¿Te has preguntado cómo sería dormir en el espacio? En las redes sociales se han vuelto virales algunos videos que muestran cómo duermen los astronautas en las estaciones espaciales.
La Estación Espacial Internacional: Una sede de la Tierra en el espacio
Quizá has oído hablar de la Estación Espacial Internacional (EEI o también ISS, por sus siglas en inglés: International Space Station), que entrega imágenes y realiza investigaciones realmente impresionantes desde el espacio. La EEI es un centro de investigación, observación y laboratorio en órbita alrededor de la Tierra.
Este particular lugar reúne conocimientos científicos gracias a la colaboración y operación de diferentes países, con la intención de mantener un puesto permanente en el espacio.
En la construcción de la Estación Espacial Internacional, participaron 16 países, desde Rusia y España hasta Brasil. Realmente contó y cuenta con un nivel de implicancia y colaboración transversal.
El ensamblaje de la EEI, comenzó con el lanzamiento del módulo de control ruso Zarya el 20 de noviembre de 1998, lo que fue considerado un hito científico, así como una señal de colaboración internacional tras el fin de la carrera espacial entre Estados Unidos y la, en ese entonces (antes de los 90s), URSS.
Desde aquí en adelante se han ido añadiendo nuevos módulos, construidos por EEUU y Rusia. Ya en el año 2000, llegó el primer grupo de residentes de la EEI, conformado tanto por estadounidenses como rusos.
Según la Nasa, la construcción y el mantenimiento de la estación, es una tarea muy compleja. Para ello existe una flota internacional de transbordadores espaciales que se encarga de rotar las tripulaciones, proporcionar apoyo logístico, reponer artículos para experimentos científicos, y otros suministros, como alimentación, y equipos necesarios. Las entregas mantienen una línea de abastecimiento constante.
La flota, también es responsable de entregar los resultados de los experimentos a la Tierra, así como de eliminar los desechos y la basura de la estación. Los sitios de lanzamiento se encuentran en Estados Unidos, Japón y Kazajistán.
Viviendo y trabajando en la EEI
Aunque los directores de la EEI son las agencias espaciales de Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón y Canadá, la estación reúne a tripulantes de diferentes nacionalidades y especialidades. Desde que llegó el ser humano a la estación, ha estado constantemente tripulada y ocupada en su total capacidad para seis aeronautas.
Hasta ahora, la EEI es el mayor lugar habitado que se conoce fuera de la Tierra. Viven flotando a más de 400 kilómetros aproximadamente por encima de la superficie del planeta (la distancia que hay entre Santiago y Chillán, aproximadamente), sin gravedad, aire natural, ni ciclos fijos de tiempos.
La EEI hospeda una tripulación internacional rotativa, los astronautas que llegan a las instalaciones para alguna misión normalmente viven y trabajan en órbita durante seis meses, suena poco pero ¡es la mitad de un año!
La tripulación se ocupa de una amplia gama de experimentos científicos, que pueden revelar importante información sobre el modo de vida y trabajo humano. Más de 200 científicos y astronautas de 18 naciones han realizado experimentos y ensayos sobre biología animal, vegetal y humana, en física, astronomía y meteorología. Pero también la tripulación se preocupa de la administración, operación y continua mejora y construcción de la estación. En la Tierra hay cientos de personas trabajando para ayudar con las tareas de los tripulantes.
Arquitectura de la EEI
La instalación flotante, se divide en el segmento ruso y el segmento estadounidense, cada uno se hace cargo en general de su sector. La EEI cuenta con un módulo de almacenamiento y tanques de combustibles externos, así como con otro que alberga las habitaciones de la tripulación y los sistemas de soporte vital de la estación. También tiene dos laboratorios, además de puertos de acoplamiento que permiten la visita a la estación de naves espaciales. Toda la estructura se alimenta a través de paneles solares.
Fuera de sus paredes, durante los períodos de luz diurna las temperaturas alcanzan los 200ºC, mientras que con luz nocturna bajan a -200 º, es por ello que la temperatura debe estar debidamente controlada en los lugares que ocupan los astronautas.
La EEI es el laboratorio a más altura creado por el hombre y, también, el satélite artificial más grande construido, con unos 109 metros de largo por 73 metros de ancho aproximadamente, y su espacio habitable equivale a una casa estándar de seis dormitorios.
En su interior cuenta con dos baños, un gimnasio y un ventanal de 360 grados. Cada miembro de la tripulación tiene su propio espacio para dormir, en él pueden escuchar música o utilizar un portátil, donde aseguran su saco en la pared para no volar sin gravedad a través de la estación mientras sueñan entre seis y seis horas y media en promedio. Su superficie total equivale a poco menos que el tamaño de un campo de fútbol estadounidense.
La construcción de la EEI fue bastante cara. Según la NASA, es el objeto individual más costoso que se ha construido hasta ahora, pues se destinaron casi $CLP 63 billones (US$93 mil millones). Pero se calcula que en la construcción y mantenimiento de la estación, se han invertido aproximadamente más de $CLP 100 billones (US$150 mil millones), casi 1.000 veces más de lo que gana Lionel Messi anualmente.
Curiosidades de la EEI
La estación espacial es el tercer objeto más luminoso que puede ser visto desde nuestro planeta, después de la Luna y Venus. El curso de su trayectoria alrededor de la Tierra la lleva a sobrevolar más del 90% de los lugares habitados. Justo antes del amanecer o después del atardecer, es el mejor momento para verla, ya que la estación aún brilla iluminada por el sol y el cielo está más oscuro.
La EEI pesa aproximadamente 450 toneladas. Algo así como 67 elefantes africanos de 6.000 kg cada uno… Sin embargo, esto no es un impedimento para que se mueva rápidamente alrededor de la Tierra, es más, supera la velocidad de cualquier vehículo en nuestro planeta, a 7,66 km/s o 27.600 km/h, casi 28 veces más rápido de lo que anda un Boeing 787, el clásico avión comercial.
Esto significa que da una vuelta entera a la Tierra cada 90 minutos aproximadamente, algo así como 16 veces en 24 horas.
El sueño de los astronautas
Vivir en el espacio no pasa desapercibido para el cuerpo humano. Desde hace décadas, la NASA estudia qué le sucede al cuerpo y al comportamiento humano en el espacio a través de estudios análogos y en astronautas que trabajan en la estación.
Uno de los efectos principales se manifiesta en el ciclo del sueño, que tiene mucho que ver con la luz del Sol y esa multitud de amaneceres y atardeceres.
Se ha demostrado que, en general, los astronautas duermen menos durante los vuelos espaciales que en la Tierra.
Las causas no se comprenden bien; se han atribuido en parte a factores ambientales, como el ruido y temperaturas incómodas, e incluso a la condición de microgravedad y la hipercapnia (exceso de dióxido de carbono en sangre).
Un equipo de científicos de la NASA tiene en la mira al ritmo circadiano, nuestro famoso reloj biológico. En términos generales, sus investigaciones en la estación espacial confirman que cuando el ritmo circadiano está desalineado, los astronautas duermen menos y reportan sueño de menor calidad.
Es por esto que los astronautas, más que nadie, deben asegurarse de tener un buen sueño.
¿Cómo duermen exactamente los astronautas?
La principal tarea de los astronautas es no flotar libremente por la habitación ya que esto puede provocar choques contra el techo y las paredes.
Para esto, suelen descansar dentro de sacos de dormir que pueden atarse a diferentes plataformas fijas. Además, pueden dormir horizontal o verticalmente.
Al haber microgravedad, “los astronautas ‘no tienen peso’ y pueden dormir en cualquier orientación”, indica la NASA. “Sin embargo, tienen que sujetarse para no flotar y chocar contra algo”.
En algunas estaciones generalmente toda la tripulación tiene su propia cabina personal para disfrutar de un sueño tranquilo y sin interrupciones.
Son cabinas privadas y a prueba de sonido, donde los astronautas también pueden escuchar música, usar una laptop, leer y guardar sus pertenencias personales.
Lo más incómodo para muchos no es dormir flotando, sino el ruido que produce la estación espacial. Al permanecer encendida siempre, la falta de silencio puede afectar a los tripulantes.
Retos de la vida en el espacio
Para los astronautas, vivir de esta manera claramente no es nada fácil, ya que se corren muchos riesgos, desde aquellos vinculados a los viajes espaciales hasta que se alteren las condiciones de salud tras un tiempo habitando el espacio.
El costo físico para ellos es bastante grande. La falta de gravedad y de actividad física, conlleva una notable pérdida de visión, masa ósea y muscular, así como repercute en el sistema de circulación.
Sin embargo, los turnos rotativos son los que ayudan a que los astronautas no sufran mayores riesgos. Los ejercicios consisten en movimientos de piernas simulando a los que se hacen con la bicicleta, mover los brazos como haciendo pesas, así como ejercicios de peso muerto o sentadillas. El equipo utilizado está totalmente adaptado a las condiciones espaciales, pues recordemos que el peso en el espacio no es el mismo al de la Tierra.
Las diferentes tripulaciones han aprendido las dificultades de la dieta alimenticia en un mundo donde increíblemente su sentido del gusto está disminuido. También, deben someterse a regímenes especiales, a veces poco sabrosos, pero que les entregan los nutrientes necesarios para el ambiente en que se encuentran.
Alimentación y sostenibilidad en la EEI
Todo el alimento que consumen viene envasado, y también tiene algunas restricciones, como ser estables porque no hay refrigeración; durar unos 24 meses, ya que los reabastecimientos ocurren pocas veces al año o pueden fallar; tiene que ser ligero, pues el peso es preciso en los cohetes que se dirigen para abastecer; y ser fácil de preparar, porque el tiempo de los astronautas es valioso.
La comida es preparada en la Tierra desde los centros que administran la estación. Para encajar con las restricciones, se realiza una termoestabilización de la comida, donde el calor actúa para destruir microorganismos que podrían echarla a perder, y una liofilización, en que la comida se congela y luego se elimina casi toda su humedad para restarle peso. Debe resistir el envío hasta la EEI.
Es fundamental que los tripulantes eviten que caigan trozos de comida, ya que pueden quedar flotando en la estación y dañar los equipos. Si, por ejemplo, quieren añadir sal o pimienta, solo pueden hacerlo en formato líquido.
Pero este no es el único problema: el agua y el oxígeno son muy difíciles de conseguir allí. Como este gas fundamental no se encuentra de forma natural en el espacio, los ingenieros que diseñaron la estación tuvieron que generarlo a través de un proceso químico, la electrólisis. En este, la corriente que se genera a través de los paneles solares de la estación, se utiliza para dividir las moléculas de agua en hidrógeno y oxígeno.
Así mismo, el agua es muy codiciada, pero también difícil de conseguir. Por eso, la EEI es también un centro de reciclaje espacial. La estación cuenta con un moderno sistema de recuperación de líquidos: el 65% del agua que se consume es reciclada. Se recicla el 90% de la orina de los tripulantes. A su vez, las heces van a un depósito para su conversión en abono o envío a la Tierra.
Para ello, el baño consiste en un embudo especial conectado a un ventilador de succión. Eso sí, para utilizarlo, los astronautas deben asegurarse con un cinturón de seguridad.
No hay duchas, por lo que los tripulantes se bañan usando toallitas húmedas y jabón, con un dispensador parecido al de la pasta de dientes. El champú que utilizan no requiere enjuague y el agua utilizada para el cuerpo se retira utilizando una toalla, ya que la falta de gravedad hace que el líquido quede pegado en forma de burbujas sobre la piel en vez de escurrir.
Para lavarse los dientes, lo hacen como de costumbre, pero el residuo no lo pueden escupir por falta de lavamanos, por lo que algunos optan por tragarlo o por desecharlo en una toalla. Estas son continuamente cambiadas y están hechas de un material delgado pero que absorbe.
Ocio y bienestar mental
Los astronautas también tienen actividades para evitar el aburrimiento y el estrés mental. Aunque se pueden entretener con una vista del planeta totalmente excepcional desde la ventana, seis meses quizás es mucho tiempo para hacerlo.
Ellos también pueden ver películas, escuchar música, leer, jugar cartas y comunicarse con sus seres queridos en la Tierra, pues cuentan con conexión a internet. El control mental que se requiere para trabajar en la estación espacial, es otro aspecto realmente admirable de los astronautas.
Carreras para trabajar en la NASA
La NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio), seguramente es uno de los lugares de trabajo más atractivo para aquellas personas que tienen el sueño de llegar al espacio.
Algunas de las disciplinas científicas que están en la mejor posición para conducir a un trabajo en la NASA incluyen la astronomía, la ciencia atmosférica, la física y la astrobiología, el campo de la biología espacial. Por lo tanto, debes buscar alguna licenciatura para iniciar por alguna de esas áreas.
Para los aspirantes a astronautas y otras personas que desean trabajar en la NASA, una licenciatura en casi cualquiera de las ciencias físicas y biológicas puede ayudarlo a calificar para el empleo en la agencia y potencialmente ponerlo en el camino hacia el programa de candidatos a astronautas.
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