Tu currículum ha impresionado a tu futura empresa, tienes una entrevista y tienes que bordarla para conseguir el trabajo. Las entrevistas pueden ser bastante intimidantes pero, al final, el éxito depende de estar bien preparado, ser agradable y sentirse confiado. Estos son los mejores consejos que te ayudarán con eso.

Antes de la Entrevista

1. Más Conocimiento = Más Seguridad

Has iniciado el proceso de investigación con una solicitud personalizada, ahora es el momento de subir la apuesta: averigua la misión, hitos y logros de la empresa. Los canales de redes sociales son mucho más que una lectura obligada para conocer los perfiles de la industria, la competencia y la persona con la que te vas a entrevistar. Cuanto más sepas, con más autoridad y seguridad te sentirás.

Asegúrate de tener información sobre el negocio y tu posible empleador. Al saber qué productos y servicios vende la empresa, el mercado en el que compite y su estrategia comercial, estás demostrando tu interés en el trabajo y la compañía. Conocer con antelación tu interlocutor te dará un parte extra de tranquilidad.

Recuerda que basta con que visites el sitio web de la empresa para conocer qué hacen, cómo lo hacen, cuáles son sus valores, su cultura y los éxitos recientes. Otra cosa que puedes hacer es investigar el nombre de la empresa en algún buscador para conocer las noticias más recientes.

Un consejo valioso es vincular lo que has aprendido sobre la empresa con tus respuestas; por ejemplo, puedes decir: «Me di cuenta de que cuando implementaron un CRM para la gestión de sus clientes, sus índices de satisfacción mejoraron mucho.

Para las empresas es importante que sus colaboradores compartan su fit cultural. Por lo tanto, es necesario que averigües sobre la compañía a la que postulas. Dedícate a investigar sobre los servicios que ofrecen, la imagen que proyectan, su trayectoria, entre otros datos similares. De este modo sabrás si encajas con su cultura y, en el caso de que percibas que sí, podrás preparar tu entrevista para demostrarlo.

2. Vístete Apropiadamente

La ropa para la entrevista debe parecer profesional, ser cómoda y hacer que te sientas con confianza. Averigua cómo es la cultura de la empresa y cómo se viste la gente antes de decidir lo que vas a llevar puesto (piensa en un traje si es un banco, en algo profesional informal si es una agencia de publicidad, etc.). Y recuerda que si nunca llevas traje y quieres llevar uno a la entrevista, practica antes llevando uno (de lo contrario, podrías acabar pareciendo y sintiéndote incómodo). No olvides hacer que tus zapatos estén relucientes y asegúrate de que no te hacen ampollas antes de salir por la puerta.

Después de investigar sobre la compañía, seguramente encontrarás qué tan formal puede ser. Usa la información que recolectaste sumada a la descripción del rol de trabajo al cual aplicaste para determinar qué vestimenta es la más apropiada para la entrevista de trabajo.

Sugerencia: usar todo lo que calce bien, preferir colores lisos y evitar las camisas con rayas, porque estas vibran en la pantalla.

3. Practica, Practica, Practica

Como cualquier cosa en la vida, la práctica hace al maestro. Por eso lo ideal es que puedas ensayar tu discurso varias veces. Una técnica que te recomendamos es la siguiente: primero ubícate frente a un espejo y visualiza que estás en el lugar de la entrevista.

Posteriormente, elabora un discurso que incluya tus habilidades y cualidades. Constrúyelo a partir de tu CV y ejemplos donde puedas exponer cómo a lo largo de tu carrera has logrado poner en práctica tus conocimientos. Repite este ejercicio un par de veces hasta que te sientas seguro y confiado.

La preparación es la clave de tener éxito en cualquier entrevista psicolaboral. Es por ello que te recomendamos que prepares tu presentación iniciando por estudiar tu CV. Debes ser capaz de reconocer qué tipo de información señalaste en tu hoja de vida, ya que durante la entrevista se hablará sobre ella.

Es necesario construir tu currículum estratégicamente de antemano. Así podrás saber cómo abarcar los datos que vas indicando.

Aconsejamos, además, que cómo las entrevistas psicolaborales se enfocan en las competencias, comuniques la relevancia a estas. No solo en su mención, sino que también es necesario que describas y des detalles sobre la forma en que las desarrollaste en tus antiguos empleos. Repasa con atención esta sección de tu currículum, porque de seguro será conversado en la entrevista.

Luego de estudiar tu currículum, es necesario ensayar lo aprendido. Un buen método es hacerlo en voz alta, así podrás ir evaluando tu dicción y fluidez.

4. ¿Sabes Hacia Dónde Tienes que Ir?

Suena obvio, pero es vital que sepas hacia dónde vas y no en el sentido retórico de la pregunta. Literalmente te recomendamos que el día anterior planees tu viaje hacia la entrevista de trabajo. Si vas retrasado no tengas miedo de hacer una llamada con antelación y avisar a tu entrevistador.

Muchas son las historias en las que por las prisas, los candidatos han olvidado su currículum en el transporte o no llevan algo tan básico como un bolígrafo. También asegúrate de llevar contigo bolígrafos, lista de referencias y varias cartas de recomendación, así solo te hayan solicitado una.

Un día antes de tu entrevista intenta irte a dormir temprano y alista más de dos alarmas en caso de que alguna falle o no la escuches. También puedes pedirle apoyo a alguien que viva contigo para que se asegure de que te despiertes a una hora específica. Mientras te alistas, trata de desayunar bien, pero nada que pueda caerte pesado, pues los nervios te podrían jugar en contra. Verás que cuanto más preparado vayas, mejor te sentirás.

Durante la Entrevista

5. Lidiando con los Nervios

Inevitablemente, el día de la entrevista de trabajo sentirás algo de nervios, pero recuerda que no es un interrogatorio personal, sino una conversación profesional. De hecho, si logras canalizarlos de la forma adecuada, podrán ayudarte a sacar lo mejor de ti. Investiga ejercicios de respiración, oxigenar el cerebro te ayuda a pensar con claridad y rapidez.

Si somos algo nerviosos, hay que aplicar ciertas técnicas de relajación, como la respiración profunda, o beber hierbas naturales que calmen nuestros nervios.

6. La Primera Impresión Sí Cuenta

Desde el primer momento que entras a la sala de entrevista debes mostrarte confiado y seguro. Una muestra de esto es el contacto visual. Puede ser difícil, pero el truco está en mantener el cuerpo relajado y evitar parecer cerrado y distante. Las técnicas de respiración serán útiles aquí.

Un estudio realizado por Albert Mehrabian, profesor emérito en psicología, propuso que la importancia relativa del lenguaje corporal al transmitir un mensaje es del 55%, en comparación con el 38% de tono de voz y el 7% del uso verbal de palabras. En teoría, esto presenta cuán importante es el lenguaje corporal al momento de estar en una entrevista.

Un buen aspecto y presentación personal sin duda nos ayudará a ganar puntos, pues, una “pinta” impecable puede traducirse en la prolijidad de una persona en otros aspectos de su vida, como el trabajo.

7. Contestando las Preguntas

Es hora de poner a prueba toda la preparación y esfuerzos que hiciste para llegar hasta este punto. Conseguir una entrevista de trabajo no siempre es fácil. Si ya llegaste a este punto, disfruta de la experiencia. Es un momento en el cual puedes contarle a otras personas qué sabes hacer y cómo lo sabes hacer.

Responder con ejemplos sobre cómo resolviste problemas o sacaste adelante proyectos en tus pasadas experiencias laborales es una estrategia muy efectiva. Busca un equilibrio entre el tú y el nosotros, el trabajo en equipo se valora igual que la iniciativa personal.

Por último, si no tuviste una experiencia positiva con tu antiguo empleador, sé sincero y rápido. La mejor manera de abordar este tema, si es puesto en la mesa, es desde el positivismo. Cuéntales qué aprendiste de esa experiencia y cómo la sorteaste.

Cuando sea tu turno de responder, hazlo honestamente y con respuestas directas. Si necesitas tomarte el tiempo para pensar una respuesta, hazlo. Los reclutadores pueden entender que hay preguntas más complicadas que otras, así que siéntete libre de decirle que estás buscas las palabras adecuadas.

8. Domina las Preguntas Iniciales

Puedes apostar dinero a que tendrás que contarle al entrevistador cosas sobre ti, por qué deberían contratarte y cuáles son tus metas profesionales. Practica las respuestas, pero que no suenen como un disco rayado. No te limites a memorizar tu currículum y simplemente leerlo cuando te pidan que hables de ti. Es útil usarlo como punto de referencia, ya que es probable que el entrevistador lo tenga delante, y mencionar hechos o puntos clave cuando sea apropiado, solo tienes que asegurarte de que tus respuestas añaden algo interesante a lo que tu currículum ya cuenta.

Te recomendamos preparar un discurso de no más de dos minutos sobre ti que incluya tus mayores logros y éxitos y objetivos.

9. Y Prepárate para las Difíciles

¿Por qué no me habla sobre sus debilidades? Así es como puedes sumar puntos con preguntas complicadas como esta: escoge una debilidad y conviértela elegantemente en una fortaleza relacionada con el trabajo. «Soy un poco impaciente, pero es simplemente porque a mí me gusta terminar los proyectos a tiempo y no interrumpir el flujo de trabajo de todo el equipo». La clave es ser honesto y no responder nunca: «No tengo debilidades».

Así como es importante reconocer nuestras fortalezas, es fundamental identificar nuestras debilidades con anticipación. Recomendamos que enumeres tus principales debilidades y que las complementes con las instancias en que te han jugado en contra, al mismo tiempo que muestres las soluciones que has presentado.

Es importante que hables de soluciones. De este modo manifestarás una actitud resolutiva en tu persona. Por ningún motivo hables de debilidades que no has trabajado para mejorarlas. Escógelas bien y sabiamente.

10. Prepárate para Algunas Pruebas de Ingenio

Si fueras un utensilio de cocina, ¿cuál serías y por qué? Estas preguntas no surgen siempre, pero si lo hacen, trata de estar relajado y confiado cuando respondas. Son para probar tu capacidad de pensamiento crítico y cómo reaccionas sobre la marcha. Asegúrate de resaltar tu personalidad con tu respuesta y haz que tus respuestas sean tan interesantes y divertidas como sea posible (sin que sean inadecuadas, por supuesto). Y ¿qué utensilio de cocina entonces? Considera una respuesta como esta: «Soy un abrelatas». Aunque no es el primer utensilio de cocina que nos viene a la cabeza, puede ser crucial para cada plato de la comida.

11. Pide un Tiempo de Espera Cuando Sea Apropiado

Si no sabes la respuesta a una pregunta o te sientes un poco presa del pánico, respira profundamente y pregunta calmadamente y con confianza si puedes retomar esa pregunta más adelante. Evita parecer incoherente y no dejes que se muestre tu miedo. Es mucho mejor que refuerces tu confianza con otras preguntas (más fáciles) y, después, retomes la difícil. (Quién sabe, de todas maneras, ¡el entrevistador podría olvidarse al final de hacerte esa pregunta!). Advertencia: no confíes demasiado en esto y sáltate las preguntas solamente si es absolutamente necesario; pedir pasar de demasiadas preguntas puede hacer que parezca que no estás preparado.

12. Sé Honesto

Los espacios o desviaciones en tu currículum no son motivo para ponerte nervioso. Después de todo, tienes una entrevista, así que claramente les gustó tu perfil y quieren conocerte mejor. Sé honesto y explica qué es lo que has aprendido durante ese tiempo ausente (cualquiera que sea la razón) y la forma en que te beneficiará para el puesto que estás solicitando; incluso un período de desempleo se puede convertir en una ventaja si se utiliza ese tiempo para desarrollarse de alguna manera y se busca trabajo de una forma activa.

13. Evita Esto

No te retrases, seas grosero ni hables mal de tus antiguos jefes o compañeros de trabajo. Mentir, contar demasiado, hacer bromas inapropiadas o dominar la conversación son también buenas maneras de causar una mala impresión. Comer un bocadillo con cebolla o un pan con semillas antes de la entrevista también podría tener el mismo efecto. Si llegas a tiempo, tienes un aspecto impecable y das la impresión de ser agradable y sociable, tendrás garantizado un buen comienzo.

Nunca, en ninguna circunstancia, se debe hablar mal de los antiguos jefes ni de los compañeros.

Si algo debes evitar por completo en una entrevista de trabajo es fingir algo que no eres. No tengas miedo a ser tú misma o tú mismo. Si te quedas con este puesto tendrás que convivir todos los días con muchas personas más, por lo que es mejor demostrar quién eres.

14. Siempre (Siempre) Ten una Pregunta Preparada

Las preguntas son fáciles de preparar así que no dejes pasar la oportunidad de mostrar tus aptitudes de pensamiento crítico con joyas como «¿Qué está en contra de mi contratación?». Si hay alguna duda o vacilación, esta es tu oportunidad para aclarar algo sobre el trabajo que se ofrece y proporcionar más información acerca de ti.

Si te dan la oportunidad de hacer algunos cuestionamientos sobre la empresa, no la desaproveches. Lo mejor es elegir preguntas que demuestren el interés que tienes en el trabajo y la empresa.

15. En Realidad, Haz que Sea una Pregunta Ingeniosa

Introduce la pregunta con un poco de información personal y mata dos pájaros de un tiro elegantemente: «Enseño programación a niños en un campamento de verano. ¿Me permitiría mi puesto participar en proyectos que hagan algo por la comunidad?».

Después de la Entrevista

16. Haz un Seguimiento Profesional

Por último, pero no menos importante, haz siempre un seguimiento con un correo electrónico o incluso una tarjeta manuscrita agradeciendo la oportunidad al entrevistador. Es una buena oportunidad para mencionar rápidamente, una vez más, por qué serías adecuado para el puesto y lo mucho que te gustó conocerlos a todos. Que sea breve, agradable y amable, y recuerda enviarlo dentro de las veinticuatro horas siguientes a la entrevista.

Si bien no es necesario que llames al reclutador al minuto de poner un pie fuera de la empresa, sí puedes enviar una nota de agradecimiento, en donde reiteres tu interés en el puesto. Si te entrevistaste con más de una persona, envía notas personales a cada una. Tal vez pueda parecer mucho esfuerzo o insistencia de tu parte, pero ten por seguro que una buena acción siempre es tomada de buena forma, sobre todo cuando es sincera.

¡Buena suerte! Una entrevista laboral es sinónimo de nerviosismo y ansiedad, pero con la ayuda de este artículo podrás adquirir diferentes herramientas para vencerlos y preparar una entrevista exitosa.

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