Bastantes personas pierden su trabajo y pasan serias dificultades para mantener a su familia. Esta novena tiene por finalidad pedir a Dios, por intercesión de san Josemaría, encontrar un empleo, mejorar sus condiciones, o ayuda para desempeñar mejor el actual trabajo, a ejemplo de Jesús en Nazaret y en sus años de vida pública.
Novena a San Josemaría para Encontrar o Mejorar el Trabajo
Esta novena está dirigida a todas aquellas personas que, por sus circunstancias personales propias, de familiares, amigos o conocidos, deseen santificarse en el trabajo. Puede practicarse a solas o en conjunto con amigos o familiares a lo largo de nueve días consecutivos, o en un solo día semanal a lo largo de nueve semanas; o en plazos mayores y ritmos menos regulares, según las posibilidades de los que la practican. La lectura de todos o de algunos textos puede realizarse en voz alta por quien dirige la novena. Después de leer cada reflexión y cada intención, se aconseja una pausa de silencio para rezar.
Oración a San Josemaría
Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a san Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor. Concédeme por la intercesión de san Josemaría el favor que te pido...(pídase). Así sea. Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Día 1: Trabajo, Camino de Santidad
Reflexión: palabras de san Josemaría
Hemos venido a llamar de nuevo la atención sobre el ejemplo de Jesús que, durante treinta años, permaneció en Nazareth trabajando, desempeñando un oficio. En manos de Jesús el trabajo, y un trabajo profesional similar al que desarrollan millones de hombres en el mundo, se convierte en tarea divina, en labor redentora, en camino de salvación. (Conversaciones, n. 55)
Allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo (...) Dios nos espera cada día: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo. (Conversaciones, n. 113-114)
- Para encontrar trabajo: Para que Dios Nuestro Señor, me oriente en el esfuerzo de buscar trabajo, y me bendiga haciéndome conseguir un empleo honesto, digno y estable; y que, después, me ayude a ver mi tarea profesional como un camino de santificación y de servicio a los demás, donde mi Padre Dios me espera a todas las horas y me pide que imite a Jesús cuando trabajaba como carpintero en Nazareth.
- Para realizar un buen trabajo: Para que Dios Nuestro Señor me ayude a ver mi tarea profesional como un camino de santificación y de servicio a los demás, donde Él me espera a todas las horas y me pide, en todas las circunstancias, que imite a Jesús cuando trabajaba como carpintero en Nazareth.
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Día 2: Trabajar por Amor a Dios
Reflexión: palabras de san Josemaría
La dignidad del trabajo está fundada en el Amor. El gran privilegio del hombre es poder amar, trascendiendo así lo efímero y lo transitorio. (Es Cristo que pasa, n. 48)
Hacedlo todo por Amor. -Así no hay cosas pequeñas: todo es grande. -La perseverancia en las cosas pequeñas, por Amor, es heroísmo. (Camino, n. 813)
Insisto: en la sencillez de tu labor ordinaria, en los detalles monótonos de cada día, has de descubrir el secreto para tantos escondido de la grandeza y de la novedad: el Amor. (Surco, n. 489)
- Para encontrar trabajo: Para que Dios me conceda la gracia de conseguir prontamente un trabajo, que proporcione seguridad a mi familia. Y, al mismo tiempo, para que Él me ayude a comprender que lo que da valor a cualquier trabajo honrado es el amor con que lo hacemos: en primer lugar, amor a Dios, a quien le ofrecemos el trabajo; y amor al prójimo, a quien queremos servir y serle útil.
- Para realizar un buen trabajo: Para que Dios me ayude a comprender que lo que da valor a cualquier trabajo honesto es el amor con que lo hacemos: en primer lugar, amor a Dios, a quien le ofrecemos el trabajo; y amor al prójimo, a quien queremos servir y serle útil.
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Día 3: Trabajar con Orden y Constancia
Reflexión: palabras de san Josemaría
¡Qué breve es la duración de nuestro paso por la tierra!... Verdaderamente es corto nuestro tiempo para amar, para dar, para desagraviar. No es justo, por tanto, que lo malgastemos (...) no podemos desbaratar esta etapa del mundo que Dios confía a cada uno. (Amigos de Dios, n. 39)
Cuando tengas orden se multiplicará tu tiempo, y, por tanto, podrás dar más gloria a Dios, trabajando más en su servicio. (Camino, n. 80)
- Para encontrar trabajo: Para que, con el auxilio de la Virgen, consiga un trabajo estable y apropiado. Y que, cuando -por la bondad de Dios- ya esté trabajando, sepa aprovechar el tiempo como un tesoro; y me esmere en mejorar la virtud del orden, de tal modo que consiga hacerlo todo con puntualidad, intensidad y constancia, sin confusiones ni retrasos, siguiendo un plan bien estructurado, que me permita dedicar, de forma equilibrada, los horarios convenientes a cada uno de mis deberes: vida espiritual, familia, profesión y relaciones sociales.
- Para realizar un buen trabajo: Para que, con el auxilio de la Virgen, sepa aprovechar el tiempo como un tesoro; y me esmere en mejorar la virtud del orden, de tal modo que consiga hacerlo todo con puntualidad, intensidad y constancia, sin confusiones ni retrasos, siguiendo un plan bien estructurado, que me permita dedicar, de forma equilibrada, los horarios convenientes a cada uno de mis deberes: vida espiritual, familia, profesión y relaciones sociales.
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Día 4: Trabajo Bien Acabado
Reflexión: palabras de san Josemaría
No podemos ofrecer al Señor algo que, dentro de las pobres limitaciones humanas, no sea perfecto, sin tacha, efectuado atentamente también en los mínimos detalles: Dios no acepta las chapuzas. No presentaréis nada defectuoso, nos amonesta la Escritura Santa, pues no sería digno de Él. Por eso, el trabajo de cada uno, esa labor que ocupa nuestras jornadas y energías, ha de ser una ofrenda digna para el Creador, operatio Dei, trabajo de Dios y para Dios: en una palabra, un quehacer cumplido, impecable. (Amigos de Dios, n. 55)
Ante todo, hemos de amar la Santa Misa que debe ser el centro de nuestro día. Si vivimos bien la Misa, ¿cómo no continuar luego el resto de la jornada con el pensamiento en el Señor, con la comezón de no apartarnos de su presencia, para trabajar como Él trabajaba y amar como Él amaba? (Es Cristo que pasa, n. 154)
- Para encontrar trabajo: Para que, con el auxilio de la Santísima Virgen, no tarde en resolverse el problema de mi desempleo. Y para que, al iniciar un trabajo nuevo, Dios me ayude a realizarlo con categoría, con la mayor perfección posible, sin hacer las tareas de cualquier modo, convencido de que un trabajo mal hecho no puede santificarse, porque le falta amor, que es la condición imprescindible para que cualquier actividad humana pueda ser agradable a Dios.
- Para realizar un buen trabajo: Para que Dios me ayude a realizar mi trabajo con categoría, con la mayor perfección posible, sin hacer las tareas de cualquier modo, convencido de que un trabajo mal hecho no puede santificarse, porque le falta amor, que es la condición imprescindible para que cualquier actividad humana pueda ser agradable a Dios.
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Día 5: Todos los Trabajos Honrados son Dignos
Reflexión: palabras de san Josemaría
Es hora de que los cristianos digamos muy alto que el trabajo es un don de Dios, y que no tiene ningún sentido dividir a los hombres en diversas categorías según los tipos de trabajo, considerando unas tareas más nobles que otras. El trabajo, todo trabajo, es testimonio de la dignidad del hombre. (Es Cristo que pasa, n. 47)
Ante Dios, ninguna ocupación es por sí misma grande ni pequeña. Todo adquiere el valor del Amor con que se realiza. (Surco, n. 487)
- Para encontrar trabajo: Para que Dios me conceda la alegría de conseguir trabajo, una ocupación en la que pueda ser útil y desarrollar todas mis capacidades. Y que si, por ahora, este trabajo es inferior a mi preparación y a mis aspiraciones legítimas, no lo desprecie, sino que -mientras no encuentre otro trabajo más adecuado- lo realice con toda responsabilidad, procurando que tenga la categoría del trabajo que Jesús realizó en el taller de Nazareth.
- Para realizar un buen trabajo: Para que si, actualmente, mi trabajo es inferior a mi preparación y a mis aspiraciones legítimas, no lo desprecie, sino que -mientras no encuentre otro trabajo más adecuado- lo realice con toda responsabilidad, procurando que tenga la categoría del trabajo que Jesús realizó en el taller de Nazareth.
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Día 6: Trabajar en Compañía de Dios y con Rectitud de Intención
Reflexión: palabras de san Josemaría
Debes mantener -a lo largo de la jornada- una constante conversación con el Señor, que se alimente también de las mismas incidencias de tu tarea profesional. (Forja, n. 745)
Por cristiano, debieras llevar siempre contigo tu Crucifijo. Y ponerlo sobre tu mesa de trabajo. Y besarlo antes de darte al descanso y al despertar. (Camino, n. 302)
Pon en tu mesa de trabajo, en la habitación, en tu cartera..., una imagen de Nuestra Señora, y dirígele la mirada al comenzar tu tarea, mientras la realizas y al terminarla. Ella te alcanzará ¡te lo aseguro! la fuerza para hacer, de tu ocupación, un diálogo amoroso con Dios. (Surco, n. 531)
- Para encontrar trabajo: Para que Dios me conceda un empleo honrado y digno, y abra los ojos de mi alma para comprender que Él está siempre a mi lado. Que, para no perder de vista esta realidad maravillosa, me esfuerce en tener presencia de Dios durante el trabajo, sirviéndome discretamente -como de un "despertador"- de un crucifijo pequeño, de una estampa de la Virgen, de la imagen de otro santo de mi devoción; "despertadores" colocados donde yo los pueda ver con frecuencia, sin exhibicionismo ni alarde.
- Para realizar un buen trabajo: Para que Dios me haga comprender que Él está siempre a mi lado mientras estoy trabajando. Y que, para no perder de vista esa realidad maravillosa, me esfuerce en tener presencia de Dios durante el trabajo, sirviéndome discretamente -como de un "despertador"- de un crucifijo pequeño, de una estampa de la Virgen, de la imagen de otro santo de mi devoción; "despertadores" colocados donde yo los pueda ver con frecuencia, sin exhibicionismo ni alarde.
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Día 7: Madurar en las Virtudes por Medio del Trabajo
Reflexión: palabras de san Josemaría
Todo aquello en que intervenimos los pobrecitos hombres -hasta la santidad- es un tejido de pequeñas menudencias, que -según la rectitud de intención- pueden formar un tapiz espléndido de heroísmo o de bajeza, de virtudes o de pecados. (Camino, n. 826)
Es toda una trama de virtudes la que se pone en juego al desempeñar nuestro oficio, con el propósito de santificarlo: la fortaleza, para perseverar en nuestra labor, a pesar de las naturales dificultades y sin dejarse vencer nunca por el agobio; la templanza, para gastarse sin reservas y para superar la comodidad y el egoísmo; la justicia, para cumplir nuestros deberes con Dios, con la sociedad, con la familia, con los colegas; la prudencia, para saber en cada caso qué es lo que conviene hacer, y lanzarnos a la obra sin dilaciones... Y todo por Amor. (Amigos de Dios, n. 72)
- Para encontrar trabajo: Para que, con la ayuda de la Virgen Santísima, encuentre el trabajo que busco. Y que, al asumir plenamente ese trabajo nuevo, Dios me ayude a desarrollar -por el modo de realizarlo-, las virtudes cristianas y a madurar espiritualmente. Que procure ser paciente y comprensivo, tanto con los jefes como con los colegas y subordinados; que sea sencillo y humilde, huyendo de la vanidad y del exhibicionismo; que lo haga todo, en una palabra, con pureza de corazón.
- Para realizar un buen trabajo: Para que Dios me ayude a desarrollar las virtudes cristianas, en medio del trabajo, y a madurar espiritualmente, por el modo de realizarlo. Que procure ser paciente y comprensivo, tanto con los jefes como con los colegas y subordinados; que sea sencillo y humilde, huyendo de la vanidad y del exhibicionismo; que lo haga todo, en una palabra, con pureza de corazón.
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Día 8: Trabajar es Servir, Ayudar a los Demás
Reflexión: palabras de san Josemaría
Pensad que con vuestro quehacer profesional realizado con responsabilidad, además de sosteneros económicamente, prestáis un servicio directísimo al desarrollo de la sociedad, aliviáis también las cargas de los demás y mantenéis tantas obras asistenciales -a nivel local y universal- en pro de los individuos y de los pueblos menos favorecidos. (Amigos de Dios, n. 120)
- Para encontrar trabajo: Para que Dios Nuestro Señor me conceda el trabajo que le pido con tanta fe.
Oración a San Expedito para Causas Urgentes
San Expedito es invocado especialmente para interceder ante Dios en las causas que consideramos de urgente solución. Esto se debe a que, según cuenta la tradición, él era un joven soldado romano, que habiendo oído la buena noticia predicada por los cristianos, se convirtió rápidamente, abrazando la fe en Jesucristo Salvador.
Esta prontitud en su determinación está representada en sus estampas con el cuervo que pisa (ya que su graznido se asemeja a “cras, cras, cras…” que en latín significa “mañana, mañana, mañana…”) y con la cruz que alza con su mano derecha en la que está escrito “hodie”, en latín: HOY.
Novena a San Expedito
Puedes realizar la novena a San Expedito para pedir su ayuda en la búsqueda de empleo. A continuación, se presentan fragmentos de la novena que te pueden inspirar en tu oración:
Primer Día
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: “Se ha ido a alojar en casa de un pecador”. Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: “Señor, ahora mismo voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más”. Y Jesús le dijo: “hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido”. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Segundo Día
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Juan decía a la multitud que venía a hacerse bautizar por él: “Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca?. Produzcan los frutos de una sincera conversión, y no piensen: “Tenemos por padre a Abraham”. Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham. El hacha ya está puesta en la raíz de los árboles; el árbol que no produce fruto será cortado y arrojado al fuego”. La gente le preguntaba: “Qué debemos hacer entonces?”. Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: “Maestro, ¿qué debemos hacer?”. Él les respondió: “No exijan más de lo estipulado”. A su vez, unos soldados le preguntaron: “¿Y nosotros, qué debemos hacer?”. La conversión, la apertura al amor transformante de Dios que produce un cambio en nuestra manera de pensar y de amar, es una realidad que debe darse todos los días, a cada momento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Tercer Día
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Dijo Jesús esta parábola: “un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ´hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?´. Pero él respondió ´Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la bonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. En la parábola que leímos se nos habla de un tiempo de espera, de un nuevo plazo, de una última oportunidad para la higuera que no da frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Cuarto Día
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Dijo Pedro: ´Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados y así recibirán el Don del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Quinto Día
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. La parábola que leímos tiene, como casi todas las parábolas relatadas en los evangelios, algo de “ilógico”: nadie deja noventay nueve ovejas sueltas en el campo para ir a buscar a una que se perdió. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Sexto Día
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Dijo Jesús: ´Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean omo los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentre velando a su llegada!. ¡Felices ellos si el señor llega a medianoche o antes de alba y los encuentra así!. Entiéndanlo bien: si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Séptimo Día
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Dios está ahora “junto a la puerta de nuestro corazón y llama…” Está en nosotros abrirle de inmediato o decirle que pase otro día. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Octavo Día
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él les respondió: ´¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás?. Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Noveno Día
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Estas cosas provocan la ira de Dios sobre los rebeldes. Ustedes mismos se comportaban así en otro tiempo, viviendo desordenadamente. Tampoco se engañen los unos a los otros. La salvación es un regalo de Dios. La conversión es la aceptación gozosa de la salvación. La moral cristiana es la consecuencia lógica de la conversión. “El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar. Pero el que no ama a su hermano permanece en las tinieblas y camina en ellas sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.” (1 Juan 2, 10 - 11) “Nosotros amamos porque Dios nos amó primero. El que dice: “Amo a Dios” y no ama a su hermano, es un mentiroso. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración Adicional a San Expedito
Admiro tu dedicación y fidelidad al deber de estado. Por la manera por la cual desempeñaste tus deberes de soldado y de jefe, enseñaste a todos que no hay estado de vida en el que no podamos santificarnos.
Glorioso San Expedito, yo admiro en ti la rapidez con que en cualquier ocasión actúas para el cumplimiento de tu deber. Glorioso San Expedito, la prueba y el sufrimiento nunca te fueron evitados. Supiste aceptarlos con coraje y confianza. Y con el fin de asemejarte más al Divino Crucificado, no rehusaste a verter tu sangre por él.
Recuerda que la fe y la perseverancia son importantes en la búsqueda de empleo.
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