En estos tiempos, es común ver en los medios de comunicación casos de bullying y ciberbullying en las escuelas. A partir de este escenario, la Superintendencia convocó a los establecimientos educacionales a cumplir con la obligación de contar con medidas preventivas y protocolos de actuación.
¿Qué es el Bullying?
El bullying surge desde este escalamiento en la violencia. Se ejerce entre estudiantes a través del hostigamiento o acoso, en forma presencial, digital u otros medios. Tiene características específicas y requiere de ciertas condiciones: diferencia de poder, permanencia en el tiempo e intención de hacer daño.
Realidad del Acoso Escolar
Este grave problema se puede presentar desde la educación básica. Los estudiantes ejercen el acoso-ciberacoso a escondidas de los adultos. Estos ejemplos muestran la necesidad que tienen los colegios de desmentir estos mitos.
Importancia de la Convivencia Educativa
En este último periodo, la convivencia escolar (ahora nombrada como convivencia educativa en la última actualización de la Política Nacional de Convivencia Educativa 2024-2030), ha vivido un proceso de transformación acelerado, generados en este contexto por los avances tecnológicos y la irrupción de la pandemia. Por este motivo es necesario tener claridad de las características y efectos que generan el acoso y ciberacoso en la dimensión presencial y en la dimensión digital.
El Ciberacoso (Ciberbullying)
El ciberacoso (ciberbullying) se ejerce en el entorno o dimensión digital. El ciberbullying no tiene límite de horario ni de lugar para generar daño, situación que agrava el sentido de vulnerabilidad que puede llegar a sentir la víctima, incluso en lo más íntimo de su hogar, durante las 24 horas del día.
Detección del Bullying
El bullying se puede detectar observando en forma directa a los estudiantes, ver sus cambios de actitud, constatar heridas de diferente gravedad o indagando las condiciones en las que se encuentran sus materiales, colaciones, entre otros.
Estrategias de Prevención y Abordaje
En este contexto, los establecimientos educacionales han tenido que implementar programas para abordar el acoso y ciberacoso, en la medida de su contexto y recursos, los cuales han demostrado su efectividad en diferentes partes del mundo, tales como KiVa, PBS, ABC y Brave UP, los cuales están enfocados en la prevención y el abordaje. maltrato o vulneración de derecho de la víctima. Para desarrollar estos aprendizajes, es necesario implementar estrategias en las clases planificadas y también prestar especial atención en la rutina de convivencia de la comunidad, en donde los integrantes de los equipos tienen la oportunidad de formar hábitos de buen trato y convivencia en los estudiantes.
Para lograr tal efecto, deben implementar acciones que incluyan actividades educativas, para que los estudiantes adquieran conocimientos, desarrollen valores, habilidades y actitudes que fortalezcan su proceso de formación y conciencia social. Es importante considerar otras características del acoso-ciberacoso escolar, como el dinamismo, la imprevisibilidad y las dimensiones en las cuales se manifiesta en el espacio presencial y digital de la convivencia.
Pueden identificar espacios y tiempos para abordar, en forma pertinente y efectiva, las problemáticas que van presentando los estudiantes, con el fin de prevenir o generar experiencias de aprendizaje.
Estoy consciente de que esta reflexión no es suficiente para detener y erradicar este grave problema, porque esta misión requiere de acciones a nivel de toda la sociedad, la cual está generado un proceso entrópico desde hace décadas, en donde se viene naturalizando la violencia a través de diversos medios, llegando provocar una sintomatización de sus efectos nocivos en lo más íntimo de los hogares y comunidades educativas.
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