Negociar el sueldo puede parecer un campo minado, pero si sabes cómo caminar, puedes salir no solo ileso, sino con mejores condiciones, más motivación y, sobre todo, con la sensación de que tu trabajo tiene el valor que merece. Negociar tu sueldo no es una cuestión de ambición desmedida; es una cuestión de justicia y estrategia.

Preparación para la Negociación

Lo primero es saber qué tienes que ofrecer. Parece obvio, pero la mayoría no lo hace. El mayor error que cometemos como trabajadores es no entender nuestro valor. Siempre creemos que pedimos mucho. Que molestamos. Pero el mercado no miente. Y si nadie te llama, eso también es información. Pero no te quedes sin saber. Sal a medir tu valor. Postúlate. Conversa. Escucha. Aprende. Negocia. Porque nadie lo hará por ti.

Antes de negociar tu salario, debes investigar el ingreso promedio en tu campo y región. Para esto se pueden usar sitios web de comparación salarial o hablar con colegas para tener una idea de lo que se espera para su nivel de experiencia y posición. También es importante investigar sobre el desempeño de la empresa y su contribución a la misma. Es importante hacer esto antes de hablar con tu jefe.

Antes de acercarte a la oficina de tu jefe, detente y toma una panorámica para evaluar si es éste el mejor momento de pedir un aumento. Eva Sánchez, fundadora de Comunidad Networking, cuenta que lo primero es considerar tu antigüedad en la empresa: “Lo recomendable es tener al menos un año trabajando en el lugar; si lo haces antes es un poco mal visto. Las jefaturas tardan entre ocho a diez meses para calificar tu rendimiento”.

Carolina Burchard, coach experta en empleabilidad y propósito laboral, indica que generalmente, las empresas realizan evaluaciones anuales de desempeño, que determinan si el trabajador realiza sus tareas de acuerdo a lo que la organización le pidió al momento de ser contratado. De tener resultados positivos, detalla, las evaluaciones son también un as bajo la manga para negociar.

Una señal para atreverse a dar el paso es analizar si hoy te desempeñas haciendo más funciones de las que tu contrato estipulaba cuando te incorporaron, que incluso pueden pertenecer a otros cargos. Esto podría significar que estás cumpliendo con lo que tus jefes esperan”, comenta Sánchez.

Analiza el Mercado y la Situación de la Empresa

Sebastián Juliá, coaching service manager del Grupo Millacaris & Echeverría, dice que si estás conforme con tu autoevaluación -ya que ella demuestra con hechos concretos que eres un empleado ejemplar, capaz de aportar a tu empresa con tus competencias y números, y cumples con las exigencias de tu jefatura-, puedes continuar con el siguiente paso: observar, estudiar y aterrizar tus expectativas.

Lo primero es hacer un estudio de mercado para conocer cuál es la renta ofrecida para tu cargo en otros lugares. "Esto es en función de solicitar un aumento racional y no caer en cifras irreales. En Chile, los incrementos salariales oscilan entre 20% y 30%, aproximadamente", ilustra el coaching.

Según la fundadora de Comunidad Networking, nada de lo anterior es pertinente si en el proceso identificas que tu empresa está atravesando un mal momento financiero. "Los trabajadores saben cómo van los números, siempre se enteran del crecimiento de la compañía y, si te percatas de que las cifras están mal, puede ser desubicado pedir un aumento", sentencia Sánchez.

Estrategias de Negociación

Es importante elegir el momento adecuado para hablar sobre un aumento de salario. No intentes negociar durante un momento de estrés o cuando tu jefe esté ocupado. Una vez que estés listo para hablar con tu jefe, comienza por comunicar su valor a la empresa. Habla sobre tus logros, habilidades y contribuciones en el trabajo. Cuando negocies un aumento de salario, se específico acerca de la cantidad de dinero que estás buscando. No tengas miedo de establecer un número concreto.

En el caso de las empresas millennials, donde existe una horizontalidad evidente en el trato, Carolina Burchard aconseja que lo primero es alertar a la persona a cargo de manera muy sutil. “Podrías pedirle a través de un correo, o una pequeña conversación, que se tomen un café. Los norteamericanos usualmente le preguntan a las jefaturas si tienen tiempo para un desayuno o un almuerzo porque tienen cosas importantes que conversar”.

Al reunirse fuera de la oficina los distractores disminuyen y la atención estará puesta en tu requerimiento. Si tu superior no puede salir, Burchard dice que la oficina también es un buen lugar: "Lo mejor es partir hablando de temas cotidianos, para que baje las defensas. Luego, dale contexto. Después de eso, recién anda al punto y plantea tu solicitud pensando en que estás exponiéndote como una presentación de Powerpoint".

En el caso de los jefes más tradicionales, donde la jerarquía es evidente, Eva Sánchez destaca que la forma es radicalmente distinta: “Lo ideal es ir con mucho respeto. Trátalo de usted, explícale tus motivaciones y pídele hablar de tu desempeño a través de una reunión formal. Cuando esa reunión tenga fecha y hora, aborda entonces la situación de tu remuneración explicando con hechos por qué eres bueno para la empresa. Sé cuadrado y háblale de resultados que te hagan merecer el aumento”.

El Arte de la Comunicación

Recopila todos los éxitos y objetivos que hayas alcanzado como profesional. Este será el mejor argumento que tengas a tu alcance para conseguir tu meta. Es importante encontrar un equilibrio a la hora de exponer los hitos alcanzados y que puedas transmitir de manera realista y objetiva el esfuerzo que te ha costado conseguirlos.

En The Atlantic entrevistaron a Chris Voss, un agente del FBI, quien recomienda lo siguiente:

  1. Escucha atentamente: No pienses demasiado en qué vas a decir, sino en lo que estás escuchando.
  2. Sé agradable, no duro: Genera un ambiente de confianza.
  3. Piensa en la reacción emocional: Cada pregunta o comentario tiene un impacto emocional.
  4. Dile No eres tú, somos "nosotros": Enfoque de equipo, buscando un "win-win".
  5. No desistas (demuestra tu valor): Demuestra que eres luchador.

Manejo de la Negativa

Ya sea porque tu solicitud no estaba en los planes, porque el presupuesto no alcanza o porque tu jefe considera que no te mereces aún el pago, es muy probable que no acepten tu requerimiento tras el primer intento.

Pese a esto, Riquelme cree que dicha negociación es una buena oportunidad para dejar claras tus intenciones. “Aprovecha la instancia, pide que te expliquen claramente por qué no se puede subir tu sueldo, solicita un feedback, fija metas y a la vez un plazo para volver a dialogar. De esta manera, en la segunda negociación, tus posibilidades de obtener un ‘sí’ incrementarán”.

Si no estás contento, evalúa tu permanencia y no tengas miedo a cambiar. María José Caraccioli precisa que si no obtenemos el incremento al segundo intento, podríamos experimentar frustración y ganas de retirarnos de ese trabajo. Pero también está el caso de “que te den el aumento y termines desmotivado a los tres meses, cuando veas que aún con el dinero en tus bolsillos, tu trabajo ya no te apasiona, no te satisface. Entonces deberías comenzar a cuestionar si estás conforme con tu empleo”.

Alternativas al Aumento Salarial Directo

A veces el aumento de sueldo que pides no es posible dártelo, pero quizás hay otras cosas que pueden ser igualmente beneficiosas para tí. Puede ser horario más flexible, teletrabajo, capacitación, etc.

En este sentido, buscar alternativas al incremento económico como una remuneración en especie o bonus especiales por el buen rendimiento, puede ser una buena opción.

Cada vez más se están incluyendo beneficios que complementan el salario fijo y variable. Se trata de mejoras sustanciales que van más allá del dinero y que enriquecen tu paquete salarial. Las más comunes son:

  • La llamada retribución flexible, como los tickets restaurante, una guardería en el centro de trabajo o acceso a formación especializada entre otros.
  • Seguros médicos o de vida.
  • Coche de empresa.
  • Servicios relacionados con la salud y el bienestar, como frutas o bebidas gratuitas, descuentos parciales en gimnasios, una mayor flexibilidad horaria o la posibilidad de trabajar desde casa.

Todos estos elementos extra pueden servir para complementar tu salario. Averigua qué ofrece tu empresa y tenlo en cuenta a la hora de renegociar tus condiciones.

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