Nacidas bajo el diseño del ex ministro José Piñera Echenique y de Hernán Büchi, las AFP pasaron a ser el símbolo de esos prometedores tiempos en que los chilenos soñaban con suculentas jubilaciones ofrecidas desde el gobierno, las cátedras y las ventas persona a persona.

Hoy, cuando estas administradoras de fondos de pensiones se aprontan a cumplir veinte años, y los afiliados al sistema suman más de seis millones, muchos signos de incertidumbre las rodean.

Concentración y Negocios Internacionales

En el camino, algunas han desaparecido absorbidas por las más grandes, en particular por Provida, que reina con el 40 por ciento del mercado de afiliados. De las once que partieron, solo quedan ocho. Y mañana o pasado, la próxima semana o el próximo mes pueden ser siete. Como en el caso de las Isapres, la concentración se ha transformado en una característica. La «fusión por absorción» es una expresión de moda entre quienes las observan de cerca.

Los negocios internacionales ocupan a sus ejecutivos, que crean sociedades y más sociedades para tratar de invertir todo lo que pueden en empresas chilenas o extranjeras. Mientras, a través de sus voceros, insisten en la necesidad de que se aumenten los topes para invertir, sobre todo en el exterior, y se discute la posibilidad de que los bancos se involucren en el negocio.

Rol Clave en el Poder Económico

Pero, entretanto, desde mediados de la década de los ochenta, las AFP han desempeñado un rol clave en la consolidación del poder económico en manos de quienes hoy lo detentan. Gracias a la participación significativa en las empresas que fueron del Estado, las AFP han sido un eficaz instrumento de control ejercido por los mismos que iniciaron y desarrollaron el proceso de privatización bajo el régimen militar.

Los ejemplos están a la vista: en la privatizada Chilgener, conocida en el último tiempo como Gener, la AFP Provida tenía hasta fines de 2000 un 9 por ciento de las acciones. En la misma empresa, Habitat controlaba el 6,97 por ciento de las acciones a través de su fondo de pensiones; Cuprum, el 6,63 por ciento; Santa María, el 4,45 por ciento; y Summa Bansander, el 3,8 por ciento. A ello se sumaban menores porcentajes de Planvital y Magister. Con eso supera el 26 por ciento del total accionario.

Otro tanto ocurre en Soquimich, la otrora empresa del Estado controlada por el ex yerno del general (R) Pinochet, Julio Ponce Lerou, donde, al 30 de junio de 2000, Provida S.A. tenía el 17,7 por ciento; AFP Habitat S.A., el 6,9 por ciento; Cuprum, el 4,8 por ciento; AFP Santa María, el 3,9 por ciento, y Summa Bansander, el 3,7 por ciento de las acciones.

En el caso de la Industria Azucarera Nacional (Iansa), también privatizada, Provida es el segundo accionista en importancia, después de la sociedad Campos Chilenos, que fue adquirida por la española Ebro. El fondo de pensiones de Provida tenía a la misma fecha un 11,1 por ciento de las acciones de Iansa. Tal como ocurría hasta hace poco en Gener, en Iansa todas las AFP tienen partes importantes del capital accionario. Habitat controla un 6,71 por ciento; Santa María, un 4,5, y así sucesivamente hasta llegar a casi un 1 por ciento de Magister. En total, más de un 32 por ciento del imperio Soquimich es en realidad propiedad de los fondos de pensiones de los trabajadores chilenos.

La Reforma de Piñera y el Escenario Inicial

El 4 de noviembre de 1980, menos de dos meses después del discutido plebiscito en que el general Pinochet se ungió con el título de presidente por ocho años y dio por aprobada la Constitución Política, promulgó la Reforma Previsional, una de las «modernizaciones» fundamentales del régimen militar. Y el 11 de mayo de 1981 nacieron formalmente las AFP.

Junto con ese cambio de escenario se iniciaba una nueva era privatizadora en diferentes aspectos de la vida del país: educación, salud, empresas del Estado y, desde luego, previsión. No es casual que ese año 1981, en pleno auge de los Chicago boys que ya empezaban a convencer a los militares de las ventajas de «la iniciativa privada y el libre mercado», como único y «óptimo asignador de recursos», haya sido tan activo en materia de decretos y leyes que abarcaron los más diversos ámbitos.

En marzo de 1980, el ministro director de Odeplan, el economista Miguel Kast, había anunciado los «Programas Ministeriales» para ese año. El documento, en 146 páginas, redondeaba y daba aún más coherencia al modelo que se basa en la reducción del papel del Estado y la primacía del capital privado, regulado por el mercado libre.

La Reforma Previsional permitió que los cuantiosos recursos previsionales de los trabajadores chilenos fueran traspasados de una plumada al sistema privado; es decir, como se mostró rápidamente en los hechos, a los principales grupos económicos de entonces. Y las imposiciones obligatorias que se descuentan mes a mes deberían canalizarse en el futuro hacia estas administradoras.

Tanto Manuel Cruzat y Fernando Larraín Peña como Javier Vial Castillo estrenaron sus AFP. Algunos conglomerados ya tradicionales, como los grupos Luksic, Angelini y Matte, se juntaron para formar la AFP Summa, mientras el grupo Edwards, dedicado por décadas al negocio de los seguros, partió también en la carrera con El Libertador.

En total, once sociedades anónimas con nombres de fantasía, llamativas imágenes corporativas y batallones de vendedoras y vendedores especialmente adiestrados se lanzaron a disputar el mercado que se les entregaba. Provida, Alameda, Santa María, San Cristóbal, El Libertador, Planvital, Summa, Invierta, se unieron a otras que iniciaron sus pasos con una evocación de corte gremial: Habitat. Esta reunía a gremios, entidades afines y trabajadores de la construcción, pero estaba abierta para quien quisiera afiliarse en ella. Magister nació ligada a los profesores y Cuprum surgió al interior de Codelco, orientada especialmente a los supervisores del cobre.

Los trabajadores, por su parte, al empezar a trabajar por primera vez, debían obligatoriamente afiliarse a estas AFP, donde cada uno sería responsable de capitalizar los recursos para jubilar. Y los demás, salvo los que estaban al borde de entrar a ser parte del contingente pasivo, eran atraídos para traspasarse al nuevo sistema con una seductora publicidad que prometía suculentas rentas en un indeterminado pero feliz futuro. Un «bono de reconocimiento» acreditaría al momento de jubilar sus años de imposiciones anteriores.

Las antiguas cajas -la de Empleados Públicos y Periodistas, la de Empleados Particulares, la Caja Bancaria, la de Ferrocarriles y muchas otras- se verían obligadas a vender sus bienes y entrarían en un proceso de fusión, integrándose a lo que llegó a ser el Instituto Nacional de Normalización Previsional (INP). Se dieron plazos para tomar la decisión de seguir bajo el antiguo régimen imponiendo en el instituto del Estado, al que se le rodeaba de oscuros pronósticos.

Para hacer más atractivo el traspaso, quienes se cambiaban a las AFP percibían una renta líquida mayor, ya que el porcentaje imponible era menor que el del INP. Todo ello significó que solo quedaron en el antiguo sistema quienes por tener muchos años de trabajo no veían ninguna ventaja en el traslado, ya que sus bonos de reconocimiento serían demasiado bajos.

Quienes no se dejaron tentar fueron los uniformados, que fueron considerados como una excepción y pudieron seguir imponiendo en la Caja de Previsión de la Defensa Nacional hasta hoy.

El Arquitecto de la Reforma y el Escenario Adecuado

Desde los primeros meses después del golpe, los economistas del gobierno militar afirmaban que el sistema previsional chileno basado en la solidaridad y el reparto estaba quebrado y era «caótico». Uno de esos economistas era José Piñera Echenique, quien en 1978 había jurado como ministro del Trabajo. El escenario creado por Piñera con su Reforma Laboral fue un elemento que contribuyó a generar el clima para que después lograra imponer su Reforma Previsional.

Arturo Fontaine Aldunate, en su libro Los economistas y el presidente Pinochet, indica que en el segundo semestre de 1979 el entonces ministro del Trabajo, José Piñera, emprendió la tarea de llevar a cabo la Reforma PrevisionaI. Tal como lo ratifica el ex director de El Mercurio, en esta reforma trabajaron junto al ministro Piñera «los economistas Hernán Büchi, Alfonso Serrano y Martín Costabal». El mismo Fontaine cuenta que la idea de terminar con el sistema de reparto e implantar la capitalización de los fondos de los imponentes era manejada por Odeplan «desde los comienzos del régimen».

Pero, según el relato de Fontaine, hubo un momento decisivo dentro de la Comisión Legislativa Única, tras una consulta del entonces auditor del Ejército general Fernando Lyon, quien le preguntó al ministro Piñera si estaba consciente de los alcances que tendría el traspaso del Estado a los particulares de la enorme masa de fondos. El ministro respondió, de acuerdo a lo consignado por Fontaine, que «está consciente y ahí reside el valor del proyecto que entrega a los ciudadanos una cuota de poder y libertad necesaria para el pleno desarrollo dentro de la sociedad libre que el Gobierno está bosquejando».

Desde un comienzo, Provida fue la AFP de mayor tamaño. La creó el grupo Cruzat-Larraín, el más poderoso de ese tiempo. Después de la bancarrota de 1982 pasó a manos del Estado de nuevo y, luego, fue transferida al Bankers Trust. El Bankers Trust adquirió en 1985 el 40 por ciento de las acciones de Provida S.A., y el 92 por ciento de la compañía seguros de vida Consorcio Nacional de Seguros, a través de su filial Bankers Trust (Pacific). Años más tarde, ya en los noventa, Provida sería adquirida por el grupo encabezado por Álvaro Saieh y el ex ministro de Hacienda Sergio de Castro. En 1999, cuando Saieh ya la controlaba a través de Corp Group, traspasó esta sociedad al español Banco Bilbao Vizcaya, del cual quedó como socio con un 0,9 por ciento de las acciones.

De Ministros a Directores

Desde su nacimiento, las AFP se caracterizaron, además, por contar entre sus máximos directivos a importantes prohombres del régimen militar. Algunos de ellos iban y venían de la actividad pública a la privada, como es el caso de Alfonso Márquez de la Plata Yrarrázaval. Entre 1973 y 1977 había sido presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y en 1977 ocupó la presidencia del Banco de Santiago hasta que fue nombrado ministro de Agricultura en abril de 1978.

El primer presidente de Provida fue el ex ministro de Hacienda Jorge Cauas Lama.

Otro ex ministro del general Pinochet fue presidente de la AFP Summa, que reunió a los grupos Angelini, Luksic y Matte: el ex ministro de Economía Fernando Léniz Cerda.

El Mapa Actual de las AFP

Los tres mayores y diversificados grupos locales -los Matte, los Luksic y los Angelini- ya están en la transición a la tercera generación. Aún no se retira del todo la segunda, pero la tercera comienza a integrarse a los negocios, con ritmos y posiciones distintas.

La segunda generación fueron 10 integrantes. La tercera generación suma ya, en total, entre los tres grupos, 37 integrantes: 21 hombres y 16 mujeres. Los herederos de los Matte Larraín son 10, los de los hermanos Angelini Rossi son siete y los nietos de Andrónico Luksic Abaroa son 20. Hay uno solo menor de edad. La mayor tiene 58 años y el menor, 17.

En el caso de los Matte, los Angelini y los Luksic, los fundadores de los actuales clanes fallecieron en la misma década.

Eliodoro Matte Ossa (1905-2000), quien fundó su patrimonio comprando acciones de la Papelera hasta que tomó su control, tuvo tres hijos: Patricia, Eliodoro y Bernardo. Andrónico Luksic Abaroa (1926-2005) tuvo cinco hijos de dos matrimonios. Anacleto Angelini Fabri (1914-2007), en cambio, no tuvo descendencia y heredó todo lo que construyó a los dos hijos de su hermano Gino: Roberto y Patricia.

Tabla: Tercera Generación de los Grandes Grupos Económicos Chilenos

Grupo Número de Integrantes
Matte Larraín 10
Angelini Rossi 7
Luksic Abaroa 20

Hoy el grupo Matte se divide en tres ramas: los tres Matte Capdevila, hijos de Eliodoro; los cuatro Larraín Matte, hijos de Patricia, y los tres Matte Izquierdo, hijos de Bernardo.

Los hermanos Roberto (75) y Patricia Angelini Rossi (69) tuvieron su primogénito con solo dos días de diferencia.

En total, son 20 los nietos de Andrónico Luksic Abaroa.

El Estreno de las AFP y la Publicidad

Desde el día 2 de mayo, cuando comenzó a operar la Reforma Previsional, la publicidad desplegó sus alas en los medios de comunicación. El "consumidor" a conquistar para las nuevas Asociaciones de Fondos de Pensiones (AFP) son los tres y medio millones de trabajadores que hay en el país.

A ese 92 por ciento de la población trabajadora, susceptible de ser captado por la nueva previsión, se dirigieron las AFP. Una de ellas, de un importante grupo económico, destinó más de cinco millones de dólares para la etapa de "lanzamiento". Otra, más "modesta", sólo gastará 300 mil dólares. En una tercera, en cambio, se manifestaron contrarios a la publicidad. Patricio Merino, gerente general de la AFP Hábitat, dice que la promoción "como todo costo, es pagado por el cliente, es decir, por el afiliado". A su juicio la publicidad "no es un factor decisivo".

Estrategias y Rostros de las AFP

Todas las AFP invirtieron recursos en la imagen. Locales de atención a lo largo del país, promotores que visitan a empresas y personas, una atención personalizada y el atractivo del aumento de la remuneración líquida para quienes se trasladan son los "anzuelos" para los imponentes.

Para el ex ministro del Trabajo José Piñera, uno de los autores de la Reforma Previsional, resultó imposible resistir la tentación. El 2 de mayo visitó las oficinas de AFP que funcionaban. Comentó: "Este es el día más importante de las últimas décadas para todos los trabajadores chilenos..."

Mientras tanto, los "consumidores" comenzaron a elegir. En esta primera semana, la mayoría miró con más atención el monto en que suben las remuneraciones. Los más interiorizados, en cambio, comenzaron a estudiar las comisiones que las AFP cobran por administrar las imposiciones de los trabajadores. Otros se fijan en quién o quiénes aparecen como ejecutivos, Con pocas excepciones, las recaudadoras contaban con algún rostro conocido, generalmente un ex ministro o prominente "Chicago boy".

Efectos y Perspectivas

De todas las "modernizaciones" que ha implantado el gobierno, la Previsional es la que tiene efectos de más largo alcance. Según los expertos, al menos en el primer año de vida no habrá efectos visibles.

Según sostiene el abogado Juan Sebastián Gumucio "no todo el dinero que llegará a las AFP es nuevo". El costo Según Gumucio, habrá una fuerte "succión" de recursos del afiliado por la vía de las comisiones.

Por ello, buena parte de la "estrategia" de captación de afiliados de las AFP se sustentan en las comisiones. Hasta la semana pasada, tres de ellas habían anunciado públicamente que bajarían sus montos. Según algunos especialistas de acuerdo con los mecanismos de la competencia -tal como lo postula la teoría liberal- los menos eficientes deberán tender a desaparecer.

La semana del debut terminó con dos AFP sancionadas. Aunque la Superintendencia se negó a identificarlas, se trataba de San Cristóbal y Alameda, por incurrir en faltas en sus campañas publicitarias.

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