Se presenta una reflexión que busca otorgar una posibilidad interpretativa a un conjunto de amuletos confeccionados en tallos de k’oa (Diplostephium cinereum Cuatrec.) encontrados como ofrendas funerarias en los cementerios prehispánicos de Arica.

En Arica, el uso de plantas silvestres en ajuares y ofrendas funerarias constituyó una práctica común desde Chinchorro (ca. 7000 AC) hasta la invasión española del siglo XVI.

Entre estas plantas, recientemente hemos registrado en la colección arqueológica del Museo San Miguel de Azapa (MASMA) 23 amuletos confeccionados en pequeñas ramitas de un arbusto nativo conocido como k’oa, koba o koya (Diplostephium cinereum Cuatrec.), los cuales traen insertas pequeñas plumas de tonos anaranjados a rosados que asociamos a parina o flamenco Phoenicoparrus andinus (Philippi 1854).

Por “amuleto”, comprendemos aquellos objetos portátiles imbuidos de una potencia ritual que tiene efectos tangibles en quienes lo portan y/o utilizan.

En el diccionario de Alemany y Bolufer (1917) la definición de “amuleto” pone énfasis en su virtud sobrenatural para alejar algún daño, mientras que en Oblitas Poblete (1978) se explicita la doble función, una para traer la buena suerte, alejar las desgracias y enfermedades, proteger el ganado y ayudar al procreo, y otra para causar a otro enfermedades e incluso la muerte.

K'oa: Un Concepto Complejo y Polivalente

La literatura etnográfica y etnobotánica en los Andes asocia el término k’oa y sus variantes a un grupo de plantas resinosas que crecen en la puna (ca. 3.000-4.900 msm) y que son usadas como sahumerio en distintas ceremonias del ciclo anual.

En estos contextos, el humo acompaña las wilanchas o sacrificio de animales y forma parte de las complejas configuraciones de ofrendas que se denominan “mesas”, las cuales están destinadas a las divinidades y entidades protectoras vernaculares, como pachamama, uywiris y mallkus, también llamados apus o achachilas, quienes son considerados los verdaderos dueños de las plantas y el ganado, y de quienes depende la vida humana en la puna.

Simultáneamente, Qoa también alude a un felino mítico vinculado con la lluvia, el cual muestra gran similitud con illapa, divinidad prehispánica hoy contenida en San Santiago.

Siguiendo a Victoria Castro (2009; Villagrán y Castro 2004), el hecho que en las distintas regiones del mundo andino se reconozca y utilice una planta denominada k’oa de exclusiva función ceremonial, es muy decidor respecto de los significados y poder que puede contener este nombre.

En este sentido, más que la planta en sí misma en tanto cuerpo, es el nombre k’oa el que les otorgaría su verdadero poder, el cual estaría relacionado directamente con el humo que liberan al quemarse (Munizaga y Gunkel 1958).

En concordancia con ello, Villagrán y Castro (2004), citando una comunicación personal de J. Flores Ochoa, definen koa como “lo que se transforma en otra cosa”. Esto explicaría además el hecho que este término sea utilizado para identificar a varias especies resinosas de la puna, al menos Diplostephium cinereum Cuatrec., Parastrephia quadrangularis (Meyen) Cabrera, P. teretiuscula (Kuntze) Cabrera, Fabiana bryoides Phil. y F. squamata Phil. (Villagrán y Castro 2004).

Por otra parte, al igual que vilca (Gili et al. 2016), k’oa pone en evidencia la coexistencia y grados de imbricación de dos sistemas taxonómicos diferentes ligados con las tradiciones culturales vinculadas históricamente con este espacio, a los cuales nos referiremos preliminarmente como sistema taxonómico vernacular o indígena y sistema linneano u occidental.

Si bien ambos son coincidentes en múltiples aspectos -como en los criterios físicos y biológicos relacionados con las formas de crecimiento y reproducción de las plantas-, también poseen diferencias que se sitúan en el plano ontológico, donde se define la relación entre humanos y plantas (Villagrán y Castro 2004).

En este sentido, el sistema taxonómico indígena añade como criterio clasificatorio las propiedades específicas que éstas poseen para el desempeño humano, implicando una dimensión práctica y simbólica que muchas veces es explicitada en los mismos nombres vernaculares.

Lo anterior nos permite abrir planos de significación para k’oa que son inaccesibles desde el canon naturalista (sensu Descola 2012), donde “plantas”, “animales” y “humanos” se conciben como esferas disociadas de la realidad.

De este modo, para no perdernos de las interrelaciones [sic], proponemos que la comprensión del término k’oa puede iniciarse desde la capacidad de agencia que en el mundo andino se confiere a entidades no humanas que habitan en lugares, objetos, plantas y/o animales (Allen 2015; Nielsen 2016), contexto en el cual sujeto y cuerpo no necesariamente coinciden en sus límites, sino que estos últimos se conciben más bien como permeables (“ropajes” en Viveiros de Castro 2004), facultando la transferencia de las entidades de un cuerpo a otro y expresando la distancia o independencia de las interioridades o esencias con respecto a los cuerpos que éstas habitan y animan (Townsley 1993; Viveiros de Castro 2004; Alberty y Marshal 2009; Tola 2012).

Actualmente, es en el ámbito de la salud donde esta ontología animista (sensu Descola 2012) se expresa de forma especialmente elocuente, en tanto las enfermedades son tratadas como “males” que entran a los cuerpos por causas externas, teniendo además la capacidad de trasladarse de un cuerpo a otro, y donde muchas veces los remedios para tratarlas no necesariamente se aplican a los mismos cuerpos que padecen la enfermedad (Fernández 1995).

Desde el enfoque anterior, k’oa podría tratarse de una entidad capaz de trasladarse y encarnarse en cuerpos diferentes, incluidas las plantas sahumadoras de la puna, el humo que éstas emanan al combustionarse, el felino alado mítico y San Santiago, acepciones que generalmente han sido tratadas de forma independiente en la literatura.

De esta forma, los amuletos arqueológicos de Arica nos convocan a reflexionar en torno a un concepto complejo y polivalente, de connotación ceremonial y sagrada, que podría tener una gran profundidad cronológica.

Amuletos de K'oa en Contextos Funerarios y Rituales

La primera mención de palitos de k’oa como “amuleto” es de Grete Mostny (1943:83) quién en sus excavaciones en playa La Lisera -sitio PLM-2 (Cultura Arica)- señala que “sobre los hombros se encontraron los cañones de cuatro plumas sujetados por bastoncitos de madera y amarrados (…) que sirvió tal vez como amuleto”.

Actualmente, en los registros del MASMA existen alrededor de 50 contextos inventariados con presencia de amuletos de k’oa, los cuales proceden de sitios arqueológicos de los valles de Azapa y Lluta (AZ-71b, AZ-6, AZ-8, Lluta 54, Rosario 1, Rosario 2), así como de la costa adyacente (PLM-3, PLM-4, PLM- 6 y PLM-7) .

Estos sitios comprenden una cronología amplia, que preliminarmente situamos entre los siglos X al XV de nuestra era, los cuales incluyen contextos de los periodos Medio, Intermedio Tardío o Desarrollos Regionales (Cultura Arica) y periodo Tardío o Inka (Figura 1).

De acuerdo a la literatura, los registros de amuletos más antiguos provienen de los sitios AZ-71b y AZ-6. El amuleto de k’oa registrado en AZ-71b proviene de una tumba asociada a un textil estilo “Cabuza tardío” (Agüero 1997), de fi del periodo Medio.

En el cementerio AZ-6 se han registrado amuletos elaborados con palitos de k’oa que llevan insertas plumas de colores, los cuales también fueron registrados de forma enhebrada en cintillos de lana (Focacci 1990).

Coa, es un arbusto cordillerano de ramitas xerosas cuyo uso ritual está todavía vigente en los ceremoniales y cultos aymara.

No obstante, la mayoría de los amuletos existentes en la colección del MASMA se asocian a los periodos Intermedio Tardío y Tardío (siglos X-XV). Corresponden a 23 amuletos que provienen de los cementerios costeros situados en el sector de playa Miller o El Laucho, específicamente PLM-3, PLM-4, PLM- 6 y PLM-7, y uno proveniente del sitio habitacional Rosario 1, ubicado en el valle de Lluta (Tabla 1).

En PLM-3, Foccaci y Espoueys excavaron 233 tumbas en los años sesenta, registrándose un total de seis amuletos, a los cuales se agrega un nuevo ejemplar hallado durante la reexcavación reciente del mismo sitio, específicamente dispuesto entre dos túnicas textiles del fardo funerario (Figueroa 2012).

Por otra parte, PLM-4 es el que presenta la mayor concentración de amuletos de k’oa, de los cuales hemos podido estudiar solo nueve ejemplares. Se trata de un cementerio de 213 tumbas asociado a la Cultura Arica y a elementos incaicos, donde la mayoría de las fosas contienen fardos depositados con orientación al poniente, es decir hacia el mar.

Un poco más al sur, se encuentra el cementerio PLM-6 que fue impactado en los años sesenta por la construcción de la costanera, poniéndose a salvo unas 30 tumbas rescatadas por los arqueólogos del MASMA, en el que se registraron dos amuletos de k’oa.

El Significado de K'oa en el Contexto de una Entrevista de Trabajo

Considerando la información anterior, podemos inferir que un amuleto de K'oa para una entrevista de trabajo podría simbolizar:

  • Protección: Al igual que en los contextos funerarios, el amuleto podría ofrecer protección contra energías negativas o influencias externas que puedan afectar el desempeño del individuo.
  • Buena suerte: El amuleto podría ser portador de buena fortuna, atrayendo oportunidades laborales favorables y facilitando el éxito en la entrevista.
  • Transformación: K'oa se define como "lo que se transforma en otra cosa", lo que podría interpretarse como la capacidad del individuo para adaptarse a nuevos desafíos y crecer profesionalmente.
  • Conexión con la naturaleza: El amuleto, al estar hecho de una planta andina, podría representar una conexión con la sabiduría ancestral y la fuerza de la naturaleza, brindando confianza y seguridad al individuo.

En resumen, un amuleto de K'oa para una entrevista de trabajo podría ser un símbolo poderoso de protección, buena suerte, transformación y conexión con la naturaleza, ayudando al individuo a enfrentar el desafío con confianza y determinación.

Tabla de Sitios Arqueológicos con Amuletos de K'oa

Sitio Arqueológico Periodo Número de Amuletos
AZ-71b Medio 1
AZ-6 Medio Varios
PLM-3 Intermedio Tardío 7
PLM-4 Intermedio Tardío/Inka 9
PLM-6 Tardío/Inka 2
Rosario 1 Intermedio Tardío 1

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