El proceso de fabricación del vidrio es uno de los procesos industriales más fascinantes del mundo. A partir de la fundición del sílice presente en la arena común y mezclado con otros elementos, la humanidad ha podido producir un material de gran dureza y resistencia. Esta capacidad permite crear un material que nos protege de los elementos ambientales, principalmente de la lluvia y el viento.
Básicamente, el vidrio se forma a partir de la transformación de 3 elementos: Sílice, sosa y cal. Estos tres ingredientes se funden a una temperatura superior a los 1500 ºC en hornos especiales, que producen una masa maleable y dúctil. A partir de la producción de la pasta base, se utilizan diferentes procesos industriales para producir láminas, bloques o piezas de vidrio.
Dependiendo de la utilidad o finalidad del vidrio, la pasta vítrea se somete a varios procesos que la transforman en los vidrios de uso comercial, residencial o industrial. Cada proceso de fabricación produce vidrios con diferentes texturas, resistencias y grados de pureza.
El proceso de soplado
La pasta vítrea o, como se conoce más comúnmente, vidrio fundido, se introduce en un molde hueco con la forma del objeto final. El vidrio fundido entra en el molde a una temperatura superior a los 1500 ºC y por procesos de soplado con aire comprimido se expande hasta adaptarse a las paredes del molde. Este vidrio soplado pasa a un proceso de enfriamiento que varía dependiendo del objetivo final y posteriormente es retirado del molde contenedor. Además, es el mismo proceso para los objetos de vidrio y de cristal.
Proceso de flotación
El material fundido o pasta vítrea se vierte dentro de un depósito que contiene estaño en estado líquido. El vidrio, al ser menos denso que el estaño, se distribuye sobre el estaño flotando y formando una lámina sólida. Este proceso es muy similar al proceso de flotación sobre estaño. Esta técnica es muy común en la fabricación de vidrios de seguridad y suele intercalarse con láminas de materiales de mayor resistencia.
El vidrio soplado como arte
Francisco Saitua (56) es cirujano pediátrico de profesión y hace más de 15 años que se dedica a fabricar objetos en vidrio soplado. Siempre le han llamado la atención los trabajos manuales y antes de dedicarse de lleno al vidrio, por muchos años su hobby fue hacer muebles. Sin embargo, a medida que fue mejorando comenzó a usar distintas herramientas eléctricas que conllevan un riesgo de accidentes bastante alto. La posibilidad de sufrir un corte era muy grande y por su trabajo como cirujano no podía arriesgarse a eso. Así que empezó a pensar en hacer algo distinto.
Por esos años viajó con su señora a Inglaterra y tuvo la oportunidad de visitar una exposición de Dale Chihuly, uno de los exponentes más importantes de vidrio soplado del mundo. Recuerda haber quedado maravillado con su trabajo, que en esa exposición en particular, eran esculturas con formas vegetales inmersas en la naturaleza, entre las plantas y árboles de un jardín botánico. Pudo ver videos de cómo Chihuly hacía estos trabajos y se dijo: '¿por qué no?'.
Cuando volvieron de ese viaje se puso a investigar sobre quiénes trabajaban la técnica en Chile y sólo encontró dos cristalerías. Se dio cuenta de que era algo que casi no se estaba desarrollando en el país -de hecho una de las cristalerías que encontró estaba a punto de cerrar-, así que decidió partir tomando clases de otras técnicas para trabajar el vidrio como vitrofusión y luego aprendió a hacer perlas o bisutería en vidrio. A pesar de que partió con otros métodos, su meta final siempre fue el vidrio soplado.
Durante esos años aprendió de forma autodidacta la técnica y con su señora construyeron un taller en su casa, que comparten hasta el día de hoy, donde cada uno hace sus trabajos y en el que él partió haciendo sus primeras piezas. Finalmente en el 2012 partió a EE.UU. para tomar clases especializadas en vidrio soplado. Ahí pasó tres meses completos dedicado exclusivamente a aprender esta técnica y avanzó muchísimo.
Cuando uno se sumerge en un tema desconocido de forma completamente autodidacta, como lo había hecho él hasta ese entonces, te demoras el doble en recorrer el camino. Cuando trabajas bajo la dirección de un profesor, los avances que puedes lograr son muchísimo más rápidos. Para él ese fue un punto de inflexión porque se dio cuenta de que realmente le interesaba el tema.
Inspiración y materiales
Lo primero que hace cuando trabaja en una pieza es buscar inspiración y definir qué es lo que quiere hacer. Por mucho tiempo su objetivo era hacer copas ornamentales y se dedicó a eso por completo. De a poco ha ido migrando hacia otro tipo de creaciones y ahora lo que más hace son esculturas y formas abstractas. Un segundo paso muy importante es planificar qué materiales necesita para desarrollar su proyecto porque prácticamente ninguna de las materias primas que se utilizan para esta técnica se venden en Chile. Todo hay que encargarlo desde el extranjero y eso toma tiempo.
Él trabaja con un tipo de vidrio que se llama borosilicato, que es el mismo tipo de vidrio con el que se fabrican las fuentes de cocina Pyrex. La característica principal es que es un vidrio muy duro y resistente y que le permite trabajarlo en su taller con un soplete de oxicorte. Otra forma de hacer vidrio soplado es calentándolo en hornos pero para eso se requiere un espacio industrial y otro tipo de herramientas.
El vidrio con el que trabaja viene en barras sólidas o en tubos huecos de distintos tamaños, formas y colores. La mayoría de las barras de vidrio son cilíndricas pero hay otras que vienen en forma de paralelepípedos con o sin texturas y en distintos colores. Las barras de vidrio macizas se usan para hacer formas sólidas y los tubos son los que se utilizan para hacer copas soplando una vez que el vidrio está caliente para lograr que se expanda.
El proceso de soplado y los riesgos
Trabaja con dos niveles de llama dependiendo del tamaño del objeto, si es algo más pequeño o delicado usa la llama más baja. Cuando el vidrio llega a la temperatura adecuada se conecta a un tubo flexible a través del cual se puede soplar. En la mayoría de los casos son dos o tres soplos para lograr la forma que uno busca porque como regla general el vidrio puede expandirse hasta tres veces más que su tamaño original.
Uno de los principales peligros del vidrio soplado es que cuando calientas las barras de vidrio, no siempre adquieren ese color naranjo incandescente que te indica que está a más de 900 ºC. El vidrio puede estar a 500 grados de temperatura y verse completamente sólido y transparente. Por eso hay que tener muchísimo cuidado al manipular objetos cuando estás trabajando porque usar guantes no siempre es una opción. En general los guantes solo se utilizan para transferir piezas y no para el trabajo con ellas propiamente tal. Muchas veces los movimientos deben ser tan minuciosos y precisos que necesitas sujetar las piezas y las pinzas solamente con las manos, sin ninguna otra protección.
Por esta razón es necesario estar muy concentrado en lo que estás haciendo una vez que comienzas a trabajar con la llama porque no puedes olvidar cuáles son las piezas que ya están calientes. Las herramientas que se utilizan para trabajar con vidrio están hechas en su mayoría de grafito porque este material resiste temperaturas muy altas pero además porque permite sujetar vidrio caliente sin adherirse a él.
Templado y planificación
Cuando un objeto de vidrio soplado se quiebra de forma repentina o sin siquiera tocarlo, es porque la parte final del proceso, el templado, no se hizo de manera correcta. Para eso se usa un horno de templado que permite enfriar las piezas de forma adecuada. Una de las partes más complejas de esta técnica es realmente entender qué está pasando con los materiales, entender el proceso para así evitar errores. Cuando logras captar eso, ahorras mucho tiempo porque pierdes menos piezas.
Si uno no entiende que los vidrios de distinto espesor no se pueden unir, o que los colores de vidrio no se mezclan sino que solo se superponen unos con otros, el resultado que obtienes no es el que tenías planificado o las distintas piezas del objeto en el que están trabajando no se fusionan unas con otras y no las puedes ensamblar. En ese sentido la planificación de una pieza es clave antes de llevarla a la práctica porque uno se encuentra con muchos desafíos que no siempre se pueden prever en el camino. Finalmente ejecutando es como se adquiere más experiencia y aprendizaje.
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