Para tener una visión general sobre la evolución del sueldo mínimo en Chile, es fundamental analizar la trayectoria que ha seguido en el tiempo. En una reciente publicación del Instituto Libertad y Desarrollo se da a conocer el informe “Aumento del salario mínimo: el deber de cuidar el mercado laboral”.

¿Qué es el Salario Mínimo?

En Chile, el sueldo mínimo se denomina Ingreso Mínimo Mensual, monto mensual mínimo de la remuneración por una jornada ordinaria de trabajo (que no puede exceder de 45 horas semanales). Es fijado por ley por el Congreso Nacional, entra en vigor el 1 de julio de cada año y dura un año. En términos reales, éste ha venido subiendo de manera persistente, pasando de $ 205.031 en 2008 a $ 276.000 en 2018, es decir, un 35% de incremento.

Es importante aclarar que salario mínimo no es lo mismo que “salario ético”, si definimos este último como aquel que permite cubrir todas las necesidades de un hogar. Quien contrata a un trabajador, no es responsable de asegurar los recursos mínimos necesarios para un hogar, sino que contrata a las personas en relación al trabajo que desarrollarán. Son las políticas sociales las encargadas de proveer de recursos en caso que estos no sean suficientes para poder solventar los gastos necesarios del hogar. Dicho de otra forma, el Salario Mínimo no es la herramienta que lleva a la reducción de la pobreza. De hecho, existen varios países donde no existe el salario mínimo, entre los que se encuentran Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia.

Según se explica en el Informe de Productividad del proyecto de ley (PDL), en general, las personas que reciben el salario mínimo reciben además ingresos adicionales, por lo que debieran considerarse en sus ingresos estas transferencias. Como ejemplo, destaca el de una familia de 4 integrantes donde trabajan 1,38 personas. Si además del salario mínimo, se incluyen gratificaciones y aportes monetarios, como asignación familiar, aporte familiar mensualizado, alimentación escolar o agua potable, por mencionar algunos (son 68), esta familia recibiría un total de ingresos de $ 592.000, cifra que está por sobre la línea de pobreza que alcanza casi los $ 420.00 para este tipo de familia.

¿Dónde está el Salario Mínimo en Chile?

De acuerdo a Lyd, según información del seguro de cesantía a marzo del 2018, las personas que reciben entre 1 y 1,25 SM son 662.901. Si se agregan a aquellos que reciben menos que un SM, esta cifra aumenta a 1.273.190. Esto se traduce en un 15,2% del total de ocupados y un 26,5% de los asalariados privados, recayendo además principalmente en jóvenes y mujeres. Otro aspecto a considerar, es que la mayoría de los trabajadores que reciben el SM tienen educación media, o inferior.

Por tipo de industria, según recoge también el Informe de Productividad del PDL, comercio, agricultura e industria manufacturera concentran la mitad de quienes reciben entre 0,9 y 1,1 SM. Finalmente, por tipo de empresa, se tiene que en Chile, el 92% de los SM se pagan entre micro empresas y empresas pequeñas, las que representan, en conjunto, más del 96% del total de empresas, según la base del seguro de cesantía.

¿Cómo Impacta en la Economía?

A continuación, el texto detalla que el reajuste del SM debiera ser tal que no afecte significativamente la empleabilidad de quienes ya están trabajando. Tampoco debe afectar a aquellos que están fuera del mercado laboral y que buscan un empleo. En términos generales, el salario mínimo genera una mayor informalidad en el trabajo, sobre todo en las personas con menores estudios y menor experiencia. Sin ir más lejos, se indica, el mismo Informe de Productividad del PDL establece que un incremento en el salario mínimo como el aprobado hasta el momento, produciría un aumento de la informalidad entre 26.000 y 37.000 personas aproximadamente.

Además, según sus estimaciones, un aumento del SM como el definido en el Proyecto, reduciría el empleo en aquellos asalariados que están ganando en torno al SM en un rango que va entre los 10.000 y 14.000 trabajadores, tomando en cuenta hasta enero del 2022.

Contexto Actual del Mercado Laboral en Chile

Luego se arguye que la economía chilena viene saliendo de un período de estancamiento, donde durante cuatro años consecutivos -y de manera inédita- se contrajo la inversión. Como resultado, se registró una tasa de crecimiento de la economía promedio para el período 2014-2017 de sólo 1,7%, muy por debajo de la tasa de crecimiento del mundo, y, sin duda, por debajo de las capacidades de Chile. Esta situación incidió directamente en el mercado laboral, el que sufrió una precarización significativa.

Es sabido, se agrega, que el mercado laboral opera con cierto rezago, más aún luego de un período extenso de bajo crecimiento en el cual se crearon holguras en el mercado laboral. Esto, además de factores como la automatización, la migración y las rigideces introducidas en la reforma laboral que estarían afectando el mercado de los salarios. Recientemente, se expone, se ha observado una baja en el Índice de Remuneraciones (IR) que publica el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el cual en términos reales, ha visto disminuida su tasa de crecimiento en 12 meses.

Más específicamente, por sector económico y por tamaño de empresa, la baja del IR, en lo que va del 2018 ha incidido principalmente en dos sectores: Industria Manufacturera y Construcción. Por tamaño de empresa, en tanto, se observa que los salarios de la pequeña empresa explican el 43% de la baja en el Índice de Remuneraciones registrada durante este año. Por lo tanto, se tiene que tanto los sectores como el tamaño de empresa donde más han bajado los salarios son precisamente aquellos intensivos en mano de obra afecta al salario mínimo.

Finalmente se reflexiona que la iniciativa del Gobierno plantea pasar del actual salario mínimo de $ 276.000 a uno de $ 286.000 en agosto de 2018. Es decir, se trata de un incremento de 3,6% respecto del salario mínimo vigente. Al mismo tiempo, y en lo que va del trámite legislativo, se ha establecido un incremento del salario mínimo a $ 300.000 en marzo de 2019, lo que significa un aumento nominal de 8,7% respecto del salario mínimo vigente hoy.

Respecto de la plurianualidad, dado que el reajuste en años venideros estaría determinado por el crecimiento económico, se ve con buenos ojos, toda vez que esclarece reglas del juego hacia el futuro y permite una mejor planificación de la empresa. Si se considera una inflación de 3% anual, estamos frente a un reajuste real anual de 5,7%, el mayor reajuste real anual en varios años (desde el 2013), y, ciertamente, muy por sobre el resto de la economía. Además, estos reajustes están por sobre los incrementos de productividad e inflación (que son los determinantes de un incremento salarial.

Por lo tanto, se plantea que el aumento de SM propuesto y debatido a la fecha pone en riesgo este mercado, puesto que limita las posibilidades de trabajar a quienes aún no pueden volver -o entrar- al mercado formal. El SM no debiera reajustarse en más que la inflación efectiva, al menos el 2019.

Comparación Internacional

El salario mínimo es un tema de debate constante en muchos países, incluyendo Bulgaria. En 22 de los 28 países de la Unión Europea, donde está fijado por ley o convenio intersectorial, oscila entre los 1.923 euros mensuales de Luxemburgo y los 194 euros de Bulgaria, según datos de Eurostat del segundo semestre de 2015. Esto representa aproximadamente $1.500.000 para el rango superior y casi US$ 150.000 para el valor inferior.

Siete estados miembros cuentan con un salario mínimo superior a los 1.000 euros mensuales, encabezados por Luxemburgo, Reino Unido (1.510), Holanda (1.508), Bélgica (1.502), Alemania (1.473), Irlanda (1.462) y Francia (1.458). Un segundo bloque, con cinco estados miembros con salarios mínimos que oscilan entre los 500 y los 1.000 euros, está encabezado por Eslovenia (791) y seguido por España (757), Malta (720), Grecia (684) y Portugal (589).

Por último, en un tercer bloque, se sitúan aquellos países con salarios inferiores a los 500 euros: Polonia (418), Croacia (399), Estonia (390), Eslovaquia (380), Letonia (360), República Checa (338), Hungría (333), Lituania (325), Rumanía (235) y Bulgaria (194). Entre los países en los que más subió el salario mínimo este año se encuentra Reino Unido, con un aumento de 131 euros.

En seis países de la UE, el salario mínimo no está fijado por ley, como Dinamarca, Italia, Chipre, Austria, Finlandia y Suecia. En Suiza, país europeo que no pertenece a la UE, tampoco hay salario mínimo. Si bien en mayo de 2014 se celebró un referéndum para fijar una retribución de este tipo, fue rechazada por más del 70 % de los ciudadanos. Si dicha propuesta se hubiese aprobado, Suiza contaría con el salario mínimo más alto de toda Europa, unos 4.050 euros al mes para un empleo a tiempo completo de 42 horas a la semana.

El estudio de Fundación SOL también se centra en la suficiencia del salario mínimo para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias. Al respecto, Marco Kremerman, investigador de Fundación SOL y también autor del estudio, recalca que “el objetivo de una política de salario mínimo es que la o el jefe de hogar pueda al menos sacar a su familia de la pobreza”.

“La persona que gana el salario mínimo debe tener la capacidad de sacar a su familia de la pobreza o satisfacer las necesidades básicas, y hoy día cuando el propio Estado, presenta que la línea de la pobreza para un hogar promedio de cuatro personas está en 422 mil pesos, estamos casi en 150 mil pesos alejados de esa cifra.

Se ha comparado el salario mínimo con el PIB per cápita de otros países. Por ejemplo, en 1965 cuando Estados Unidos alcanzó el PIB per cápita en dólares comparables al de Chile hoy, su salario mínimo era 3,1 veces mayor al chileno actual. En Canadá, esta convergencia se da en 1973, cuando su salario mínimo era 2,6 veces mayor. Croacia, que prácticamente tiene el mismo PIB per cápita que Chile, registra un sueldo base 47% más alto. Otro ejemplo es Bulgaria, que tiene un PIB per cápita PPP casi tres mil dólares inferior que Chile (13% más bajo) y registra un Salario Mínimo PPP 20% más alto.

“Si observamos los países que eran como Chile hace 20 o 30 años atrás vemos que en ese entonces tenían en promedio un salario mínimo un 70% mayor al que tenemos hoy. Los indicadores examinados en el estudio muestran que un salario mínimo de $422 mil pesos se encuentra dentro de los márgenes considerados saludables para mantener los equilibrios macroeconómicos.

“En esos países lo que se estableció fue un estándar social mínimo consensuado, de acuerdo a la realidad económica del momento, que es la misma que tenemos ahora en el país.

“Por ejemplo, hoy día preguntarle al ministro Larraín, que pueda explicar por qué el salario mínimo está en 276 mil pesos, y no va a tener respuesta.

Dieta Parlamentaria vs. Salario Mínimo

Al comparar a Chile con los países de la OCDE, se observa que el salario anual de $103.265.772 (pesos chilenos), equivalente a US$252.505 (ajustado por paridad del poder adquisitivo, PPA) es el más alto del grupo. Le siguen en la lista países como Estados Unidos, con US$174.000 (PPA); Italia, con US$173.488 (PPA); y Japón, con US$140.263 (PPA).

Así, Chile ocupa el primer lugar al comparar la diferencia entre el sueldo de los parlamentarios con el PIB per cápita (11,8), seguido por Turquía (6,3), México (5,6) e Italia (5,1). En el extremo opuesto se encuentra un país como Suiza, donde esta diferencia es de 0,7 veces, es decir, el sueldo de un parlamentario es inferior al PIB per cápita de dicho país. En el caso de la relación entre dieta parlamentaria e ingreso mínimo, Chile ocupa el segundo lugar, ya que los parlamentarios perciben 40 veces el ingreso mínimo. Nuestro país solo es superado por México, donde esta diferencia es de 55,8 veces.

El problema de la desigualdad en Chile se expresa en todos los niveles, incluida su principal estructura democrática. El entramado político-institucional ha generado un sistema donde diputados y senadores perciben sueldos que se encuentran totalmente fuera de proporción respecto de lo que gana la mayoría de la población. Y esto tiene serias consecuencias para la calidad de la democracia chilena, porque se establece una distancia abismal entre los representantes y sus representados.

Incluso sería posible argumentar que esta distancia económica “blinda” a los parlamentarios chilenos de las condiciones de vida promedio de chilenas y chilenos, haciéndoles insensibles a tales condiciones. Más aún, esta realidad transforma en “pares” de diputados y senadores, en términos no solo de ingresos sino que de estilo y calidad de vida, a los hombres y mujeres más poderosos de Chile, por su situación económica. En este sentido, propuestas como la de los diputados Boric y Jackson apuntan en la dirección correcta, al buscar que se genere una señal en términos de ajustar las proporciones.

Propuesta de Salario "Ético"

Semanas atrás, la Iglesia propuso un nivel de salario, denominado “ético”, de 400 mil pesos, esto es, un aumento del salario mínimo del 60% respecto del que existe hoy. Los datos de Casen 2013 indican que el promedio de los ingresos laborales de un trabajador es 438 mil pesos, pero sólo un 25% de los trabajadores tiene ingresos superiores a 465 mil pesos. Por otra parte, los datos de la nueva línea de pobreza de ingresos indican que en 2013, para un hogar de 4 integrantes, esta era de 361.310 pesos. Esto quiere decir que si un hogar tiene 4 integrantes y solo uno de ellos recibe ingresos laborales, el salario mínimo los deja bajo la línea de pobreza.

¿Se puede subir el salario mínimo a un nivel “ético” propuesto por la Iglesia? Como la mayor parte de las políticas, no se trata de una respuesta técnica sino mas bien política. Según la teoría económica neoclásica, el salario mínimo produce desempleo. Al ser éste mayor que el de equilibrio aumenta la oferta y disminuye la demanda de trabajadores. Desde otro punto de vista teórico, salarios de eficiencia, el salario mínimo podría aumentar el empleo, ya que aumenta la productividad de los trabajadores.

Ahora bien, el salario mínimo no es sólo un número a determinar. Este es una institución del mercado laboral y su nivel tiene que ver con otras instituciones en el mercado laboral y en la sociedad en general. Hace poco la OCDE publicó un reporte con un ranking de los países por su salario mínimo. Países como Finlandia, Suecia y Noruega no estaban en la tabla porque no tenían legislación de salario mínimo. En esos países, con niveles de sindicalización casi universales, lo importante para subir los salarios era la negociación colectiva. En nuestro país, con baja participación sindical, es complicado descansar en ella para aumentar los salarios.

Otra forma de redistribuir ingresos es a través del sistema tributario, devolviendo impuestos a quienes reporten ingresos laborales bajos, por ejemplo. Cualquiera que sea de los tres caminos -salario mínimo, negociación colectiva o redistribuir ingresos a través del sistema tributario, requieren de una sociedad que prefiere vivir con mayor igualdad y al mismo tiempo que esto se traduzca en políticas acordes a estas preferencias.

El economista Anthony Atksion (2015) en su libro Inequality: What Can Be Done? propone interesantes medidas para enfrentar la desigualdad. Una de ellas es establecer un salario mínimo de tal manera que: 1) este sea valorado al estándar de vida (que no cree “trabajadores pobres”) y 2) un código de prácticas de pagos salariales por arriba del salario mínimo. Ambas cosas como parte de un diálogo nacional y/o la formación de un consejo económico y social permanente.

Tabla Comparativa: Salario Mínimo en Países de la UE (2015)

País Salario Mínimo Mensual (Euros)
Luxemburgo 1.923
Reino Unido 1.510
Holanda 1.508
Bélgica 1.502
Alemania 1.473
Irlanda 1.462
Francia 1.458
Eslovenia 791
España 757
Malta 720
Grecia 684
Portugal 589
Polonia 418
Croacia 399
Estonia 390
Eslovaquia 380
Letonia 360
República Checa 338
Hungría 333
Lituania 325
Rumanía 235
Bulgaria 194

TAG: #Sueldo

Lea también: