La decepción es una emoción que surge cuando las expectativas no se cumplen, provocando sentimientos de tristeza y desánimo. Recuperar la motivación es crucial para mantener el bienestar mental y emocional. En este artículo, exploraremos las causas de la decepción laboral y proporcionaremos soluciones prácticas para superarla.
Causas de la Desmotivación Laboral
Las causas comunes de desmotivación incluyen la evitación de molestias, dudas sobre las propias capacidades y la sobrecarga de tareas. Además, la rutina, las constantes exigencias de los supervisores, la mala distribución de actividades, los problemas personales que se arrastran al trabajo y los tiempos reducidos son factores que pueden generar emociones de frustración y rabia, que son negativas para un ambiente laboral atractivo.
Es importante reconocer las razones detrás de la falta de motivación. Cuando tus metas no están alineadas con tus valores o intereses personales, es probable que pierdas el entusiasmo rápidamente. No subestimes el impacto de la salud mental en tu nivel de motivación. Problemas como la ansiedad, depresión o estrés crónico pueden jugar un papel importante en la pérdida de interés y energía.
Chile es el quinto país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde más horas se trabaja, con 1990 horas anuales según datos del 2014. Para “desestresarse”, sólo el 18% de las personas lograrían realizar deporte o salir con amistades.
Estrategias para Superar la Decepción y Recuperar la Motivación
1. Gestión de Emociones Negativas
Las emociones negativas perjudican el entorno y los tiempos de respuesta en una actividad asignada, así como también la eficiencia y calidad de las tareas. Además, cuando no se cuenta con un control o balance emocional, se puede llegar a contagiar a más de uno en el ambiente y crear un entorno laboral tóxico, ineficiente o improductivo.
Para dominar las emociones negativas en el trabajo, debemos aprender a descifrarlas, y a crear el mensaje para lograr su correcta y oportuna interpretación. Si bien, la decepción suele ser expresada con tristeza y enojo, las emociones más negativas conllevan rápidas palpitaciones, sudoración, sonrojo, manos temblorosas, dolor de cabeza, sensación de hormigueo en las mejillas y rostro tenso.
Cuando se trata de gestión de emociones, la solución es atacar la falla de raíz. Se debe identificar lo que produce la emoción negativa, ya sea por acumulación de situaciones dañinas que no han sido sanadas y hacen más propensa a la persona a reaccionar negativamente ante cualquier estimulo; el descontrol emocional que hace irritar a los individuos con facilidad; la falta de descanso; y dejarse dominar por las constantes preocupaciones.
Alternativas para solucionar este problema:
- Ejercicios de respiración: Relajan a cualquiera en situaciones de estrés o tensión. Este procedimiento debe realizarse rutinariamente antes y después de la jornada laboral, e incluso en el momento de tensión. Solo debes inhalar lenta y profundamente por la nariz hasta ensanchar los pulmones y luego exhalar lentamente. Una respiración tras otra hasta completar las 10 repeticiones o hasta que hayas limpiado tu mente.
- Meditación: Ayuda a reducir la ansiedad. Según el grupo de Jon Kabat Zinn del Center for Mindfulness, en un grupo de trabajadores, 30 minutos de meditación diaria, al cabo de 8 semanas logra cambios significativos en la activación cerebral de áreas que se relacionan con la experimentación de emociones positivas.
- Descansos: Tomar pequeños períodos de descanso, o simplemente dejar el puesto de trabajo por un momento para despejar la mente.
- Comunicación: Al conversar sobre la situación que genera emociones negativas en el trabajo, puedes recibir consejos que contribuyan a que estés en paz, a gestionar adecuadamente las emociones y a llevar un ambiente de trabajo agradable y respetable.
2. Adopción de un Comportamiento Positivo
Adoptar un comportamiento positivo puede tener un impacto significativo en tus emociones y acciones. Aunque inicialmente pueda parecer forzado, actuar como si estuvieras motivado puede desencadenar un cambio emocional genuino. La autocompasión es fundamental durante tiempos difíciles. Ser amable contigo mismo reduce la angustia psicológica y mejora la salud mental, lo que a su vez incrementa la motivación. En lugar de criticarte por errores o fracasos, practica el auto-perdón y reconoce tus esfuerzos. La regla de los 10 minutos es una técnica de productividad efectiva para gestionar tareas abrumadoras. Dedica solo 10 minutos a una tarea antes de decidir si continuar o abandonarla. Este enfoque disminuye la resistencia inicial y te permite evaluar si una actividad realmente vale tu tiempo y esfuerzo.
3. Cuidado Personal
El cuidado personal juega un papel fundamental en mantener altos niveles de motivación. El ejercicio regular no solo mejora tu condición física, sino que también libera endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad. Dormir lo suficiente es fundamental para que tu cuerpo y mente recuperen energía. Un buen descanso nocturno permite que tu cerebro procese información y se recupere del desgaste diario. Lo que comes afecta directamente cómo te sientes. Una dieta balanceada rica en nutrientes esenciales como vitaminas, minerales y antioxidantes puede mejorar tu energía y concentración. Evita los alimentos procesados y opta por frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros.
Dedicar tiempo a actividades que disfrutas es igualmente importante. Ya sea leer un libro, practicar un hobby o simplemente pasar tiempo con amigos y familiares, estas actividades recreativas te permiten desconectar del estrés diario y recargar energías.
4. Manejo del Estrés y Recompensas
El manejo del estrés es crucial para mantener la motivación en el día a día. Un estrés constante puede drenar tu energía y dificultar la concentración en tus objetivos.
Un sistema de recompensas personales es una excelente manera de reforzar comportamientos positivos y mantenerte motivado después de un trabajo arduo. Para ello es necesario:
- Definir metas claras: Establece objetivos específicos y alcanzables.
- Refuerzo positivo inmediato: La clave es premiarte inmediatamente después de completar una tarea difícil o alcanzar una meta. Por ejemplo, si completas un proyecto importante en el trabajo, podrías premiarte con una cena en tu restaurante favorito o con una tarde libre para relajarte.
5. Búsqueda de Ayuda Profesional
Es recomendable buscar ayuda profesional si notas señales persistentes de desmotivación que afectan tu bienestar emocional. Saber cuándo buscar terapia profesional puede hacer una gran diferencia en tu bienestar emocional. Los profesionales pueden ayudarte a identificar problemas subyacentes, como trastornos del estado de ánimo o ansiedad, que podrían estar afectando tu energía y motivación. Reconocer estos síntomas y actuar en consecuencia es esencial. La intervención temprana mediante ayuda psicológica puede prevenir un empeoramiento del estado emocional y fomentar una mejor calidad de vida.
El Síndrome de Burnout
El síndrome de burnout es una de las consecuencias del estrés laboral y ha sido reconocido como un factor de riesgo laboral por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a causa de las consecuencias que trae para la vida personal y profesional, además de las repercusiones que tiene en la salud mental del individuo. Este estado hace alusión a la experiencia de agotamiento, decepción y pérdida de interés por la actividad laboral que surge en los profesionales que trabajan en contacto directo con personas en la prestación de servicios.
El síndrome de burnout está asociado a depresión y ansiedad en profesionales, los que se somatizan con síntomas tales como las cefaleas, falta de concentración, enlentecimiento cognitivo, nerviosismo excesivo, desórdenes para dormir, alteraciones gastrointestinales, hipertensión y reacciones alérgicas. Por otra parte, puede repercutir en lo psico-emocional, generando desmotivación, baja autoestima, tendencia al aislamiento, entre otras. Por lo que este síndrome puede afectar a la persona en su totalidad.
En general, el síndrome de desgaste profesional está relacionado con el trabajo. Sin embargo, otros factores pueden contribuir con la situación, como tareas y actividades extralaborales exigentes, ciertos rasgos de personalidad (como el perfeccionismo) y un estilo de vida estresante. Este síndrome puede afectar a cualquier persona, pero usualmente tiende a afectar a aquellas que tienen trabajos que son físico o emocionalmente estresantes (por ejemplo, enfermeros, profesionales de medicina, policía, asistentes sociales, profesores, etc.) o a personas que están atravesando un momento estresante de la vida o están apoyando a un ser querido que está pasando por un momento complejo.
Prevención del Síndrome de Burnout
El principal aliado que tenemos respecto a la prevención del síndrome de desgaste profesional es el tiempo, puesto que este se va desarrollando a medida que transcurren los meses. En este sentido, es importante estar atento a signos y síntomas que podrían dar cuenta de una notable carga de estrés.
Las personas afectadas pueden notar que establecer límites claros en el trabajo, adoptar hábitos saludables (como tener horarios regulares de comidas y realizar ejercicio), y buscar estrategias para contrarrestar el estrés, pueden ayudar a prevenir episodios futuros. Prevenir el síndrome del desgaste profesional puede ser a veces un proceso continuo, por lo que es importante identificar fuentes confiables de apoyo emocional.
Recuperarse del desgaste profesional a menudo requiere tiempo y un buen apoyo. La terapia psicológica puede ser útil para identificar las causas del estrés y encontrar estrategias para mejorarlas o evitarlas. Para recuperarse del agotamiento también es importante adoptar medidas de autocuidado y tomarse tiempo para descansar y energizarse fuera del trabajo haciendo actividades placenteras, buscando el apoyo de familiares y amigos o haciendo ejercicio físico.
La Psicodinámica del Trabajo
Los análisis recopilados en Malestar en el trabajo. Desarrollo e intervención buscan comprender el complejo vínculo entre trabajo y subjetividad, enfocando sus conjeturas en los distintos factores que inciden en el sufrimiento laboral. La clínica del trabajo se desarrolló en Francia después de la Segunda Guerra Mundial bajo el nombre de Psicopatología del trabajo. El campo de esta clínica se extendió más allá del estudio de las enfermedades mentales relacionadas con trabajo. Así es como han sido descubiertas estrategias de defensa contra el sufrimiento en el trabajo, construyendo un campo clínico inmenso y diverso.
La psicodinámica del trabajo no es solo una disciplina clínica, es también una teoría centrada en el análisis de los procesos que causan estos problemas. Esta clínica se interesa tanto en la etiología del sufrimiento y de las patologías como en el placer y la salud que puede existir en el contacto con el trabajo.
Para responder a esta pregunta, lo mejor es sin duda comenzar por el análisis de aquello que, en relación con el trabajo, convoca la subjetividad. Con otras disciplinas nos dedicamos a comprender los efectos patógenos del trabajo. Para discutir con el psicoanálisis, nos ha parecido más idóneo examinar cómo la psicodinámica del trabajo puede aportar a la teoría de la sublimación.
El trabajo vivo es lo que el sujeto debe añadir a las prescripciones para alcanzar los objetivos. El trabajo, en efecto, siempre está plagado de incidentes, con disfunciones de los objetos técnicos (de una central nuclear, de un avión o del servidor de un computador), de contra órdenes que vienen de la jerarquía, de las perturbaciones que vienen de demandas urgentes formuladas por los beneficiarios, de faltas de los colegas a sus compromisos, de faltas de último minuto de los clientes. Esto es lo que se llama lo «real» del trabajo.
La experiencia de lo real en el mundo, es decir, de su resistencia al dominio o control, se hace inevitablemente sobre el modo del fracaso. Es decir, de una experiencia afectiva de sorpresa, disgusto, irritación, decepción, cólera, sentimiento de impotencia. Todos estos sentimientos forman parte integrante del trabajo. Son la materia prima fundamental del conocimiento del mundo.
Trabajar es primero estar en falta y fracasar. Pero es luego mostrarse capaz de controlar el fracaso, de probar otras maneras de hacer las cosas, de volver a equivocarse y ponerse nuevamente manos a la obra. Trabajar es no abandonar, aceptar que uno está invadido por el trabajo más allá de las horas que le pagan, aceptar una invasión por la preocupación por lo real y de su resistencia, hasta en el espacio privado.
Fracasos Laborales como Oportunidades
Los fracasos laborales son momentos que aparecen tarde o temprano en nuestras vidas, y siempre nos remecerán y harán cuestionarnos. “El problema no es el fracaso, sino cómo me dispongo a él. Muchas personas en Chile y América Latina dan la vida por sus trabajos y no siempre son reconocidos, entonces el fracaso se viste con la ropa de la ‘decepción’ laboral. Por eso es tan importante sobreponerse y fortalecer el carácter para volver a levantarse”, explica Arnaldo Canales, director de la Fundación Liderazgo Chile.
Rodrigo Zambrano, psicólogo y coach de Lead Institute, señala que “si lo abordamos desde la concepción emergente, perder el trabajo puede resultar complejo, difícil, doloroso y, económicamente estresante, pero al mismo tiempo se puede abordar como una nueva oportunidad de conectarnos con el crecimiento personal y la búsqueda de sentido”.
Hablar de nuestros fracasos hace bien. Rodrigo Zambrano explica que está asociado a la identidad y a quienes somos. “Cuando reconocemos que nos ha ido mal, en realidad lo que estamos diciendo es que no somos tan buenos como creíamos o como se nos ha exigido. Siendo así, creemos que la sociedad nos va a castigar o menospreciar. Pero si miramos el fracaso como una oportunidad de aprendizaje, se hace mucho más simple y liviano compartir nuestras experiencias con otros”.
Arnaldo Canales aconseja darse un momento para pensar y analizar qué es lo que se quiere de la vida. En ese transe es bueno, señala el experto, considerar lo siguiente:
- Tener un autodiálogo positivo: Me debo cuidar, no autoflagelarme, ser compasivo y darme fuerza. Los pensamientos tóxicos generan emociones poco placenteras y disponen a la acción o a la paralización.
- Resiliencia vital: Pensar para qué soy bueno y cómo podría generar ingresos con esa habilidad.
- Ordenarse: Priorizar las necesidades más urgentes y desde el mínimo de recursos disponibles proyectar el tiempo de aguante que tendré y analizar el plan de trabajo que haré.
- Inventiva: Dar el paso que nunca quise dar y atreverme con ese proyecto. Es decir, me la juego, corro el riesgo, pierdo la vergüenza, trabajo la humildad y me muevo desde la aceptación.
- Autoliderazgo: Por muy buenas ideas y ganas que tenga, si no soy consistente en la acción de emprender, me voy a frustrar antes de tiempo. Entonces, debo ponerme horarios, levantarme temprano y organizarme.
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