En Canadá, al igual que en muchos países occidentales, una gran proporción de la fuerza laboral empleada por empresas privadas, ya sean grandes, medianas o pequeñas, percibe salarios bajos, a menudo cercanos al salario mínimo o incluso por debajo de este.

Contrario a la percepción común, el sector público en Canadá juega un papel fundamental en la economía, abarcando áreas como la salud, la asistencia social y la educación en todos sus niveles. Este sector emplea aproximadamente el 40% de la fuerza laboral del país, y en provincias como Nova Scotia, esta cifra supera el 50%.

Es importante destacar que más del 70% del sector público está sindicalizado y ofrece salarios decentes. En contraste, en el sector privado, solo algunas áreas productivas, como la energía (que recibe importantes subsidios estatales), la construcción en ingeniería mecánica, las telecomunicaciones, la industria forestal y la administración ejecutiva, ofrecen salarios competitivos. La tasa de sindicalización en el sector privado es de solo el 16%.

Historia y Evolución del Salario Mínimo en Canadá

Las primeras leyes sobre el salario mínimo se implementaron en Canadá a partir de la segunda década del siglo XX con el objetivo de proteger a mujeres y niños de la sobreexplotación. A pesar de las limitaciones iniciales, estas leyes enfrentaron una fuerte oposición por parte de los sectores empresariales e incluso de los economistas de la época.

Fue después de la Segunda Guerra Mundial que Canadá, al igual que otros países centrales, adoptó o amplió su Estado de Bienestar Social (E.B.S.). Esta decisión se basó más en el temor a la expansión del comunismo y el socialismo que en una filosofía humanitaria. El contrato social en Canadá se fundamentó en un E.B.S. keynesiano, donde el estado juega un papel protector social y garantiza una gran parte de las inversiones privadas.

Desafíos Actuales y el Impacto en el Empleo

Los tiempos han cambiado, y en Canadá, como en otros países considerados desarrollados, ha aumentado el desempleo, que a menudo se mantiene encubierto mediante cifras que no reflejan la realidad total. Además, se oculta la escandalosa deuda por hogar, que alcanza 1,70 dólares por cada dólar ganado, creando una apariencia de bienestar cuestionable.

Desde 1979, la industria manufacturera en Canadá ha perdido 2 millones de empleos, lo que ha tenido un impacto negativo en la clase trabajadora, ya que estos trabajos mejor pagados fueron reemplazados por empleos en el sector de servicios con salarios mínimos, disminuyendo el valor del empleo.

En un informe publicado en 2017, se identificaron las principales ocupaciones para hombres en Canadá como conductores de vehículos de carga, vendedores en el comercio minorista y mayorista, y trabajadores en edificios comerciales y de viviendas como limpiadores, porteros y conserjes.

La vida en las ciudades canadienses, especialmente en Toronto y Vancouver, se ha encarecido debido a la especulación inmobiliaria y a una inflación oficial que no refleja la realidad. Esto ha provocado altos costos de vivienda y alquileres, lo que dificulta la subsistencia de un número creciente de habitantes.

El gobierno provincial de Ontario, donde se encuentra Toronto, respondió a esta situación aumentando el salario mínimo de $11.40 a $14 dólares por hora en enero de 2018, con un aumento adicional a $15 por hora en enero de 2019.

Reacciones al Aumento del Salario Mínimo

Esta medida generó controversia en el sector empresarial privado. Los grandes bancos y sus "análisis" económicos recibieron una amplia cobertura mediática, incluso más que las opiniones del gobierno, la academia y los sindicatos.

El TD Bank predijo que el aumento del salario mínimo en Ontario podría costar a la provincia 90,000 puestos de trabajo debido a la ralentización del crecimiento económico. El Banco de Canadá estimó que el aumento costaría 60,000 empleos a nivel nacional.

Empresas como Tim Hortons amenazaron con eliminar los descansos pagados y otros beneficios a sus empleados, quienes en su mayoría son mujeres de todas las edades.

A pesar de la oposición empresarial, la población canadiense en general ha mostrado solidaridad con los trabajadores y ha apoyado el aumento del salario mínimo decretado por el gobierno de Ontario.

La lucha por un salario decente y beneficios en el sector privado se enmarca en un contexto de lucha de clases, donde el 10% más rico posee el 50% de la riqueza del país, mientras que el 30% de la población, que incluye a muchos que ganan el salario mínimo, solo posee el 1% de la riqueza.

Subsidios al Salario Mínimo: La Experiencia Canadiense

Según un análisis, solo Canadá aplica subsidios al salario mínimo dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En el caso de Canadá, la provincia de Manitoba implementó un programa de subsidios para empresas "pequeñas" (hasta 100 trabajadores) con el objetivo de amortiguar el incremento del salario mínimo por hora anunciado en octubre de 2022. Este programa entrega a las empresas un subsidio de $0.50 dólares canadienses por hora por trabajador, cuya cobertura llega a un máximo de 20 personas por empresa en un periodo de seis meses, de forma retroactiva desde el 1 de octubre de 2022 al 31 de marzo de 2023.

Anteriormente, las empresas debían postular a este subsidio cada dos semanas. Sin embargo, a partir del 1 de marzo de 2023, se modificó el método de postulación, de tal forma que las empresas ahora sólo deben postular una vez y reciben una suma fija en un único pago.

Este caso permite extraer algunas lecciones sobre el diseño e implementación de este tipo de subsidios. Las autoridades tuvieron que hacer correcciones debido a que el proceso inicial para realizar el cobro del subsidio era tan engorroso que la cobertura era mínima.

Además, los empleadores que pagaban salarios levemente mayores al mínimo se quejaban de que a ellos no les llegaba ninguna ayuda. Dependiendo del diseño, estos subsidios pueden desincentivar a los empleadores a pagar salarios más altos a pesar de poder hacerlo.

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