones y normativas relativas al ruido de los equipos de construcción en todo el mundo para reducir la contaminación acústica de las zonas de construcción.
En el estado australiano de Nueva Gales del Sur, los niveles sonoros están controlados por leyes como la Ley de Protección de las Operaciones Medioambientales de 1997, cuya multa máxima por su incumplimiento es de un millón de dólares.
En el Reino Unido, nos encontramos el Reglamento de Control del Ruido en el Trabajo de 2005, que restringe los niveles sonoros a un máximo de 85 dB(A).
En el caso de Francia, el Conseil National du Bruit supervisa las restricciones relativas al ruido en todo el país, mientras que en Alemania la normativa AVV-Baulärm impone restricciones a los trabajadores de las obras.
En Australia, las restricciones establecen que los trabajos de construcción "habituales" no pueden comenzar hasta las 07:00 horas.
Para los constructores del Reino Unido, los trabajos que generan ruido están obligados a empezar a las 08:00 horas, al igual que en gran parte de Francia, de lunes a sábado.
Tanto en Australia como en el Reino Unido, el ruido procedente de las obras debe finalizar a las 18:00 horas de lunes a viernes, mientras que en Francia no se debe hacer ruido después de las 20:00 horas de lunes a sábado (22:00 horas en París), con un intervalo de dos horas en el que no se puede hacer ruido entre las 12:00 y las 14:00 horas.
En los Países Bajos, el horario límite es a las 19:00 horas, pero existen restricciones en cuanto al número de días de trabajo que se pueden realizar con determinados niveles de ruido.
Por ejemplo, no hay límite hasta los 60 dB(A), pero no se puede trabajar más de 30 días a 65 dB(A) y solo se podrá a llevar a cabo con una autorización oficial por encima de los 80 dB(A).
En Noruega, los trabajos de construcción que no duren más de seis semanas no deben superar los límites de ruido establecidos en el exterior (como 65 dB(A) cerca de las viviendas, los hospitales y los centros de salud entre las 07:00 y las 19:00 horas), pero las restricciones serán mayores si las obras se prolongan durante más tiempo.
Tanto en Nueva Gales del Sur como en el Reino Unido, los sábados solo se pueden realizar trabajos de construcción que generen ruido entre las 08:00 y las 13:00 horas.
En París, las obras no están permitidas los sábados entre las 08:00 y las 22:00 horas, y tampoco están permitidas los domingos ni los días festivos.
Alemania, los Países Bajos y Noruega incluyen el sábado como día laborable en lo que respecta a las restricciones del ruido.
En Noruega, se puede trabajar los domingos y los días festivos entre las 07:00 y las 23:00 horas, pero solo a 60 dB(A).
Estas estrictas y en ocasiones complejas normativas y normas han obligado a las empresas de construcción a buscar formas de mantener sus niveles de contaminación acústica lo más bajos posible.
Un sistema de almacenamiento de energía alimentado por batería (ESS), como la gama ZenergiZe fabricada por Atlas Copco, ofrece numerosas ventajas puesto que su funcionamiento es completamente silencioso y no genera ruido.
Además, la gama QAS+ de Atlas Copco representa los grupos electrógenos diésel más eficientes y sostenibles de la empresa, con un promedio de entre 5 dB(A) y 8 dB(A) más silenciosos que los grupos electrógenos similares.
Además, son capaces de reducir los niveles sonoros hasta seis veces, en función de la aplicación y el perfil de carga.Al funcionar en el modo híbrido junto con un grupo electrógeno diésel, los sistemas de almacenamiento de energía pueden ofrecer la solución óptima a las empresas de construcción: máxima eficiencia, niveles sonoros más bajos y menor consumo de combustible.
Las bajas cargas y los picos de potencia que se producen durante el funcionamiento en el modo híbrido se pueden supervisar mediante un controlador inteligente de gestión de la carga, lo que supone un ahorro en el consumo de combustible de alrededor del 50 %, menos emisiones de carbono en los trabajos de construcción y una reducción del tamaño del grupo electrógeno de alrededor del 40 % que sería necesario en condiciones normales.
Un sistema de almacenamiento de energía consta de inversores para la salida de energía y baterías para almacenar la energía, y puede ofrecer un funcionamiento autónomo de hasta 12 horas con periodos de carga rápida de las baterías de alrededor de 1,5 horas.
Esto significa que durante el día, que es cuando se realiza la mayor parte del trabajo, un grupo electrógeno diésel podría cubrir la mayor parte de la carga de energía, y las baterías del sistema de almacenamiento de energía podrían recargarse en el proceso.
Más adelante, sería posible cambiar al modo híbrido, cuando las baterías estén completamente cargadas para complementar la energía producida por el grupo electrógeno.
Incluso a última hora del día, cuando la carga de trabajo sea menor, el sistema de almacenamiento de energía puede asumir la función de suministrar energía en su totalidad.
Esta forma flexible de actuar es especialmente beneficiosa en un entorno urbano en el que la empresa de construcción puede tener que seguir trabajando hasta altas horas de la noche después de que haya entrado en vigor un toque de queda por el exceso de ruido.
Las barreras acústicas temporales de las zonas de construcción, incluidos las barreras y los paneles acústicos, también pueden reducir los niveles sonoros en una obra.
La reducción del ruido no está relacionada necesariamente con el funcionamiento físico de los equipos. En algunas regiones, como Nueva Gales del Sur, se han realizado estudios sobre las alternativas para invertir las alarmas acústicas que se utilizan en los equipos de construcción.
Todas estas soluciones demuestran que ya no es inevitable que las zonas de construcción generen niveles incontrolables de contaminación acústica.
Las soluciones también garantizan que las empresas de construcción puedan proteger a su personal y al resto del público, a la vez que cumplen con los estrictos objetivos de sostenibilidad y maximizan los niveles de productividad.
Al mismo tiempo, los operadores del sector de la construcción pueden alcanzar los mejores niveles de retorno de la inversión (ROI) y coste total de propiedad (TCO) adoptando estas medidas.
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