Aunque no es la palabra correcta, todavía quedan muchas personas que identifican con este nombre al Servicio Médico Legal (SML), un lugar donde las palabras muerte, tragedia, accidentes y delitos son pan de cada día.

Mediodía, soleado, pero se siente un frío que penetra los huesos. Estoy en la entrada del Servicio Médico Legal (SML) de Concepción, ubicado a un costado del Centro de Cumplimiento Penitenciario del Biobío, más conocido como cárcel concesionada. En frente mío tengo un edificio moderno, de concreto y sin capa alguna de pintura.

El ambiente adentro del edificio es triste. En la sala de atención general -donde llegan todos- veo hombres y mujeres, incluso acompañados de niños, que cargan mantas y bolsos. Cruzo algunas miradas con ellos. No hay palabras. El personal del SML es amable y regala, cuando es pertinente, una que otra sonrisa.

Por ello sus 59 funcionarios han tenido que aprender a convivir con el dolor y también han debido buscar la forma de dejar esas penas en su trabajo para no llevarlas consigo a sus hogares; si bien algunos lo logran, hay situaciones, como la temprana partida de un niño o el abuso en contra de menores que todavía los remecen.

Todos aquí deben vivir con ello y además tienen que ser capaces de superarlo durante la jornada laboral, para así no cargar con ese peso cuando ya se encuentran en sus casas con sus seres queridos. Los que no son capaces de olvidar tienen que irse. Y no son pocos los que no han aguantado.

Bastante lógico parece lo del olvido, pero estando ahí uno se da cuenta de lo mucho que debe costar dejar atrás los recuerdos de una jornada difícil, sobre todo ante tanta situación trágica que allí se ve: desde la prenda que sirve de evidencia en un caso de violación hasta el destrozado cuerpo de un fallecido en un accidente de tren. Aunque también hay algunos hechos que los superan o que son más complicados de apartar de la cabeza.

Ese día llegaron algunos de los familiares de los 16 fallecidos hasta el Servicio Médico Legal para recuperar sus cuerpos. La escena era terrible, porque el grupo había viajado a Concepción a apoyar a su equipo como lo hacía cada domingo y nadie, ni en sus peores pesadillas, pensó que ese día, camino a celebrar a la playa, se encontrarían con la muerte. Sus funcionarios dicen que lo que más les impactó fueron los gritos de las madres; algunas llegaron al lugar sin saber que sus hijos estaban muertos, por lo que hubo que contenerlas y brindarles atención médica en ese momento de tanto dolor. No había consuelo.

Áreas de Especialización en el SML

El SML no es sólo autopsias y muertes. Eso queda claro durante el recorrido por los pulcros corredores del edificio. Todo es moderno. Al laboratorio, asimismo, llegan todo tipo de evidencias, que por lo general trae personal de la Policía de Investigaciones.

Tanatología

Heladísima está el área de Tanatología del SML. Allí se hacen las autopsias. Me explican que los cuerpos deben mantenerse a una temperatura baja, para ralentizar el proceso de descomposición, y que los cadáveres que están en estado putrefacto se van a una de las nueve cámaras de refrigeración, donde reciben un golpe de frío antes de que se les realice la autopsia. Por tanto, esos cuerpos con un tono morado amarillento son sólo eso.

En ese momento, y en una de estas gélidas salas, un grupo de cuatro personas se prepara para practicar una autopsia a una mujer sesentona. Se iluminan con unas potentes lámparas movibles de quirófano para permitir ver mejor los detalles del cuerpo. En los costados hay unos pequeños refrigeradores que contienen equipamiento. Por lo general un médico legista, junto a un kinesiólogo y un técnico tanatólogo proceden a “autopsiar” el cuerpo. A veces están acompañados de estudiantes de Medicina. Paralelamente, pero en otra sala, un hombre de unos cuarenta años está listo para ser retirado por sus familiares.

Antropología

Entramos a una de ellas. Se siente un intenso olor a orina. Lo más probable es que quienes por allí pasaron quisieron ocuparlas como baños o bien dejar una huella, porque también se dieron el tiempo de grabar mensajes románticos. Los huesos están muy desgastados, pero son grandes. Los alumnos finalmente concluyen: es hombre. Tienen razón, las osamentas corresponden a un “él”, pero hay algo más.

Pero en el área de Antropología no sólo se hallan osamentas como éstas. ¡Incendio, incendio!, gritaban en 2007 los tripulantes del buque factoría Hércules en las costas chilenas. La embarcación, que navegaba bajo bandera danesa de las islas Feroe, estaba en llamas. Eso sí, en el incendio hubo ocho tripulantes, provenientes de China, que no pudieron ser identificados. Se presume que se encontraban en las calderas del buque al momento del incendio, por lo que fallecieron quemados.

-Casi no queda nada de hueso, es más polvillo, así es que no se puede extraer el ADN para la identificación, dice Heidi Schuffenegger. En esos casos las muestras se queden ahí hasta que sean reclamadas por la justicia. El destino de los restos de estos ciudadanos chinos todavía está en veremos, en espera de la reclamación del gobierno de su país.

Laboratorio Forense

Yo di un ramo electivo similar en la Facultad de Química de la Pontificia Universidad Católica. ¿Laboratorio forense por qué? Porque justamente a finales del año pasado se publicó en el Diario Oficial, la modificación del Decreto N°8 de 2013 del Ministerio de Salud que aumento las especialidades de las ciencias farmaceúticas y bioquímicas en el laboratorio forense, que es un área que necesitamos desarrollar en Chile.

- Laboratorio forense es un área que uno no tiene muy asociada al rol químico farmacéutico, ¿Qué visión tienes respecto eso? Mientras era alumno de Química y Farmacia, partí estudiando y posteriormente me hice especialista en farmacocinética y biodisponibilidad de medicamentos en la Facultad de Medicina Norte de la Universidad de Chile, que ahora está muy de moda por el tema de los fármacos bioequivalentes. Eso me permitió aprender a utilizar equipamientos, y con este requisito postular e ingresar al Servicio Médico Legal de Santiago en el año 1991, por lo que podrán calcular que llevo 26 años en esa institución, desarrollando múltiples actividades relacionadas con el área, desarrollando proyectos, colaborando en diversas áreas de las ciencias forenses, en la implementación de laboratorios, validando metodologías de análisis, estructurando normativas e implementando nuevas tecnologías, participando en la formación de profesionales, etc.

En las ciencias forenses siempre ha estado el químico farmecéutico. También están los médicos y los bioquímicos en el ámbito genética. Ha sido siempre, sólo que es un ámbito de desarrollo muy pequeño. Lo que sucede es que la cantidad de químicos farmacéuticos que se dedican a tareas diferentes de la farmacia - clínica, hospitalaria o privada- es cerca de un 2%, que, si bien es pequeño, es uno de los que plantea mayores desafíos. Pero ¿a quién no le gusta el FBI, NCI, CSI? ¡A todo el mundo le llama la atención!

- En ese sentido, ¿cómo se tomó lo que generó el curso? Me tocó colaborar en la formación a la primera generación cuando salió en la UNAP por lo que tengo ya experiencia. Hice clases, tuvimos que estudiar y trabajar mucho, pero sacamos a los tres primeros químicos farmacéuticos que salieron de la Universidad Arturo Prat y los tres hicieron la tesis conmigo. Me lo he tomado tranquilo porque es importante decirle a los estudiantes que, después de tercero cuando tenemos los ramos básicos, cuando recién estamos tomando la especialidad, que viene esta alternativa. Sino lo hacemos en ese punto, cuando lleguemos a quinto habremos perdido dos años de estudio y eso es lo que vamos a tratar que en esta oportunidad no pase. Vamos a tocar un poquito de criminilística, las generalidades de la situación del país, lo que pasa en España, en Europa o Estados Unidos y vamos a enfocarnos en dos áreas que son las más complejas porque tenemos que aprender a que en las universidades tenemos que ser capaces de resolver los problemas complejos, es decir trabajar en solucionar aquellas situaciones que puedan ser científicamente probadas y que pueden ser transformadas en evidencias en forma correcta. Es súper importante que podamos hacer un link con las cosas que necesita la sociedad. Creo que tenemos que ser capaces de levantar la institución pública y tener un nivel de excelencia.

Homicidios

Los homicidios también son una causa común de muerte. El pasado 2015 ocurrieron 49 homicidios en la provincia de Concepción y Arauco, pero eso fue menos que los 60 cometidos en 2014. Las cifras están disparadas y nunca se sabe, porque son como un trampolín: suben y bajan.

El Apoyo Emocional

-Yo me pongo en su lugar, los entiendo. Esa destreza emocional es requisito fundamental para el que ose laborar aquí, porque la realidad no es como en Las intermitencias de la muerte, la conocida novela de José Saramago, donde un día cualquiera ya nadie se muere. Entonces, para cuando la muerte hace cita, servicios como éste deben entregar calidad y apoyo a las familias que lo necesitan.

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