Cuando los estudiantes eligen carrera tras hacer la prueba de acceso a la universidad, suelen elegir una carrera u otra relación a su experiencia con las asignaturas previas. En todo el mundo suele existir una fuerte diferencia entre lo que hemos estudiado y en lo que trabajamos.
Análisis de la Alineación Profesional
El profesor Manuel Salas Velasco de la Universidad de Granada ha hecho un estudio muy interesante con 30.379 graduados de 2010 a los cuatro años de haberse graduado. Este estudio distingue entre alineación vertical (trabajo en un campo que requiere una titulación superior) y alineación horizontal (trabajo en el campo que he estudiado). En ese sentido lo mejor sería no tener ningún tipo de desalineación y lo peor sería tener ambas desalineaciones.
Carreras y Desalineación
Según este estudio, la carrera donde los graduados obtienen un empleo más relacionado con sus estudios al graduarse y a los cuatro años de hacerlo es Medicina, sin discusión. Luego tenemos otras carreras con desalineamiento vertical, es decir, trabajaremos en nuestro campo pero en un puesto inferior a lo que esperaríamos en el primer empleo en Empresariales Administración y Economía, Química, Ingenierías (superiores y técnicas), Bellas Artes, Relaciones Laborales, Ciencias del Deporte, Magisterio y Turismo.
Tener un desalineamiento vertical tiene dos implicaciones, por un lado tenemos un trabajo peor al esperado, aunque en nuestro campo, lo que puede dar lugar a cierta frustración, especialmente cuando no se progresa con el tiempo a tener una formación adecuada. Entraríamos aquí en las carreras que tienen un desalinamiento horizontal, aunque no vertical. Es decir, empleos para titulados, pero titulados que tienen empleo con título. Para los recién titulados estas son Historia y Filosofia y por otro lado Ciencias Políticas y Sociología.
Por último tenemos a lo que posiblemente es la peor situación, desalineamiento vertical y horizontal. Es decir, trabajamos en un campo no relacionado con nuestros estudios por un lado y que no requiere titulación universitaria por otro. En su primer empleo tenemos a los egresados en Biología, Empresariales, Bellas Artes, Historia y Filosofía, Periodismo, Relaciones Laborales, Ciencias Políticas y Sociología, Psicología, Trabajo Social y Turísmo. A los cuatro años siguen teniendo sus intereses desalineados los graduados en Biología, Bellas Artes, Historia y Filosofía, Periodismo, Relaciones Laborales, Ciencias Políticas y Sociología, Trabajo Social y Turismo.
Estar en este grupo no es necesariamente malo. Supone que nuestro empleo puede que no esté relacionado con nuestros estudios, pero que estos nos han dado una capacidad suficiente como para poder valernos en otro campo. Posiblemente por eso veamos a biólogos, químicos, matemáticos y farmacéuticos.
Probablemente, pero ninguna medida que se tome va a tener efecto a largo plazo, así que si vamos a elegir titulación, deberíamos de plantearnos si estamos dispuestos a soportar una desalineación vertical, horizontal o ambas. O tal vez, dejar nuestra vocación y pedir plaza en la facultad de Medicina.
El Rol del Filósofo en el Mundo Actual
En España, con un tejido industrial de pequeñas y medianas empresas, no es fácil que el filósofo se abra un hueco. Un informe publicado este año por la Fundación CYD situaba la titulación como una de las que más tasa de paro presentaba. La situación es distinta en países como Estados Unidos, donde las compañías tecnológicas de Silicon Valley los contratan desde hace más de una década porque las aplicaciones tecnológicas ― de comunicación y redes sociales― conducen a dilemas éticos. En el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), por el que han pasado 76 premios Nobel, los futuros ingenieros tienen que estudiar obligatoriamente créditos de Humanidades y los filósofos están integrados en los equipos multidisciplinares.
En el transcurso de una entrevista reciente en este diario, su director de estrategias, el mexicano Marco Muñoz, puso el ejemplo de un proyecto propio: el diseño de nuevos tejidos más sostenibles para vestimenta o para tapizar los coches y las paredes. El equipo del MIT, de 15 personas, incluye ingenieros químicos, biólogos, politólogos o pensadores. “Necesitas filósofos para ver cuál podría ser la posición del ser humano ante el uso de una tela inspirada biológicamente. Vamos a suponer que se empieza a hacer tejidos con flores.
Filosofía y Educación
“Los alumnos se interesan mucho por la filosofía. Cuando en clase la aterrizas en la realidad ―problemas sociales, conflictos armados, las redes sociales…― se dan cuenta de que tiene una hondura que no tiene, con todo el respeto, la enseñanza del inglés o la lengua”, razona Carlos Javier González Serrano, profesor de Filosofía y Psicología del colegio San Gabriel de Madrid. “Y eso al margen de los problemas psiquiátricos que tienen [los adolescentes]: ansiedad, depresión, infinidad de TOCS [trastorno obsesivo compulsivo], trastornos de conducta alimentaria…”.
Como González Serrano, la filósofa Nerea Blanco cree que los jóvenes están especialmente interesados en la filosofía porque “a su edad explota la necesidad de respuestas”. Blanco, de 35 años, se matriculó en Comunicación Audiovisual, pero pronto llegó a la conclusión de que “iba a aprender poco”. “No me iba a ayudar a conocerme”, explica. Y se cambió a Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid. Cuando terminó, tenía claro que no quería dedicarse a la docencia, sino sacar la filosofía de las aulas, convencida de que tiene que ser “algo vivo”.
Filosofía ha sido durante años una carrera con altas tasas de abandono, la cursaban una minoría por vocación y una mayoría porque no le daba la nota para casi nada y se accedía con un cinco en la repesca. Pero desde el curso 2015-2016 al de 2020-2021 la cifra de universitarios ha crecido de los 7.091 a 9.446 (un 33% más, solo 210 de ellos en una universidad privada). Basta mirar las notas de corte del pasado curso para confirmar que la situación ha variado sustantivamente: solo cinco de los 19 campus públicos piden un 5 para acceder. En la Universidad de Zaragoza se ingresó ―sobre un máximo de 14 puntos― con un 10 y en Valencia y País Vasco con 8,4.
Habilidades Filosóficas en el Mercado Laboral
Las carreras de Humanidades tienen peores tasas de empleabilidad que las técnicas en España. Filosofía no es una excepción. Sin embargo, las tecnológicas líderes a nivel internacional valoran cada vez más otros perfiles, con capacidad de trascender lo puramente técnico y dar soluciones a problemas éticos, por ejemplo. Algo que se valorará cada vez más en el futuro.
El informe España 2050. Fundamentos y propuestas para una estrategia nacional a largo plazo, encargado por el Gobierno a un centenar de expertos, lo pone de manifiesto: “No sabemos con certeza cuáles serán esas necesidades en el futuro. Parece claro que crecerá la demanda de competencias STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) y de competencias transversales (ejemplo, pensamiento crítico, creatividad, liderazgo)”. Y los filósofos bordan estas destrezas.
Salidas Profesionales Específicas
Los ámbitos de desempeño del egresado son el análisis y gestión internacional en todos los niveles de la administración del Estado, el sector privado, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil en general.
Programas y Enfoques Académicos
Hoy los estudios internacionales incorporan significativamente el área humanista. Por ello, la Facultad de Filosofía y Humanidades y el Instituto de Estudios Internacionales han aunado su prestigio y trayectoria académica para integrar sus campos de estudios en esta carrera, que será dictada por ambas unidades.
“Estudiar Licenciatura en Filosofía en la UCSC permite acceder a una profundización importante en materia de filosofía cristiana, una especialidad sumamente interesante que pocas universidades incorporan en la actualidad”, explica el Dr. Solís.
Licenciatura en Filosofía prioriza, además, la formación ética y valórica de sus estudiantes, en paralelo con su formación académica. Incluso, los alumnos del programa pueden optar a la realización de postgrados en la Universidad Pontificia de Salamanca, España, gracias a los vínculos que en la materia posee la Universidad.

