Una entrevista laboral es sinónimo de nerviosismo y ansiedad, pero con la ayuda de este artículo podrás adquirir diferentes herramientas para vencerlos y preparar una entrevista exitosa. Es natural que estemos nerviosos, ya sea porque es la primera, o porque hayamos tenido experiencias previas en las que hayamos sentido que no nos fue tan bien o porque queremos mucho ese trabajo. Nada que temer, porque hay muchas formas de sacar a relucir nuestras power skills y dar todo en ese momento.

Antes de la Entrevista

1. Investiga sobre la Compañía

Asegúrate de tener información sobre el negocio y tu posible empleador. Al saber qué productos y servicios vende la empresa, el mercado en el que compite y su estrategia comercial, estás demostrando tu interés en el trabajo y la compañía. En estos días donde la retención de talento es un reto para las organizaciones, contar con colaboradores interesados y comprometidos es un plus invaluable para los empleadores. Conocer con antelación tu interlocutor te dará un parte extra de tranquilidad.

2. Código de Vestimenta

Después de investigar sobre la compañía, seguramente encontrarás qué tan formal puede ser. Usa la información que recolectaste sumada a la descripción del rol de trabajo al cual aplicaste para determinar qué vestimenta es la más apropiada para la entrevista de trabajo. Un buen aspecto y presentación personal sin duda nos ayudará a ganar puntos, pues, una “pinta” impecable puede traducirse en la prolijidad de una persona en otros aspectos de su vida, como el trabajo.

3. Practica, Practica, Practica

Como cualquier cosa en la vida, la práctica hace al maestro. Por eso lo ideal es que puedas ensayar tu discurso varias veces. Una técnica que te recomendamos es la siguiente: primero ubícate frente a un espejo y visualiza que estás en el lugar de la entrevista. Posteriormente, elabora un discurso que incluya tus habilidades y cualidades. Constrúyelo a partir de tu CV y ejemplos donde puedas exponer cómo a lo largo de tu carrera has logrado poner en práctica tus conocimientos. Repite este ejercicio un par de veces hasta que te sientas seguro y confiado.

Te recomendamos preparar un discurso de no más de dos minutos sobre ti que incluya tus mayores logros y éxitos y objetivos.

4. ¿Sabes hacia dónde tienes que ir?

Suena obvio, pero es vital que sepas hacia dónde vas y no en el sentido retórico de la pregunta. Literalmente te recomendamos que el día anterior planees tu viaje hacia la entrevista de trabajo. Si vas retrasado no tengas miedo de hacer una llamada con antelación y avisar a tu entrevistador.

Durante la Entrevista

1. Lidiando con los Nervios

Inevitablemente, el día de la entrevista de trabajo sentirás algo de nervios, pero recuerda que no es un interrogatorio personal, sino una conversación profesional. De hecho, si logras canalizarlos de la forma adecuada, podrán ayudarte a sacar lo mejor de ti. Investiga ejercicios de respiración, oxigenar el cerebro te ayuda a pensar con claridad y rapidez. Si somos algo nerviosos, hay que aplicar ciertas técnicas de relajación, como la respiración profunda, o beber hierbas naturales que calmen nuestros nervios.

2. La Primera Impresión sí Cuenta

¿Sabías que 7 segundos pueden bastar para formar una primera impresión? Desde el primer momento que entras a la sala de entrevista debes mostrarte confiado y seguro. Una muestra de esto es el contacto visual. Puede ser difícil, pero el truco está en mantener el cuerpo relajado y evitar parecer cerrado y distante. Las técnicas de respiración serán útiles aquí. Un estudio realizado por Albert Mehrabian, profesor emérito en psicología, propuso que la importancia relativa del lenguaje corporal al transmitir un mensaje es del 55%, en comparación con el 38% de tono de voz y el 7% del uso verbal de palabras. En teoría, esto presenta cuán importante es el lenguaje corporal al momento de estar en una entrevista.

3. Contestando las Preguntas

Es hora de poner a prueba toda la preparación y esfuerzos que hiciste para llegar hasta este punto. Conseguir una entrevista de trabajo no siempre es fácil. Si ya llegaste a este punto, disfruta de la experiencia. Es un momento en el cual puedes contarle a otras personas qué sabes hacer y cómo lo sabes hacer. Responder con ejemplos sobre cómo resolviste problemas o sacaste adelante proyectos en tus pasadas experiencias laborales es una estrategia muy efectiva. Busca un equilibrio entre el tú y el nosotros, el trabajo en equipo se valora igual que la iniciativa personal. Siempre es mejor responder de manera clara y sin rodeos las preguntas que nos harán.

Es común que en las entrevistas nos pregunten si sabemos bien a qué se dedica la empresa y por qué nos interesa trabajar ahí. Sobre todo si hablamos de nuestras anteriores experiencias en otras empresas, es bueno ser sinceros pero siempre inclinándonos por hablar desde lo positivo. Por último, si no tuviste una experiencia positiva con tu antiguo empleador, sé sincero y rápido. La mejor manera de abordar este tema, si es puesto en la mesa, es desde el positivismo. Cuéntales qué aprendiste de esa experiencia y cómo la sorteaste.

4. Ninguna Pregunta es Tonta

El final de la entrevista es el momento indicado para que hagas algunas preguntas. Pueden ser sobre el trabajo en sí, tus compañeros, jefes o empresa. Aprovecha para preguntar todas las dudas que tengas sobre las condiciones de trabajo (remuneración, comisiones, seguro de salud, bonos, horarios, funciones, etc..).

Después de la Entrevista

Usualmente, se espera una respuesta un par de semanas después de la entrevista, pero todo depende del proceso y la cantidad de candidatos que aplicaron a la oferta de trabajo. Si puedes, habla con tu reclutador o primer contacto sobre cuándo puedes esperar una noticia.

11 Consejos Adicionales para una Entrevista Exitosa

  1. Más Conocimiento = Más Seguridad: Has iniciado el proceso de investigación con una solicitud personalizada, ahora es el momento de subir la apuesta: averigua la misión, hitos y logros de la empresa. Los canales de redes sociales son mucho más que una lectura obligada para conocer los perfiles de la industria, la competencia y la persona con la que te vas a entrevistar. Cuanto más sepas, con más autoridad y seguridad te sentirás.
  2. Vístete Apropiadamente: La ropa para la entrevista debe parecer profesional, ser cómoda y hacer que te sientas con confianza. Averigua cómo es la cultura de la empresa y cómo se viste la gente antes de decidir lo que vas a llevar puesto (piensa en un traje si es un banco, en algo profesional informal si es una agencia de publicidad, etc.). Y recuerda que si nunca llevas traje y quieres llevar uno a la entrevista, practica antes llevando uno (de lo contrario, podrías acabar pareciendo y sintiéndote incómodo). No olvides hacer que tus zapatos estén relucientes y asegúrate de que no te hacen ampollas antes de salir por la puerta.
  3. Domina las Preguntas Iniciales: Puedes apostar dinero a que tendrás que contarle al entrevistador cosas sobre ti, por qué deberían contratarte y cuáles son tus metas profesionales. Practica las respuestas, pero que no suenen como un disco rayado. No te limites a memorizar tu currículum y simplemente leerlo cuando te pidan que hables de ti. Es útil usarlo como punto de referencia, ya que es probable que el entrevistador lo tenga delante, y mencionar hechos o puntos clave cuando sea apropiado, solo tienes que asegurarte de que tus respuestas añaden algo interesante a lo que tu currículum ya cuenta.
  4. Prepárate para las Difíciles: ¿Por qué no me habla sobre sus debilidades? Así es como puedes sumar puntos con preguntas complicadas como esta: escoge una debilidad y conviértela elegantemente en una fortaleza relacionada con el trabajo. «Soy un poco impaciente, pero es simplemente porque a mí me gusta terminar los proyectos a tiempo y no interrumpir el flujo de trabajo de todo el equipo». La clave es ser honesto y no responder nunca: «No tengo debilidades».
  5. Prepárate para Algunas Pruebas de Ingenio: Si fueras un utensilio de cocina, ¿cuál serías y por qué? Estas preguntas no surgen siempre, pero si lo hacen, trata de estar relajado y confiado cuando respondas. Son para probar tu capacidad de pensamiento crítico y cómo reaccionas sobre la marcha. Asegúrate de resaltar tu personalidad con tu respuesta y haz que tus respuestas sean tan interesantes y divertidas como sea posible (sin que sean inadecuadas, por supuesto). Y ¿qué utensilio de cocina entonces? Considera una respuesta como esta: «Soy un abrelatas». Aunque no es el primer utensilio de cocina que nos viene a la cabeza, puede ser crucial para cada plato de la comida.
  6. Pide un Tiempo de Espera Cuando Sea Apropiado: Si no sabes la respuesta a una pregunta o te sientes un poco presa del pánico, respira profundamente y pregunta calmadamente y con confianza si puedes retomar esa pregunta más adelante. Evita parecer incoherente y no dejes que se muestre tu miedo. Es mucho mejor que refuerces tu confianza con otras preguntas (más fáciles) y, después, retomes la difícil. (Quién sabe, de todas maneras, ¡el entrevistador podría olvidarse al final de hacerte esa pregunta!). Advertencia: no confíes demasiado en esto y sáltate las preguntas solamente si es absolutamente necesario; pedir pasar de demasiadas preguntas puede hacer que parezca que no estás preparado.
  7. Sé Honesto: Los espacios o desviaciones en tu currículum no son motivo para ponerte nervioso. Después de todo, tienes una entrevista, así que claramente les gustó tu perfil y quieren conocerte mejor. Sé honesto y explica qué es lo que has aprendido durante ese tiempo ausente (cualquiera que sea la razón) y la forma en que te beneficiará para el puesto que estás solicitando; incluso un período de desempleo se puede convertir en una ventaja si se utiliza ese tiempo para desarrollarse de alguna manera y se busca trabajo de una forma activa.
  8. Evita Esto: No te retrases, seas grosero ni hables mal de tus antiguos jefes o compañeros de trabajo. Mentir, contar demasiado, hacer bromas inapropiadas o dominar la conversación son también buenas maneras de causar una mala impresión. Comer un bocadillo con cebolla o un pan con semillas antes de la entrevista también podría tener el mismo efecto. Si llegas a tiempo, tienes un aspecto impecable y das la impresión de ser agradable y sociable, tendrás garantizado un buen comienzo.
  9. Siempre (Siempre) Ten una Pregunta Preparada: Las preguntas son fáciles de preparar así que no dejes pasar la oportunidad de mostrar tus aptitudes de pensamiento crítico con joyas como «¿Qué está en contra de mi contratación?». Si hay alguna duda o vacilación, esta es tu oportunidad para aclarar algo sobre el trabajo que se ofrece y proporcionar más información acerca de ti.
  10. En Realidad, Haz que Sea una Pregunta Ingeniosa: Introduce la pregunta con un poco de información personal y mata dos pájaros de un tiro elegantemente: «Enseño programación a niños en un campamento de verano. ¿Me permitiría mi puesto participar en proyectos que hagan algo por la comunidad?».
  11. Haz un Seguimiento Profesional: Por último, pero no menos importante, haz siempre un seguimiento con un correo electrónico o incluso una tarjeta manuscrita agradeciendo la oportunidad al entrevistador. Es una buena oportunidad para mencionar rápidamente, una vez más, por qué serías adecuado para el puesto y lo mucho que te gustó conocerlos a todos. Que sea breve, agradable y amable, y recuerda enviarlo dentro de las veinticuatro horas siguientes a la entrevista.

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