El trabajo híbrido ha cobrado fuerza en múltiples sectores tras la emergencia sanitaria del COVID-19, siendo un modelo que combina presencialidad con teletrabajo. Jimena López, Gerente de Operaciones de ManpowerGroup Chile, destaca que dicho formato ha crecido significativamente, adaptándose a las nuevas necesidades tanto de empleadores como trabajadores.

El Auge del Teletrabajo en Sectores No Tradicionales

Aunque en áreas convencionales como Tecnologías de la Información y Servicios Financieros el teletrabajo es predominante, existen ocupaciones menos conocidas donde el formato principal es trabajar desde casa, como Educación Online, Análisis de Datos, Servicios de Salud Mental, y Derecho Digital. La experta también menciona roles habituales para teletrabajo como Desarrolladores de Software, Analistas Financieros, Diseñadores Gráficos, entre otros.

En Chile, la Ley 21.220 regula el teletrabajo desde 2020, estableciendo derechos como la desconexión digital y la provisión de equipos por parte de las empresas. Las tendencias actuales también incluyen la flexibilidad laboral, el uso de herramientas colaborativas digitales y la apertura a la contratación de talento extranjero. Con esto, en palabras de la autoridad laboral, se busca acortar las brechas de participación femenina -que hoy supera el 56% versus un 74% de los hombres- y abrir nuevos espacios para ellas.

Para ellas, las trabajadoras protagonistas de esta visita, fue una grata experiencia el haber sido reconocidas por las autoridades en sus lugares de trabajo. Consultada sobre su labor y la distinción recibida, Cárdenas expresó que “me siento orgullosa de poder ejercer esta actividad, esta profesión, que siempre fue de hombres. Es un trabajo no convencional para las mujeres. Ha sido un desafío y es una satisfacción personal también poder demostrar que no hay diferencias de género para poder ejercer esta profesión (…) es bien gratificante ver que las autoridades quieren conocer en terreno nuestra actividad, poder conocer más allá de lo que significa esta labor.

Por su parte, Gabriela Paillacar, quien trabaja como operadora de planta y patio de carga, tiene a su mando la responsabilidad de coordinar los camiones que abastecen de energía a la ciudad. “Me pareció súper buena esta iniciativa y de que las seremis se hayan tomado el tiempo de venir a compartir con nosotras.

Otras Ocupaciones No Convencionales

Un Periodista tiene un campo laboral que se extiende más allá de perseguir la nota. El deber tradicional de un Periodista, es el de ir tras información relevante y verdadera.

  1. Es la persona encargada de leer escritos para posteriormente, intervenirlos, darles coherencia y procurar que queden entendibles para el lector.
  2. Cuando un evento va a tener lugar, se necesita que mucha gente lo sepa, de modo que busque asistir.
  3. Las empresas deben estar en contacto con sus clientes, proveedores y empleados.
  4. Dentro de los cargos más populares en Internet. Se trata de explotar las habilidades profesionales de comunicación y adaptarlas a distintas plataformas, según el formato.
  5. Con un amplio manejo del lenguaje y con algo de experiencia en diversos campos, está la figura del editor.

La Lucha por la Igualdad en el Mundo del Trabajo Precario

Ruth Olate está convencida de que entre los principios consagrados en la nueva Constitución se debe “establecer la dignidad del trabajo y la igualdad de condiciones para todos los trabajadores”. Ella fue presidenta de las trabajadoras de casa particular y acá cuenta las discriminaciones laborales que sufren, porque la ley no les reconoce los mismos derechos que al resto de los empleados. Eso, dice, afecta también a las temporeras, las manipuladoras de alimentos y los portuarios, entre otros gremios.

En 2008, Ruth Olate asumió como presidenta del Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular (Sincatrap). Durante años, luchó para mejorar y normar las condiciones laborales paupérrimas que afectaban a buena parte de sus colegas. En 2015 el esfuerzo decantó en la Ley 20.786, que estableció varios cambios, entre ellos, mejoras salariales, disminución de la jornada laboral, contratos legales y descansos irrenunciables.

Discriminación y Desigualdad en el Trabajo Doméstico

“Creo que las trabajadoras de casa particular deben ser reconocidas como el resto de los trabajadores. Si bien tienen contrato, no se las reconoce, porque existe la idea de que este trabajo lo puede hacer cualquiera. Entonces, nosotras queremos que sea reconocido como los demás trabajos y regirnos por las mismas leyes que cualquier otro trabajador. En un aspecto más general, es fundamental que existan políticas públicas que den cuenta de las discriminaciones que existen para el pueblo que conforma “el mundo del trabajo precario”. Ahí están las recolectoras de frutas, las manipuladoras de alimento y muchas otras labores que no son reconocidas como tales. Esto lleva a que estos trabajos sean totalmente precarios, en circunstancias que son necesarios.

Se debe establecer en la Constitución la dignidad del trabajo y la igualdad de condiciones para todos los trabajadores, sin distinción. Esto con el fin de eliminar las discriminaciones laborales que hoy permite el Código del Trabajo.

Estábamos totalmente vulneradas, porque no teníamos jornada laboral.

Yo trabajé siempre puertas adentro. Era sin horario. Si nos acostábamos a las once, doce o una de la madrugada, al otro día igual teníamos que estar a las siete de la mañana. No teníamos ninguna regularización en cuanto a la jornada laboral.

El empleador generalmente le cotiza por el mínimo, para pagar menos imposiciones.

Han logrado que se les reconozca una indemnización a todo evento por los años trabajados, pero ésta es de medio mes por año, mientras que para el común de los trabajadores es de un mes por año.

Con la Ley 20.786 se estableció, por ejemplo, que las trabajadoras puertas adentro no están sujetas a horario debido a la “naturaleza de su labor”, con un descanso mínimo de 12 horas diarias y, durante la jornada, tres horas de descanso.

Logramos que la jornada fuera de lunes a viernes, con sábados y domingos libres. El domingo irrenunciable y el sábado cambiable por otro día de la semana en la medida que exista acuerdo. Si no lo hay, queda el sábado.

A través de la misma ley, para las trabajadoras puertas afuera se estableció una jornada de 45 horas semanales, pero con una “bolsa” de 15 horas extra a la semana.

Prácticamente ninguna trabajadora está haciendo horas extraordinarias, porque la bolsa extra es de mutuo acuerdo. Entonces, están trabajando ocho horas diarias.

Es una discriminación más que humillación, porque el uniforme es una herramienta de trabajo. Pero claro que humilla que te uniformen para señalar que no eres parte de la familia. Chile es un país arribista, donde a la persona le gusta mostrar lo que tiene. Mostrar que tiene una trabajadora, una empleada, para ellos es de suma importancia. La gente que ha nacido con dinero no se fija en que tiene una trabajadora en la casa. No es un tema para ellos, porque lo han vivido siempre. Pero la gente de clase media que tiene una trabajadora, es abusadora. Creo que es por falta de costumbre.

Las han dejado de contratar porque los patrones están en sus casas y también por el temor al cuidado de la trabajadora en el lapso en que debe trasladarse. Este virus lo podemos tomar en cualquier parte y, lamentablemente, no todas tenemos la misma cultura de cuidado, de cuidarnos nosotras mismas, de usar el gel o lavarnos las manos. Eso dejó a mucha gente desprotegida. Ahí es donde yo digo que debiéramos tener políticas públicas del Estado para mejorar las condiciones y cultura laboral, y no solamente estar pensando de dónde sacar plata para darle a la gente. Además, muchas compañeras no han podido acceder a los bonos del gobierno por tener imposiciones o por haber ganado una cantidad de dinero.

Tengo conocimiento de amigas que están trabajando puertas adentro que la pasaron muy mal los primeros meses de estar encerradas. Después, cuando ya hubo libertad, lograron salir. Pero ahora, nuevamente por la pandemia, vuelven a estar encerradas.

Comparando el número de trabajadoras de casa particular registradas por el INE y las cifras que manejan ustedes, se llega a que hay más de 50 mil trabajadoras no reconocidas o no registradas.

Sobre todo se da en regiones. Yo vivo en Santa Juana, una comuna de la Región del Biobío, donde las trabajadoras van todas a Concepción, al sector El Recodo, donde hay gente con dinero. Están totalmente desprotegidas, porque muchas no tienen contrato. Lamentablemente, trabajan por menos que el mínimo. Hay otras que trabajan por día en varias casas, pero la ley es clara y dice que aunque labore medio día en cinco casas, por cada casa tiene que tener su contrato escrito y pagársele las imposiciones. Falta una fiscalización efectiva. Cuando salió la ley muchos empleadores se pusieron al día con las imposiciones debido a que había multas que no eran baratas.

Lamentablemente, en Chile coexisten dos países. Todo pasa en la Región Metropolitana y a lo largo del país, no pasa nada. Me refiero a la fiscalización. Por ejemplo, si en Santiago nosotros vamos a la Dirección del Trabajo o al Ministerio del Trabajo, podemos encontrar algún oído, pero en regiones eso no existe.

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