El sistema previsional en Chile ha estado en crisis, especialmente tras el escándalo de la jubilación de Myriam Olate, que generó desconfianza y una sensación de desigualdad social. La desconformidad de la comunidad es generalizada debido a la incertidumbre sobre el futuro económico de los jubilados.

Este tema preocupa a todos los chilenos, tanto a los jubilados que reciben pensiones insuficientes como a los jóvenes que desean asegurar su futuro sin que su remuneración mensual se vea afectada por descuentos. Existe inquietud sobre si los fondos adicionales beneficiarán solo a las pensiones más bajas o a todos los chilenos, y sobre quién administrará estos fondos.

El anuncio de la Presidenta, que sostiene que el actual no es un sistema mixto, dejó claro que el gobierno no pretende volver al sistema de reparto que existía en Chile hasta 1980. Se propuso mantener y fortalecer el pilar solidario, con un aumento gradual de 5 puntos porcentuales de la tasa de cotización de los trabajadores, con cargo exclusivo del empleador. Estos fondos no irían a la cuenta de capitalización individual, sino que servirían para crear un pilar de ahorro colectivo solidario que permitiría lograr más equidad en las pensiones futuras de los trabajadores.

Estos cinco puntos de aumento ascenderían a US$ 3 mil millones de dólares al año para el pilar de ahorro colectivo, que es un pilar de reparto paralelo en el que los más jóvenes comparten sus ahorros con los que ya están jubilados o se pensionarán más adelante.

Por otra parte, la Presidenta propuso que en caso de rentabilidad negativa las administradoras deberán devolver las comisiones cobradas durante ese tiempo a las cuentas de los afiliados. Sin perjuicio de ser destacable que finalmente se incorpore este tema de manera urgente a la discusión y se fije un camino exento de posturas extremas, en el sentido de que no se va a volver al sistema de reparto, pero sí se pretende perfeccionarlo mediante un gran pacto nacional, queda todavía un gran proceso de acuerdos en cuanto a la forma cómo se repartirá este 5% de aumento en las pensiones y quién lo administrará, sobre lo que algunos proponen que sea el Instituto de Previsión Social, sin embargo, no sabemos de qué forma se invertirán dichos fondos.

También va a impactar esta nueva propuesta a las AFP, especialmente en lo que dice relación con la devolución de las comisiones cuando la rentabilidad sea negativa y la modificación de las diversas formas de comisiones ocultas o de intermediación, frente a lo que expertos aseguran de que para evitar tener rentabilidad negativa, las aseguradoras van a tornarse muy conservadoras a la hora de invertir, lo que afectaría su actual desempeño.

Finalmente, otra incógnita que hay que dilucidar, y que generará polémica, dice relación con la utilización de una sola tabla de mortalidad. Aunque efectivamente ello terminaría con otra discriminación que afecta a las pensiones de las mujeres, al igualarla no se ve cómo se puede mantener la edad de jubilación de ellas, por lo que evidentemente deberá subir; tal vez se podría enlazar con otras medidas que mejoren e igualen sus pensiones con la de los hombres.

El Debate sobre las Comisiones Ocultas

En 2016, Bachelet anunció que “modificarían” las comisiones ocultas -con cargo a los fondos de pensiones- a intermediarios locales e internacionales para invertir los ahorros de los trabajadores y que, según Fundación Sol, suman US$ 5.500 millones desde 2004. En ese momento la idea generó polémica, pero la entonces Mandataria echó pie atrás y hoy, ad portas de la reforma que anunciará Piñera, el tema está en el fondo de un cajón.

Cuando el 9 de agosto de 2016 Michelle Bachelet anunció su reforma a las pensiones, la industria de las AFP estalló. Por un lado, la entonces Mandataria había decidido avanzar en un pilar parcial de reparto, paralelo al sistema de capitalización individual vigente, mediante una cotización adicional de 5% que iría a un fondo solidario.

Aunque el tema genera polémica, ya que los montos son considerables, hoy está completamente fuera de la agenda. No obstante, los recursos de los fondos de pensiones siguen yendo a pagar estas comisiones cada año. La cifra incluso es similar a las utilidades obtenidas por las AFP. El sistema de capitalización individual o de AFP es uno de los pilares del sistema de ahorro del país. Casi 10 millones de afiliados mantienen en sus cuentas US$ 217.426 millones, de los cuales un 43,4% está invertido fuera de Chile.

Según Marco Kremerman, de Fundación Sol, estos pagos, si bien son legales desde el punto de vista de la legitimidad de la industria, “hay una explicación mayor que dar al respecto, más allá de señalar que los intermediadores cobran por su servicio”. “Aquí hay un elemento clave que es por qué no se traspasa a las AFP el riesgo de esas inversiones en vez de traspasárselo al cotizante.

El gerente de estudio del gremio, Roberto Fuentes, explica que no solo las comisiones de intermediación están autorizadas por ley, sino que también sus montos máximos son regulados por la Superintendencia de Pensiones. Fuentes asevera que estas comisiones son una modalidad muy utilizada en el mundo y, en efecto, el Estado chileno también las paga: “La evidencia internacional muestra que las comisiones de intermediación de cargo de planes de pensiones son una práctica habitual para acceder a costos razonables a carteras diversificadas internacionalmente.

En todo el mundo la administración de los fondos de pensión, endowments y fondos soberanos, las comisiones operan de la misma manera y se deducen del valor cuota. No existen sistemas de pensiones en el mundo en que se separe el beneficiario de la rentabilidad del que asume el costo de la inversión. En el caso de Calpers, el fondo de pensiones del Estado de California delega en administradores externos el 48% de las inversiones en estos fondos (en Chile el 43%).

Aunque eso es efectivo, no todos creen que exista real transparencia sobre estas comisiones, ni acerca de la forma en que se realizan.

¿Qué son las Comisiones Subyacentes?

Las “comisiones fantasmas” son comisiones bajo los fondos llamadas comisiones subyacentes. En el caso de los multifondos de las AFP, estas comisiones dependen del tipo de fondo, en fondos más riesgosos pueden ser del mismo orden o incluso mayores que la misma comisión que cobra la AFP. Son comisiones que el fondo también paga y es algo común en la industria de administración de activos.

Fuente: Superintendencia de Pensiones. Informe del 1T 2020. En el mismo periodo, las comisiones subyacentes del fondo más arriesgado de Fintual, Risky Norris, eran de aproximadamente de 0,23% al año (a noviembre de 2020).

Decir que el costo del afiliado es de 54 centavos por cada 100 pesos administrados, es como si un colegio le informara al apoderado solamente el monto de la colegiatura, y luego le dijera que el ítem colegiatura incluye a los profesores de matemáticas y lenguaje, pero no a los de ciencias y de historia, porque el colegio decidió externalizar el servicio docente de esas materias y que, por lo tanto, va a tener que pagar un extra que, en todo caso, no se llama colegiatura.

Rentabilidad de las AFP y Comisiones

La rentabilidad de las AFP ha sido un tema recurrente en el debate sobre nuestro sistema de pensiones. Las AFP han sido reacias a explicar las razones por las que presentan las utilidades que tienen, optando por defenderse argumentando que el costo de comisiones que cobran son bajas en comparación con otros países, sin revelar muchos datos que permitan entender bien su negocio.

En una sociedad abierta e informada existe el legítimo derecho a hacer un escrutinio de los actores que intervienen en campos como la seguridad social. Lo anterior hace evidente que determinar las razones por las que las gestoras de fondos previsionales tienen la rentabilidad que han obtenido durante años es una materia importante que debe ser abordada.

Algunos mitos sobre las AFP:

  1. Las AFP se roban la plata de los afiliados. Esto no tiene ningún fundamento. Uno de los méritos del sistema actual es haber aislado los recursos previsionales de los tentáculos de la apropiación ilegítima de los fondos previsionales, tanto por actores privados como públicos.
  2. Las AFP son un fraude porque mientras ellas presentan grandes ganancias, los fondos que administran han rentado mucho menos. Es un error comprar la rentabilidad de las AFP con la de los fondos previsionales. Las AFP no ganan su plata a partir de la inversión de su capital en el mercado de capitales (salvo el encaje).
  3. Las AFP especulan con los fondos previsionales: las AFPs no son especuladoras, son inversionistas en el mercado de capitales. El especulador cambia sus posiciones constantemente, su portafolio rota con altísima frecuencia. No es el caso de las AFP. Es cierto que las AFP invierten en acciones, pero invertir en el mercado accionario no es una actividad reservada para especuladores.

Los estudios de la OCDE en esta materia no me sirven, porque al no considerar el tipo de inversión que realizan los distintos sistemas (factor que incide directamente tanto en la rentabilidad como en el costo de la administración) es como decir que dos atletas que corren los 100 metros en dos países distintos lo hacen en 10 segundos.

Sabemos que las AFP cobran más o menos 54 centavos por cada 100 pesos administrados. Ese es un dato que las AFP han aportado, pero no nos han dicho cuánto les cuesta administrar esos 100 pesos. A fin de tener un parámetro, recurriendo a datos de la Super de Pensiones, pude determinar que el costo de administrar 100 pesos es de 25 centavos. También experimenté usando el Ebitda y comparándolo con el total de ingresos ordinarios para tener una aproximación al costo operacional, el que luego dividí por los activos administrados.

¿Es ese un margen de utilidad aceptable para el sistema de seguridad social chileno? ¿Se podrían haber obtenido los resultados que han tenido las AFP con menores márgenes? Alguien podrá decir que el negocio es bueno porque las AFP, legalmente, gastan 24 centavos en administrar 100 pesos y cobran 54 centavos.

Aquí entramos nuevamente a las ya famosas “comisiones ocultas” (que de ocultas tienen muy poco. Efectivamente, las “comisiones ocultas”, o de intermediación, las soportan los afiliados con cargo a su fondo de pensiones y se destinan a pagar la actividad de managers tanto locales como internacionales. Como son los afiliados quienes pagan estas comisiones, es posible decir que los afiliados terminan subsidiando la rentabilidad de las AFP.

La primera, es que el costo de administración de recursos previsionales en Chile está en el rango de 0.77% de los activos administrados y no de 0.54%. La Comisión Bravo hizo mención a este punto en el mismo sentido. Y ahí volvemos a una variante de la pregunta inicial: ¿pueden funcionar las AFP bajo otra estructura de remuneración?

¿Hay comisiones ocultas? ¿Qué son las comisiones subyacentes? ¿Hay comisiones de transacción o management fee?

Con eso se cubren los costos bancarios y los costos de transacciones de ETF y fondos (corretaje).

Las únicas cosas que no cubrimos son, por un lado, el management fee de los ETF o fondos contenidos dentro de las carteras, que usualmente es bajo (menor a 0,46% anual en todos nuestros fondos) y que se le cargan al fondo (indirectamente a ti).

Por otra parte, para aquellos activos que se compran en dólares, hay un pequeño costo implícito en el precio que cualquier contraparte, tanto bancos como corredoras, nos dan a nosotros para el cambio, que tiene que ver con el precio de venta o compra de dólares (BID/ASK). Para volúmenes grandes como los nuestros, que resulta de agrupar la compra o venta de dólares de miles de nuestros clientes a través de nuestros fondos, ese costo es muy bajo (del orden de décimas o centésimas de peso).

Estos costos subyacentes no se informan en la tasa anual de costos o TAC (nadie lo hace en la industria, ni en los fondos mutuos, ni de inversión, ni tampoco las AFP).

Inversión en Activos Alternativos

El 25 de octubre se aprobó la resolución que, entre otros, incorpora a los activos alternativos dentro del Régimen de Inversión de los Fondos de Pensiones (AFPs). Esto le permitiría a las AFPs alcanzar mejores rentabilidades en el largo plazo y así mejorar las pensiones de los afiliados. A la fecha las AFPs tienen un 2,5% del patrimonio en activos alternativos (capital privado, deuda privada, inmobiliarias e infraestructura). La mayoría de estas inversiones son en fondos de capital privado.

Esto se explica porque hasta antes de la modificación del Régimen de Inversión los activos alternativos ocupaban límite de activos restringidos, y por lo tanto las inversiones se concentraron en aquellas clases de activos que tienen mayor rentabilidad esperada.

Tipos de vehículos para inversión en activos alternativos:

  1. Vehículos para llevar a cabo inversión en activos de capital privado extranjeros, incluyendo activos de capital asociados a los sectores infraestructura e inmobiliario, entre otros. Se incluyen limited partnerships (LP), limited liability companies (LLC) y otras vehículos de funcionamiento equivalente.
  2. Vehículos para llevar a cabo inversión en deuda privada extranjera.

Como requisito para invertir en activos alternativos, las AFPs deberán contar con políticas de inversión y de gestión de riesgos. Las Fondos de Pensiones podrán invertir en los alternativos número 1 al 3 (enumerados anteriormente) que cuenten con la aprobación de la Comisión Clasificadora de Riesgo (CCR).

Dentro de los límites en activos alternativos para los Fondos de Pensiones, el Banco Central asignó un máximo de 10%, 8%, 6%, 5% y 5% para los fondos A, B, C, D y E respectivamente.

Un tema no tratado en la modificación del Régimen de Inversión para las AFPs, pero igual de importante a efecto de integrar los activos alternativos en las carteras de los fondos de pensiones son las comisiones de intermediación o también conocidas como comisiones ocultas o fantasmas. Éstas son las comisiones que pagan las AFP por la gestión de activos tanto en Chile como en el extranjero con cargo a los ahorros totales de los fondos de pensiones.

Son conocidas como comisiones ocultas o fantasmas luego que la presidenta Michelle Bachelet las haya llamado de esa forma durante el debate previsional, sin embargo, estas comisiones han sido publicadas por la Superintendencia de Pensiones trimestralmente a través de su página web.

En la medida en que no se despejen dudas sobre las comisiones fantasmas, y si las AFPs tendrían que pagarlas con patrimonio propio o no, difícilmente los fondos de pensiones aumenten su exposición a todas las clases de activos alternativos incorporadas.

Definitivamente, las modificaciones al Régimen de Inversión de las AFPs que incorporan a los activos alternativos son el paso esperado y necesario para llevar a las carteras de las AFPs a estándares internacionales y diversificarlas adecuadamente, reconociendo su verdadero horizonte de inversión.

Reacciones y Protestas Contra el Sistema de AFP

Dos han sido las marchas multitudinarias que la agrupación “No + AFP” ha realizado en menos de un mes. Un millón de chilenas y chilenos marchó el 24 de julio en todo el país, convocado por la consigna “No + AFP”.

El discurso por cadena nacional de la Presidenta Michelle Bachelet el 9 de agosto, en la víspera del caceroleo, fue en rigor un rechazo a la demanda de “No + AFP” desde el momento en que descartó el retorno a un sistema de reparto para las pensiones. En cualquier caso, un pilar solidario relativo, que representaría un tercio del ahorro previsional, aumentado del actual 10% a 15% del sueldo.

Adicionalmente, se discute sobre la creación de la AFP estatal, reiterada por Bachelet el 9 de agosto. También se opina en las cúpulas políticas y empresariales acerca del impacto del control sobre las comisiones ocultas de las administradoras privadas.

El Debate Político y Social

La crisis de las pensiones es el gran tema de hoy. Se discute en consejos de ministros, desde donde trascienden las diferencias entre la Ministra del Trabajo, Ximena Rincón, que aboga por un fondo solidario para recaudar y redistribuir el 5%, y sus colegas de Hacienda, Rodrigo Valdés, y de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre, proclives a la capitalización individual.

La Presidenta Bachelet conversa sobre las reformas al sistema de pensiones con la Confederación de la Producción y el Comercio. Los ministros, a su vez, se reúnen con los ejecutivos de las AFP y desde el Gobierno, el Congreso y los partidos comienzan a tirar líneas sobre la implementación de las reformas en el marco del “gran pacto nacional” planteado por la Mandataria.

Porque resulta sintomática la virtual exclusión entre los interlocutores del Gobierno de las voces disonantes. Tampoco la gran prensa ha dado un trato equitativo a los planteamientos díscolos dentro de la coalición gubernamental, como los del ex senador democratacristiano Ricardo Hormazábal, quien dijo que los anuncios presidenciales sobre las pensiones fueron “mucha paja y poco trigo”.

Se llegó a decir que la resolución de la crisis de las pensiones quedaba como tarea para el próximo gobierno. A la ex subdirectora técnica de Gendarmería, Myriam Olate, le cupo el triste mérito de desbordar el dique, cuando trascendió que gozaba de una pensión superior a los cinco millones de pesos.

Tras la exitosa marcha pacífica y familiar “No + AFP” del 24 de julio comenzaron a sonar los timbres de alarma.

El Rol de José Piñera

¿Valiente o autorreferente? ¿Consecuente o ególatra? Bajo cualquiera de estas categorías, el que fuera Ministro del Trabajo de la dictadura se sintió interpelado por la marcha del 24 de julio y se apresuró a viajar a Chile para defender su modelo.

Gracias a su buen piloto, José Piñera puede ignorar olímpicamente la realidad de unos 400 mil chilenos que ahorraron durante 35 años en un fondo de pensiones y que hoy tienen una jubilación de apenas 118.000 pesos al mes, como recordó el ex senador Hormazábal.

Orígenes del Sistema de AFP

Las AFP comenzaron a existir en 1981. La reforma previsional de la dictadura fue parte de las “modernizaciones” que el régimen de Augusto Pinochet impuso como parte de un proyecto de refundación del Estado chileno. José Piñera fue un adalid de estas modernizaciones, que incluyeron, además de la reforma previsional, el Código Minero, que reabrió la gran minería del cobre a los privados; el Código Laboral, que en nombre de una peculiar libertad de trabajo arrasó los derechos sindicales; y la reforma de la salud con la creación de las Isapres.

En la superficie, el argumento para reformar las pensiones fue que los sistemas de reparto, administrados por cajas previsionales y con apoyo estatal, no sólo eran impositivos, sino que impedían multiplicar adecuadamente los recursos, considerando que éstos se tornarían insuficientes con el envejecimiento de una población en la que los jubilados crecerían a mayor ritmo que la fuerza laboral activa.

Lo que no se dijo y que hasta hoy los sostenedores de las AFP se niegan a reconocer es que en los hechos se produjo una expropiación de los ahorros previsionales en beneficio de los grupos económicos que contarían desde entonces con cuantiosos recursos de inversión. Sin duda se ha creado mucha riqueza, de lo cual dan cuenta las utilidades del sistema, pero con una tendencia regresiva en cuanto a su distribución.

“Las AFP recaudaron en abril 500 mil millones de pesos, sólo en cotizaciones obligatorias, y pagaron un millón de pensiones a 200 mil pesos cada una, lo que son 200 mil millones de pesos. La contradicción es tener, entonces, un sistema que da pensiones escuálidas y al mismo tiempo es un pilar irrenunciable del modelo neoliberal.

Numerosas investigaciones periodísticas dan cuenta del entramado de las AFP, que no es sólo económico-financiero, sino también político. Too big to fail, demasiado grande para caer. Por eso, desde el establishment se descarta a priori la posibilidad de volver a un sistema de reparto para las pensiones, bajo el argumento de que sería una medida “populista”.

La Necesidad de un Cambio Radical

En esto de los nudos imposibles, muchos años antes de Houdini -en el 333 antes de la era actual, para ser exactos- el conquistador Alejandro Magno se enfrentó al desafío de desatar el mítico nudo gordiano como requisito para conquistar Frigia. El emperador macedonio no se hizo problemas y en lugar de bregar con los voluminosos cordeles sacó su espada y los rebanó de un tajo.

En la crisis del sistema previsional chileno pareciera que el Gobierno pretende desatar nudos de la superficie en un empeño que tendrá resultados parciales. El baúl de las administradoras de los fondos de jubilación está poderosamente blindado y ni siquiera Houdini podría escapar de él. Distinto sería el panorama si se optara por el método de Alejandro Magno.

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