La pérdida de confianza en las instituciones ha sido la cuestión central del debate público en los últimos días. Estudios recientes muestran una tendencia a la baja constante de la confianza pública en el mundo. Según un autor, hemos dejado de confiar en los políticos, los periodistas y los economistas al menos desde 2008, al revelarse incapaces de predecir o gestionar las crisis de nuestro tiempo.
Un reciente informe del PNUD constata que, durante un período considerable, América Latina ha venido lidiando con una significativa y progresiva disminución de la confianza en los gobiernos, alcanzando niveles cercanos al 20%. Pero el radio de la desconfianza se extiende mucho más allá de los gobiernos.
Un voluminoso estudio del BID (2022) concluye lo siguiente: “Nueve de cada diez personas en América Latina y el Caribe no creen que se puede confiar en los otros. Sólo tres de cada diez confían en su gobierno y son incluso menos las que confían en las instituciones, fundamentales para la transparencia del gobierno, el Congreso y los partidos políticos. En comparación con otras partes del mundo, un porcentaje mayor de ciudadanos de la región se muestra reacio a aceptar las obligaciones cívicas esenciales para construir sociedades equitativas y de rápido crecimiento.
Simultáneamente, la sensación de que la sociedad y sus estructuras de mando son incapaces de enfrentar y resolver los problemas más acuciantes de la gente, crea un ambiente de desconfianza y pesimismo respecto a las potencialidades y el dinamismo del país. Entre todos los problemas, el de la inseguridad personal y colectiva frente al avance del crimen organizado es el que genera el mayor impacto sobre la difusión de una desconfianza generalizada.
Factores que Contribuyen a la Desconfianza
Los análisis de una reciente encuesta sobre falta de confianza, temores y prioridades entre la población indican tendencias reveladoras para el tipo de convivencia urbana que hoy se desarrolla en el país. No son estadísticas animosas: «La delincuencia se erige como la principal preocupación (41%), seguida por la posibilidad de quedar sin trabajo (16%) y la economía (11%). Cuando se pregunta sobre Chile, las respuestas más comunes incluyen delincuencia, inseguridad y violencia (34%), así como emociones negativas como desastre y desilusión (17%).
La reciente encuesta «Radiografía de la (des)confianza en Chile» revela preocupantes fenómenos sociales que pueden estar afectando la salud mental de la población. Se trata de los potenciales efectos psicológicos negativos de las percepciones de: alta inseguridad económica, en particular a perder el trabajo; fuerte inseguridad pública o miedo a la delincuencia; desconfianza generalizada, salvo en el núcleo familiar y las amistades; y, en este contexto sombrío de inseguridades y desconfianzas, la necesidad de protección de la familia.
1. Inseguridad Económica
El 66% de los encuestados están preocupados por quedar sin trabajo. Esta inseguridad económica constante puede ser considerada una fuente significativa de estrés y ansiedad, que se manifiesta en síntomas físicos y emocionales, como dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad y dificultad para concentrarse.
Se ha estudiado el efecto psicológico de la crisis financiera de 2008, asociándola a un aumento de los síntomas de depresión y ansiedad entre los empleados. Situaciones puntuales de incertidumbre económica parecen actuar como un estresor psicosocial y ser un predictor independiente de la mortalidad cardiovascular. La sensación de impotencia y falta de control puede contribuir al desarrollo de trastornos depresivos, caracterizados por sentimientos de desesperanza y baja autoestima.
Junto a ello, se ha documentado que la ansiedad económica tiene efectos sociales negativos sobre la demanda de los consumidores, sobre el voto, la confianza política, la calidad de vida y las propias capacidades de adaptación económica de las personas.
2. Inseguridad Pública
La delincuencia se erige como la principal preocupación (41%) de quienes participaron de la encuesta, seguida por la posibilidad de quedar sin trabajo (16%) y la economía (11%). Cuando se pregunta sobre Chile, las respuestas más comunes incluyen delincuencia, inseguridad y violencia (34%), así como emociones negativas como desastre y desilusión (17%).
El miedo se eleva como una de las emociones más reportadas en la encuesta, lo cual es coherente con los estudios que relacionan inseguridad pública y emociones como el miedo, y que muestran que ello se exacerba en el caso de las mujeres. En aquellas personas que han sido víctimas de delitos o han estado expuestas a sucesos violentos, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático se manifiestan en síntomas como flashbacks, pesadillas y una respuesta de sobresalto exagerada.
Menos estudiado, sin embargo, es el miedo constante a ser víctima de un crimen y cómo ello puede llevar a un estado de ansiedad y estrés persistente, según el cual las personas se sienten vigilantes y en alerta máxima. Asimismo, el miedo a la delincuencia puede erosionar la sensación de seguridad, tanto a nivel personal como comunitario.
3. Desconfianza Generalizada
La encuesta muestra un escenario muy sombrío respecto de la confianza pública o ciudadana; es decir, aquella que debe darse más allá de las relaciones afectivas y de cercanía, como la familia y las amistades. Ya los compañeros de trabajo (24%) y vecinos (22%) aparecen como no muy confiables. Desde ahí y en todos los aspectos de la vida pública, sean estatales o privados, reina una enorme desconfianza, y con ello el fatalismo respecto de que las cosas puedan cambiar.
En coherencia con esta encuesta comentada, otros estudios han evidenciado en Chile un grado alto de ruptura del lazo social, cuestión que se relaciona positivamente con la creencia de que los gobiernos democráticos de izquierda y derecha son impotentes cuando se trata de resolver problemas sociales acuciantes, como la delincuencia. La percepción de que las instituciones y figuras de autoridad no son confiables puede generar un sentido de desesperanza y falta de fe en el futuro, y se asocia con fuertes emociones de inseguridad.
Las personas pueden sentir que no hay salida o solución a los problemas sociales y personales, lo que, en casos extremos, puede conducir a la depresión. Es un tema para profundizar cómo la falta de confianza en las instituciones, además de la frustración anómica, se relaciona con el estrés, la ansiedad o la depresión. La desconfianza puede llevar a la alienación social, según la cual las personas se sienten desconectadas y aisladas de la comunidad y de las instituciones.
4. Preocupación por el Bienestar Familiar
La encuesta muestra una fuerte confianza en el entorno cercano, siendo la familia (89%) y los amigos (80%) las personas en las que más se confía. Desde los muros del hogar hacia afuera tiende, sin embargo, a reinar la desconfianza y una visión de ese mundo extramuros como un espacio hostil, como muestra la fuerte percepción de inseguridad señalada más arriba. La familia es algo a defender. Un 67% considera que el bienestar familiar es crucial.
Las principales motivaciones de vida son cuidar a los hijos (40%) y la familia (25%), seguidas por cuidar el trabajo (15%). La preocupación constante por la seguridad y el bienestar de los seres queridos, especialmente en contextos de inestabilidad económica y social, puede generar estrés crónico y ansiedad. Las personas pueden experimentar síntomas tales como fatiga, irritabilidad y problemas para dormir debido a la incertidumbre sobre su capacidad para proporcionar y proteger a sus familias.
Las emociones más predominantes entre los encuestados son la alegría (61.9%) y el miedo (57%). El miedo indica un estado de vigilancia y anticipación por lo que pueda ocurrir, mientras que las relaciones familiares y amistosas -al igual que la alegría- pueden servir como un factor protector contra el estrés y la ansiedad.
Ausentismo Laboral y Clima Laboral
El ausentismo laboral es la inasistencia al trabajo o abandono de las responsabilidades asociadas a este, con o sin justificación anticipada. Las causas son múltiples, entre ellas, están la depresión y el estrés. Cada empresa necesita tener un reporte de asistencia electrónico que indique si el colaborador asistió cuando le correspondía, que muestre un porcentaje de ausentismo o atrasos, si la inasistencia fue justificada o no, las causas, entre otros detalles. Estos beneficios ayudan al incentivo y motivación de la fuerza laboral y demuestran al colaborador que hay una preocupación real por su bienestar.
Los equipos de trabajo son fundamentales para el éxito y rendimiento de una organización. Sin embargo, a veces surgen problemas que afectan el clima laboral y que pueden obstaculizar la productividad y el logro de los objetivos. La confianza es un elemento fundamental en cualquier equipo de trabajo efectivo. Las tensiones dentro de un equipo son, muchas veces, inevitables. La falta de confianza puede tener consecuencias negativas, como el temor a que surjan conflictos, ya que nadie quiere discutir con otros miembros del equipo.
Si los colaboradores muestran una falta de motivación o compromiso hacia su trabajo, es una señal clara de que hay problemas en el equipo. El aumento de licencias médicas o cuando éstas son reiteradas, las áreas de recursos humanos tienen que prestar atención. Una señal clara de problemas en un equipo de trabajo es una comunicación deficiente.
El clima laboral es un factor clave para la productividad y el bienestar en cualquier organización, por lo que está estrechamente ligado a la Ley Karin, la ley 21643, a sus protocolos, sus mediciones e investigaciones. Un entorno laboral positivo promueve la motivación, el compromiso y la retención de talento. Por otro lado, un ambiente tóxico puede resultar en una alta rotación de personal, disminución de la productividad y, en situaciones extremas, conflictos legales relacionados con riesgos psicosociales o incumplimiento de normativas como la Ley Karin.
Evaluación del Clima Laboral
Evaluar el clima laboral para crear un ambiente sano y seguro en la organización, no es solo una cuestión de cumplir con una norma, con lo que dictamina la Ley Karin y su reglamento, o el cuestionario CEAL-SM/SUSESO, o sólo llenar una encuesta; es una herramienta estratégica para fortalecer la organización desde dentro. Es fundamental crear un ambiente donde los empleados se sientan seguros al expresar sus inquietudes.
En ILIA Consultores, con su metodología de Organización Resiliente, ayudan a las empresas a diseñar y ejecutar evaluaciones de clima laboral efectivas, garantizando que las acciones derivadas generen un impacto positivo.
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