La Revista Propuestas Críticas en Trabajo Social - Critical Proposals in Social Work es una publicación académica del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Chile que tiene como propósito promover el debate y la construcción de propuestas frente a los impactos del capitalismo, la desigualdad y la opresión que afectan a diversos sectores de la sociedad.
Se propone difundir propuestas, análisis y debates sobre lo social desde perspectivas teórico-conceptuales, políticas e históricas enmarcadas en la pluralidad de enfoques críticos de las ciencias sociales y desde las discusiones de Trabajo Social en diálogo con otras disciplinas.
Por lo mismo, son bienvenidos trabajos abordados desde diversas disciplinas y tradiciones metodológicas, incluyendo estudios basados en diseños cualitativos, cuantitativos, diseños mixtos, con énfasis participativos y/o colaborativos, que se vinculen con territorios, comunidades, colectivos, movimientos sociales y las políticas públicas.
A nivel internacional atravesamos un periodo de profundas transformaciones institucionales y sociales, motivadas por nuevas demandas ciudadanas, avances tecnológicos y una creciente expectativa de respuestas estatales más cercanas, inclusivas y colaborativas.
En este escenario, repensar lo público exige ir más allá de una lógica centrada exclusivamente en la eficiencia, situando en el centro del debate a la ciudadanía, sus derechos y demandas.
Este número especial también quiere aportar trabajos que contengan miradas prospectivas acerca del futuro del trabajo social y sus transformaciones.
El Trabajo Social en el Ámbito Educacional
En el mundo contemporáneo el sistema educativo y los espacios de escolarización han recorrido un largo camino en la estructuración de políticas educacionales, brindando acceso y cobertura a todos/as los/las niños/as del país, entendiendo progresivamente a la educación como un derecho social inalienable, universal y clave para impulsar el desarrollo de los niños, niñas y jóvenes una vez egresados de la escuela.
Es así que, en los actuales debates educativos, emerge un nuevo paradigma educativo, más inclusivo e integral, lo cual ha conllevado una transformación en el concepto de comunidad educativa.
El Informe nacional de la calidad de la Educación 2017 menciona que: “Desde los años noventa se han realizado esfuerzos para avanzar en la integración desde una mirada más amplia, que además del área señalada, incorpore variables socioeconómicas, étnicas y culturales para la construcción de aulas y escuelas diversas” (2018, p. 16).
En este contexto, el artículo presenta los resultados de investigación sobre los roles profesionales que desempeñan los/las Trabajadores/as Sociales en el área educacional y más concretamente en escuelas municipales de enseñanza básica y liceos de enseñanza media de la comuna de Punta Arenas.
Desde los antecedentes que obtuvimos mediante una revisión de la literatura realizada en el año 2019 se logró identificar el escaso desarrollo de investigaciones a nivel nacional-comunal, principalmente en este campo del ejercicio profesional del Trabajo Social y otras profesiones que se han incorporado paulatinamente a colaborar en el trabajo educativo.
Reflexionar sobre el carácter histórico y social, el sujeto y la práctica profesional implica analizar la forma en que las instituciones, en un contexto de capitalismo y neoliberalismo globalizado producen cierta subjetividad, nuevas significaciones y por ende nuevas formas de intervención en el campo de la Niñez y la Educación, nuevas formas de entender al niño y a las familias.
Por esto, un análisis de la complejidad social implica una revisión en torno a las nuevas demandas de intervención que enfrenta el Trabajo Social en distintos escenarios (p.
Consistente con lo anteriormente planteado, en el marco de esta investigación se formularon dos preguntas que guiaron el proceso de generación de datos con el fin de dar respuesta a la problemática formulada.
Por una parte, surge la siguiente interrogante: ¿Qué elementos constituyen el rol profesional del Trabajo Social en establecimientos educacionales municipales de la ciudad de Punta Arenas?
Desde una mirada histórica la escuela se comprendía bajo un enfoque instruccional, relacionado tanto con la reproducción de la vida cotidiana como procesos más amplios de reproducción social y con ello, la necesidad de formar “mano de obra barata” para ocupar determinadas posiciones de baja calificación laboral en el mercado del trabajo.
Para comprender la estructuración del actual sistema educativo y algunas de sus problemáticas más relevantes, Rifo (2013) sostiene que la escuela como institución social no está destinada desde su origen a la formación de fuerza de trabajo o mano de obra.
Más bien sus concepciones y objetivos primarios están más ligados contribuir en la formación de una burguesía-mercantil (posición económica) y una oligarquía (posición política) y a generar las condiciones de hegemonía, legitimidad y dominación, o sea, no como incorporación directa al proceso económico-productivo sino más bien posibilitarlo a hacerlo viable en el largo plazo por medio de los aparatos de control estatal e ideológico.
Por ello, hoy en día las escuelas no están llamadas exclusivamente a enseñar o a la realización de tareas meramente formativas sino también cumplen una función como aparato de estado y de control social.
Frente a este diagnóstico de las funciones claves de la escuela moderna Razeto (2016) expresa que “la escuela se presenta como institución educativa formal de larga data, tradición y relevancia, que complementa la misión de la familia, al especializar y profundizar la educación del niño en un contexto colectivo” (p.3).
Es decir, la escuela de alguna manera se transforma en el elemento mediador o articulador de esta doble funcionalidad de los sistemas educativos.
Por una parte, integrar a los sujetos por medio de procesos de socialización o interiorización de valores culturales, roles y expectativas compartidas.
De este modo, para comprender la evolución y las profundas transformaciones que ha tenido el sistema educacional contemporáneo realizamos un recorrido sobre los hitos que marcaron y posicionaron a la concepción que se tiene hoy sobre la educación.
Ésta se inicia con el plan de partida de la educación pública, donde se destacan dos leyes primordiales, primero la Ley Orgánica de Instrucción Primaria (1860) y la Ley de Educación Primaria Obligatoria (1920), las cuales dieron paso a la configuración del sistema, brindando el acceso obligatorio para todos y todas los/las niños/as del país; también se destaca la creación de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB) en 1964, la cual se encarga de velar por los/las niños/as y jóvenes chilenos en condición de vulnerabilidad biopsicosocial para que ingresen, permanezcan y tengan éxito en el sistema educativo, esto por medio de programas que brinden apoyo en alimentación, salud, vivienda, entre otros.
Asimismo, se pueden destacar dos décadas que marcaron el sistema educacional chileno, primero la década de los 80’ que da inicio a una profunda reforma educacional bajo la lógica de mercado, implementando la municipalización de las escuelas y liceos.
Los movimientos sociales iniciados a comienzos del siglo XX(...) fueron dando un vuelco a esta visión constitutiva del sistema educativo como espacio de formación exclusivo de las clases dominantes, comenzando a instalar un ethos educativo como espacio autónomo para el desarrollo del pensamiento, autonomía que debería estar enfocada a la promoción social, desvinculándose de las diferenciaciones sociales externas a la escuela (2013, p.
En consecuencia, se comienzan a generar nuevas leyes educativas tendientes a recoger las demandas de la sociedad civil, tales como la implementación de textos e internet gratuito en las escuelas, entrega de computadores y útiles a estudiantes más vulnerables, la creación del Sistema de Aseguramiento de Calidad, entre otras; éstas contribuyeron al acceso y calidad educativa.
Rol Profesional e Identidad en el Trabajo Social
Para adentrarnos a la noción de rol profesional es importante definir lo que se comprende por identidad, y cómo ésta influye en la concepción del rol.
La identidad no es una esencia fija e inmutable, sino un proceso de constitución histórico mediante una red de vínculos medianamente estables y significativos, y de relaciones que los sustentan.
Desde estas relaciones y representaciones, un sujeto -sea individual o colectivo- construye su autoimagen y la imagen del otro: la identidad se estructura, se mantiene o se modifica en relación con otros (1999, p.
Sin embargo, la misma autora refiere que en el Trabajo Social la percepción de otros influye en la identidad que nos constituye, por ende, la “Identidad no es solo una definición acordada por el colectivo profesional, tampoco es una serie de rasgos o características que portamos, sino que es todo ello y, además, también se constituye de la mirada que los otros construyen sobre nosotros” (Aquín, 1999, p. 41).
La concepción más relevante de esta investigación corresponde al rol profesional del Trabajo Social, es por esto que nos centramos en la comprensión de este concepto; es así, al hablar del rol profesional del Trabajo Social desde una primera aproximación se centra en el concepto de asistencia y/o ayuda a los más necesitados, ya que está fuertemente orientada al bienestar y/o justicia social de las personas; frente a esto, la profesionalización de esta disciplina se ha desarrollado de forma paulatina, desde un principio vista desde la filantropía hasta el desarrollo de teorías sociales y especializaciones en el área social.
El rol evoluciona en los diversos contextos sociopolíticos que impactan en la sociedad y sus cambios sociales, al igual que el surgimiento de nuevas problemáticas que pueden ser vistas de una manera global.
Concretamente, Albert et al. (1997) aluden a estas cuatro dimensiones esenciales para el rol social de los/las trabajadores sociales y cómo se posicionan frente a un usuario / sujeto: primero una finalidad, la cual da un sentido cultural, particularmente donde se abordan las diferentes problemáticas sociales; luego se encuentran las competencias que definen la identidad social de aquellos que lo ejercen, en el caso de los trabajadores sociales se encuentran con cuatro características, como un agente de control social, un garante de derechos y deberes, un militante cuando aporta sus recursos al servicio de la comunidad y, finalmente, un agente de inserción.
Desde este marco explicativo, Albert et al. (1997) conciben el rol profesional y su estructuración específica en los procesos de intervención social, en los cuales muchas veces se limitan o configuran bajo una normativa institucional reduccionista, donde se percibe un status social o una posición profesional devaluada en el plano social y adicionalmente se encuentra influida por una escasa valorización de la profesión y sus credenciales efectivas para lograr concretar cambios y transformaciones en los espacios sociales (educacionales) en los cuales se desempeña.
Por consiguiente, se plantea que con la reconceptualización del Trabajo Social la concepción del rol en la intervención toma otros significados al posicionarlo desde otra perspectiva más integral, donde “las necesidades psicosociales permiten abarcar de manera más global al sujeto, una articulación entre los problemas individuales y los procesos estructurales. (..) lo social no se reduce a satisfactores económicos, sino que se extiende a lo sociocultural, psicosocial y sociopolítico” (Conde, 2003, p. 78).
Metodología de Investigación
La metodología implementada fue de carácter cualitativa, estructurada sobre la base de un diseño descriptivo.
Ello, en consideración de las características de la problemática, nos permite adecuarlo a métodos cualitativos.
Según Jiménez-Domínguez (citado en Salgado, 2007), los métodos cualitativos parten del supuesto básico de que el mundo social está construido de significados y símbolos.
Por lo cual el diseño investigativo fue de carácter descriptivo, ya que se describe, registra, analiza e interpreta la naturaleza actual de un fenómeno, enfocado principalmente en las conclusiones del sujeto, grupo o comunidad.
Ante esto Tamayo y Tamayo (2003) señala que “la investigación descriptiva trabaja sobre realidades de hecho y su característica fundamental es la de presentarnos una interpretación correcta” (p.
Para el desarrollo investigativo, la unidad de análisis corresponde al discurso que construyen los/las Trabajadores Sociales; ante esto, Harris (citado en Charaudeau & Maingue- neau, 2005) menciona que “el discurso constituye una unidad lingüística formada por una sucesión de oraciones” (p.179).
En cuanto a las técnicas que se utilizaron para el levantamiento de información corresponde a la entrevista semiestructurada, la cual nos permite una cierta flexibilidad al momento de la recolección del discurso; ante esto, Hernández y colaboradores (citado en Piza et al. 2019) menciona que “el contenido, orden profundidad y formulación se hallan sujetos al criterio del investigador” (p.457).
Es así que se diseñó una pauta con temáticas que engloban el tema investigativo; para esto se desarrollaron tres subtemas que permitieron ordenar las preguntas, éstos fueron: i) Experiencia formativa, ii) Trabajo Social y sistema educativo, y iii) Elementos que configuran específicamente el quehacer profesional en el ámbito de educación.
Al momento de aplicar la entrevista piloto en el año 2019 nos enfrentamos a un escenario sociopolítico a nivel nacional marcado por el estallido social, por esto se debió aplicar la entrevista de manera virtual debido a que los/las profesionales tuvieron que paralizar sus funciones por diversas problemáticas; posterior a esto se valida la entrevista y en el 2020 se continuó con la modalidad virtual, a causa de la crisis sanitaria que hasta la fecha ha mantenido a la población bajo rígidas medidas sanitarias limitando todo contacto presencial.
Es en este marco que el contacto con el colectivo de estudio se debió adaptar a las nuevas modalidades tecnológicas para el levantamiento de información, la cual se vio reducida debido a la pandemia del COVID19 (2020).
En relación al proceso de análisis de datos nos centramos en Taylor y Bogdan (citado en Salgado, 2007), quienes proponen un enfoque de análisis en progreso en investigación cualitativa basado en tres momentos (Descubrimiento, Codificación y Relativización), los cuales están dirigidos a buscar el desarrollo de una comprensión en profundidad de los escenarios o personas que se estudian.
Se plantea el concepto de metodología entendida como una dinámica de relación entre acción y reflexión, la puesta en marcha de un proceso de reflexión frente al sujeto de intervención.
Los/as Trabajadores/as Sociales desarrollan capacidades que favorecen la intervención y la elección de los modelos o técnicas de intervención.
Como resultado se pudo evidenciar un saber práctico que fundamenta y valida la acción profesional, comprendiendo la relación entre lo teórico y práctico de la profesión, lo cual permite guiar las acciones desde un saber específico en un contexto determinado.
Por otro lado, se suman las técnicas de intervención, las cuales son las herramientas y estrategias que se implementan mediante la reflexión, para ser utilizadas y/o adecuadas en los contextos de intervención en donde se mencionan como principales: la entrevista en profundidad, visita domiciliaria, talleres socioeducativos, trabajo en red y la creatividad de estrategias y técnicas frente a los diversos escenarios.
Podemos rescatar que ante la actual crisis sanitaria se ha tenido que adecuar estas técnicas a un campo tecnológico, con la creación de cápsulas informativas, videos informativos, llamadas telefónicas, videollamadas, entre otros.
Con lo anterior señalado, podemos destacar la importancia de una metodología reflexiva que genera el profesional, las herramientas y estrategias que engloban su quehacer.
Ante esto, rescatamos la utilización y ejecución de técnicas, mediante el proceso reflexivo de un por qué y un para qué.
TS3, P36: Es como la mezcla de estrategias y técnica, mucho llamado telefónico, en lo posible realización de videollamada, mucho contacto con redes también porque hay muchos niños y niñas que nosotros tenemos en red.
Por último, es importante destacar el principio ético que presentan los/las profesionales del Trabajo Social en cuanto a sus acervos, los cuales guían y dan un propósito para la acción profesional, ligada a una mirada crítica.
El Rol del Trabajo Social en la Sociedad Actual y el Impacto de las Redes Sociales
Hoy en día, el trabajo social desempeña un papel fundamental en la dinámica de las relaciones humanas y sociales en nuestra sociedad.
Los profesionales de este campo trabajan en una amplia variedad de entornos y contextos, y con la creciente influencia de las redes sociales e internet, su presencia en estos medios se ha vuelto cada vez más importante.
-Primero que todo, felicitarte Lorena por estos nuevos encuentros y las ganas de traspasar tu experiencia a nuevas generaciones de trabajadores/as sociales.
-La ceremonia de investidura con los estudiantes de Trabajo Social fue una experiencia entretenida e interesante para mí, ya que en mi época de estudios no tuve esa oportunidad.
La universidad quería que compartiera mi experiencia en el ámbito socio-jurídico y cómo utilizo las redes sociales en mi trabajo, lo cual considero valioso para los estudiantes.
Esta ceremonia les brinda un acercamiento al mundo laboral antes de sus prácticas, permitiéndoles comprender mejor la realidad de su profesión.
-Destacamos el valor de las redes sociales no solo para relaciones personales, sino también para la educación continua y la capacitación profesional, algo que antes de la pandemia quizás no se consideraba tan importante.
Ahora, comprendemos su validez y reconocimiento en la generación y difusión de conocimiento, así como en la realización de actividades educativas en línea.
En este sentido, mi presencia en Instagram y Youtube tienen que ver con ustedes, con ADIPA, con quienes he realizado cursos o seminarios.
-Hoy en día, el trabajo social ha experimentado significativos avances en nuestro país y se ha diversificado considerablemente.
Si pensamos en el trabajo social de antaño, estaba estrechamente ligado al ámbito asistencial.
Sin embargo, ahora vemos que ha ampliado su alcance y se ha diversificado.
Se entiende que no es una carrera exclusivamente centrada en la asistencia social o en el control social, como se pensaba anteriormente, donde se asociaba con la entrega de ayuda y, a veces, con el control social, como la retirada de niños, por ejemplo.
Actualmente, el trabajo social se encuentra en una variedad de ámbitos, como la educación, donde se encuentran las duplas psicosociales integradas por psicólogos y trabajadores sociales, y en el sistema de justicia, donde se desempeñan en diversos roles.
Desafíos y Sistematización en el Trabajo Social
-Uno de los principales desafíos del trabajo social y de todas las carreras del área social, es el enfoque hacia el trabajo interdisciplinario y transdisciplinario.
Es crucial aprender a trabajar en equipo con profesionales de diferentes campos.
En mi experiencia en salud, por ejemplo, trabajábamos en equipos con médicos, enfermeras, nutricionistas y matronas, teniendo una mirada conjunta y no sesgada desde una sola perspectiva.
-Otro desafío importante es la sistematización de la experiencia profesional.
En ciertos ámbitos, como el socio-jurídico, hay poca bibliografía disponible, lo que dificulta la investigación y el desarrollo profesional en estas áreas específicas.
Esto puede ser especialmente difícil para los estudiantes, ya que no siempre tienen acceso a la información necesaria para prepararse adecuadamente para estos nuevos desafíos.
Hoy en día, gracias al internet y las redes sociales, hay una gran cantidad de información disponible, incluyendo seminarios, cursos y congresos.
Educación Continua y la Integración de Teoría y Práctica
-Es fundamental que los docentes puedan traspasar los conocimientos tanto teóricos como prácticos.
A menudo, lo que resulta desafiante es la integración efectiva entre lo teórico y lo práctico.
En ocasiones, la enseñanza en el aula puede ser predominantemente teórica, lo que puede dificultar la transición hacia la aplicación práctica una vez que los estudiantes se enfrentan a la realidad laboral.
Para ello, los programas académicos deberían enfocarse en proporcionar oportunidades prácticas, como pasantías, proyectos de investigación y trabajo de campo, que les permitan a los estudiantes conectar lo que aprenden en el aula con la realidad fuera de ella.
-La educación continua es primordial para el desarrollo profesional de los trabajadores sociales, ya que el campo está en constante evolución.
Nuevos conceptos, legislaciones y enfoques surgen constantemente, y es importante estar actualizado para poder brindar la mejor atención posible a las personas que atendemos.
-A estas alturas, temas como la inclusión, el género, la migración y los derechos de la infancia han adquirido una relevancia significativa, algo que quizás hace 20 años atrás no se consideraba tanto.
El Impacto de las Redes Sociales en la Difusión del Conocimiento
-En un inicio no le di mucha importancia a las plataformas, sin embargo, me di cuenta de que tienen un impacto real.
Por ejemplo, cuando publico un libro, aunque esté disponible en Google, las personas parecen estar más interesadas cuando lo comparto desde una cuenta en Instagram.
Esto permite generar interés y motivar a las personas a aprender o buscar más información sobre el tema.
-Asimismo, las redes sociales han sido una plataforma para establecer colaboraciones con otros profesionales, tanto del trabajo social como de otras áreas, y como dijimos antes eso es de suma relevancia.
Por ejemplo, algunos colegas me han proporcionado libros o herramientas que han sido de gran ayuda en mi trabajo.
-Mi consejo es claro: nunca dejar de estudiar.
Antes de enfrentar nuevos desafíos laborales, es fundamental capacitarse adecuadamente.
Por ejemplo, no me sentiría cómoda trabajando en el ámbito del maltrato infantil si no me he preparado previamente.
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