Nos encontramos en una profunda crisis económica, la cual ha golpeado duramente a nuestra sociedad y al mercado laboral. Las cifras más recientes, entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), son una clara señal de alarma que no podemos ignorar: un alarmante 8,9% de desempleados a nivel nacional. Una tasa de desocupación tan elevada no es meramente un conjunto de números; es un grito de auxilio que debe interpelarnos y movilizarnos a la acción. Detrás de cada porcentaje, hay miles de personas con sueños, familias que mantener y una dignidad que proteger.
El Desempleo y su Impacto en la Sociedad
El creciente deterioro del mercado laboral no solo afecta a individuos, sino que desestabiliza a las familias y erosiona el tejido social de nuestro país. El trabajo es un aspecto esencial para la dignidad humana y necesario para la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Lamentablemente, a veces sólo se ve como algo transaccional que se realiza a cambio de un pago, pero el trabajo es mucho más que eso porque conecta con el sentido de la vida. El valor del esfuerzo, el desarrollo de los talentos y el aporte al bien común no pueden desligarse de la verdadera felicidad que tanto anhelamos todos.
El Desempleo en Cifras
Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación nacional alcanzó un 8,9 % en el trimestre marzo-mayo de 2025, lo que representa un aumento de 0,6 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior. Si sumamos a los antecedentes las nuevas formas de calcular las cifras de pobreza, nos encontramos con que la situación es aún más crítica para las mujeres, donde la tasa de desocupación ha superado el 10%, evidenciando una brecha de género preocupante. Las últimas cifras de empleo publicadas por el INE situaron la tasa de desocupación de agosto pasado en un 7,3%, marcando un aumento de 0,7% en relación al mismo período de un año atrás.
Desempleo y Clases Sociales
El desempleo, tal como se presenta en nuestros días, es un fenómeno propio de las economías capitalistas. El hecho de que exista una masa permanente de personas que teniendo la capacidad y la necesidad de trabajar para ganarse la vida no puedan hacerlo es un fenómeno que surge con este régimen social de producción. Podemos decir además que este no afecta por igual a los distintos miembros de la sociedad. Por ejemplo, la manera y probabilidad de sufrirlo serán muy distintas dependiendo de si se concurre a la producción -o se pretende ser parte de ella- con un monto de ahorro previo o en posesión de algún activo que genere ingresos que permitan subsistir por algún tiempo mientras no se encuentra trabajo, que si se acude a ella solo con la fuerza de trabajo y con una familia que alimentar a cuestas.
Ahora bien, las clases no se circunscriben exclusivamente a aquellos miembros de la sociedad que se hallan ocupados -o con la intención inmediata de poder serlo-. Estos también tienen y pertenecen a familias, cuyos miembros pueden estar o no insertos en la producción social. Y efectivamente, si aplicamos a las distintas clases sociales los mismos criterios que el INE establece para la determinación de la tasa de desocupación para toda la población, se observa que entre las clases asalariadas la obrera destaca por sobre el resto. De hecho, a excepción de los rentistas y la población marginal, es la única clase social cuya tasa de desocupación se sitúa por sobre la del promedio nacional.
Así, si en el trimestre móvil de octubre-diciembre de 2017 la tasa de desocupación nacional alcanzó un 6,4%, en el mismo período este indicador se situó en un 9% para la clase obrera. Esto es una tasa 40,3% superior al del promedio nacional. Por ejemplo, la pequeña burguesía tradicional, la tercera en importancia numérica en la sociedad chilena, constituye más que nada una clase social de “refugio” en la que termina la población que ha sido expulsada o no encuentra cabida en la producción capitalista, emprendiendo finalmente algún tipo de actividad de sobrevivencia más que un trabajo realmente productivo.
El Desempleo como Mecanismo de Disciplina
En el caso de que efectivamente existiera una solución para el desempleo en el capitalismo -y los trabajos de Kalecki sugieren que él era de la idea de que esto es al menos teóricamente posible-, y aun siendo conocida por el gobierno, esta no sería implementada. ¿Por qué? Porque el desempleo no es solo un fenómeno económico, cumple también una función política en las sociedades capitalistas: es un mecanismo que permite disciplinar a los trabajadores.
Impacto del Desempleo en las Empresas
Aunque a simple vista pueda parecer que más desempleo significa “más oferta de trabajadores”, lo cierto es que el efecto real del desempleo prolongado y estructural puede ser altamente perjudicial para tu empresa.
- Cuando las personas no tienen ingresos o viven en la informalidad, su capacidad de consumo se reduce. Esto afecta directamente a empresas de todos los rubros, especialmente en retail, alimentos, servicios y entretenimiento.
- Las personas que llevan muchos meses (o años) fuera del mercado laboral pierden habilidades, experiencia y motivación. Esto significa que, aunque haya más postulantes, muchos de ellos no cuentan con las competencias que hoy requieren los cargos.
- Cuando los equipos ven que hay más despidos o escuchan que “afuera está difícil”, el temor y la ansiedad aumentan. Esto genera menor productividad, peor ambiente interno y un círculo vicioso donde el bienestar emocional se ve afectado.
- En un mercado laboral deprimido, la rotación se vuelve involuntaria y defensiva. Las personas cambian de trabajo por necesidad y no por proyectos motivadores.
- Hoy más que nunca, la sociedad observa el rol que las empresas juegan en el desarrollo económico y social. Las organizaciones que no promueven empleos de calidad, diversidad o bienestar pierden legitimidad.
Consecuencias del Desempleo a Nivel Personal
El desempleo no afecta por igual a todas las personas. Hay que tener en cuenta diversos factores como la edad, el tiempo que lleve desempleado o las cargas familiares que tenga.
- Para muchas personas el trabajo supone una seña de identidad. En este sentido, el desempleo supone el aislamiento social. El desempleado no sólo pierde los contactos con las personas que se relacionaba profesionalmente, sino que tiende a encerrarse en sí mismo y a dejar de relacionarse con los demás. Para la mayoría de las personas, estar inactivos y no desarrollar ninguna función laboral les impide tener un rol social con el que identificarse, lo que le afecta negativamente en su personalidad.
- El desempleo conlleva una disminución de los ingresos y, por tanto, produce cambios en el estilo de vida. Se producen cambios radicales en la forma de vivir, pues se vive con la incertidumbre de no saber cuánto tiempo durará esa situación. Tiene una gran repercusión en el ámbito familiar, intensificando las relaciones existentes con anterioridad. La pérdida de empleo también produce una reducción de las relaciones sociales. Inevitablemente se pierde el contacto con aquellas personas que son imprescindibles para poder desarrollar nuestro trabajo. Además, es un medio para relacionarnos y hacer grandes amistades. El desempleo puede traer consecuencias psicológicas negativas como disminución de la autoestima, depresión, ansiedad, etc.
- La forma de reaccionar ante el desempleo dependerá entre otros factores de la personalidad de cada uno. No obstante, hay una serie de sentimientos comunes que sufren quienes han perdido su trabajo.
- Sentimiento de vergüenza. La persona desempleada suele sentirse avergonzada por esa situación, responder a la simple pegunta «¿en qué trabajas?», les produce malestar. Este sentimiento surge tanto por el hecho de estar desempleado como por tener que buscar un empleo.
- Sensación de fracaso.
- El sentimiento de culpa también es frecuente ante estas situaciones. El padre de familia no solo deja de ingresar dinero en su casa, sino que además considera que su rol de cabeza de familia queda desvalorizado, se siente impotente y frustrado.
Factores que Influyen en el Desempleo
El académico Hugo Covarrubias explica que el desempleo en Chile no obedece a una única causa, sino a una compleja interacción de elementos endógenos y exógenos. Uno de los factores estacionales que influyen en las cifras es la baja en la producción durante los meses de invierno, lo que históricamente se traduce en un aumento del desempleo a partir de mayo. Covarrubias apunta a factores estructurales como la poca inversión del sector privado y público, que limita la creación de nuevas plazas de trabajo. Asimismo, la rigidez del mercado laboral chileno, en comparación con otros países, dificulta la adaptación a los cambios y la flexibilidad necesaria para dinamizar el empleo.
Un elemento crucial que ha modificado el mercado laboral es la irrupción de las nuevas tecnologías y la automatización de procesos. Esto, si bien optimiza ciertas operaciones, ha provocado la disminución de la necesidad de mano de obra en algunos sectores, desafiando a la población a reconvertirse y adquirir nuevas habilidades. Sin embargo, la baja capacitación en estas nuevas tecnologías es un obstáculo significativo, lo que deriva en una menor empleabilidad y el riesgo de quedar excluido del mercado formal.
Informalidad Laboral y Salud Mental
El académico de la Universidad Central subraya que el aumento del empleo informal es una de las consecuencias más preocupantes del desempleo. Esta modalidad de trabajo carece de los beneficios y la protección social asociados al empleo formal, como la seguridad social y el pago de impuestos, lo que genera una desorganización estructural en el ámbito económico y social. Un factor adicional, y de gran relevancia, es el impacto de la salud mental en el ámbito laboral**. Citando una encuesta de la SUCESO de 2024 y datos de plataformas de empleo como Laborum, Covarrubias reveló que el 86% de la población chilena encuestada ha sufrido estrés, cansancio o acoso laboral (burnout). Esta cifra es alarmante y sugiere que el desincentivo a buscar empleo no solo se relaciona con la falta de oportunidades, sino también con el temor a las condiciones laborales.
Propuestas y Soluciones
Para revertir esta tendencia, Covarrubias enfatiza la urgente necesidad de reactivar la inversión pública y privada. Como ejemplo positivo, mencionó la reciente noticia sobre la licitación de la nueva ruta de Santiago a Valparaíso, una iniciativa que, de concretarse, generará un gran número de empleos. El experto propone una serie de medidas complementarias, como el apoyo a la economía local y los emprendimientos comunitarios, fomentando la formalización de pequeñas y medianas empresas (pymes). Además, sugiere la modernización del sistema de protección social, pasando de un enfoque centrado únicamente en subsidios y bonos a un modelo que acompañe las transiciones laborales y ofrezca capacitación acorde a las demandas del mercado.
Covarrubias atribuye el fenómeno a factores más arraigados en la sociedad, como las responsabilidades de cuidado que recaen predominantemente sobre las mujeres, dificultando su acceso y permanencia en el mercado formal. Respecto al aumento del salario mínimo, lo defendió como una medida necesaria para transparentar y dignificar el empleo, y para hacer frente al creciente costo de la vida en Chile. Aunque reconoció que el aumento puede presionar a las pymes, también destacó que la mayoría de las empresas pagan por encima del sueldo mínimo y que existen subsidios para apoyar a las pymes en este proceso.
El Desempleo de Larga Duración
Las puertas del trabajo no están abiertas para todos en Chile. Así lo evidencian las últimas cifras: en el último año, el número de personas desempleadas aumentó 37.479 más, y casi todos -el 95,8%, es decir, 35.894- forman parte de un grupo atrapado en la cesantía prolongada. La tasa de desocupación de larga duración creció un 69,1% en el trimestre de febrero a abril respecto al mismo periodo del año anterior, el mayor salto desde octubre de 2021. Juan Bravo, director del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, asegura que “esta combinación inevitablemente lleva al fenómeno del desempleo de larga duración”.
Al descomponer los 35.894 desocupados de larga duración que se agregan durante este último año, 24.800 son personas con educación superior completa. Para Bravo hay dos posibles causas: “En ciertas áreas de estudio hay un exceso de profesionales, que no son demandados por el mercado laboral. Es decir, existe un descalce entre la oferta formativa y las demandas del mundo productivo. Asimismo, cuando este grupo educativo trabaja accede a mayores niveles de ingreso y tiene mayor capacidad de ahorro. Eso significa que, en comparación con otros grupos, tiene más tiempo para dedicar a la búsqueda de un empleo adecuado”.
Estadísticas Clave del Desempleo en Chile
La siguiente tabla presenta datos relevantes sobre el desempleo en Chile, basados en la información recopilada en este análisis:
| Indicador | Valor | Fuente |
|---|---|---|
| Tasa de Desempleo Nacional (Marzo-Mayo 2025) | 8.9% | INE |
| Aumento en la Tasa de Desempleo (en un año) | 0.6 puntos porcentuales | INE |
| Tasa de Desempleo Femenino | Cercana al 10% | INE |
| Porcentaje de Población con Estrés Laboral | 86% | SUCESO (2024) |
| Tiempo Promedio de Desempleo (Octubre-Diciembre 2024) | 7.1 meses | Ocec Udp |
El Ejemplo de Algunos Desempleados
- Paulina Salinas, ingeniera en gestión: “Siempre estás con la frustración en la garganta” Como jefa de hogar siempre estoy con la frustración en la garganta, porque no puedo ofrecerles la estabilidad que merecen”.
- Matías Hozven, publicista: “Entré en un periodo de estrés muy grande”. “Eso afectó mis relaciones interpersonales y la confianza sobre mí mismo”.
- Ximena Orias, asistente educacional: “Es muy difícil encontrar un empleo en regiones”. “La angustia se apodera de alguna forma de ti y empiezas a deprimir, porque no tienes plata y debes pagar cosas. Ya no piensas a largo plazo, sino el día a día, en qué y cómo haré, de dónde sacaré dinero”.
- Diego Castillo, diseñador gráfico: “Comienzas a sentirte excluido”. “Socialmente, está visto que si estás cerca de los 40 años y no estás estable monetariamente o sin trabajo, empiezas a quedar atrás”.
En este contexto, desde USEC, hacemos un llamado enérgico a la colaboración y a la formación de alianzas público-privadas.

