“El tiempo es oro” o “el tiempo es un bien escaso” son expresiones habituales de cualquier persona, especialmente para profesores y profesoras, que se ven enfrentados diariamente a tener que cumplir con una planificación que busca el logro de uno o varios objetivos de aprendizaje en el período de una o dos horas pedagógicas, es decir, 45 o 90 minutos.

Lamentablemente la evidencia empírica revela que el tiempo real de clases es muy inferior a la hora pedagógica, aun cuando la planificación lo contempla en su totalidad. Esto muchas veces se debe a obligaciones ajenas a la voluntad del profesor, las que habitualmente corresponden a demandas administrativas del sistema. Otro aspecto que, por lo general, requiere invertir tiempo valioso es la normalización de los estudiantes, que se encuentren con una disposición grupal adecuada para el aprendizaje.

A continuación, presentamos seis consejos simples, tomados de Aulaplaneta, cuyo propósito es contribuir a que los profesores y profesoras puedan gestionar de mejor manera el tiempo, pudiendo disponer del máximo posible en el aprendizaje de sus estudiantes, eje de la labor educativa.

Seis Estrategias para Aprovechar la Clase

  1. Establece objetivos, metas y tiempos. Igual que se lo recomiendas a tus alumnos cuando les enseñas técnicas de estudio, tú también debes trazar tu propio plan de trabajo en el aula y tu programación, evitando limitarte a avanzar en el temario y en las asignaturas que impartes lo más rápido posible. Para ello, selecciona cuáles son los objetivos y metas a corto, medio y largo plazo y establece cómo vas a alcanzarlos y un tiempo para lograrlo. De este modo tendrás siempre claro qué quieres conseguir y, en consecuencia, podrás desarrollar las estrategias necesarias para llevarlo a cabo.
  2. Decide primero las metodologías y formas de trabajo. La organización del tiempo en clase dependerá no solo de lo que quieres lograr sino también de la forma de trabajar. El planteamiento de una sesión varía si se va a aplicar la pedagogía inversa o flipped classroom, el trabajo por proyectos o el aprendizaje cooperativo, o si vas a desarrollar una explicación magistral tradicional. Ten la metodología siempre presente para programar los tiempos en el aula y sacarles el máximo partido.
  3. Da prioridad a lo más importante. Es el consejo más sencillo pero en ocasiones nos olvidamos de él. Lo más importante es lo esencial: lo que tus alumnos tienen que dominar de un tema o materia, esa actividad que quieres realizar a toda costa para que aprendan de forma activa y práctica o esa destreza que deseas trabajar con tus estudiantes. Lo importante no debe confundirse con lo urgente, y tampoco es lo más difícil ni lo más fácil. No es necesario que cubras cada mínima parte del temario ni que lo hagas tal cual está planteado en el libro o los materiales; párate a pensar y decide qué es lo fundamental que quieres transmitir.
  4. Soluciona cuanto antes dudas y errores. Entre tus prioridades esenciales en el aula debe estar siempre la de evitar que tus alumnos se queden con dudas o afiancen conocimientos erróneos. Con ello evitarás que el problema se arrastre y contribuya a ralentizar tus clases más adelante. Por eso, establece un tiempo para resolver aquello que tus estudiantes no han entendido o no han sabido resolver por sí mismos. No es necesario que seas tú quien lo solucione; de hecho, es recomendable que animes a otros estudiantes a que den la respuesta o aporten su experiencia, o también puedes tratar de averiguarlo investigando y buscando información. Así les enseñarás a aprender a aprender y detectarás, además, si existen problemas de comprensión generalizados o dificultades en algunos alumnos.
  5. Haz partícipes a tus alumnos de la organización de la clase. La implicación de los estudiantes en el plan de clase es importante para que se desarrolle de forma más fluida y conforme a tus objetivos. Cuéntales cómo funcionará la sesión, avísales del tiempo que tienen para terminar una tarea y anuncia el siguiente paso o actividad antes de comenzar con ella. De este modo les estarás mostrando las ventajas de una buena organización y les acostumbrarás a un orden que interiorizarán, convertirán en rutina y, en muchos casos, aplicarán sin necesidad de que se lo recuerdes constantemente, un tiempo que ya habrás ganado.
  6. Permite cierta flexibilidad. Aun teniendo en cuenta todos los consejos anteriores, siempre hay excepciones y momentos en los que puedes y debes romper la estructura y las reglas autoimpuestas. El horario y la organización son una referencia importante para el profesor y es fundamental que existan, pero no tienen por qué ser inamovibles ni presentarse como obligatorios y fijos para el alumnado. Puedes redistribuir el tiempo según las necesidades de tus estudiantes en cierto momento, para atender a la diversidad del aula o dependiendo del tema que vayas a tratar, cuando detectes que es necesario. Escucha a tus alumnos, presta atención a sus reacciones y a su forma de afrontar la lección o las actividades, y redirige la clase en consecuencia.

Aulaplaneta (2016) Seis consejos para aprovechar y organizar el tiempo en el aula. Sitio web Aulaplaneta, sección recursos TIC.

Avanzar hacia una educación inclusiva, que posibilite a todos los estudiantes aprender y desarrollar sus potenciales, es un imperativo moral para la educación que se imparte en cada centro escolar. La inclusión escolar está relacionada con el acceso, la participación y los logros de todos y todas las estudiantes, con especial énfasis en quienes están en riesgo de ser excluidos, a raíz de sus características individuales o sociales. La inclusión es un componente clave de la calidad educacional (Razer y Friedman, 2017) y, por lo tanto, los equipos docentes y directivos están llamados a decidir cómo desarrollar procesos de enseñanza que promuevan el aprendizaje en todos sus estudiantes.

En Chile, desde el año 1990, se han dictado diversas normativas para abordar la integración, primero, y la inclusión escolar, más recientemente. Por ejemplo, el Decreto 490 otorgó recursos para incluir a estudiantes con Necesidades Educativas Especiales (NEE) en el aula regular, determinando que cada centro escolar decidiera cómo brindar estos apoyos. En la década del 2010, se dictó el Decreto 170, regulando el Programa de Integración Escolar (PIE) respecto a cómo identificar a los estudiantes con NEE que podían obtener el beneficio de la subvención del Estado para la educación especial. Este decreto destaca la importancia del trabajo colaborativo entre docentes PIE y docentes de aula regular. Es más, contempla la asignación de tres horas cronológicas a los profesores de educación regular, para la planificación, evaluación y seguimiento de estudiantes que se encuentren participando en el programa de integración.

Mientras los programas PIE tienen una larga tradición en la educación básica, su incorporación a los liceos de excelencia es más reciente. Incluso, en algunos, se instala recién el año 2016, en respuesta a la Ley de Inclusión. Los liceos, a diferencia de las escuelas, tienden a organizar el trabajo pedagógico en departamentos uni o multidisciplinarios. Los departamentales disciplinarios presentan el potencial para fomentar el aprendizaje profesional entre pares, permitiendo conversaciones sustantivas y colaborativas sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje (Vanblaere y Devos, 2018). Para cumplir estas tareas, trabajando colaborativamente bajo la estructura departamental, los docentes pueden ajustar la enseñanza para responder de manera diferenciada a la diversidad en sus aulas escolares.

Para esto, según lo consignan las normativas y buenas practicas en inclusión escolar, necesitan trabajar con profesionales del programa PIE (psicopedagogos, educadores diferenciales y psicólogos, entre otros), quienes tienen experticia en la diferenciación de la enseñanza y evaluación para el aprendizaje.

Ideas Prácticas para Mejorar la Cotidianidad en el Aula

Ideas prácticas para mejorar la cotidianidad al interior de las salas de clase. Organizar, optimizar tiempo, mejorar la comunicación, empoderar a los estudiantes, apoyar, planificar, innovar. Los profesores enfrentan estos y muchos otros desafíos en la sala de clase.

Estas 18 ideas responden a esas necesidades y aunque parecen simples y económicas, pueden llegar a ser muy útiles en la cotidianidad de las aulas. Particularmente para aquellos docentes que trabajan con niños, estos trucos son ideales, pues responden, sobre todo, a las actividades y las herramientas pedagógicas de los primeros niveles educativos.

  1. Utiliza la aplicación de celular “Noise Down”.
  2. Mientras ayudas a los demás, escoge a uno de tus estudiantes para que te apoye. Entrégale esta credencial de “Pregúntame” y sus compañeros acudirán a él o ella.
  3. Este vaso de “Ya terminé”, tiene palos de paleta con diversas actividades. Mrs.
  4. Una ayuda visual para ti y tus estudiantes. Especialmente útil en trabajos individuales.
  5. Pega pompones en las tapas de los marcadores para pizarrón.
  6. ¿Quieres quitarle el papel a los crayones?
  7. Crea un rincón de “auto-servicio” para apoyar a los niños que faltaron a clase.

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