El exterminio sistemático de seis millones de judíos europeos, además de miles de opositores al régimen nazi, homosexuales y gitanos, reviste una de las caras más dramáticas de la Segunda Guerra Mundial, cuyo máximo exponente fue el campo de exterminio de Auschwitz, liberado por el Ejército Rojo un 27 de enero de 1945.

Si bien existían rumores desde hace años, fue recién el 27 de enero de 1945 que se pudo conocer la magnitud de las atrocidades cometidas por el régimen encabezado por Adolf Hitler.

El campo, constituido por un amplio complejo compuesto por tres recintos principales -Auschwitz I con el campo principal, Auschwitz II "Birkenau" donde estaban ubicadas las cámaras de gas, y Auschwitz III "Monowitz", un campo de trabajo asociado a la empresa química I.G.

“Hay que tener claro es que durante la época del gobierno nazi hubo decenas de campos de concentración y exterminio, lo que caracteriza a Auschwitz es la magnitud de lo que ahí sucedió, y la conciencia que se tuvo de los hechos cuando fue liberado por los soviéticos el 27 de enero de 1945.

Tomar contacto y ver lo que había pasado produjo una conmoción general, aún cuando se dice que ya había conocimiento de que algo estaba ocurriendo.

Se pusieron todos los recursos del gobierno para esta tarea. Se aprovecharon además las acusaciones que se vienen infringiendo al pueblo judío desde la antigüedad, siendo el chivo expiatorio de referencia, para conflictos o problemas internos.

Se aprovechan de ese sentimiento histórico anti-judío para acusarlos de los problemas económicos y políticos de Alemania. Hay que partir con las declaraciones de Hitler que ya en 1939 cuando decía que había que destruir a la raza judía.

En 1942 lo repite, y en abril de 1945 en su testamento político los acusó de conspiradores internacionales y criminales sobre los que caería la responsabilidad de lo que ocurría en ese minuto en Alemania. Heinrich Himmler incluso remarcó que no había objeciones para la eliminación de los judíos que no pudieran trabajar en los campos, a los que habría que aplicar el ´remedio de Brack´, por Viktor Brack, el médico organizador del programa T4 de eugenesia que le comenté antes.

Uno puede negar una idea cuando no hay documentos que lo avalen, pero en este caso no solo hay documentos sino testigos vivos todavía, aunque ya de muy avanzada edad, y también puedes visitar los lugares, las cámaras de gas, no puede negarse la evidencia.

Hay que recordar que en países como Polonia o la Francia de Vichy hubo personeros locales, y la gente de los lugares donde estaban los campos sabía que algo sucedía. En el documental “Shoah” de Claude Lanzmann, se entrevista a victimarios, a gente que estuvo en los campos de concentración y exterminio y explican cómo funcionaban, también a víctimas y a gente común y corriente que vivía en esas zonas.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos parte fundamentalmente después de todo esto en el año 1948, creo que al darse cuenta de hasta donde se puede llegar en la negación de los derechos que tiene una persona, se dieron cuenta que había que regularlo y emanar esta declaración de la ONU en su resolución 217.

Soldado alemán en la costa de Jersey. Jersey, Guernsey y el resto de pequeñas islas de esta Dependencia de la Corona Británica fueron el único territorio británico que Adolf Hitler logró ocupar durante la Segunda Guerra Mundial.

Los restos de este campo de la infamia, ocultos bajo los matorrales en la esquina suroccidental de la isla, languidecen hoy a pocos metros del aeródromo de Alderney. En 1940, las tropas alemanas lograron avanzar a gran velocidad por Europa occidental.

Vista aérea de la isla de Alderney. Antes de la llegada de los alemanes, las autoridades de las islas emprendieron la evacuación de su población. Unas 17.500 personas en Guernsey, en su mayoría mujeres y niños, y más de 6.000 de Jersey se marcharon a Inglaterra. En la pequeña isla de Alderney solo quedó una familia.

Fortificación en Guernsey. "Hemos documentado que hubo trabajadores esclavos de al menos 27 nacionalidades en Alderney, en su mayoría opositores políticos y enemigos del Tercer Reich, a los que veían como infrahumanos.

Es difícil saber cuántas personas pasaron por Lager-Sylt y los otros tres campos que hubo en la isla. De los apenas cinco barracones rodeados de alambre de espino con los que contaba el campamento en 1942 se pasó a más de 25 construcciones cuando este pasó a manos de las SS, que reforzaron sus muros exteriores.

Los presos, que vestían el pijama de rayas negras y blancas, vivían hacinados en cabañas donde contaban con menos de 1,5 metros cuadrados por persona.

Mientras que las letrinas y la enfermería de los presos eran meras cabañas, los establos de las SS tenían sólidos cimientos, que aún permanecen. Las cocinas tampoco eran adecuadas para el número de presos, y las fuentes históricas demuestran que las SS utilizaron la comida como forma de dominación y control.

Cerca de un millar de prisioneros fueron enviados a Alderney procedentes de los campos de concentración de Sachsenhausen y Neuengamme. Entre ellos había unos 500 rusos y ucranianos, 180 alemanes, 130 polacos, 60 holandeses, entre 20 y 30 checos y unos 20 franceses.

En invierno, la isla está constantemente azotada por un viento gélido. Las fortificaciones se construyeron en los acantilados donde el trabajo era muy peligroso.

"Los alemanes, sin embargo, sabían que tenían un suministro inacabable de trabajadores esclavos del este de Europa. Cuando un prisionero moría, las SS entregaban al médico de Lager-Sylt un documento en el que ya figuraba como causa de la muerte "fallo cardíaco" o "circulación deficiente" para que lo firmaran. A menudo, ni siquiera podían ver el cadáver.

Tras la liberación, los testigos detallaron las palizas, ataques de perros y fusilamientos a los que fueron sometidos los presos. Un superviviente de Norderney relató cómo vio a un prisionero ruso de Lager Sylt colgado de las puertas de entrada del campo.

Hubo dos cementerios principales en la isla, uno junto a la iglesia de Saint Anne, la principal localidad de la isla, y otro en el prado de Longy Common, donde se cree que puede haber fosas comunes.

Colls explica que se han encontrado cruces reutilizadas, en las que hay escrito un nombre por un lado y otro diferente en el anverso.

Cuando la isla fue liberada en 1945, el gobierno británico envió a un equipo de expertos para que investigara los posibles crímenes de guerra que habían tenido lugar allí.

Sin embargo, la investigación se abandonó, y muchas de sus conclusiones se diluyeron y simplificaron. Nada se hizo hasta los años 60, cuando la Comisión Alemana de Tumbas de Guerra exhumó las tumbas de los soldados alemanes de Alderney para llevarlos a Francia, donde hay un importante cementerio de guerra alemán.

Desembarco de los habitantes de Alderney a su regreso a la isla. A excepción de una familia que quiso quedarse, toda la población de Alderney fue evacuada antes de la llegada de las tropas alemanas.

En Jersey, donde hubo una docena de campos de trabajos forzados, y en Guernesey, donde se levantaron cinco campamentos, también se produjeron víctimas, aunque no a la escala de Alderney. "En Jersey y Guernsey la población local seguía allí y podían presenciar lo que ocurría, el trato que se daba a los presos, podían registrarlo en sus diarios.

Los judíos oriundos de las islas fueron detenidos y llevados a campos de concentración en el continente, así como otros 2.300 británicos que no habían nacido en las Islas del Canal. Varios miles fueron trasladados al continente por las tropas alemanas antes de que los aliados recuperaran las islas.

Muchos de los que quedaron atrás, cuando emprendieron el camino de regreso a sus países dentro de la Unión Soviética, fueron enviados a gulags donde padecieron nuevas penalidades.

Pero no todos en Alderney quieren recordar lo que pasó. "Hubo gente que no quería que se llevara a cabo la investigación porque pensaban que iba a hacer resurgir ese tiempo tan difícil del pasado, algo comprensible", cuenta Colls.

"Pero mucha gente perdió la vida en esta isla que ya no puede hablar por sí misma.

En la moción se hace referencia a la aprobación, en 1948, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, como mecanismo utilizado por la Organización de las Naciones Unidas para evitar la repetición de hechos acaecidos durante la Segunda Guerra Mundial, en especial lo sucedido en los campos de concentración de exterminio.

Se agrega que este tipo de crímenes de lesa humanidad se cometieron en Chile durante el régimen militar, con motivo del genocidio de aproximadamente dos mil personas por motivos políticos, situación que ha permitido generar una mayor conciencia acerca del valor y la importancia de los derechos humanos.

El Senador Jaime Naranjo Ortiz explicó que si bien el término “holocausto” se asocia, generalmente, a la matanza de judíos ocurrida durante la Segunda Guerra Mundial, es sinónimo de genocidio, por lo que se asimila al exterminio que afectó a otros grupos sociales en ese período histórico, tales como los gitanos, los comunistas, los polacos, los pueblos eslavos, los discapacitados, los homosexuales y los disidentes políticos y religiosos.

Hizo notar que en los campos de concentración se usaban colores para distinguir el motivo por el cual se encontraban en ese lugar y para identificarlos al momento de asesinarlos. Así, por ejemplo, el amarillo era para los judíos; el rojo para los prisioneros políticos; el verde para los criminales comunes; el azul para los emigrantes; el violeta para los testigos de Jehová y los estudiantes de la Biblia; el rosa para los homosexuales; el negro para las prostitutas, los alcohólicos, los adictos a las drogas, y el marrón para los gitanos.

Durante el debate, se analizó el alcance del concepto “holocausto” y se planteó la posibilidad de honrar, a través del monumento propuesto, no sólo a las víctimas del holocausto de la Segunda Guerra Mundial sino a las de genocidio ocurrido en cualquier tiempo y lugar, idea que fue desechada por estimarse que excedía a la idea matriz del proyecto.

El proyecto fue aprobado, en general, por la unanimidad de los diputados presentes, señora Nogueira , doña Claudia , y señores Egaña , Escobar , Rojas , Uriarte y quien habla. Durante el análisis de esta iniciativa legal concurrió, especialmente invitado por la Comisión, el senador Jaime Naranjo Ortiz , quien, como autor del proyecto, reiteró los fundamentos y razones expuestos en la parte expositiva de la moción.

En la iniciativa se hace referencia a la aprobación, en 1948, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, como mecanismo utilizado por la Organización de las Naciones Unidas para evitar la repetición de hechos acaecidos durante la Segunda Guerra Mundial, en especial lo sucedido en los campos de concentración de exterminio.

En algunas frases de filosofía barata suele decirse: todas las ideas son respetables. No es así. Uno puede respetar el derecho de todas las personas a expresar sus ideas, pero no todas las ideas merecen respeto. Las ideas que inspiraron al nazismo, su filosofía, su acción política, su voluntad persecutoria, son abominables, dignas de repudio y de rechazo. No se puede decir, entonces, que todas las ideas merecen respeto.

Es un monumento que servirá para dar un mentís a aquellos que dicen que no vale la pena recordar el pasado. El pasado enseña; el pasado permite comprender cómo se debe construir el futuro. Las ideas que inspiraron al nazismo y que llevaron a la muerte de millones de judíos, estuvieron acompañadas también de muchísimas consecuencias brutales para otros países.

Cuando se llevó a cabo, traicionando el Pacto Von RibbentropStalin, anunció desaparecer de la faz de la tierra a esa raza maldita. Así lo sorprende Jesse Owens cuando gana la Olimpiada y él no puede comprender que alguien de los que denomina una raza inferior pueda haberle ganado a los alemanes en el atletismo, pues en su visión no en la de los alemanes, ellos eran una raza superior. Así se permiten matar a rusos y a polacos, los obligan al trabajo forzado; persiguen a los gitanos, los exterminan. Y deciden que ya no sólo deben ser exterminadas las razas, sino también las ideas.

Hemos visto racismo de muchas formas. En el caso de los judíos, suscribo mi más absoluto apoyo a este monumento al Holocausto que recuerda la muerte y el sufrimiento de los judíos. No quiero que exista la más mínima duda en mis palabras.

Comparto muchos de los argumentos esgrimidos por el diputado Patricio Hales , pero no todos. Creo necesario destacar que la intención de establecer un monumento que recuerde a las víctimas del Holocausto se refiere al verdadero exterminio que quiso hacerse del pueblo judío.

Por cierto que el exterminio de seres humanos no es justificable; por cierto que hay ideas, como las del nazismo, que han sido enormemente asesinas, y también como las del comunismo, tanto o más asesinas que las del nazismo.

En muchas partes del mundo existen memoriales para honrar a las víctimas del Holocausto de la Segunda Guerra Mundial, pero sólo en los países democráticos. La diferencia está en que muchos gobernantes alardean con la defensa de los derechos humanos, pero llegada la hora de la verdad, no los respetan.

Se produjo una discusión en torno de los términos “genocidio” y “holocausto”. Se aclaró que no tienen el mismo significado, porque Holocausto es el exterminio de un pueblo que se produce en la Segunda Guerra Mundial; un exterminio legal, es decir, amparado por las leyes de los nacionalsocialistas, encabezados por Hitler.

Será un recordatorio, un téngase presente, de que en el mundo y también en nuestro país, no pueden volver a ocurrir persecuciones como las que hubo en contra de un pueblo desarmado, en contra de niños inocentes. En definitiva, en contra de un pueblo que nació de una manera determinada. Por ese hecho, fueron perseguidos y muertos.

Por ello la ONU ha fijado, desde el año 2005, una fecha -hoy, el 27 de enero- como el “Día Internacional de la Memoria de las Víctimas del Holocausto”, para rendir homenaje a las muchas víctimas de esa barbarie humana.

Entre esas películas, podemos citar: “La decisión de Sophie” (Alan J. Pakula, 1982). “Los falsificadores” (Stefan Ruzowitzky, 2007), Berlín, 1936. Sorowitsch (Karl Markovics), el rey de los falsificadores de moneda, es un judío sin escrúpulos que cree que «la manera más rápida de ganar dinero es fabricar dinero» y no le preocupa en absoluto lo que está sucediendo a su alrededor, ni siquiera la situación de los judíos.

“El niño con el pijama de rayas” (Mark Harman, 2008). “El último tren a Auschwitz” (Joseph Vilsmaier, Dana Vávrová, 2006) Alemania, 1943. Los nazis se proponen eliminar definitivamente a todos los judíos de Berlín. Más de 70.000 ya han sido deportados. En abril de 1943 sale de la estación de Grunewald hacia Auschwitz un tren con 688 judíos.

“Hijos del mismo Dios” (Yurek Bogayevicz, 2001). Mientras las tropas de asalto nazis entran en Cracovia, Polonia, en el otoño de 1943, Romek (Haley Joel Osment), de once años de edad, es ayudado a escapar de su familia judía, condenada a muerte, por un granjero que accede a esconderle. Oculto en un saco de patatas, da comienzo la aventura.

“El escape de Sobibor” (Jack Gold, 1987). Por último, “El diario de Ana Frank” (George Stevens, 1959), emocionante relato de la hija de la familia Frank en la ciudad de Ámsterdam. En el mes de julio de 1942, con objeto de escapar de la Gestapo, la familia Frank se esconde en la buhardilla del señor Krater; allí convivirán con otro grupo de judíos (la familia Van Daan).

Por lo general la vida en estos “Guetos” era insoportable; el hacinamiento en viviendas carentes de espacio e higiene era total, las enfermedades contagiosas se propagaban con rapidez; las raciones de comida para el sustento escaseaban, lo que fomentaba los frecuentes actos de contrabando, que eran castigados por los alemanes severamente, incluso con la muerte.

Este glosario es una herramienta educativa que define términos clave relacionados con el Holocausto y su representación en el Museo Judío, como “Deportación”, “Campos de Exterminio” y “Justos entre las Naciones”.

Complejo del campo de concentración más grande, ubicado a unos 53 kilómetros al oeste de Cracovia, Polonia. El campo principal de Auschwitz, Auschwitz I, fue creado en 1940. En 1942, un campo de exterminio fue creado en Auschwitz-Birkenau, Auschwitz II. En 1942, Auschwitz-Monowitz, Auschwitz III, fue erigido como campo de trabajos forzados.

Campo de concentración ubicado en la región de Baja Sajonia, en Alemania, durante la Segunda Guerra Mundial.

Las cámaras de gas fueron instalaciones utilizadas por el régimen nazi durante el Holocausto para llevar a cabo asesinatos masivos de judíos (en su mayoría), prisioneros de guerra, discapacitados y otros grupos considerados “indeseables” según la ideología nazi. Formaban parte del sistema de matanzas masivas en los campos de exterminio, como Auschwitz, Treblinka, Sobibor y otros. Las cámaras de gas eran espacios herméticamente cerrados que podían contener a un gran número de personas.

Después de la liberación, hubo al menos 240.000 judíos sobrevivientes del Holocausto procedentes de toda Europa. Durante las primeras semanas tras el fin de la guerra, provisionalmente se dispusieron, en Alemania, Austria e Italia, cientos de campamentos de desplazados para aquellas personas que no deseaban regresar a sus países de origen.

Los nazis crearon campos de exterminio para el asesinato masivo eficiente de, mayormente, judíos. Los campos de exterminio eran casi exclusivamente “fábricas de muerte”. Las SS y la policía alemana asesinaron a casi 2.700.000 judíos en los campos de exterminio por asfixia con Zyklon-B, un gas letal, o por fusilamiento.

Instalaciones establecidas por el régimen nazi alemán donde se obligaba a prisioneros, incluidos judíos, prisioneros de guerra y otros grupos perseguidos, a realizar trabajos extenuantes bajo condiciones inhumanas.

Áreas confinadas dentro de una ciudad donde los nazis alemanes obligaban a los judíos a vivir durante la Segunda Guerra Mundial, en condiciones de vida inhumanas, completamente segregados y controlados. El gueto judío más grande establecido por la Alemania nazi durante el Holocausto fue implantado en el centro de la capital polaca en noviembre de 1940. Ahí fueron confinados principalmente los judíos de la capital Varsovia.

Los judíos fueron deportados en masa desde el gueto de Varsovia a campos de concentración nazis y centros de exterminio.

La persecución y el asesinato sistemático, burocráticamente organizado de seis millones de judíos por parte del régimen Nazi y sus cómplices entre 1933 y 1945.

Matanzas masivas llevadas a cabo por las fuerzas nazis durante la Segunda Guerra Mundial en los territorios ocupados del Este de Europa, especialmente en la Unión Soviética y los países bálticos.

La “Solución Final de la Cuestión Judía” fue el plan nazi alemán de asesinar a todos los judíos de Europa. El término fue utilizado en la Conferencia de Wannsee (Berlín, 20 de enero de 1942), donde los participantes discutieron los detalles logísticos de su implementación.

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