Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) nacieron bajo el diseño del ex ministro José Piñera Echenique y de Hernán Büchi. Pasaron a ser el símbolo de esos prometedores tiempos en que los chilenos soñaban con suculentas jubilaciones ofrecidas desde el gobierno, las cátedras y las ventas persona a persona.
La vejez sería digna y tranquila y el presente se veía con buenos ojos, porque por el solo hecho de trasladarse al nuevo sistema se ganaban unos pesos más sin ninguna negociación.
Hoy, cuando estas administradoras de fondos de pensiones se aprontan a cumplir veinte años, y los afiliados al sistema suman más de seis millones, muchos signos de incertidumbre las rodean. De las once que partieron, solo quedan ocho. Y mañana o pasado, la próxima semana o el próximo mes pueden ser siete.
Como en el caso de las Isapres, la concentración se ha transformado en una característica. La «fusión por absorción» es una expresión de moda entre quienes las observan de cerca.
Los negocios internacionales ocupan a sus ejecutivos, que crean sociedades y más sociedades para tratar de invertir todo lo que pueden en empresas chilenas o extranjeras. Mientras, a través de sus voceros, insisten en la necesidad de que se aumenten los topes para invertir, sobre todo en el exterior, y se discute la posibilidad de que los bancos se involucren en el negocio.
Pero, entretanto, desde mediados de la década de los ochenta, las AFP han desempeñado un rol clave en la consolidación del poder económico en manos de quienes hoy lo detentan. Gracias a la participación significativa en las empresas que fueron del Estado, las AFP han sido un eficaz instrumento de control ejercido por los mismos que iniciaron y desarrollaron el proceso de privatización bajo el régimen militar.
Los ejemplos están a la vista: en la privatizada Chilgener, conocida en el último tiempo como Gener, la AFP Provida tenía hasta fines de 2000 un 9 por ciento de las acciones. En la misma empresa, Habitat controlaba el 6,97 por ciento de las acciones a través de su fondo de pensiones; Cuprum, el 6,63 por ciento; Santa María, el 4,45 por ciento; y Summa Bansander, el 3,8 por ciento. A ello se sumaban menores porcentajes de Planvital y Magister. Con eso supera el 26 por ciento del total accionario.
Otro tanto ocurre en Soquimich, la otrora empresa del Estado controlada por el ex yerno del general (R) Pinochet, Julio Ponce Lerou, donde, al 30 de junio de 2000, Provida S.A. tenía el 17,7 por ciento; AFP Habitat S.A., el 6,9 por ciento; Cuprum, el 4,8 por ciento; AFP Santa María, el 3,9 por ciento, y Summa Bansander, el 3,7 por ciento de las acciones.
En el caso de la Industria Azucarera Nacional (Iansa), también privatizada, Provida es el segundo accionista en importancia, después de la sociedad Campos Chilenos, que fue adquirida por la española Ebro. El fondo de pensiones de Provida tenía a la misma fecha un 11,1 por ciento de las acciones de Iansa. Tal como ocurría hasta hace poco en Gener, en Iansa todas las AFP tienen partes importantes del capital accionario. Habitat controla un 6,71 por ciento; Santa María, un 4,5, y así sucesivamente hasta llegar a casi un 1 por ciento de Magister. En total, más de un 32 por ciento del imperio Soquimich es en realidad propiedad de los fondos de pensiones de los trabajadores chilenos.
La reforma de Piñera
El 4 de noviembre de 1980, menos de dos meses después del discutido plebiscito en que el general Pinochet se ungió con el título de presidente por ocho años y dio por aprobada la Constitución Política, promulgó la Reforma Previsional, una de las «modernizaciones» fundamentales del régimen militar. Y el 11 de mayo de 1981 nacieron formalmente las AFP.
No es casual que ese año 1981, en pleno auge de los Chicago boys que ya empezaban a convencer a los militares de las ventajas de «la iniciativa privada y el libre mercado», como único y «óptimo asignador de recursos», haya sido tan activo en materia de decretos y leyes que abarcaron los más diversos ámbitos.
La Reforma Previsional permitió que los cuantiosos recursos previsionales de los trabajadores chilenos fueran traspasados de una plumada al sistema privado; es decir, como se mostró rápidamente en los hechos, a los principales grupos económicos de entonces. Y las imposiciones obligatorias que se descuentan mes a mes deberían canalizarse en el futuro hacia estas administradoras.
Tanto Manuel Cruzat y Fernando Larraín Peña como Javier Vial Castillo estrenaron sus AFP. Algunos conglomerados ya tradicionales, como los grupos Luksic, Angelini y Matte, se juntaron para formar la AFP Summa, mientras el grupo Edwards, dedicado por décadas al negocio de los seguros, partió también en la carrera con El Libertador.
En total, once sociedades anónimas con nombres de fantasía, llamativas imágenes corporativas y batallones de vendedoras y vendedores especialmente adiestrados se lanzaron a disputar el mercado que se les entregaba. Provida, Alameda, Santa María, San Cristóbal, El Libertador, Planvital, Summa, Invierta, se unieron a otras que iniciaron sus pasos con una evocación de corte gremial: Habitat. Esta reunía a gremios, entidades afines y trabajadores de la construcción, pero estaba abierta para quien quisiera afiliarse en ella. Magister nació ligada a los profesores y Cuprum surgió al interior de Codelco, orientada especialmente a los supervisores del cobre.
Los trabajadores, por su parte, al empezar a trabajar por primera vez, debían obligatoriamente afiliarse a estas AFP, donde cada uno sería responsable de capitalizar los recursos para jubilar. Y los demás, salvo los que estaban al borde de entrar a ser parte del contingente pasivo, eran atraídos para traspasarse al nuevo sistema con una seductora publicidad que prometía suculentas rentas en un indeterminado pero feliz futuro. Un «bono de reconocimiento» acreditaría al momento de jubilar sus años de imposiciones anteriores.
Las antiguas cajas -la de Empleados Públicos y Periodistas, la de Empleados Particulares, la Caja Bancaria, la de Ferrocarriles y muchas otras- se verían obligadas a vender sus bienes y entrarían en un proceso de fusión, integrándose a lo que llegó a ser el Instituto Nacional de Normalización Previsional (INP). Se dieron plazos para tomar la decisión de seguir bajo el antiguo régimen imponiendo en el instituto del Estado, al que se le rodeaba de oscuros pronósticos.
Para hacer más atractivo el traspaso, quienes se cambiaban a las AFP percibían una renta líquida mayor, ya que el porcentaje imponible era menor que el del INP. Todo ello significó que solo quedaron en el antiguo sistema quienes por tener muchos años de trabajo no veían ninguna ventaja en el traslado, ya que sus bonos de reconocimiento serían demasiado bajos.
Quienes no se dejaron tentar fueron los uniformados, que fueron considerados como una excepción y pudieron seguir imponiendo en la Caja de Previsión de la Defensa Nacional hasta hoy.
Escenario adecuado
Desde los primeros meses después del golpe, los economistas del gobierno militar afirmaban que el sistema previsional chileno basado en la solidaridad y el reparto estaba quebrado y era «caótico». Uno de esos economistas era José Piñera Echenique, quien en 1978 había jurado como ministro del Trabajo.
Arturo Fontaine Aldunate, en su libro Los economistas y el presidente Pinochet, indica que en el segundo semestre de 1979 el entonces ministro del Trabajo, José Piñera, emprendió la tarea de llevar a cabo la Reforma PrevisionaI. Tal como lo ratifica el ex director de El Mercurio, en esta reforma trabajaron junto al ministro Piñera «los economistas Hernán Büchi, Alfonso Serrano y Martín Costabal».
Según el relato de Fontaine, hubo un momento decisivo dentro de la Comisión Legislativa Única, tras una consulta del entonces auditor del Ejército general Fernando Lyon, quien le preguntó al ministro Piñera si estaba consciente de los alcances que tendría el traspaso del Estado a los particulares de la enorme masa de fondos.
Desde un comienzo, Provida fue la AFP de mayor tamaño. La creó el grupo Cruzat-Larraín, el más poderoso de ese tiempo. Después de la bancarrota de 1982 pasó a manos del Estado de nuevo y, luego, fue transferida al Bankers Trust.
El escenario creado por Piñera con su Reforma Laboral fue un elemento que contribuyó a generar el clima para que después lograra imponer su Reforma Previsional.
El Bankers Trust adquirió en 1985 el 40 por ciento de las acciones de Provida S.A., y el 92 por ciento de la compañía seguros de vida Consorcio Nacional de Seguros, a través de su filial Bankers Trust (Pacific). Ambas empresas habían pertenecido a Cruzat-Larraín, como recuerdan Patricio Rozas y Gustavo Marín en El mapa de la extrema riqueza diez años después.
Años más tarde, ya en los noventa, Provida sería adquirida por el grupo encabezado por Álvaro Saieh y el ex ministro de Hacienda Sergio de Castro. En 1999, cuando Saieh ya la controlaba a través de Corp Group, traspasó esta sociedad al español Banco Bilbao Vizcaya, del cual quedó como socio con un 0,9 por ciento de las acciones.
De ministros a directores
Desde su nacimiento, las AFP se caracterizaron, además, por contar entre sus máximos directivos a importantes prohombres del régimen militar. Algunos de ellos iban y venían de la actividad pública a la privada, como es el caso de Alfonso Márquez de la Plata Yrarrázaval.
El primer presidente de Provida fue el ex ministro de Hacienda Jorge Cauas Lama, quien era presidente del Banco de Santiago -el principal centro financiero del grupo Cruzat- desde 1978.
Otro ex ministro del general Pinochet fue presidente de la AFP Summa, que reunió a los grupos Angelini, Luksic y Matte: el ex ministro de Economía Fernando Léniz Cerda.
Fusiones y Adquisiciones en el Sistema de AFP
A lo largo de su historia, el sistema de AFP en Chile ha experimentado un proceso de consolidación a través de fusiones y adquisiciones. A continuación, se detallan algunas de las más relevantes, según la información proporcionada por la Superintendencia de Administradoras de Fondos de Pensiones:
- AFP Alameda S.A. y AFP San Cristóbal S.A.: Fusionadas el 28 de junio de 1985, dando origen a AFP Unión S.A.
- AFP Planvital S.A. y AFP Invierta S.A.: Fusionadas el 20 de septiembre de 1993, manteniendo el nombre de AFP Planvital S.A.
- AFP Previpan S.A. y AFP Genera S.A.: Fusión autorizada el 21 de octubre de 1994, aunque posteriormente revocada.
- AFP Santa María S.A. y AFP Banguardia S.A.: Fusionadas el 2 de mayo de 1995, manteniendo el nombre de AFP Santa María S.A.
- AFP Provida S.A. y AFP El Libertador S.A.: Fusionadas el 2 de mayo de 1995, manteniendo el nombre de AFP Provida S.A.
- AFP Valora S.A. y AFP Qualitas S.A.: Fusionadas el 1 de junio de 1995, manteniendo el nombre de AFP Valora S.A.
- AFP Previpan S.A. y AFP Valora S.A.: Fusionadas el 31 de agosto de 1995, manteniendo el nombre de AFP Valora S.A.
- AFP Planvital S.A. y AFP Concordia S.A.: Fusionadas el 29 de diciembre de 1995, manteniendo el nombre de AFP Planvital S.A.
- AFP Valora S.A. y AFP Armoniza S.A.: Fusionadas el 30 de agosto de 1996, denominándose AFP Qualitas S.A.
- AFP Magister S.A. y AFP Futuro S.A.: Fusionadas el 4 de noviembre de 1996, manteniendo el nombre de AFP Magister S.A.
- AFP Provida S.A. y AFP Unión S.A.: Fusionadas el 1 de junio de 1998, manteniendo el nombre de AFP Provida S.A.
- AFP Summa S.A. y AFP Bansander S.A.: Fusionadas el 3 de agosto de 1998, conformando el Fondo de Pensiones de AFP Summa Bansander S.A.
- AFP Magister S.A. y AFP Qualitas S.A.: Fusionadas el 1 de septiembre de 1998, manteniendo el nombre de AFP Magister S.A.
- AFP Aporta S.A. y AFP Fomenta S.A.: Fusionadas el 1 de octubre de 1998, manteniendo el nombre de AFP Aporta S.A.
- AFP Provida S.A. y AFP Protección S.A.: Fusionadas el 31 de diciembre de 1998, manteniendo el nombre de AFP Provida S.A.
- AFP Aporta Fomenta S.A. y AFP Magister S.A.: Fusionadas el 1 de febrero de 2001, manteniendo el nombre de AFP Magister S.A.
- AFP Planvital S.A. y AFP Magister S.A.: Fusionadas el 1 de marzo de 2004, manteniendo el nombre de AFP Planvital S.A.
- AFP Capital S.A. y AFP Bansander S.A.: Fusionadas el 1 de abril de 2008, manteniendo el nombre de AFP Capital S.A.
- AFP Argentum S.A. y AFP Cuprum S.A.: Fusionadas el 2 de enero de 2015, manteniendo el nombre de AFP Argentum S.A.
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