El sistema de pensiones en Chile fue creado en 1981, a partir de un decreto emitido por el entonces ministro del Trabajo, José Piñera, en 1980. Este sistema se basó en la capitalización individual, donde cada trabajador ahorra para su propia pensión a través de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

Orígenes y Primeros Años

Desde fines del siglo XIX e inicios del XX, el Estado concentró gran parte de sus esfuerzos en diseñar un sistema de previsión que asegurara una mejor calidad de vida durante el período laboral y el retiro de los trabajadores. En este sentido las leyes sociales fueron pioneras con normativas como la ley de descanso dominical, accidentes del trabajo y jornada laboral. Este escenario se mantuvo estable hasta 1924, año en el que comenzaron a funcionar la Caja del Seguro Obrero Obligatorio y la Caja de Previsión de Empleados Particulares, seguidas muy prontamente por la Caja de Empleados Públicos. Estas instituciones se nutrían de las cotizaciones obligatorias que realizaban los trabajadores, empleadores y el Estado, lo que aseguraba al beneficiario atención médica, pensión de invalidez y una jubilación a partir de los 65 años de edad.

Las cajas de empleados particulares y públicos funcionaban de manera similiar. Los fondos se reunían a partir de las cotizaciones individuales y los aportes del empleador, en el caso de la Caja de empleados particulares, y con el auxilio complementario del Estado, en el caso de los públicos. Ambas instituciones otorgaban una pensión de retiro a los 30 años de servicio o a los 50 años de edad, así como préstamos en dinero deducibles de la cuenta que cada empleado mantenía en la caja. A partir de 1937 se instauró una asignación familiar que se pagaba directamente al cotizante por cada miembro de su familia que dependiese de él. Para los antiguos miembros del Seguro Obrero, esto significó la adquisición de nuevos beneficios, como la pensión de sobrevivencia, el subsidio a la maternidad, la mejora en las pensiones de invalidez y la ampliación a toda la familia de la cobertura en salud.

El decreto ley 3.500 que crea el sistema de Capitalización Individual y la Superintendencia de Administradoras de Fondos de Pensiones, se publica en noviembre del año 1980 entrando en vigencia en Mayo del año siguiente. La tramitación del proyecto de decreto ley se inicia en base a un anteproyecto de reforma previsional elaborado al interior del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, liderado por el Ministro del ramo Sr. José Piñera Echeñique, y desarrollado por una Comisión Conjunta Legislativa, reforma previsional que surge en segundo lugar de la agenda del Ministerio del Trabajo luego de involucrarse en la reforma a la legislación laboral del denominado Plan Laboral.

Desde el día 2 de mayo, cuando comenzó a operar la Reforma Previsional, la publicidad desplegó sus alas en los medios de comunicación. El "consumidor" a conquistar para las nuevas Asociaciones de Fondos de Pensiones (AFP) son los tres y medio millones de trabajadores que hay en el país. La mayoría de ellos, según diversos sondeos, tomó ya la decisión de cambiarse. Una encuesta de la agencia Time, por ejemplo, estimó que un 53 por ciento de los trabajadores quiere trasladar sus imposiciones a las AFP. Un 8 por ciento, en cambio, desea permanecer en las cajas de previsión. El resto, serían indecisos. A ese 92 por ciento de la población trabajadora, susceptible de ser captado por la nueva previsión, se dirigieron las AFP. Una de ellas, de un importante grupo económico, destinó más de cinco millones de dólares para la etapa de "lanzamiento". Otra, más "modesta", sólo gastará 300 mil dólares. En una tercera, en cambio, se manifestaron contrarios a la publicidad. Patricio Merino, gerente general de la AFP Hábitat, dice que la promoción "como todo costo, es pagado por el cliente, es decir, por el afiliado". A su juicio la publicidad "no es un factor decisivo".

Todas las AFP, sin embargo -hay once funcionando y otras cuatro por constituirse- invirtieron recursos en la imagen. Locales de atención a lo largo del país, promotores que visitan a empresas y personas, una atención personalizada -"tratando que fuera más eficiente que la de las Cajas", dijo un ejecutivo de una AFP- y el atractivo del aumento de la remuneración líquida para quienes se trasladan son los "anzuelos" para los imponentes. El día del estreno, en algunas AFP aún no terminaban los preparativos. En varias, las oficinas estaban por terminar, faltaban los carteles de publicidad -había prohibición oficial para efectuarlas antes de la fecha- o no completaban su planilla de personal. "Para saber cuántas personas tengo contratadas ahora" -dijo un director de una AFP- "debo pedir la lista de los últimos diez minutos".

Para el ex ministro del Trabajo José Piñera -actual titular de Minas-, uno de los autores de la Reforma Previsional, resultó imposible resistir la tentación. El 2 de mayo visitó las oficinas de AFP que funcionaban. Comentó: -Este es el día más importante de las últimas décadas para todos los trabajadores chilenos... Las perspectivas que entrega la nueva previsión a los trabajadores y sus familias van a incrementar sustancialmente no sólo la posibilidad de bienestar futuro, sino también la cultura económica de los trabajadores, que producirá un cambio en libertad.

Al terminar la primera semana, en algunas AFP los ejecutivos con visibles muestras de satisfacción daban algunas cifras. En las que HOY visitó se habló de varios miles de afiliados. Y, en una, se aseguró que en los primeros dos días se agotaron los 30 mil formularios de inscripción que se habían confeccionado.

En esta primera semana, la mayoría miró con más atención el monto en que suben las remuneraciones. Los más interiorizados, en cambio, comenzaron a estudiar las comisiones que las AFP cobran por administrar las imposiciones de los trabajadores. Otros se fijan en quién o quiénes aparecen como ejecutivos, Con pocas excepciones, las recaudadoras contaban con algún rostro conocido, generalmente un ex ministro o prominente "Chicago boy".

Críticas y Reformas al Sistema

Ningún gobierno de la Concertación se animó a corregir los cálculos de Piñera y menos de dos décadas después el sistema hacía crisis: el mercado laboral es sustancialmente informal, los incentivos no están en el ahorro y la población no conoce el sistema ni tiene foco en ahorrar para su vejez. El 2008, Bachelet encabezó la primera gran reforma al sistema con foco en mejorar las pensiones. La reforma de Bachelet no fue suficiente y el mismo 2008 el sistema financiero estadounidense estalló con la crisis subprime. Los fondos en Chile cayeron en casi US$ 40.000 millones, destruyendo cerca de un tercio de los fondos acumulados.

Las críticas al sistema de pensiones y a las AFP en particular no se desataron por las bajas pensiones. Ocurrió en mayo de 2015, cuando se destaparon las operaciones de fusión de dos AFP de las más relevantes del sector, con sociedades ad hoc creadas por sus dueños, dos grupos aseguradores estadounidenses, para eludir impuestos. Usaron fórmulas legales, aprovecharon la última ventana que les dejó la “cocina” de la Reforma Tributaria e, inducidos por la entonces superintendenta de Pensiones, Tamara Agnic, crearon unas AFP de “papel” que luego fusionaron con las reales y, con ello, concretaron la obtención de un goodwill -o beneficio tributario- que les permitió postergar por décadas el pago de impuestos por casi US$ 400 millones. Nació una comisión investigadora y un grupo de diputados, liderados por el presidente de dicha instancia, el DC Fuad Chahin, iniciaron una escalada de acciones administrativas y legales para detener la operación aprobada a fines de 2015. Hasta hoy sigue pendiente en el Ministerio Público una investigación por presunta prevaricación administrativa de Agnic.

El Movimiento No + AFP y el Debate Actual

El movimiento No + AFP tomó las banderas contra las AFP e inició la coordinación de masivas marchas en las calles de Santiago y el resto de país. Las cifras del informe, sumadas al escándalo de los “jubilazos” de Gendarmería, fueron suficiente incentivo para que la coordinadora No +AFP activara a las masas y convocara a la primera gran movilización de chilenos y chilenas a la calle para terminar con el modelo de pensiones imperante. Casi un millón de personas caminó por las calles de la capital en julio y septiembre de 2016, respaldando la crítica al sistema de pensiones y exigiendo el fin de las administradoras privadas. El llamado tuvo efecto y en pocos meses el fondo se acercaba a su máximo nivel histórico de participación en la industria. De paso, preocupó a las AFP, que advirtieron del impacto en rentabilidad que podría tener esta movilización de fondos de un lado a otro.

Eso sí, la ‘tormenta perfecta’ había comenzado a germinarse desde principios de año, cuando las dudas sobre el crecimiento en China y la situación de los bancos en Europa golpearon duramente a los fondos. Un segundo factor, igual o más letal que las bajas pensiones, fue la revelación de la millonaria jubilación que recibía la esposa de un diputado de Gobierno por ser parte de los funcionarios que están cubiertos por el sistema de pensiones de las Fuerzas Armadas, que funciona al margen de las AFP y que asegura montos muy superiores y financiados por el Estado, en el marco de la Ley Reservada del Cobre impuesta por la Dictadura. El escándalo estalló a comienzos de julio de 2016, apenas un par de semanas antes de que se realizara la primera marcha de No+AFP. Aunque las AFP poco tenían que ver con estos pagos, la sensación de injusticia copó al territorio nacional y la industria poco pudo hacer para defenderse.

El 9 de agosto de 2016, la Presidenta Bachelet anunció, por cadena nacional, los lineamientos principales de la propuesta que el Gobierno prepararía para presentar antes que concluyera su periodo en marzo de 2018. Bachelet habló de crear un Fondo de Ahorro Colectivo Solidario, donde parte del dinero fuera a mejorar las pensiones de un grupo importante de afiliados y, otra parte, a la acumulación de dineros en una cuenta fuera de las AFP y que reúna recursos destinados. La propuesta de Bachelet terminó de convencer a las AFP de que su negocio estaba en riesgo de verdad.

El clima anti-AFP ha llegado a tal nivel, que las tensiones pasaron del ámbito público al interno de las administradoras de fondos de pensiones y el empresariado. La casta que controla el poder económico en Chile sabe del cuidado que requieren los fondos de pensiones, que financian casi un cuarto de la inversión de las empresas y bancos a nivel local.

Multifondos

Tercero, el año 2002 se crearon los multifondos, delegando a cada afiliado la responsabilidad de elegir entre los fondos A,B,C,D,y E. Se definió el fondo A como el más variable y por lo tanto el más riesgoso y el fondo E como el menos variable y menos riesgoso. El tema de elegir uno de ellos no es fácil, pues nadie se puede considerar experto en la materia dado que la incertidumbre está presente en la rentabilidad de cada uno de estos multifondos, y, en la practica, el afiliado hace lo que otra persona le dice que haga. Desde el comienzo las AFP han recomendado a los afiliados próximos a pensionarse o ya pensionados, que se queden en el fondo E, pues no tendrán variaciones muy grandes en su rentabilidad, pero en este último mes quedó demostrado que estas aseveraciones no son verdaderas, pues en muy pocos días el fondo E registró una baja del 7%, y todos aquellos afiliados que tenían sus ahorros previsionales en este fondo, perdieron una gran cantidad de dinero.

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