La obra de J. GIMENO SACRISTAN supone una reflexión acerca de cómo los diversos agentes moldeadores del curriculum, no sólo los profesores, se proyectan en la práctica.

Si los más directos destinatarios del curriculum son los alumnos, el profesor es su primer receptor. A través de la modelación de su pensamiento y de su práctica profesional es como un proyecto educativo se hace o no realidad, se enriquece o se deforma.

La profesionalidad del docente y la renovación pedagógica son incomprensibles sin una referencia a los códigos que, más o menos implícitamente, dan forma a la práctica escolar. La actividad de los alumnos y la del profesorado, el desarrollo de sus respectivas funciones de enseñar y de aprender, están siempre relacionados con los contenidos del currículum.

Entre nosotros esas interacciones tienen una dimensión política muy evidente, gracias a los mecanismos de intervención existentes.

Estructura de la Obra

La obra se estructura en dos partes principales:

  1. Primera parte: La cultura, el curriculum y la práctica escolar.
    • Aproximación al concepto de curriculum.
    • La selección cultural del curriculum.
    • Las condiciones institucionales del aprendizaje motivado por el curriculum.
  2. Segunda parte: El curriculum a través de su praxis.
    • El curriculum como concurrencia de prácticas.
    • La política curricular y el curriculum prescrito.
    • El curriculum presentado a los profesores.
    • El curriculum moldeado por los profesores.
    • El curriculum en la acción.
    • La arquitectura de la práctica.
    • Un esquema para el diseño de la práctica.
    • El curriculum evaluado.

Es una constante en José Gimeno Sacristán sus llamadas de atención, de manera crítica y oportuna, sobre las carencias del sistema escolar. Puede decirse que es un profeta de desengaños en sus libros, clases y consejos para cuantos habían puesto su confianza en que, en la alternancia legislativa, estaría el logro de ?la calidad educativa?.

El título de esta obra En busca del sentido de la educación, alude de manera directa a la preocupación del profesor GIMENO SACRISTÁN por la pérdida de las referencias que venían alimentando nuestra esperanza en el valor de la educación como una herramienta del progreso de las personas y de la sociedad.

Los seres humanos nos construimos en el seno de la cultura y gracias a ella. La forma y los contenidos de nuestra subjetividad reflejan las condiciones de la cultura con la que nos hacemos sujetos singulares.

Si la educación es aún posible, en un mundo en el que tanto se espera de ella y cuando tantos descontentos se concitan haciéndonos visible su deterioro, es porque creemos en la posibilidad de redescubrirla.

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