Sin duda, el problema de las bajas pensiones es un tema que lleva años en discusión y que ha ido adquiriendo una mayor preponderancia ante la presión y clamor social, con motivo del importante aumento de la población de personas jubiladas. El sistema existente es ciertamente inadecuado, por cuanto las pensiones actuales son bajas y solo representan una pequeña fracción de los salarios que las personas recibían durante sus últimos años laborales al momento de jubilarse.

Esto ha implicado un descenso considerable en el nivel de vida de los pensionados, que en muchos casos han quedado por debajo de la línea de la pobreza. Evidentemente, una forma posible para aumentar el monto de las pensiones es aumentar las cotizaciones para así incrementar el total de los ahorros acumulados. Este aspecto, que será fundamental para conseguir una mejora sustancial de las pensiones, está siendo analizado por las autoridades y posiblemente pronto se anunciarán cambios en este sentido.

Sin embargo, hay otro aspecto que, como veremos, también tiene gran incidencia en el valor de las pensiones, que son los algoritmos que emplean tanto las AFP como las compañías de seguros para determinar dichos montos. Tomaremos como opción las rentas vitalicias inmediatas que ofrecen las compañías de seguro afiliadas al sistema.

En esta elección, el pensionado deberá renunciar al total de sus ahorros en favor de la aseguradora y esta, a su vez, se comprometerá a entregar de por vida una pensión mensual. El monto de esta estará en relación lineal con el capital transferido. La aseguradora empleará un algoritmo con el que determina el monto de dicha pensión. El resultado de esto, en términos prácticos y en una buena aproximación, es que la pensión mensual que se entrega corresponderá al 5% anual del capital total aportado, repartido en 12 mensualidades.

Como veremos, este esquema resulta desventajoso para los intereses del jubilado. Si suponemos, a modo de ejemplo, que el capital inicial que recibió la aseguradora para financiar su pensión es invertido en una cartera de inversiones balanceada, digamos, con un 40% en acciones y 60% en renta fija, se generaría durante un periodo de varios años una utilidad promediada anual de aproximadamente 6%, cifra que reportan como retorno histórico gran parte de las empresas internacionales que se dedican al rubro de administrar fondos de inversiones.

Según esto, observamos que el monto de la pensión que recibe un asegurado podría eventualmente provenir solo del interés que genera su capital, quedando incluso un saldo del 1% anual del capital a favor de la aseguradora que esta podría emplear para amortizar los efectos inflacionarios sobre la pensión o equivalentemente mantener su valor en UF en el tiempo. En este caso, y suponiendo que no haya otros retiros, el capital original permanecerá intacto y al momento de fallecer el pensionado, independientemente del número de años que viva, será parte de las utilidades que obtiene la aseguradora.

En este trabajo vamos a desarrollar un algoritmo matemático distinto al empleado por las compañías de seguros, en que, como veremos, el asegurado recuperara íntegramente su capital inicial. Supondremos que la persona, al momento de jubilar, tiene en su AFP un monto de N0 pesos. Vamos a suponer en una primera instancia que, en este esquema, va a recibir una pensión mensual fija durante un lapso de T años y sin tomar en consideración efectos inflacionarios.

La idea es que la persona vaya recuperando gradualmente su capital aumentado por los intereses que se van generando durante el transcurso de tiempo T. Vamos a designar n0 a esta pensión mensual. Llamaremos N(t) al capital variable en el instante de tiempo t. Claramente N(0) = N0 , donde t = 0 corresponde al momento de jubilar. Vamos a requerir, de acuerdo con nuestra hipótesis de recuperación del capital, que para t = T se cumpla que N(T) = 0.

Veremos más adelante que es conveniente elegir el tiempo T como el periodo promedio de sobrevida de las personas que ya alcanzaron la edad de jubilación (65 años, varones) y que corresponde, según las estadísticas en el caso de los varones, aproximadamente a 20 años o 240 meses. Llamaremos a al interés mensual que deviene el capital N(t), expresado en pesos/mes. En caso de suponer una tasa de interés anual del 6%, lo que correspondería al promedio histórico de una cartera balanceada, correspondería a a = 0,5% mensual.

Si aplicamos el algoritmo aquí desarrollado para calcular n0, se obtiene que si el interés anual es del 6%, el valor de a será 0,5 % mensual y la expresión obtenida de la ecuación dará una pensión de n0 = 429.000 pesos. Esto representa 109.000 pesos mensuales adicionales, o sea un 34% superior en comparación a lo que entrega inicialmente la compañía de seguro.

A continuación, vamos a desarrollar una fórmula similar a la anterior, pero que incorpore los efectos inflacionarios. Tomaremos como valor referencial el promedio anual histórico de, digamos, las últimas dos décadas (b = 2,5%). Con estas premisas tendremos entonces que la pensión mensual deberá incrementarse linealmente en el tiempo de manera que anualmente su aumento porcentual sea b y que coincida con el promedio anual histórico.

Al igual que en el caso anterior, llamaremos N(t) al capital variable. La evolución temporal de N(t) estará determinada por una ecuación diferencial similar a la anterior, pero ahora se incorpora una pensión creciente en el tiempo n(t) = n(0)( 1 + (b/12)t ), donde t se mide en meses. Evidentemente, al cabo de doce meses el incremento será bn(0). Aquí estamos suponiendo, por cierto, que este incremento será siempre el mismo en el transcurso del tiempo y, por lo tanto, no experimentará correcciones inflacionarias. Para t = 0, la expresión cumple con la condición inicial N(0) = N0 .

Como vimos anteriormente, y para este mismo capital, pero sin incluir los efectos inflacionarios, la pensión era constante e igual a $428.600. Otro resultado importante que puede fácilmente obtenerse a partir de estas expresiones, es el monto total que obtendría, durante el transcurso de los 20 años, un pensionado que sobreviva hasta los 85 años.

Si se quiere establecer una comparación con los montos que entregan las compañías de seguro en el sistema actual de renta vitalicia, hay que especificar, primeramente, que se trate de personas sin beneficiarios, por cuanto la pensión resultante en caso contrario sería significativamente menor. Como mencionamos anteriormente, la pensión de renta vitalicia inmediata para un varón sin beneficiarios y que aporte un capital inicial de $60 millones será de $320.000 aproximadamente y luego se reajustará en el tiempo según su valor en U.F.

La pensión inicial en el esquema aquí propuesto será de $370.000, la que se reajustará en el tiempo de acuerdo con la inflación proyectada y corresponderá al promedio temporal del reajuste por U F. Observamos entonces que en este esquema hay un incremento del 15,6% de la pensión. Por otro lado, si comparamos esta pensión con la que recibe un varón con su cónyuge beneficiario de, digamos, cinco años menos, esta diferencia alcanza alrededor del 40%. Un aspecto fundamental que incluiremos en nuestro análisis, tiene relación con las pensiones de las mujeres jubiladas.

Las fórmulas aquí propuestas serán las mismas que para los hombres y solo cambiará el número total de años T. En el caso de las mujeres, el tiempo T aumenta a 30 años o 360 meses, lo que refleja el hecho que las mujeres se jubilan a los 60 años y que el número de años de sobrevida, una vez alcanzada la edad de 60, es de 30 años aproximadamente. Los valores numéricos de las pensiones pueden determinarse simplemente haciendo estas modificaciones.

Si usamos los mismos valores de a y b utilizados para el caso de los varones, obtenemos que la pensión inicial resultante es n0= N0/212,4. En el caso particular de que el capital aportado sea de 60 millones, la pensión inicial será de $282.500, lo que arroja una diferencia de casi $90.000 respecto de la jubilación que recibe un hombre. Cabe preguntarse entonces, dentro de esta modalidad de pensionar, ¿qué ocurre si la persona fallece antes o sobrevive al tiempo T?

Obviamente, si no alcanza a vivir hasta la edad promedio T, al momento de su muerte habrá en su cuenta un saldo remanente igual a N(tm) en que tm será el tiempo transcurrido desde su jubilación a la fecha del fallecimiento... Para algunos puede parecer muy lejano, pero mientras antes te preocupes por preparar tu jubilación, será más beneficioso para ti.

Consejos Prácticos para Aumentar tu Pensión

  1. Ahorrar en APV: El Ahorro Previsional Voluntario te permite invertir en tu jubilación y complementar tu cotización obligatoria en la AFP. Invierte un 10% extra y aprovecha los beneficios tributarios que ofrece el Estado.
  2. Conoce el interés compuesto: El interés compuesto es la forma de reinvertir tus intereses para generar más ganancias a largo plazo. Ahorrar temprano te permitirá aprovechar al máximo esta herramienta, que puede generar rentabilidades del 45% al cabo de tus primeros diez años de trabajo.
  3. Desarrolla el hábito del ahorro: Ahorrar es clave para tu bienestar financiero.
  4. Elige el multifondo correcto: Asegúrate de estar en el fondo de pensiones adecuado para tu perfil.
  5. Busca asesoría financiera: Existen muchas entidades financieras que pueden asesorarte en inversiones, ahorro y pensiones.

La jubilación es una etapa importante de la vida y prepararse temprano puede marcar diferencia en tu bienestar financiero. Ahorra en APV, conoce el interés compuesto, desarrolla el hábito del ahorro y buscar asesoría financiera para tomar las mejores decisiones.

Existen diversos sistemas de ahorro voluntario para incrementar la futura pensión, como la Cuenta Dos de la AFP; el Depósito Convenido, y los APV (Ahorro Previsional Voluntario). También se le llama Cuenta de Ahorro Voluntario. Es independiente de la cuenta de capitalización individual. El monto acumulado es de libre disponibilidad. El dinero puede retirarse en cualquier momento (hasta 24 giros en un año). El trabajador decide cuánto depositar en esta cuenta y con qué regularidad.

En APV son los bancos los que ofrecen este plan. Existen dos tipos. El trabajador acuerda con su empleador el depósito de una suma de dinero en su cuenta individual obligatoria en la AFP. Puede ser un monto pagado por una vez, o uno fijo mensual. No es posible retirar los ahorros antes de pensionarse. Tiene beneficios tributarios al no ser renta. Este plan de APV lo ofrecen diversas entidades, entre ellas, las administradoras de fondos mutuos. Este instrumento es de renta variable.

La discusión sobre las bajas pensiones y las altas expectativas de vida que están afectando los niveles de las jubilaciones está siendo tema de amplia relevancia. Si bien existen múltiples preguntas, reflexiones y propuestas en torno a este asunto, la clave para mejorar su jubilación es intentar ahorrar más y asesorarse correctamente para hacerlo de la mejor manera posible.

El Ahorro Previsional Voluntario (APV) es un ahorro adicional al ahorro obligatorio que realizamos en la AFP, que además de aumentar el nivel de pensiones, cuenta con importantes beneficios tributarios, permitiendo rebajar la base imponible. Explicado de manera simple, existen dos maneras de ahorrar en APV:

  1. Depósitos de APV: pueden ser realizados por personas dependientes e independientes mediante aportes mensuales y/o cuando lo desee, por el monto que estime conveniente (a través de un depósito directo). Estos aportes permiten disminuir el pago total de impuestos.
  2. Depósitos Convenidos: sólo pueden ser realizados por personas dependientes a través de su empleador.

Además de ahorrar más, en el caso del APV es muy importante ahorrar mejor, porque la rentabilidad es clave en el largo plazo, pudiendo impactar en el monto de ahorro final. Para lograr esta mejor rentabilidad, es vital la asesoría de expertos y estar atentos a los cambios del mercado.

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