“Ser profesor es una profesión de alto riesgo”. La frase de Ana María Arón encierra una realidad muchas veces ignorada, pero a partir de la cual ella construyó la conferencia “Autocuidado docente”.

¿Y por qué la docencia es una profesión de alto riesgo? En ese sentido, Ana María Arón presenta otros dos conceptos: climas nutritivos y climas tóxicos, “que pueden sacar lo mejor o lo peor de nosotros.

Climas Nutritivos vs. Climas Tóxicos

Respecto a las características de estos contextos, indicó que en los climas nutritivos dominan la percepción de justicia, el reconocimiento explícito de logros, la valoración positiva, la tolerancia a los errores, la sensación de ser alguien valioso, el sentido de pertenencia, el sentirse respetado en individualidad y en sus diferencias, entre otros puntos.

Reiterando que los profesores generalmente trabajan bajo climas hostiles, la experta en la materia señaló que existen técnicas para “desconectarse” y disminuir los niveles de estrés. “Si uno está bien, trata mejor a los demás. El profesor construye contextos, es un rol muy importante, entonces se debe entender que tendrás estudiantes más creativos si construyes climas nutritivos.

Cualidades de un Buen Profesor

Un buen profesor necesita no solo un amplio conocimiento de la materia que imparte y un plan de estudio; necesita ser entusiasta, cariñoso y empático pero también firme y respetuoso, responsable, flexible y comunicativo.

A continuación, se detallan algunas cualidades esenciales que debe poseer un buen maestro:

  1. Entrega por su profesión y por el trabajo que ejerce.
  2. Entusiasmo por lo que hace, capaz de motivar a sus alumnos y contagiarles las ganas de aprender y saber.
  3. Flexibilidad. Ante una situación especial o problema debe ser capaz de cambiar y encontrar el camino para que todos los alumnos comprendan el concepto que está explicando.
  4. Coherencia en sus decisiones. Un buen maestro debe saber poner normas y reglas en su aula coherentes y consistentes, debe ejercer la autoridad que su posición le otorga sin caer en el autoritarismo, lo que le restaría credibilidad y alejaría de sus alumnos.
  5. Humildad. Un buen maestro por más que se esfuerce puede no ser infalible, como cualquier persona puede cometer errores.
  6. Respeto hacia sí mismo, hacia sus compañeros y obviamente hacia sus alumnos y respectivos padres.
  7. Responsabilidad ya que trabaja con un material muy sensible: los niños y precisamente la formación de sus alumnos es el trabajo más importante que tiene que ejercer.

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