El término “metacognición” se refiere a la capacidad de una persona para planificar, monitorear, evaluar y realizar cambios en sus propios comportamientos de aprendizaje para enfrentar los desafíos de manera más efectiva. Es frecuente escuchar que la metacognición es “pensar sobre el pensamiento”, pero los elementos del control activo y la modificación de los procesos de pensamiento hacen que sean mucho más que eso.
La metacognición también es una forma de autorregulación, que implica la autoconciencia, las habilidades de análisis crítico y la capacidad para resolver problemas. Para los estudiantes, tener habilidades metacognitivas significa que son capaces de reconocer sus propias habilidades cognitivas, dirigir su propio aprendizaje, evaluar su desempeño, comprender qué causó sus éxitos o fracasos y aprender nuevas estrategias. También puede ayudarlos a aprender a revisar.
Esto se debe a que la metacognición optimiza sus procesos cognitivos básicos, incluida la memoria, la atención, la activación de conocimientos previos y la capacidad para resolver o completar una tarea.
Ejemplo de un estudiante con habilidades cognitivas
Un estudiante con habilidades cognitivas podría:
- Reconocer que tienen problemas para aplicar fórmulas en matemáticas.
- Pensar en los problemas de matemáticas que haya resuelto antes y las estrategias que usó.
- Aplicar estas estrategias y evaluar si funcionan o no.
- Probar una estrategia diferente, en el caso de que la estrategia que está usando no sea tan efectiva.
- Reflexionar sobre cómo se desempeñó.
Beneficios de la metacognición para los estudiantes
¿Por qué la metacognición es tan beneficiosa para los estudiantes? Los beneficios potenciales de la metacognición en el aprendizaje son los siguientes:
- Mayores niveles de rendimiento para los estudiantes: Las prácticas metacognitivas también pueden compensar las limitaciones cognitivas que pueda tener un alumno.
- Se fomenta un aprendizaje significativo, un aprendizaje en el que el por qué, el cómo y el para qué cobran sentido para los estudiantes.
- La metacognición ayuda a los alumnos a ser autónomos en su aprendizaje y a mantener una actitud crítica sobre la información, sobre el conocimiento y sobre sus propias estrategias de aprendizaje.
- Con este proceso los estudiantes podrán identificar sus éxitos y fracasos, y qué estrategias funcionan mejor para ellos.
- La metacognición ayuda a los estudiantes a transmitir su conocimiento y comprensión a través de tareas y contextos, incluida la comprensión de lectura, la escritura, las matemáticas, la memorización, el razonamiento y la resolución de problemas.
- Tomar conciencia de sus propios estados mentales les permite a los estudiantes pensar en cómo ser felices, respetados y seguros de sí mismos. También son más capaces de comprender las perspectivas de otras personas.
Cómo promover la metacognición en la sala de clases
La metacognición puede ser desarrollada y practicada para contribuir a la autonomía de los estudiantes. Para ello, los docentes deben ser capaces de evaluar su propia forma de enseñar y también de aprender para poder ayudar a los alumnos a desarrollar esas estrategias.
Algunas actividades y propuestas fomentarán la reflexión sobre el aprendizaje, necesaria para el desarrollo metacognitivo como las siguientes:
- El empleo de metodologías y técnicas de aprendizaje activo: aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje basado en problemas, aprendizaje cooperativo, aprendizaje basado en retos, etc.
- Los debates: escuchar opiniones de otras y ser capaz de expresar las nuestras.
Según Maurice J. Elías, profesor de psicología y Director del Laboratorio de desarrollo socioemocional y del carácter de Rutgers, algo clave para desarrollar las habilidades del siglo XXI, es invitar a los estudiantes a pensar en soluciones para problemas que no tienen respuestas correctas o concisas. El docente, escribe en un artículo publicado en Edutopia, que actualmente son muchos los contenidos que invitan a buscar soluciones y reflexionar, sin la necesidad de tener la respuesta correcta. Lo clave, es desarrollar la capacidad crítica.
En ese sentido, para Maurice, la metacognición cobra un sentido importante en la sala de clase, especialmente si se considera que se trata de “pensar y manejar pensamientos, experiencias y lo que dicen los sentidos”. "La estrategia de cuestionamiento funciona tan bien en los primeros grados como en los grados superiores (...) Además, tener una estrategia metacognitiva que se pueda aplicar a todas las situaciones académicas, sociales y emocionales ayuda a los estudiantes a sentirse empoderados, seguros y creativos.
Todas las preguntas son ejemplos básicos y la invitación que deja Maurice es adaptar a cada edad y necesidad de la comunidad escolar, para lograr que la metacognición esté presente en todos los niveles y alcance un impacto que vaya más allá de la sala de clases.

