El tema de la exclusión social es cada día más analizado. En los últimos años, el desempleo ha sido uno de los problemas más apremiantes que enfrenta Chile. Discutir sobre el actual mercado laboral no es sólo un asunto de alzas o bajas de cesantía, sino también de la calidad de esos trabajos y las características de quiénes los ejercen.
Definición y Contexto Global
La precariedad laboral es un fenómeno global que no es nuevo, pero que re-emerge con fuerza como la otra cara de la moneda de la flexibilización progresiva de los mercados de trabajo. América Latina fue la región en desarrollo más afectada por la pandemia a nivel global, considerando mortalidad, caídas en la producción y destrucción de empleos. Esto se debe a que el escenario macroeconómico, social y sanitario de la región previo a 2020 era sumamente frágil.
Si bien en Chile no existió un incremento en las tasas de pobreza durante 2014-2019, ha habido una fuerte desaceleración en el crecimiento de la producción estableciendo un panorama laboral complejo y frágil frente a la irrupción de la pandemia.
Causas de la Falta de Empleo en Chile
Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desempleo en Chile en 2023 es del 8,5%. Estas cifras, según el INE, son producto del alza de la fuerza de trabajo (3,0%), mayor a la presentada por las personas ocupadas (2,0%). Lo que significa que “la creación de empleo no fue suficiente para cubrir la expansión de la mano de obra disponible. Una de las causas detrás de esta falta de empleos es, sin duda, el estancamiento de la economía”, asevera Carmen Cifuentes, investigadora del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (CLAPES UC).
Por otro lado, las personas desocupadas aumentaron en un 14,2%, incididas por quienes se encontraban cesantes (14,5%) y aquellas que buscan trabajo por primera vez (10,5%). Cifuentes coincide con el experto, debido a que menciona que la falta de empleos tiene relación con el estancamiento de la economía. Asimismo, el experto añade que sectores como el comercio, construcción y empresas manufactureras se han visto fuertemente impactadas; un hecho que también se refleja en el último Imacec.
Se han dado diversas explicaciones para comprender por qué la exclusión social ha ido en aumento en los últimos años, como la falta de acceso a la legalidad, al mercado laboral, a la educación, a las tecnologías de la información, a los sistemas de salud y protección social, a la informalidad laboral que favorece los malos empleos o la ausencia de políticas públicas que contribuyan a integrar a las personas con capacidades diferentes, entre otras.
En Chile, dicha flexibilización se consolida institucionalmente en el Plan Laboral de 1982, contemporáneamente con profundas transformaciones a la seguridad social (pensiones y salud), vigentes con ajustes menores hasta hoy. En este modelo, los trabajadores son concebidos sólo como un factor más de la economía, y no como sujetos de derecho.
Consecuencias del Desempleo y la Precariedad Laboral
El empleo precario suele mirarse como un problema para la economía de las familias. Pero las autoras remarcan que se ha transformado también en un problema de salud pública. El trabajo es un determinante clave de la calidad de vida y la salud. Por una parte, cumple la función “manifiesta” de proveer los ingresos necesarios para la reproducción de las familias y alcanzar un nivel de vida socialmente aceptable, proveyendo las condiciones materiales de vida que permitan alcanzar un buen estado de salud.
Desde los años 30 se vienen desarrollando estudios científicos que muestran que el desempleo afecta la salud de las personas, y en especial su salud mental. A su vez, a partir de los 80 se ha acumulado la evidencia epidemiológica que muestra que también el empleo precario tiene efectos negativos sobre la salud.
La precariedad laboral y el desempleo comparten la pérdida, total o parcial, de las funciones manifiestas y latentes del empleo, con la consiguiente repercusión negativa tanto en calidad de vida como salud de las personas que trabajan y sus familias. Sumado a ello, las personas en situación de desventaja en el mercado de trabajo (como por ejemplo mujeres, jóvenes y adultos mayores, o quienes están en ocupaciones de baja cualificación) son las más expuestas a tener empleos precarios y muy precarios.
En Chile, usando la ENETS 2010, observamos que las personas con empleos altamente precarios se declaran insatisfechos con sus trabajos en una frecuencia que más que duplica la de los trabajadores con empleos no precarios (2.2 veces más). Lo mismo ocurre con la presencia de síntomas depresivos (con una frecuencia de 2.4 veces más) y el reporte de mala o muy mala salud general (3 veces más).
En una estimación a partir de la única Encuesta nacional de empleo trabajo y salud (ENETS[5]) realizada en el país en el año 2010, y que utilizó una escala de precariedad laboral (EPRES[6]) con todas las dimensiones arriba mencionadas, se constató que, de todos los asalariados privados con contrato, el 50,8% presentaba niveles de precariedad nocivos para la salud[7].
“Los trabajadores con empleos temporales suelen tener más lesiones por accidentes de trabajo, lo que se ha atribuido a peores condiciones de trabajo, menor inversión en capacitación y equipos de protección personal, así como menor experiencia adquirida en las tareas realizadas”. Investigaciones también describen que las mujeres con empleos precarios están en mayor riesgo de acoso sexual en el trabajo que aquellas con empleos no precarios[9].
Además, menciona que las consecuencias del aumento en la tasa de desocupación son múltiples: “La más evidente es una reducción en el poder adquisitivo de las personas que se encuentran en esta situación.
Informalidad y Tipo de Empleo
Durante el sexenio 2014-2019 el tipo de empleo que creció con más fuerza en Chile fue el trabajo por cuenta propia (en promedio, a 3,8% anual), mientras que el empleo asalariado creció en menos de la mitad (1,6%). Esto tiene implicancias directas en la composición del empleo, ya que podemos evidenciar un aumento en la participación del trabajo por cuenta propia en el empleo total en dicho periodo.
Si bien la composición del empleo en Chile ha sufrido pequeñas variaciones, esto tiene implicancias directas en la calidad del empleo, ya que el trabajo por cuenta propia cuenta con menor estabilidad laboral, menores ingresos laborales mensuales ($358.000 vs. $623.000 que recibieron los asalariados en promedio en 2019), menor protección frente al desempleo, menor acceso a derechos laborales como los beneficios por maternidad, accidentes de trabajo, etc.; como también falta de acceso a la seguridad social contributiva (contribución al sistema de pensiones).
El promedio de empleados informales en Chile en 2017 a 2019 fue de un 29%. Esto implica que casi uno de cada tres trabajadores en Chile no cuentan con cotizaciones de salud ni con previsión social (en el caso de los trabajadores asalariados), o que sus actividades no están registradas en el Sistema de Impuestos Internos (para los trabajadores por cuenta propia). La informalidad laboral también impacta a los grupos más vulnerables como a las mujeres, que tienen tasas de informalidad más altas que los hombres (30% vs.
Impacto de la Pandemia
La pandemia ha generado la crisis económica más grave y generalizada que haya sufrido Latinoamérica desde que existen registros estadísticos. En términos generales existió en Chile una destrucción de casi dos millones de empleos entre el último trimestre de 2019 al segundo trimestre de 2020.
Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Latinoamérica y el Caribe fue la región con la mayor pérdida de horas de trabajo en todo el mundo (en relación con las horas totales trabajadas en 2019) con una reducción del 16% anual vs. una pérdida mundial de 8.8%. Chile tuvo una reducción anual del 17% lo que equivale a una pérdida anual de 1.373.000 empleos de jornada completa.
Según datos del INE, un 28% de los ocupados declaró una reducción de sus ingresos laborales durante 2020 (casi dos millones de trabajadores). De hecho, la masa salarial -que es la suma de todos los ingresos salariales del empleo principal de todos los ocupados de la economía- pasó de $5,4 billones en 2019 a $4,8 billones en 2020, lo que implica una reducción de 11%.
Recuperación Económica y Desafíos Persistentes
Una de las principales características del proceso de recuperación económica es que desde el último trimestre de 2020 Chile logró recuperar y mantener los niveles de producción pre-pandémicos. Sin embargo, este no ha sido el caso del empleo y la fuerza de trabajo, los cuales se han mantenido por debajo de sus niveles previos a la pandemia.
Una de las características distintivas de esta crisis es que la pérdida de empleos se vio reflejada en la salida masiva de personas de la fuerza de trabajo, reduciendo las tasas de participación laboral y volviendo más complejo el regreso de las personas al mercado del trabajo.
Inactividad Laboral y Razones Familiares
Si bien ha existido una recuperación tanto del empleo como de la fuerza de trabajo esta se ha estancado durante 2021. Al observar la composición de la inactividad en Chile podemos destacar que la pandemia «desalentó» a setenta mil personas de participar en el mercado laboral.
Dentro de las categorías más relevantes al momento de explicar la inactividad laboral está el fuerte incremento en 300 mil personas inactivas extras por razones familiares permanentes. Este grupo tiene la particularidad de ser, casi en su totalidad, mujeres. La crisis económica-sanitaria incrementó la inactividad de mujeres por razones familiares de 1,3 millones a 1,6 millones.
Políticas y Soluciones Propuestas
Como respuesta, el Gobierno propuso un Ingreso Mínimo Garantizado subsidiado por el Estado, mientras la gran empresa, que ocupa a cerca del 50% de los asalariados, dejó claro que hay margen para implementar mejoras. Las políticas en torno al empleo deben asumir la centralidad que éste tiene en la vida de las personas y la multiplicidad de aspectos que confluyen en él.
Por tanto, deben ser nuevas políticas y nuevas leyes las que aseguren íntegramente la función social del empleo. En este sentido, existen al menos tres caminos de política para atacar la epidemia de la precariedad hoy en Chile.
- El primero, sin dudas, es el aumento real de los salarios, que asegure la reproducción de la vida como función manifiesta del empleo. Esto implica ir más allá de lo planteado hasta ahora, puesto que no puede depender de subsidios estatales ni de la buena voluntad de un sector del empresariado.
- El segundo, refiere al fortalecimiento de la parte débil de la relación salarial, avanzando hacia la negociación colectiva ya sea por rama o territorio, y así anulando las brechas existentes entre trabajadores de alta y baja capacidad negociadora[11].
- Finalmente, un tercer camino es el fortalecimiento de la protección frente al desempleo. Urge mejorar la cobertura del actual seguro de cesantía, eliminando las excesivas barreras de acceso a esta prestación, especialmente las relativas a la continuidad laboral.
Aunque el desempleo es un problema complejo, hay varias soluciones que se pueden implementar para abordarlo.
- Promoción del trabajo autónomo: El trabajo autónomo puede ser una buena opción para aquellos que buscan más flexibilidad y autonomía en su trabajo.
- Desarrollo de habilidades en tecnología: La tecnología está revolucionando muchos sectores y cambiando la forma en que las personas trabajan.
- Flexibilización del mercado laboral: Las regulaciones rígidas y la falta de flexibilidad en el mercado laboral pueden impedir la creación de empleo.
- Promoción del emprendimiento: El emprendimiento puede ser una forma efectiva de crear empleo y estimular el crecimiento económico.
El desempleo es un problema complejo que requiere soluciones integradas y multifacéticas. Aunque no hay una solución única para este problema, las medidas mencionadas anteriormente pueden contribuir a abordar el desempleo en Chile en 2023.
| Indicador | 2014 | 2019 |
|---|---|---|
| Tasa de Desocupación Nacional | 6.2% | 7.3% |
| Crecimiento del Trabajo por Cuenta Propia (Anual) | Promedio 2014-2019: 3.8% | |
| Crecimiento del Empleo Asalariado (Anual) | Promedio 2014-2019: 1.6% | |
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