La relevancia de estos ejercicios espirituales corresponde a la importancia que tiene la distinción entre filosofía como forma de vida y filosofía como discurso teórico.

Para Pierre Hadot la filosofía antigua no era, como se considera generalmente, un conjunto de elaboraciones teóricas, sino un método de formación de una nueva manera de vivir y percibir el mundo, un intento de transformación del ser humano llevada a cabo por ejercicios realizados día a día.

¿Qué son los Ejercicios Espirituales?

La expresión “ejercicios espirituales” se utiliza en dos sentidos complementarios. Estos ejercicios corresponden a un cambio de visión del mundo y a una metamorfosis de la personalidad. La palabra “espiritual” permite comprender con mayor facilidad que unos ejercicios como estos son producto no solo del pensamiento, sino de una totalidad psíquica del individuo.

Los Ejercicios Espirituales son una compilación de meditaciones, oraciones y prácticas contemplativas desarrolladas por San Ignacio de Loyola para ayudar a las personas a profundizar su relación con Dios. Y así discernir y conocer lo que Dios quiere de él y desear elegirlo.

La Espiritualidad Ignaciana es un camino que nos ayuda a tomar decisiones, a conocer y a seguir a Jesucristo. Tiene un sello de optimismo frente a nuestro mundo y nos anima a trabajar con otros y por su bien.

Los Ejercicios Espirituales nos permiten discernir la voluntad de Dios, nos ayudan a reconocer su presencia en nuestra vida, y también aquello que nos aleja del Señor. Son una invitación a vivir en amistad con Dios, con nuestros hermanos y con nosotros mismos.

San Ignacio aportó a la Iglesia esta metodología hace más de 500 años. Son un regalo para toda nuestra Iglesia, que nutren toda la vida. Mediante ellos, Dios se manifiesta, mostrando lo que nos tiene atados y liberándonos. Generando meditaciones, contemplaciones, movimientos espirituales, que aumentan nuestra fe y confianza en su cercanía y cariño.

Ejercicios Espirituales para Jóvenes

Los Ejercicios para Jóvenes son una iniciativa de la Provincia chilena de la Compañía que ya tiene casi diez años, y cuyo iniciador fue el padre Pedro Labrín.

Actualmente, quien se ocupa de ellos es la Red Juvenil Ignaciana, a través del P. Francisco Jiménez. Él nos cuenta que desde que los tomó, en 2011, “ya tenían un cierto ritmo”.

Son los mismos Ejercicios Espirituales, pero se segmentan de dos formas: una es que la vivencia juvenil se introduce en los puntos; es un retiro ignaciano, personalizado, pero buscamos que la temática juvenil, las grandes opciones de vida, estén presentes en el retiro, es decir, que las problemáticas que tienen los jóvenes hoy quepan en la oración. Pero el método, es el itinerario de Ignacio.

La segunda manera de segmentar, tiene que ver con que los Ejercicios son caros, entonces, lo que hacemos es pedir un aporte moderado a los jóvenes, especialmente a los que no trabajan, y el resto lo cubrimos con donaciones.

Este año, programamos 31 tandas. Hacemos trece en Santiago, y el resto en regiones. El rango de edad de los asistentes es entre 18 y 29 años.

Beneficios de los Ejercicios Espirituales

Los Ejercicios Espirituales enganchan muy bien con la cultura actual. Hay que pensar que vivimos en la modernidad. Ignacio creó los Ejercicios, vivió la experiencia de estos con una mentalidad similar a la nuestra. La estructura, el corazón de los Ejercicios, empata muy bien con las inquietudes del hombre y la mujer actuales.

Por lo tanto, uno nota cómo los jóvenes enganchan profundamente con los temas que plantea Ignacio, y con el método. En un mundo tan ruidoso, tan acelerado, donde la tecnología ocupa gran parte de nuestro tiempo, los Ejercicios hacen que dejes el celular, dejes la tecnología y que tengas silencio, te encuentres contigo mismo.

Eso resulta súper atractivo. Los jóvenes, y las personas en general, anhelan espacios así, de intimidad, de silencio, de reflexión, y sobre todo, espacios de relación profunda. Y los Ejercicios son un espacio de relación profunda con Dios. Lo que buscan es que la persona se encuentre con Él, y para eso creamos un cierto ambiente, para que hables con Dios y lo escuches.

Y son atractivos por otra cosa también, porque actualmente se habla de que la experiencia religiosa está subjetivizada, lo que significa que no le voy a dar validez a una creencia si no la experimento.

Antes la gente no necesariamente sentía o experimentaba, pero creía igual; porque sus padres creían, porque su cultura creía, y no era necesario experimentarlo. Hoy no se puede creer en nada que yo no experimente, y los Ejercicios son una forma de experiencia de Dios, de sentirlo, de vivirlo, de habitarlo.

Tenemos una tasa bien alta de “reincidencia”; más o menos el 50%. Hay jóvenes que hacen Ejercicios todos los años, los toman como un hábito. Porque el joven descubre un modo de relación consigo mismo y con Dios.

Pero además se da cuenta de que los Ejercicios lo ordenan y lo centran. Estamos llenos de estímulos, de cosas atractivas, pasamos todo el día eligiendo, y muchas veces no sabemos cómo elegir, o no sabemos si la vida que estamos llevando es la que queremos llevar, y los Ejercicios te detienen y te ayudan a tomar decisiones. Te enfocan en lo que es verdaderamente esencial e importante.

Además, he notado que después de los Ejercicios, ellos toman decisiones más acordes a una vida profunda y ligada a los valores del cristianismo. Por ejemplo, varios deciden tomar apostolado; otros buscan acercarse a los pobres, o hacer voluntariado; y algunos deciden tener más vida comunitaria.

Esto porque se gatillan cosas, preguntas y necesidades que no te habías dado cuenta que tenías. O también se genera interés por ciertos estilos de vida que las personas intuían como valiosos, pero que con los Ejercicios se instalan como una certeza, por ejemplo, vivir más sencillamente.

Ejercicios Espirituales en la Vida Diaria

Ciertamente, el método de los Ejercicios Espirituales son el gran referente para vivir nuestra vida diaria en el seguimiento de Jesús. Allí están las muy variadas invitaciones a los retiros ignacianos para “renovarse” espiritualmente.

Para Pierre Hadot, los estoicos daban gran importancia a la ejercitación de la atención (prosoche) sobre sí mismo, una constante vigilancia para evaluar y corregir cómo se está obrando, y esto bajo la guía de ciertos principios que se formulaban de manera sencilla y clara para su aprendizaje y uso inmediato (el Manual o Enchiridion de Epicteto cumple esa función).

Los estoicos también practicaban la premeditación de los males (praemeditatio malorum) consistente en hacer frente a los problemas o dificultades que podrían acontecer en el futuro (pobreza, sufrimiento, muerte, etc.) pero como si realmente estuvieran aconteciendo ahora mismo de manera cierta e inevitable.

De especial importancia, respecto a estos últimos, es el ejercicio espiritual implícito en los diálogos o conversaciones que tenía Sócrates con sus conciudadanos. En estos aparece un rasgo fundamental contenido en todos los ejercicios: la relación y orientación del ser humano hacia sí mismo, esto es, el prestar cuidado al propio ser.

En efecto, todos los ejercicios espirituales buscan independizar el alma del cuerpo, en el sentido que logren un gobierno sobre este; la muerte representaría así la separación estricta de estos dos elementos, por lo que aprender a morir equivaldría a aprender a dejar de servir a lo corporal y pasional.

En suma, el propósito fundamental de los ejercicios espirituales, tal como lo comprendieron los antiguos, es el cuidado y trabajo sobre sí mismo para lograr progresivamente una transformación de la propia manera de ser y estar en el mundo.

Franz Jalics sj, afirma que los Ejercicios Espirituales de san Ignacio son ejercicios de pre-contemplación. Su práctica implica un pensar discursivo de la razón y la activación de la voluntad para irse orientando hacia la vida de Jesucristo, paradigma de toda vida humana plena.

“Cuando nos dirigimos hacia nuestro centro, a nuestro ser, a la santa Trinidad en nosotros, poco a poco llega de esta profundidad una fuerza increíble, que paulatinamente nos otorga todo y nos consagra al estado de contemplación”.

Es la atención a la plenitud del Ser ya presente en nosotros, silenciando toda forma de pensamiento y sentimiento. Algunas sencillas técnicas propenden al silencio interior. No hay meta que lograr ni nada que obtener. Sólo con sencillez y desprendimiento interior acoger el misterio de plenitud que ya somos e ir tomando consciencia de su presencia en mí. Con san Ignacio lo llamamos el Amor por lo que Todo es todo “en todas las cosas y todas las cosas en Él”.

Oportunidades para Realizar Ejercicios Espirituales

En el CEI los EEEE están dirigidos a cualquier persona interesada que sea adulta. Habitualmente estos se desarrollan en alguna casa de retiro. Después de la pandemia también se ofrecen los ejercicios de manera on line.

El Fondo San Pedro Fabro para Ejercicios apoya económicamente a personas y/o grupos que desean vivir la experiencia de los Ejercicios Espirituales en sus diversas modalidades, y tienen necesidad de este apoyo. ¡Solicítalo y buscaremos la manera de realizar un descuento por tu participación!

Próximos Ejercicios Espirituales

  • EJERCICIO ESPIRITUAL 05 al 13 de enero | 8 días | 19 hrs. inicio y término 12 hrs.
  • EJERCICIO ESPIRITUAL 12 al 15 de enero | 8 días | 19 hrs. inicio y término 18 hrs.
  • EJERCICIO ESPIRITUAL 19 al 27 de enero | 8 días | 19 hrs.
  • EJERCICIO ESPIRITUAL 27 al 30 de enero | 4 días | 19 hrs.
  • EJERCICIO ESPIRITUAL 02 al 10 de febrero | 8 días | 19 hrs.
  • EJERCICIO ESPIRITUAL 23 al 25 de febrero| 2 días | 19 hrs.
  • EJERCICIO ESPIRITUAL 21 al 24 de marzo| 3 días | 19 hrs.
  • SEMANA SANTA 28 al 30 de marzo| 2 días | inicio con la charla 19 hrs. inicio y término con misa 20 hrs.
  • EJERCICIO ESPIRITUAL 31 de mayo al 8 de junio| 3 días | 19 hrs.

En la fecha de inicio, el retiro empieza a las 19:00 hrs. En la fecha de cierre, se termina después de almuerzo. Se está trabajando en encontrar retiros más largos que los de fin de semana.

A los participantes se pide un aporte voluntario consciente. Los retiros de fin de semana se dan entre Rafael Larraín C.

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