Para nadie es una novedad que el desarrollo de la autoestima es fundamental a la hora de pensar en la formación integral y armónica de una persona, mucho menos para los profesores. Si pensamos en los más pequeños, con mayor razón se hace evidente la necesidad de que desarrollen una autoestima adecuada, dado que favorece que se sienten más seguros de sí mismos, tengan más amigos y puedan discernir con mayor facilidad lo que hacen bien y mal.

Asimismo, la autoestima influye en la capacidad de los niños para afrontar nuevos retos, desarrollar diferentes habilidades y ser más autosuficientes. De hecho, los niños con una buena autoestima suelen ser más empáticos y asertivos, a la vez que aprenden con mayor facilidad y son más creativos.

Cuando hacemos consciente el impacto que el desarrollo de una autoestima positiva y adecuada tiene en las personas, es cuando se nos genera la imperiosa necesidad de contar con las estrategias y recursos adecuados para potenciarla en los estudiantes.

La importancia de trabajar la autoestima en niños

Toda percepción y concepto que tienes sobre ti mismo, forma parte de un proceso de desarrollo. De aquí, la gran importancia de que este proceso comience tempranamente. El papel que desempeñan los educadores es muy importante.

Si tienes una autoestima alta, tendrás un sentido de satisfacción que viene de reconocer y apreciar tu propio valor, amándote a ti mismo y aceptándote.

Actividades para fomentar el autoconocimiento

Cuando hacemos consciente el impacto que el desarrollo de un autoestima positiva y adecuada tiene en las personas, es cuando se nos genera la imperiosa necesidad de contar con las estrategias y recursos adecuados para potenciarla en los estudiantes. A continuación, algunas actividades para lograrlo:

  1. Juego de las estrellas

    A cada niño se le entrega una estrella que debe colorear con su color preferido. Una vez que todos hayan terminado, se intercambian las estrellas con el compañero que tiene al lado. Cada uno leerá en voz alta lo que al otro compañero le gusta hacer pero sin decir el nombre. Esta actividad exige que el niño reflexione acerca de lo que más disfruta hacer. La pregunta del maestro, en cuanto a quien pertenece esa estrella, reforzará el sentimiento de identidad del niño.

  2. Juego de las profesiones

    Pedirle a cada niño que seleccione dos trabajos o profesiones que les gustaría hacer. Seguidamente hacer una lista con las profesiones elegidas y organizar un día de “representación teatral”. Cada uno hará el trabajo que ha seleccionado, por ejemplo el bombero simulará apagar un incendio, la enfermera curar a un enfermo, etc.

  3. El juego del sobre

    A cada niño, o a cada adolescente se le entrega una hoja y un sobre. En la hoja debe escribir tres defectos que reconoce en sí mismo. También pueden ser características que no les gustan de sí y que desearían cambiar. Ese sobre llevará su nombre. Se lo pasan al compañero de al lado y este deberá escribir tres cualidades o virtudes que reconoce en la persona del sobre. Esto lo escribirá en el exterior. Luego dicho sobre se lo pasa al compañero de la derecha y este hará lo mismo. La finalidad de este juego es mostrarle a cada uno, que si bien tienen defectos, también tiene muchas virtudes. De hecho cada compañero reconoce distintas virtudes, quizás algunas coincidentes.

  4. A quién le gusta quién

    Esta actividad es ideal para plantearla entre los adolescentes. A cada participante se le entrega una hoja con el nombre de un compañero. Cada uno debe escribir las tres cosas que más le gusta de esa persona. Todos tienen que elegir tres características físicas o personales que le gusten del compañero que le ha tocado. Luego el maestro juntará todas las hojas, y leerá en forma anónima y en voz alta cada uno de los atributos. El pedir que mencionen tres aspectos que les gusten, les ayudará a ver que todos tienen algo positivo y agradable. Además, se darán cuenta que no todo pasa por lo físico. A su vez, cuando a cada uno le llegue el turno de escuchar sus cualidades, se sentirá muy contento.

  5. Asignar tareas concretas

    Asígnale a tu hijo cada semana por ejemplo, una tarea específica. Puede ser un ejemplo sencillo, en el que claramente le das una responsabilidad. El hecho de que le hayas encomendado algo, le transmite el mensaje de que tú crees que él puede hacerlo. Esa confianza que estás depositando en tu hijo, hará que el sienta el compromiso de responder frente a ella.

  6. Emplea frecuentemente las palabras “por favor” y “gracias”

    Muchas veces puedes omitir agradecerle a tu hijo por algo que ha hecho. Sin embargo, cuando le pides por favor algo a alguien, le transmites respeto.

  7. ¿Qué significa y que objetivo persigue este ejercicio?

    Sencillamente darle a tú hijo el espacio suficiente para que se exprese. Estimularlo mediante preguntas más exigentes, como por ejemplo “¿qué fue lo que más te gusto de lo que hicieron hoy en la escuela?”. De esa forma “obligarás” a que tenga que describir sensaciones o pensamientos. Cuando lo haga escúchalo con mucha atención. Si el televisor está encendido por ejemplo, entonces baja el volumen para escucharlo. Nunca interrumpas su conversación por atender el móvil.

  8. Destaca lo positivo y mejora lo negativo

    Ningún extremo es bueno, y esto es una ley casi universal. Todos los niños, incluyendo tus hijos, tienen defectos y virtudes. Cuando lo bueno se pone de manifiesto no pierdas la oportunidad de expresarle claramente tu orgullo. Por el contrario, si ha sumado 2 más 3 y eso no le da 5, entonces hay que decirle el error. Pero hay que decírselo de una manera positiva. Generarle inmediatamente una segunda oportunidad, o una tercera si fuera necesaria es muy importante.

Reconociendo fortalezas y debilidades

Seguramente, te resulta bastante complejo poder definir de forma clara quién eres, qué te gusta y qué no o, incluso, ser consciente de las emociones que vas experimentando en tu diario vivir. Para reconocer tus fortalezas y debilidades, debes hacer un ejercicio de autoconocimiento.

Se refiere a las cualidades positivas, talentos y atributos innatos que destacan en cada individuo, lo que supone algún tipo de virtud o ventaja adaptativa. Una cualidad se convierte en fortaleza cuando se manifiesta como un atributo constante y destacado de una persona, permitiéndole sobresalir por sobre otras en determinados contextos (académico, laboral o personal).

Las fortalezas más demandadas actualmente, ya sea en contextos académicos o laborales, corresponden a la capacidad de comunicación efectiva, trabajo en equipo, responsabilidad, perseverancia, proactividad, capacidad de adaptación a los cambios, liderazgo, creatividad, etc.

Las debilidades son defectos, rasgos negativos e incapacidades de cada persona. Constituyen obstáculos para el logro de objetivos que alguien se ha propuesto.

Pasos para identificar fortalezas y debilidades:

  • Identifica qué haces con y sin esfuerzo: Piensa en aquello en lo que te resulta fácil llegar a un buen rendimiento. También puede ser aquello donde pierdes la noción del tiempo o, simplemente, donde te sientes cómodo. A menudo, los ámbitos, actitudes o labores en los que te sientes bien corresponden a fortalezas.
  • Busca las áreas en las que sobresales: Examina tus resultados en todos los ámbitos de tu vida: familia, amigos, estudio, trabajo, etc., revisando aquellas cualidades que te han permitido alcanzar el objetivo que te has planteado. Por ejemplo, si eres bueno en la resolución de problemas, para analizar detalles o puedes adaptarte al cambio. No tiene que ser una gran meta.
  • Pregunta a tus seres queridos en qué eres bueno y dónde debes mejorar: Tienes que escuchar a quienes te han observado. Cuida que sea gente de tu confianza y que te aprecie genuinamente. Eso incluye considerar desde comentarios casuales hasta evaluaciones de tu desempeño. Incluso, puedes preguntarles directamente.
  • Reconoce qué te motiva a hacer las cosas de mejor forma: Piensa en algo que siempre te motive a hacer más, incluso, si eso significa trabajo duro o implica sacrificio. Enfócate en aquello que te hace querer seguir adelante o aprender más. Por ejemplo, alguien relacionado al área de la salud podría decir que le gusta cuidar pacientes y acompañarlos en su recuperación, mientras otra persona podría observar que es bueno motivando a otros para reunirlos tras una causa.
  • ¿Cuándo eres arriesgado(a) o decidido(a)? Observa cuándo o en qué tareas en tu estudio o trabajo te sientes más seguro. Si en alguna ocasión te sentiste lo suficientemente cómodo o confiado para tomar riesgos medidos y ampliar tus habilidades, lo más probable es que esa confianza sea una señal de que tienes una verdadera fuerza en esa área.
  • Piensa en qué aspecto(s) te enfocas con mayor interés cuando realizas una labor académica o laboral: Los puntos o factores donde te concentras dan cuenta de tus fortalezas. Donde pones tu atención de seguro encontrarás algún atributo. Por ejemplo, si te preocupa entregar un trabajo atrasado, lo más probable es que ello hable de tu compromiso y responsabilidad.

La escritura como herramienta para el autoconocimiento y la autoestima

La escritura es un medio poderoso para reflexionar sobre nuestras experiencias y pensamientos. Al plasmar en palabras lo que vivimos, podemos darle un nombre a lo que sentimos, reconociendo y validando nuestras emociones. Este proceso no solo ayuda a los estudiantes a desarrollar una mayor seguridad para expresar quiénes son, sino que también fortalece su autoestima y su capacidad para gestionar lo que sienten.

Sin embargo, adentrarse en el autoconocimiento no siempre es sencillo. Mirar hacia nuestro interior y confrontar nuestras sombras puede resultar incómodo y desafiante. En esos momentos, el acompañamiento de la familia y los docentes es fundamental. Actuar como guías, escuchando y apoyando a los niños y jóvenes en su proceso de exploración personal, puede marcar la diferencia. Fomentar espacios seguros donde se les motive a escribir sobre sus sentimientos, dudas y sueños contribuye a que se sientan comprendidos y valorados.

Cada uno tiene su propio camino para conocerse mejor, y para muchos, la escritura puede convertirse en esa herramienta que les permita liberar lo que llevan dentro. Lo importante es que los adultos reconozcan cuándo es necesario intervenir, ofreciendo su ayuda con empatía y respeto. A veces, el simple acto de pedir apoyo o saber que alguien está ahí para escuchar puede ser el impulso que encauce el proceso de autodescubrimiento de manera más armoniosa y constructiva.

Aplicaciones prácticas en el aula

Articular las asignaturas de Orientación y Lenguaje y Comunicación puede ser una estrategia efectiva para promover la escritura como herramienta de desarrollo emocional en los estudiantes. Al integrar contenidos que aborden tanto el reconocimiento de emociones como el desarrollo de habilidades expresivas, se pueden crear espacios donde los estudiantes exploren su interior y fortalezcan su autoestima a través de diversas actividades.

Por ejemplo:

  • En 1° básico, el OA 1 busca “identificar emociones para favorecer la autoestima, el desarrollo afectivo y el manejo de conflictos”. Una actividad introductoria puede ser el uso del “Cuaderno de las Emociones”, donde los estudiantes dibujen o escriban lo que sintieron durante la semana, ayudándolos a reconocer sus sentimientos y desarrollar un lenguaje emocional básico.
  • Para 5° básico, el OA 1 se centra en “fomentar un trato respetuoso y solidario, y rechazar la violencia y la discriminación”. Se pueden desarrollar actividades como la escritura de cómics o reflexiones en las que los estudiantes exploren situaciones que representen estas temáticas, permitiéndoles expresar sus sentimientos y aprender a reconocer emociones relacionadas con el respeto, la solidaridad y el manejo de conflictos de manera positiva.
  • En 8° básico, el OA 7 busca que los estudiantes “reconozcan y expresen sus emociones”. Se puede trabajar con diarios emocionales o la creación de poemas que reflejen sus desafíos y aspiraciones. También se puede incorporar la elaboración de cartas a su “yo” futuro, invitándolos a visualizarse con confianza y resiliencia.
  • Para 1° medio, el OA 1 promueve el “desarrollo de habilidades para identificar y regular emociones, así como establecer relaciones interpersonales positivas, demostrando empatía y asertividad”. Actividades como presentaciones digitales de autobiografías, ensayos reflexivos o relatos personales pueden ayudar a los estudiantes a comprender cómo sus emociones impactan sus relaciones y su entorno.

Adicionalmente, se puede incentivar la creación de publicaciones con frases, poemas o reflexiones que los estudiantes elaboren, adaptadas para las redes sociales del colegio. Aplicaciones gratuitas como Canva, Adobe Spark y Piktochart pueden ser herramientas útiles para diseñar contenido visual atractivo y promover el uso educativo de las redes sociales.

Es importante implementar un sistema de refuerzo positivo para reconocer a los estudiantes que demuestren habilidades en la escritura, motivándolos a seguir desarrollando sus talentos.

Estrategias para el hogar

Los padres y apoderados también juegan un rol fundamental en el fomento del desarrollo emocional de sus hijos. Proponer la creación de un diario personal, ya sea en formato papel o digital, puede ser una excelente manera de motivar a los niños a explorar sus emociones en un espacio seguro.

Existen plataformas y aplicaciones diseñadas para este fin, como Daylio, Daynote y Mi Diario, que permiten llevar un registro de experiencias y sentimientos de manera interactiva. Estas aplicaciones están pensadas para que los niños y adolescentes puedan documentar su día a día con seguridad, organizando sus pensamientos y reflexionando sobre sus emociones de una forma creativa.

Además, es importante que los padres ofrezcan un entorno de apoyo, respetando el espacio privado del niño o adolescente y mostrando interés por sus procesos de reflexión, sin intervenir ni juzgar. Esto ayuda a que se sientan acompañados, pero con la libertad de expresar lo que realmente piensan y sienten.

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