El salario mínimo en Estados Unidos es un tema clave para millones de trabajadores y empleadores. Aunque el gobierno federal establece un salario mínimo base, muchos estados y ciudades han implementado sus propias tasas para ajustarse al costo de vida local.

Determinación del Salario Mínimo

El salario mínimo en Estados Unidos es determinado tanto por el gobierno federal como por las legislaciones estatales y locales. Desde el 24 de julio de 2009, el salario mínimo federal se ha mantenido en $7.25 por hora. Este monto establece el piso salarial en todo el país; sin embargo, cuando los estados o municipios fijan salarios mínimos más altos, se aplica el monto mayor.

El salario mínimo federal de $7.25 por hora no ha cambiado desde 2009.

Aumentos Recientes y Programados

A partir del 1 de enero de 2025, varios estados implementaron aumentos en sus salarios mínimos.

  • Rhode Island: Aumentó de $14.00 a $15.00 por hora.

Además, algunos estados tienen programados incrementos adicionales en fechas posteriores durante 2025.

Es relevante mencionar que, en algunos estados, ciertas ciudades y condados tienen salarios mínimos superiores al estatal.

Salarios Mínimos Estatales: Ejemplos Específicos

Oregón: El salario mínimo estándar subió de $13.50 a $14.20 el 1 de julio de 2023.

Impacto Macroeconómico y Tendencias Globales

El aumento sostenido del salario mínimo interprofesional (SMI) se ha convertido en una tendencia global que, lejos de provocar los efectos negativos que preveía la ortodoxia económica, está generando mejoras en la calidad de vida y en la equidad salarial. Los datos recientes muestran que países como España, México, Alemania y varias naciones de Europa del Este han incrementado de forma notable sus salarios mínimos en los últimos años. Estas alzas han sido impulsadas, en gran parte, por el impacto inflacionario derivado de la pandemia y la crisis energética global.

La experiencia española es una de las más llamativas: desde 2018, el SMI ha subido un 61%, mientras que la inflación en el mismo período fue de un 19%. En paralelo, la tasa de desempleo ha disminuido y el empleo ha crecido ligeramente. Este patrón se repite en otros países europeos, como Lituania, donde el salario mínimo aumentó un 160%, o en Montenegro y Albania, donde las subidas han superado el 100%. A pesar de las advertencias de la economía neoclásica, que durante décadas sostuvo que subir el salario mínimo destruiría empleos y aumentaría la inflación, la evidencia reciente apunta en otra dirección.

“Los modelos convencionales han fallado, sobreestimando lo negativo y subestimando lo positivo”, explicó Juan Carlos Moreno Brid, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, en declaraciones a El País.

Otro ejemplo contundente es el de México, donde el salario mínimo más que se duplicó durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Más allá de Europa y América Latina, el fenómeno también se ha visto en Estados Unidos, donde algunos estados como California han elevado de forma significativa sus salarios mínimos. Michael Reich, profesor de la Universidad de Berkeley, señaló a El País que estas alzas han mejorado el nivel de vida de millones de trabajadores mal remunerados sin afectar negativamente la creación de empleo ni generar inflación relevante.

Nuevas investigaciones también sugieren que las subidas del SMI tienen efectos colaterales positivos a nivel macroeconómico. Entre ellos, el impulso al consumo interno, ya que las personas con menores ingresos suelen destinar una mayor proporción de sus recursos al gasto, fortaleciendo así la demanda agregada. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre 2021 y 2022 el 57% de los países del mundo incrementaron su salario mínimo nominal, y entre 2022 y 2023 lo hicieron el 59%. Este cambio de enfoque se ha visto respaldado por la concesión del Premio Nobel de Economía a David Card en 2021 por sus estudios que desafiaron la visión convencional sobre los efectos negativos del SMI.

Salario Promedio para Meseros y Variaciones Regionales

Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el salario promedio por hora de un mesero en el país es de U$D 15.87 (14.350 pesos chilenos), con un salario anual promedio de U$D 32 mil (28.936.000 millones). El factor de las propinas sigue siendo esencial en los ingresos de los meseros en Estados Unidos, con montos que oscilan entre el 15% y el 20% del consumo.

Cuando se trata de buscar los mejores salarios para los meseros, la ubicación se vuelve determinante. Nueva York encabeza la lista con un salario promedio de U$D 22.91 por hora, seguido de California con U$D 17.82, mientras que Texas se sitúa en U$D 12.75.

La Espiral de Salarios y Precios: Un Riesgo Latente

La economía de Estados Unidos comenzó el 2022 enviando una inquietante señal del pasado: los precios al consumidor y los número de pago de los hogares se dispararon al unísono, evocando recuerdos de una espiral de precios y salarios al estilo de la década de 1970. ¿Estados Unidos está en camino a repetir esa situación? No necesariamente. Las espirales de salarios y precios no son inevitables. Se pueden evitar incluso después de que parezcan cobrar impulso, y muchas cosas todavía tienen que salir mal para que el baile continúe esta vez. Pero el riesgo es mayor de lo que ha sido en años.

Una espiral de salarios y precios ocurre cuando los precios al consumidor aumentan y los salarios le siguen porque los trabajadores presionan a sus empleadores para que les suban el sueldo para mantenerse al día. Los empleadores responden elevando aún más los precios al consumidor para igualar sus crecientes costos. Los sueldos-salarios y los precios quedan atrapados en un baile continuo -donde cada uno lleva al otro al siguiente paso- lo que da como resultado precios más altos y salarios más altos, pero no deja a nadie mejor.

Los precios al consumidor y los sueldos comenzaron el 2022 aumentando a tasas del 7,5% y 5,7% respecto al año anterior, respectivamente, niveles que no se habían alcanzado en conjunto desde la década de 1970. Es una señal ominosa, pero hay muchos casos en los últimos 75 años en los que la dinámica de una espiral de salarios y precios parecía amenazar y no se concretó.

Mucho depende de la compleja interacción de la psicología del consumidor, el poder de negociación de los trabajadores, la productividad de las empresas y la credibilidad de la Reserva Federal. La clave está en cómo se encuentran estas fuerzas.

Para comprender el riesgo, ayuda remontarse a la década de 1970, cuando muchas cosas salieron mal. La inflación comenzó a aumentar a finales de la década de 1960, impulsada, en parte, por el aumento del gasto federal para financiar la Guerra de Vietnam y los programas de la Gran Sociedad del presidente Lyndon Johnson. Ese gasto resultó en una mayor demanda de bienes y servicios por parte de los consumidores y las empresas, lo que impulsó los precios al alza.

El trabajo de la Reserva Federal es actuar como un freno en esos momentos elevando las tasas de interés para reducir la demanda, pero no lo hizo. Los funcionarios de la Fed fueron intimidados por Johnson y luego por el presidente Richard Nixon para ayudar a engrasar sus programas de gastos con un abundante crédito. La Fed mantuvo las tasas bajas y el crédito fluyó, impulsando aún más la demanda. Después, la fuerte demanda se encontró con un shock en la oferta de un producto básico crucial: el petróleo. Cuando la OPEP embargó las ventas de suministros de energía a Estados Unidos, las empresas respondieron a la crisis de costos aumentando aún más sus precios. Los contratos sindicales comúnmente tenían cláusulas sobre el costo de vida que provocaban aumentos salariales cuando la inflación aumentaba, por lo que se produjo un efecto de escalada. Los trabajadores y las empresas comenzaron a planificar aumentos de salarios y precios, simplemente, porque creían que sus costos seguirían subiendo. Se convirtió en parte de la psicología de la masa de la época.

Durante los últimos 30 años, los trabajadores de las economías desarrolladas han perdido influencia sobre sus empleadores porque se enfrentan a la competencia de los trabajadores con bajos sueldos de las economías en desarrollo, como China. Menos trabajadores estadounidenses se han sindicalizado y menos aún han logrado tener cláusulas de costo de vida incorporadas en sus contratos. La automatización ha facilitado que las empresas reemplacen a los trabajadores con máquinas que ahorran mano de obra.

Actualmente, la expectativa del público sobre la inflación puede estar cambiando. Las encuestas de la Universidad de Michigan muestran que los hogares esperan una inflación cercana al 5% el próximo año, muy por encima del objetivo del 2% de la Fed. Es una señal confusa porque los inversionistas no están preocupados: los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años han aumentado, pero siguen siendo excepcionalmente bajos, cerca del 2%. Esos rendimientos serían mucho más altos si los inversionistas estuvieran esperando que se mantuviera una tasa de inflación más alta.

En esto foto se puede ver al Presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Foto: Reuters BRENDAN MCDERMID La Fed, la administración de Trump y la administración de Biden se movieron agresivamente para estimular la demanda después del golpe del covid. Es posible que hayan presionado demasiado, según Blanchard. Para agravar el problema, la economía posterior al covid se ha visto afectada por shocks de oferta más amplios que la sufrida por el petróleo en la década de 1970. Los fabricantes en las cadenas de suministro globales están operando por debajo de su capacidad para producir bienes; los barcos se están quedando atrapados en tacos en los puertos, incapaces de descargar su carga; y los trabajadores están atrapados en casa porque los restaurantes no pueden abrir o los niños no van al colegio.

El último baluarte contra una espiral de salarios y precios es la Reserva Federal. Planea comenzar a aumentar las tasas de interés a corto plazo en las próximas semanas para restringir la inversión y el gasto de los consumidores, dando a las empresas y los hogares menos margen para exigir precios más altos por bienes o mano de obra.

Condiciones Laborales y Salarios Iniciales

Para trabajar en el extranjero, necesitas saber las condiciones laborales que ofrece cada país. Como base existe la jornada completa de 40 horas semanales y parcial de hasta 30 horas semanales. La jornada laboral en Estados Unidos suele ser de Lunes a Viernes de 9:00 a 18:00 Hrs con una hora de colación y dos descansos de 15 min. No existe trabajo seguro, te pueden despedir sin problemas. Dependiendo de la ciudad el salario medio parte desde los US$8 a US$12 la hora para empezar. La jornada laboral es entre 38 y 40 Hrs. Los contratos se discuten entre las partes y existen convenios colectivos. Los trabajadores tienen derecho a dos días y medio de vacaciones pagadas por mes. No se pueden superar las 2.080 horas al año, con lo que la media, baja a 40 horas a la semana. Sólo hay contratos indefinidos o temporal. El empleador y el trabajador firman el contrato con las condiciones mínimas al inicio de la relación, estos requisitos iniciales van desde el salario mínimo, la jornada laboral, las vacaciones o los turnos.

Salarios Mínimos en Sudamérica: Comparación con Chile

El Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP) presentó un informe sobre salarios mínimos en Sudamérica, donde destaca que, de aprobarse el aumento, Chile pasaría a tener el sueldo mínimo (ajustado) más alto de la región, superando a Ecuador. El ranking de salario mínimo ajustado por paridad de poder adquisitivo sería liderado por Chile con US.138, seguido por Ecuador, Paraguay, Bolivia y Colombia. A nivel latinoamericano, Chile ocuparía el segundo lugar, solo detrás de Costa Rica.

Tabla Resumen de Salarios Mínimos Estatales (Ejemplos)

Estado Salario Mínimo por Hora (USD) Fecha de Actualización
Federal $7.25 24 de julio de 2009
Rhode Island $15.00 1 de enero de 2025
Oregón $14.20 1 de julio de 2023

El salario mínimo en Estados Unidos continúa evolucionando a medida que los estados y ciudades buscan equilibrar las necesidades de los trabajadores con las condiciones económicas locales. Es fundamental que los trabajadores y empleadores se mantengan informados sobre estos cambios para adaptarse a las nuevas regulaciones y aprovechar las oportunidades que ofrecen.

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