Los habitantes del Morro de Moravia, asentamiento informal localizado desde 1970 en una de las áreas con mejor infraestructura en Medellín, han soportado un proceso de reubicación hacia la zona de expansión de Pajarito que abarca el periodo 2004-2012, bajo el objetivo superior asignado a los programas municipales de reasentamiento: "restablecer sus condiciones de hábitat", en conjuntos de vivienda social.

Este documento propone explorar las diferencias entre las condiciones del hábitat de origen y las actuales en los procesos de reasentamiento, para indagar por su habitabilidad y correspondencia con los elementos de la "vivienda adecuada".

Oferta de Vivienda para Población Reasentada en Medellín

La ciudad de Medellín, Colombia, se encuentra en proceso de construcción de equipamientos y obras de infraestructura importantes para su desarrollo; sin embargo, la Municipalidad desaloja habitantes bajo el principio de la "utilidad pública y el interés social" que fundamenta la construcción de dichas obras.

En contraprestación, también tiene prevista la expansión de su parque residencial entre 2003 y 2015 con la propuesta de 15.000 unidades de Viviendas de Interés Social (VIS) y Viviendas de Interés Prioritario (VIP), en edificios, para grupos poblacionales que acceden a esta tipología como propietarios y que hasta muy recientemente estaban marginados de la oferta de vivienda nueva.

Tales grupos incluyen: i) población adscrita a programas de reubicación; ii) grupos familiares de estratos socioeconómicos 2 y 3; y iii) población considerada vulnerable, como mujer jefa de hogar e inquilinos, que acceden a vivienda nueva o usada a partir de un ahorro programado.

Los proyectos habitacionales para población reasentada se caracterizan por ser apartamentos en edificios de seis a once niveles, en urbanizaciones sin portería o en "unidad abierta", localizados en las zonas de expansión de Medellín.

Se trata de áreas residenciales sin equipamientos sociales en sus primeras etapas de construcción, pero conectadas a la ciudad y a sus atributos urbanos por un sistema de transporte por cable, el denominado Metrocable.

Los apartamentos tienen un promedio de 40 m2, sin acabados, sin posibilidad de ampliación -muchos presentan procesos de ruina en sus construcciones- y están pensados para grupos familiares que tanto la Municipalidad como quienes los diseñan consideran homogéneos y con similares necesidades.

Agrava esta situación el hecho de que algunos de los sectores en que se ubican están actualmente sujetos a control territorial por parte de actores al margen de la ley. Aun así, estos proyectos se están convirtiendo en modelos replicables en varios lugares del departamento y del país, independientemente del contexto, del clima y de la idiosincrasia de sus habitantes.

Los mayores procesos de población reubicada en esta tipología que se han generado en Medellín en esta década son:

  • El Programa de Mejoramiento Integral de Barrios (MIB) con "reasentamiento en sitio" en la Quebrada Juan Bobo en el año 2005, conocido hoy como "Urbanización Nuevo Sol de Oriente", con 182 unidades habitacionales nuevas y ocupadas por población del sector.
  • El Plan de Mejoramiento Integral del Barrio Moravia (MIB Moravia) con "reasentamiento en el sector" y en otros barrios. Contempla de 2005 al 2012 la reubicación de cerca de 2.500 grupos familiares de Moravia, hacia las urbanizaciones Álamos I y II ubicadas al costado nororiental de este barrio y hacia las zonas de expansión de Medellín.
  • La conexión vial Cuenca Aburrá-Río Cauca con "reasentamiento en otro barrio". De 2008 a 2012 busca la reubicación de 1.689 hogares hacia proyectos en las zonas de expansión de Pajarito y de Altos de Calasanz.

Tendemos a dar por aceptado que los proyectos residenciales estatales o mixtos para programas de reasentamiento de población cumplen condiciones inapreciables de habitabilidad, ya que su objetivo superior es "restablecer las condiciones de hábitat"; lo hacemos, además, porque estos programas dicen tener buenos estándares de calidad, considerando la tenencia segura que el habitante obtiene a través de un título de propiedad, los materiales durables de construcción y el suelo estable de localización.

También porque el discurso político y publicitario de la Municipalidad menciona esta oferta como "viviendas dignas con corazón". Por otra parte, nuestra Constitución Política define en su artículo 51 que "todos los colombianos tenemos derecho a vivienda digna".

No obstante lo anterior, la vivienda, particularmente en el caso de la población vulnerable, ¿es la vivienda digna a la cual tenemos derecho ? Desde esta pregunta surge el cuestionamiento sobre la habitabilidad de las unidades residenciales destinadas a población erradicada de un lugar y reasentada en otro.

Allí se tomó el Plan de Mejoramiento Integral del Barrio Moravia, en su componente de reasentamiento por obra de desarrollo, de localización en zona de riesgo por amenaza socio-natural y por contaminación, pues la reubicación de su población estaba sucediendo en paralelo con los tiempos de la investigación.

Ambientes Residenciales en los Procesos de Reasentamiento

Un proceso de reasentamiento de población tiene dos ambientes residenciales de indagación: el territorio que se desaloja paulatinamente, aquí denominado hábitat origen; y el lugar de llegada de la población relocalizada, o hábitat destino.

En la etapa de pretraslado es posible identificar dos momentos: el pacto, donde se da el proceso de información, negociación y compensación; y la expectativa, que va desde que se define la negociación hasta el traslado.

La consideración de los dos ambientes residenciales y de los momentos en el tiempo emergió de la observación de diversos procesos de desalojo por obra pública y de la conversación con los afectados directos en cuanto a su inquietud por el cambio.

Los ámbitos o ambientes residenciales son definidos como "hábitat" y no como vivienda de origen o destino, ya que la dinámica de reubicación de población implica la revisión de variables no solo intrínsecas a la casa, sino también pertenecientes a la infraestructura del entorno y al contexto económico, social y cultural de los grupos poblacionales en cuestión.

En cuanto a la condición de lo habitable en hábitat origen y hábitat destino, ello emerge de la voz de los residentes de Moravia en proceso de reubicación. La indagación por el hábitat origen es trascendental, ya que el habitante añora aquello a lo que ha renunciado en un desalojo y construye con ello una imagen a manera de un ideal, un patrón.

Por su parte, la inquisición por la condición de lo habitable en el hábitat destino arroja elementos de valoración expresados por el residente sobre su nuevo ambiente residencial, pues inevitablemente el sujeto trasladado compara y evalúa su transacción.

La importancia de revisar la etapa del pacto radica en que en ella el habitante construye un sentimiento ya sea de justicia o de vulneración a sus derechos y, por consiguiente, de seguridad o desconfianza hacia las intervenciones estatales. Tales sentimientos lo acompañarán durante todo el proceso, inclusive en el hábitat destino.

El intervalo entre la negociación ya realizada y el traslado se convierte en una expectativa; toma como mínimo cuatro años, de acuerdo con revisiones de antecedentes sobre procesos de reubicación por obra de desarrollo. Mientras tanto, el hábitat próximo a abandonarse sufre un proceso de congelamiento; no hay mejoras a la vivienda ni a su entorno, ya sea por parte de los habitantes o por la Municipalidad, por lo que en algunos casos el hábitat origen inicia un proceso de deterioro físico.

Es la etapa de más difícil indagación, pues es la más íntima de todas y la de mayor angustia para el morador.

Un ambiente residencial se configura en varias escalas que, para esta investigación, están interconectadas:

  1. el barrio como una dimensión que surge de la división político-administrativa;
  2. la órbita de actividad como una delimitación socioespacial en la que los habitantes se mueven tomando como eje la vivienda, para el acceso a los servicios urbanos y para la concreción de sus redes socioeconómicas;
  3. la unidad residencial como una extensión de las actividades sociales de la vivienda, que corresponde a las zonas comunes, como corredores, escaleras, calles internas, zonas de reunión, parqueaderos, entre otras;
  4. la casa, que es la que comunica, la que exhibe las necesidades, gustos, costumbres y el estatus de sus habitantes.

En la búsqueda de variables de habitabilidad, la valoración que el habitante hace de su ambiente residencial tiene que ver con el grado de satisfacción y comodidad que tiene al respecto, basado en la comparación entre el ideal o patrón que construye desde su hábitat origen, y lo que constituye el hábitat destino.

El resultado de tal valoración, que se evidencia notablemente en los procesos de reubicación, puede considerarse como una reflexión sobre la satisfacción residencial o "el estado afectivo de carácter positivo que el individuo posee hacia su ambiente residencial y que le llevará a desarrollar determinadas conductas destinadas a elevar o mantener la congruencia con el mismo".

Estas conductas llevan al habitante a actuaciones específicas destinadas a proporcionarse condiciones socioespaciales adecuadas a sus necesidades, gustos, deseos y capacidades, y a crear consistencia entre las preexistencias residenciales que trae consigo y lo habitable en el hábitat destino.

Por ello, las conductas debieran considerarse como criterios de evaluación de las condiciones de habitabilidad de los ambientes residenciales que se encuentran en proceso de reubicación.

Se estudió el Plan de Mejoramiento Integral del Barrio Moravia por coincidir los tiempos de desarrollo de la investigación con el proceso de reubicación de su población hacia la zona de expansión de Pajarito, lo que permitió indagar por el hábitat que los moradores abandonaban y respecto de aquel en que iniciaban un nuevo habitar.

Por esta razón, definimos el hábitat origen en el Morro de Moravia y el hábitat destino en dos ambientes residenciales: Álamos I, con tres bloques de edificios de diez pisos sin portería, ubicado al costado nororiental del Morro de Moravia; y La Cascada, con cuatro bloques de edificios de once pisos sin portería, en suelo de expansión de Pajarito (Macroproyecto Ciudadela Nuevo Occidente).

Ambas urbanizaciones han recibido un porcentaje superior de población de Moravia y en ellas aún hoy se puede leer el proceso de traslado.

La "Vivienda Adecuada" según el PIDESC

La discusión sobre un hábitat con condiciones de habitabilidad se hace particularmente demandante para la población en programas de reasentamiento, ya que el objetivo superior de estos programas es "restablecer las condiciones de hábitat".

El sentir de los habitantes de Moravia en proceso de reubicación respecto de la condición de lo habitable en sus hábitat origen y destino, es revisado a la luz de los siete elementos constituyentes de la "vivienda adecuada" según definición del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Pidesc).

Dichos elementos son:

  1. seguridad jurídica de la tenencia;
  2. disponibilidad de servicios, materiales, equipamiento e infraestructura;
  3. habitabilidad;
  4. asequibilidad;
  5. gastos soportables;
  6. lugar adecuado; y
  7. adecuación cultural.

El Pacto, del cual Colombia es parte desde 1976, busca orientar los compromisos de las naciones respecto al problema de la vivienda habitable. Recientemente, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial colombiano, e instancias municipales, han incorporado estos elementos para diagnosticar nuestras zonas de residencia, pero con diversos criterios de evaluación.

Los elementos de la vivienda adecuada (Pidesc) como método de lectura de la habitabilidad de los hábitat origen y destino arroja que ellos no siempre son suficientes para comprender cómo los sectores más vulnerables de nuestras ciudades producen sus hábitat y resuelven sus necesidades del habitar, por lo cual sus categorías merecen ser revisadas y adecuadas a nuestros contextos locales.

Seguridad Jurídica de la Tenencia

En el enfoque de la vivienda adecuada (Pidesc), la categoría "seguridad jurídica de la tenencia" implica niveles de seguridad contra los desalojos forzosos, contra violaciones a los derechos humanos y otros tratos asociados con el desplazamiento.

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