La dislexia es un trastorno del aprendizaje que afecta principalmente las habilidades involucradas en la lectura y escritura. Se caracteriza por dificultades en la precisión y fluidez lectora, así como en la comprensión de textos. Es importante distinguir la dislexia de otros trastornos del aprendizaje.

¿Qué es la Dislexia?

En líneas generales, podemos identificar la dislexia como un trastorno que hace que la persona que lo padezca tenga dificultades para leer, escribir e incluso hablar. A veces se confunde erróneamente con otras dificultades de aprendizaje que provocan unos problemas parecidos, por eso es importante que se diagnostique correctamente. Para ello, debemos esperar hasta los 8 años, aproximadamente, que es cuando los niños empiezan a leer escribir y, por tanto, es cuando podemos empezar a notar ciertas discrepancias.

Según el manual internacional de trastornos mentales CIE-10, los disléxicos presentan dificultades para recitar el alfabeto, llamar a las letras por su nombre, clasificar los sonidos o incluso hacer rimas sencillas. Tienden a omitir, sustituir, invertir o añadir palabras en su lectura y les cuesta comprender los textos escritos.

La organización DISFAM (Dislexia y Familia) afirma que: El principal problema que tiene la dislexia es que no es compatible con nuestro sistema educativo, pues, dentro de este, todos los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo cuál el niño disléxico no puede asimilar ciertos contenidos de materias como Conocimiento del Medio, porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura.

La propia DISFAM cuenta con un protocolo de detección denominado PRODISLEX, que busca ayudar a padres y profesores a detectar lo antes posible si sus hijos o alumnos padecen este trastorno de aprendizaje.

Es muy importante aprender a identificar la dislexia a tiempo. Ante estas dificultades, lo mejor que podemos hacer es recurrir lo antes posible a la ayuda de un psicólogo o neuropsicólogo que haga un diagnóstico completo y determine si de verdad padece dislexia.

Tipos de Dislexia

  • Dislexia fonológica: A un niño con dislexia le podemos decir una palabra en voz alta y sabrá repetirla correctamente, pero si le pedimos que la divida en sílabas o sonidos, no sabrá cómo hacerlo. De esta misma manera, también les cuesta relacionar sonidos con grafemas.
  • Dislexia superficial: Está relacionada con la fluidez de la lectura y la capacidad de los niños para deletrear las palabras y pronunciarlas fonéticamente. Para leer bien y con fluidez, debemos ser capaces de identificar las palabras sin necesidad de decirlas en voz alta (y, así, oírlas).
  • Dislexia profunda o mixta: Se da en aquellos casos en los que los procesos de lectura, fonología y visión están dañados. Los niños con este trastorno presentan graves dificultades para descifrar el significado de la palabra y tienen errores semánticos o paralexias, de modo que confunden palabras que pueden estar semánticamente relacionadas. Además, los que padecen este tipo de dislexia no entienden fácilmente las palabras abstractas, los verbos y los conectores.

Dislexia vs. Discalculia

Como hemos dicho anteriormente, es importante identificar la dislexia a tiempo y de manera correcta para asegurarnos de que la afrontamos de la mejor manera posible. La discalculia es un trastorno similar con el que muchos la confunden.

¿En qué consiste la discalculia?

La discalculia es un trastorno específico del aprendizaje de matemáticas por el cual quienes la padecen tienen dificultades para entender conceptos relacionados con números o con los símbolos matemáticos.

¿Qué problemas presenta una persona con discalculia?

  • Dificultad para aprender a contar.
  • Problemas para hacer cálculos sencillos.
  • Problemas para entender gráficos.
  • Dificultades para memorizar elementos de listas o números telefónicos.
  • Dificultades para aplicar las matemáticas a situaciones de la vida cotidiana.

Así, los niños con discalculia necesitan una enseñanza específica que refuerce su aprendizaje matemático. Necesitan aprender estrategias para resolver problemas matemáticos y un enfoque multisensorial (que describiremos más adelante) para entender los principios matemáticos y llevarlos a la práctica.

Estrategias para Trabajar con la Dislexia

La dislexia es una dificultad de aprendizaje de la lectura pero también de la escritura. Esta deficiencia va a afectar a los otros aspectos de la vida del alumno, como su capacidad de memoria, su concentración o aún más, su sentido de la organización. Para asegurarse de enseñar bien las mates a una persona disléxica - ya sea un niño, un adolescente o un adulto - tienes que utilizar métodos de aprendizaje que incluyan un enfoque multisensorial.

El Enfoque Multisensorial

Este enfoque implica la utilización de varios de nuestros sentidos como la vista, el oído, el tacto y el movimiento. ¿Cómo hacerlo exactamente?

Un aprendizaje visual y sensorial

Para enseñar mates, es necesario que el aprendizaje sea lo más visual y sensorial posible. Utiliza tarjetas en las cuales escribas una fórmula o un concepto en particular. Ilústralas, si es posible, con el fin de implicar a las capacidades motrices y auditivas. Integra actividades lúdicas en el tiempo de aprendizaje: efectivamente, la capacidad de concentración es más reducida que en el caso de otro alumno, esto le va a ayudar a implicarse más en el proceso de aprendizaje. Desde el punto de vista del alumno, este tipo de actividades le interesan más, son más gratificantes para él, tendrá un sentimiento de realización y ya no tendrá miedo a las mates.

Utiliza toda la gama de colores de manera intencionada: los índices visuales ayudan a las personas disléxicas a comprender lo que está escrito en una hoja de papel. Las nuevas tecnologías ayudan a fomentar un aprendizaje más visual. El color se puede utilizar para escribir sobre un soporte como la pizarra, los números decimales se pueden escribir en un cierto color, mientras que la nota del alumno será de otro color (escoge otra opción al rojo, el cual conlleva una connotación universalmente negativa).

El empleo del tiempo

Las personas disléxicas tienen dificultades con la noción del tiempo por eso no pueden concentrarse durante mucho rato. Se pueden distraer fácilmente por un elemento externo y si tienen que escuchar un largo sermón, un discurso o seguir un vídeo que dura más de 10 ó 15 minutos, su facultad de concentración cae rápidamente. No hay que olvidar que los disléxicos también tienen problemas de memoria a corto plazo, lo que va a convertir el tomar apuntes y la comprensión de simples instrucciones en algo difícil.

¿Cómo enseñar en estas condiciones?

Tómate tu tiempo y no te precipites por terminar la lección: deja tiempo a tu alumno para que copie lo que has escrito en la pizarra. Es importante asegurarse de que el alumno ha asimilado bien las explicaciones antes de pasar al siguiente tema. Repite las instrucciones tantas veces como él lo necesite, acompaña tus frases con palabras-clave que hayas repetido varias veces para que el alumno las entienda, las integre en su vocabulario y en sus clases de matematicas.

Trabajar la concentración y la motivación

Haz pausas frecuentemente: la concentración, pero también el simple hecho de permanecer todo el tiempo sentado, es algo difícil para los disléxicos. Necesitan moverse, alternar las actividades, por lo tanto, no dudes en pasar de una actividad a otra y de volver a la actividad de aprendizaje después. Además, la dislexia solo es un freno en el aprendizaje. Una vez domine sus dificultades, el alumno puede progresar en mates muy rápidamente. El alumno tiene que ser consciente de su margen de maniobra. ¡Nada es imposible!

Contar con los apoyos adecuados

Las personas disléxicas tienen problemas de memoria, sobre todo a corto plazo, es por lo que se recomienda darles información (con soportes visuales, a ser posible) que resuma las clases, los temas o el concepto sobre el cual trabajas. Utiliza referencias visuales como los asteriscos, las viñetas o los números para llamar la atención sobre las informaciones evidentes.

Trabajar en la organización y en la estructura

Para enseñar mates a una persona con dislexia, tienes que ayudarla con su organización y en la manera de estructurar sus clases de matematicas y su forma de pensar. Tendrás que crear durante las clases lo que se llama modelos de organización y será necesario animar al alumno a que los lleve a la práctica en su casa, en su vida diaria. Utiliza carpetas de cartón para diferenciar las clases y los temas, esto permitirá encontrar más rápidamente lo que se busca. En este punto, establece un código de colores para cada carpeta. Respeta el programa diario: el disléxico tiene problemas para planificarse a corto y medio plazo, por lo que es preferible establecer un programa diario para que sepa lo que le espera. Cuelga el programa en la pared de su habitación si eres un profesor particular o en la clase para que pueda consultarlo los más regularmente posible. Finalmente, considera la idea de que el alumno utilice un cuaderno de ejercicios o si no, una agenda, y hazle escribir los ejercicios diarios en su cuaderno.

Plantear otros recursos

Cuanto más multipliques los soportes y recursos, más cosas conseguirás hacer aprender a tu alumno con dislexia. Si es posible, intenta animar la tutoría con otros profesores: tan bueno para el alumno como para ti, es una oportunidad de tener apoyo extra. El alumno también tiene que poder compartir lo que vive, lo que aprende con otros alumnos. Sobre todo, no hay que dudar en llamar a un especialista para que el alumno se sienta integrado con sus compañeros de todos los días.

También, numerosas herramientas tecnológicas son apropiadas para la enseñanza de una materia como las mates: juegos, tratamiento de textos, softwares de control de la voz, o incluso grabaciones digitales de voz. La vieja escuela también es una solución. Existen muchos libros para progresar en mates.

Trucos para enseñar a un alumno con dislexia

  • No propongas al alumno disléxico que copie las palabras como método de memorización.
  • En cada comienzo de clase, recuérdale lo que ha hecho y lo que ha visto en la clase anterior.
  • Divide todas tus instrucciones: preséntalas bajo forma de secuencias y no bajo forma de largas instrucciones.
  • Deja siempre un rastro visual de diferentes tareas que hay que llevar a cabo.
  • Utiliza los colores para todo lo que inicies, el color ayuda a la memorización: propón el subrayar las palabras-clave, escribirlas en negrita, con el fin de resaltar lo importante de las clases de matematicas.
  • Vuelve de forma frecuente sobre los conceptos aprendidos los días anteriores para consolidarlos.
  • Distribuye los deberes: en lugar de que el alumno aprenda 3 teoremas en 15 días, fracciona este aprendizaje haciéndole aprender solo uno por semana y comprueba que lo haya aprendido correctamente.

Adaptaciones Educativas y Estrategias Específicas

Implementar estrategias educativas adaptadas es crucial para apoyar a estudiantes con dislexia. Una de las técnicas más efectivas es el uso del soporte visual en el aula, que puede mejorar significativamente la comprensión y retención de información. En paralelo, el soporte auditivo ofrece un complemento valioso al aprendizaje tradicional.

Estrategias Adicionales

  1. Trabajar siempre con una agenda, en la que el alumno pueda tener entre otros datos, las fechas de los exámenes, con una semana de antelación.
  2. Siempre que sea posible, se le debe aceptar el utilizar el ordenador, para realizar las tareas.
  3. Es muy conveniente, para una evolución satisfactoria, poder trabajar en estrecha relación, entre la escuela y los profesionales externos, que se ocupan de la reeducación.
  4. Evitar en todo momento corregir en rojo y también la corrección sistemática de todos los errores en su escritura.
  5. Los libros de lectura deben estar adecuados a su nivel lector, y mucho mejor si el libro lo puede elegir el alumno.
  6. Dejarle utilizar la grabadora, como material de refuerzo, tanto en clase como en casa.
  7. Debemos proporcionarles más tiempo en las pruebas escritas y siempre que sea posible debemos entregarles las preguntas del examen por escrito, evitando tener que copiarlas de la pizarra.
  8. Es muy necesario encontrar en el alumno/a, alguna cosa positiva (todos las tenemos) en la que el pueda destacar.
  9. Debemos ser pacientes con los “olvidos”, que en numerosas ocasiones tienen este tipo de alumnado.
  10. Normalmente todos estos niños/as, chicos/as, que padecen Dislexia, TDHA, Déficit de Atención… necesitan cambiar de actividades o tareas más a menudo, que el resto de sus compañeros.
  11. Si el alumno padece Discalculia, se le debe permitir el uso de las tablas, calculadora… y debemos recordar, que el aprendizaje debe ser siempre significativo y la mejor forma de que ellos lo capten, es a través de todos sus sentidos (métodos multisensoriales).
  12. Valorar el progreso del alumno de acuerdo con el interés, la dedicación y el esfuerzo realizado.

La Dislexia y la Inteligencia

La dislexia y la inteligencia a menudo se malinterpretan, generando mitos que sugieren una relación negativa entre ambas. Uno de los malentendidos más comunes es creer que las personas con dislexia poseen un nivel de inteligencia inferior. La realidad es que la dislexia no afecta el coeficiente intelectual. El coeficiente intelectual puede jugar un papel en el proceso de diagnóstico para determinar si las dificultades de lectura están alineadas con las capacidades cognitivas generales del individuo.

Es crucial entender que muchas personas con dislexia tienen capacidades intelectuales normales o superiores al promedio. Apreciar esta distinción ayuda a deshacer los prejuicios y a fomentar un entorno más inclusivo y comprensivo para quienes viven con dislexia.

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