El trabajo social es una disciplina que tiene como objetivo ayudar al desarrollo de relaciones humanas saludables y fomentar los cambios sociales que permitan a las personas tener una mejor calidad de vida. Desde hace años, el trabajo social ha estado vinculado a la lucha social y a la búsqueda del bienestar de los sectores más vulnerables. En este sentido, el trabajador social ha buscado comprender y ayudar a las personas de acuerdo a las experiencias traumáticas vividas o bajo un entorno de crisis sanitaria, social y económica.

En principio, los trabajadores sociales pueden ejercer su profesión en escuelas, universidades, servicios familiares, institutos del gobierno y servicios ambulatorios/hospitalarios. De forma general, los trabajadores sociales ayudan a niños, familias y adultos a acceder a programas y servicios que permitan su bienestar. Uno de los roles más importantes del trabajador social es la prevención.

El Trabajo Social y las Redes Sociales

Parece ser un hecho que las redes sociales impactan de forma significativa en el ámbito de lo cotidiano en todo el planeta. Para quienes trabajamos en torno a las acciones con sentido social de justicia, las redes adquieren importante fuerza para lo que denominamos logros de cambio y transformaciones sociales, relevantes en la acción de las profesiones de lo social. Desde la acción de Trabajo Social, trabajar con y desde redes es esencial para impulsar los cambios.

La red social se puede entender como un conjunto claramente definido de actores que se encuentran vinculados mutuamente a través del establecimiento de relaciones sociales (Lozares, 1996). Montero (2003) considera la red como una estructura social en la que los individuos encuentran protección y apoyo para la satisfacción de necesidades gracias al soporte ofrecido en el contacto con el otro. Las redes involucran, por tanto, un patrón de intercambio de recursos que se da entre una serie de individuos unidos directa o indirectamente mediante diversas interacciones y comunicaciones que se instauran de forma espontánea o intencional (Light y Keller, 2000). Se podrían presentar distintas y numerosas conceptualizaciones en torno a este constructo social.

En la década de 1950, Barnes analiza relaciones como la amistad, el parentesco y el vecinaje en grupos de pescadores, llegando a la conclusión de que la totalidad de las relaciones sociales debían estudiarse como un conjunto de puntos (correspondientes a nodos) que se vinculan con líneas para formar redes totales de relaciones, modelo gráfico empleado en la actualidad. El desarrollo de la teoría en las siguientes décadas del siglo XX permitió que la teoría de redes sociales hiciera aportes en distintos campos del saber, desde lo metodológico a la comprensión de procesos de estructuras sociales, estudios de las relaciones entre actores sociales a gran escala, relaciones entre posiciones sociales, estudios entre características o atributos de pares ordenados por diadas (amistad, pertenencia política, nacionalidad), empleo de encuestas muestrales para estudio de redes sociales ego-centradas o redes personales, análisis de la vinculación e interacción entre pequeños grupos y grupos extensos.

En Trabajo Social, el constructo de red social es parte del lenguaje diario en la acción. No se permite estar desvinculado de las concepciones de la realidad social. Pensar las personas, las familias, los grupos, las comunidades, las regiones, pensar el mundo es pensar en redes. La interacción está mediada por redes. El manejo de los problemas requiere de recursos internos, externos, expresión de relación entre las personas, la familia y el entorno.

Tipos de Redes Sociales

La dinámica de las redes sociales se instituye según el contexto al que pertenecen. Este contexto es el marco significativo de ocurrencia de la vida de la red en el cual la conducta y los mensajes verbales y no verbales se hacen significativos. Las redes sociales, desde esta perspectiva, se clasifican en redes primarias, secundarias e institucionales.

  • Redes Primarias: Se constituyen en el mapa mínimo que incluye personas interactuando. Se trata de la familia (nuclear o ampliada hasta la tercera generación), de la suma de relaciones de una persona que percibe como significativas y que fundan los vínculos personales. Estas redes primarias se expanden hacia ámbitos sociales inmediatos, de cercanía y contacto directo.
  • Redes Secundarias: Tienen lugar en contextos más lejanos al grupo primario, de menor proximidad, situados en el mundo externo a la familia.
  • Redes Institucionales: En general, las redes sociales se expanden desde lo familiar hacia el mundo externo, en atención a los ciclos evolutivos, la incorporación de recursos para las diferentes funciones que debe cumplir la familia de otros y la necesidad de sistemas de apoyo.

Características y Funcionalidad de las Redes Sociales

Hay una serie de características de las redes que aportan al Trabajo Social. Por ejemplo, en cuanto a la comprensión de que las personas construyen sus redes a partir de sus relaciones íntimas, así como las pautas y relaciones que establece en torno a su consumo. Constituyen el espacio psicosocial, tejido de vínculos del sistema de comunicaciones y afectos en una doble mirada: un valor cultural de construcción de identidad y un valor funcional de ayuda y sostenimiento. Establecer la funcionalidad de las redes social es importante. También es importante tener presente la cercanía o distancia, la independencia o dependencia de la red social. Así, un indicador de funcionalidad es la colaboración en coexistencia con la independencia. En el marco de este indicador, un excesivo aglutinamiento o desapego serían percibidos como disfuncionales.

Dimensiones de las Redes Sociales

  1. Tamaño: es el número de personas que componen la red social de una persona.
  2. Composición: es el número de diferentes tipos de personas en la red (número de familiares, amigos, vecinos, compañeros).
  3. Densidad: es el grado de interconexión que tienen los miembros de la red entre sí, independientemente de la persona de referencia.
  4. Dispersión: hace referencia a los niveles de relación en términos de tiempo y espacio.
  5. Direccionalidad: grado en que la ayuda afectiva, material o instrumental es dada y recibida por la persona.
  6. Duración: extensión en el tiempo de las relaciones de la persona con su red social.
  7. Características de apoyo social de las redes sociales: se refiere al tipo de apoyo social que se transmite entre los miembros de la red y la persona de referencia.

Metodología de Trabajo Social para el Trabajo en Red

Chadi (2000) plantea una metodología de Trabajo Social para el proceso de trabajo en red. En intervención social, la metodología consiste en “instrumentar una organización coherente en la red social que garantice la salud en sentido general, a través de su transformación en una unidad de apoyo, fortalecimiento y esclarecimiento” (Chadi, 2000, p. 76). A su vez, la metodología implica un reencuadre en la intervención que permite a la red el logro de una organización mínima que la habilita para establecer objetivos compartidos que reforman su accionar.

Este proceso de trabajo de red se inicia desde una solicitud de ayuda desde las personas, la familia, los grupos. Necesariamente, se produce una reconstrucción de una visión macro de la demanda y el problema. En la primera etapa, el profesional debe observar los vínculos existentes, obteniendo información acerca de cuáles es necesario reforzar, cuáles son significativos y cuáles se deben crear. De igual forma, es convocado a evaluar los grados de apertura o repliegue de cada red, en otras palabras, determinar si su interacción con el medio es favorable.

En la segunda etapa de este proceso es indispensable identificar cuáles son los recursos útiles que permiten estrategias de articulación y funcionamiento acordes con los objetivos de la red. En la fase siguiente, la intervención se encuentra dividida en fases de intervención en la red primaria, la red secundaria y la red institucional.

La intervención en la red institucional está orientada a trabajar en las problemáticas que presenta la institución, las cuales, en opinión de la autora, no son consideradas debido a que la atención de los profesionales se concentra en las situaciones presentadas por los usuarios.

Equipos de Trabajo Social y Redes Sociales

Hay una serie de características que se han sistematizado respecto de los equipos que trabajan en red. Lo primero es que “estén abiertos a producir cambios en las posiciones profesionales, que tengan una gran flexibilidad para el desempeño de roles múltiples y capacidad de negociación y diálogo” (Villalva, 2004, p. 292). Otro aspecto que se señala es que estos equipos deben trabajar la comunicación y los conflictos de manera de encontrarse abiertos a innovaciones y cambios sociales, y que sus respuestas a las comunidades tengan estas mismas características.

Asumir los roles de experto-consultor, orientador-formador, referente organizativo y de recursos, facilitador de procesos individuales y colectivos, coordinador de ayudas externas (Rodríguez, 2014, p. En cuanto a las funciones, se han identificado algunas, entendiendo que la acogida, la orientación y el acompañamiento continúan siendo la mejor armadura para la intervención social. Respecto de la intervención en redes sociales, el trabajador social tiene entre sus funciones (Rodríguez, 2014, p.

El Enfoque de Redes en el Contexto de Movimientos Sociales

Respecto de la contingencia en nuestro país, no se puede dejar de lado el sentido que tiene este enfoque en el contexto de los movimientos sociales. En este sentido, se trataría de un nuevo paradigma en Trabajo Social, muy cercano a las expresiones de los nuevos “movimientos en las sociedades complejas como redes invisibles, de grupos, de puntos de encuentro, de circuitos de solidaridad, que difieren profundamente de la imagen del actor colectivo políticamente organizado” (Melluci, 2001, p. 97, citado por Henrique, 2009). El enfoque ha posibilitado algunas aproximaciones a las nuevas movilizaciones colectivas en este mundo contemporáneo de tipo transterritorializado.

Epistemología del Trabajo Social

En las últimas décadas se ha debatido arduamente sobre las posibilidades y méritos del Trabajo Social para optar al reconocimiento de su carácter disciplinar. Paralelamente, ha estado en juego su definición como carrera profesional de rango estrictamente universitario. Ambas aspiraciones se han articulado en torno a un renovado interés por otorgar un lugar de relevancia al conocimiento científico en su quehacer, incorporando acciones de sistematización, investigación y construcción de teoría. En ese espectro temático se suscita la discusión sobre la pertinencia de una epistemología regional para el Trabajo Social.

Natalio Kisnerman indica que la intención de abordar el análisis epistemológico del Trabajo Social no es nueva. En 1983, Boris Lima publicó la tercera edición del libro que tituló Epistemología del Trabajo Social. En el prefacio explica que en el transcurso de dos décadas de labor profesional fue tomando conciencia del vacío que existía en torno a la explicitación del sustento científico del Trabajo Social. Para dilucidar ese vacío se fue internando en el ámbito de la epistemología en busca de una fundamentación que confiriera "razón de ser" a la disciplina.

Estela Grassi reconoce que "el trabajo social ha tenido una relación conflictiva con el conocimiento, del cual la teoría es la expresión sistemática. Esta conflictividad se expresa, entre otras cuestiones, en que se ha llevado al extremo una forma dicotómica de pensar la realidad que separa radicalmente realidad-teoría y discurso-acción."

Teresa Zamanillo y Lourdes Gaitán denuncian la incoherencia de ese artificial y pernicioso dualismo: "...acabemos con la ficción. La acción no excluye el pensamiento, como tampoco éste vive sin aquélla. Pensamiento y acción son las dos caras de una única verdad. (..). Acción y cambio son los dos conceptos que más han ocupado y preocupado a los trabajadores sociales."

Cecilia Aguayo aborda otro aspecto de la sistematización referida a los elementos cognitivos que surgen desde la practica como una forma de aprehensión racional de la experticia: en ese sentido, la sistematización "tiene que ver con el re-encuentro de la práctica consigo misma", inaugurando un espacio de re-flexión y de organización de los saberes que se infieren desde la practica.

Desde la ciencia cognitiva, Francisco Varela ratifica este aserto: "...en el curso de las investigaciones olvidamos a menudo quién está formulando las preguntas y cómo se formula la pregunta. Al no incluirnos en la reflexión, perseguimos tan sólo una reflexión parcial y nuestra pregunta deja de estar encarnada; busca expresar en palabras de Thomas Nagel, una perspectiva desde ninguna parte."

Friedrich Dorsch define a la epistemología como el "Tratado de la Ciencia" que investiga el conocimiento científico en sus principios, metodología, formación y desarrollo. El punto es complementado por P. Thuillier quien advierte: "En una primera aproximación, la epistemología se propone estudiar la producción de conocimientos científicos bajo todos sus aspectos: lógico, lingüístico, histórico, ideológico, etc."

Los investigadores Alvarado, Barros, Chiang, Díaz y Godoy, corroboran que en la epistemología actual "no se concibe a la ciencia como un fenómeno lineal, ni necesariamente acumulativo. Por el contrario, la ciencia es para muchos un producto social que debe dar respuesta a las grandes preguntas que en cada contexto específico se suscitan."

En ese mismo orden de ideas (pensando en el Trabajo Social) los autores defienden que: "...la posibilidad de constituir cualquier disciplina de las ciencias sociales en una reflexión profunda y rigurosa, se fundamenta en el requisito indispensable de mantener una permanente vigilancia epistemológica sobre la praxis científica."

Si el Trabajo Social se reduce a una tecnología que "aplica" los conocimientos que recibe de otras disciplinas (Sociología, Antropología, Psicología) no será necesario gastar energías en vigilancia epistemológica para examinar su "operar". No obstante, si el Trabajo Social es -justificadamente- concebible como "disciplina científica", entonces, no sólo es recomendable -sino insoslayable- asumir la dimensión epistemológica.

TAG: #Trabaja #Trabajador

Lea también: