El AFC Wimbledon, un club con profundas raíces en el corazón de Londres y una historia marcada por la adversidad y la pasión de sus aficionados, ha recorrido un camino extraordinario desde su refundación hasta consolidarse en el fútbol profesional inglés. Esta es la historia de un club que renació de las cenizas y, con el alma de su historia, regresó a Wembley para ascender a la tercera división inglesa.

Orígenes y la Época Dorada del Wimbledon FC

El Wimbledon, el original, fue fundado en 1889. En 1986 ascendió a la Primera División de Inglaterra y, contra todo pronóstico, en 1988 conquistó la FA Cup derrotando en Wembley al poderoso Liverpool. La leyenda de la 'Crazy Gang' se instaló en el imaginario colectivo.

La 'Crazy Gang' del Wimbledon FC, liderada por figuras como Wise, Fashanu, Sánchez, Phelan y el indomable Vinnie Jones, se convirtió en un mito al vencer al poderoso Liverpool en la final de la Copa FA. El modesto equipo, ascendido por Dave Bassett, era un grupo excéntrico y desquiciado, con métodos polémicos y partidas de póker para compensar los bajos sueldos. La pandilla chiflada de la Liga inglesa convirtió el vetusto estadio de Plough Lane en una ratonera que hacía temblar a cualquier visitante.

A pesar de su éxito, con ascensos y triunfos en la liga, el equipo se desvaneció tras su hazaña en la Copa FA, con jugadores icónicos como Dennis Wise y John Fashanu. La 'Crazy Gang' dejó un legado controversial en el fútbol inglés antes de desaparecer y renacer como AFC Wimbledon.

La Desaparición y el Nacimiento del AFC Wimbledon

Los días de gloria dieron paso a una caída al vacío. Aplastado por las deudas y descendido en 2000, el Wimbledon fue adquirido por Pete Winkelman, un productor musical que se saltó todos los protocolos y, a través de engaños, se llevó al club a la ciudad de Milton Keynes, a 56 millas al norte de Londres. Arrancó el club de sus orígenes ante el desespero de los hinchas. En 2004 acabó por conseguir que la federación inglesa cambiase el nombre por el de Milton Keynes Dons. El viejo Wimbledon ya estaba muerto. O no…

El 30 de mayo de 2002, un grupo de hinchas del viejo club fundó uno nuevo con el “alma de nuestra historia”. En dos semanas el nuevo AFC Wimbledon ya contaba con 2 mil asociados y a su primer partido asistieron, en Kingsmedow porque el viejo Plough Lane había sido vendido por Winkelman, más de 4 mil 500 personas. El club nació en la novena categoría, la última, del fútbol inglés con el objetivo lejano de regresar al estrato profesional.

Ascenso Meteórico y Regreso a Wembley

Entre febrero de 2003 y noviembre de 2004 el equipo encadenó 78 partidos sin perder (69 victorias y 9 empates) en la que es la mejor racha de invicto de la historia de Inglaterra. Y en 2011, tras cinco ascensos en ocho temporadas, logró en una dramática final de play-off disputada en Manchester frente al Luton regresar al fútbol profesional, a la cuarta división, la League Two inglesa.

Cinco temporadas después, y justo en la fecha que celebraba su aniversario número 14, el AFC Wimbledon volvió a Wembley, aquel estadio fetiche en que los veteranos hinchas celebraron hace 28 años la legendaria FA Cup. Lo hicieron junto a sus hijos, familiares y amigos para enfrentarse al Plymouth Argyle, un club que nunca jugó en Primera y que entre 2004 y 2010 lo hizo en la Championship. Wembley acogió oficialmente a 57.956 hinchas y el espíritu del histórico Wimbledon volvió a rugir.

Rivalidad y Pasión: AFC Wimbledon vs MK Dons

Incluso en la cuarta liga inglesa (League Two) se pueden encontrar rivalidades tensas. Entre los clubes AFC Wimbledon y MK Dons existe una enorme rencilla que dura poco más de 20 años. En 2003, el Wimbledon FC original fue trasladado a Milton Keynes y rebautizado a pesar de la antipatía de los aficionados. Abandonaron el "artificial" MK Dons y formaron su propio club, empezando desde lo más bajo de la pirámide del fútbol inglés. Más de un seguidor considera esta entidad como su "segundo equipo" y se alegra con cada mínimo éxito de un plantel que vive gracias al amor imperecedero de sus fieles.

El cuento de hadas del Wimbledon escribió otro capítulo el fin de semana, y fue en el derbi contra los odiados Dons. Parecía que el partido acabaría 0-0, pero en el cuarto minuto del descuento un pase llegó a los pies de Ronan Curtis. El delantero irlandés, que apenas llevaba un cuarto de hora sobre el terreno de juego, decidió el partido y protagonizó la que probablemente sea una de las celebraciones más emotivas de los últimos tiempos.

El Fin de una Era en Wimbledon Stadium

Uno de los pasatiempos más típicos de Londres, las carreras de galgos, desapareció de la capital británica con el cierre de su último canódromo, el Wimbledon Stadium. Londres llegó a disponer de más de 20 de estos circuitos, que atraían a miles de apostadores, para una tarde de entretenimiento barato, pero solo quedaba uno, el Wimbledon Stadium, en el suroeste.

Víctima de los cambios culturales y del avance imparable de la construcción, el sábado se disputaron en él las últimas carreras antes de su demolición. La instalación, construida en 1928, fue sustituida por 600 departamentos y un nuevo estadio con capacidad de 11 mil personas para el equipo de fútbol de tercera división AFC Wimbledon.

La construcción del nuevo estadio para el AFC Wimbledon marca un hito en la historia del club, simbolizando su renacimiento y su arraigo en la comunidad. Este nuevo hogar permitirá al equipo seguir creciendo y compitiendo en el fútbol inglés, manteniendo viva la llama de la 'Crazy Gang' y el espíritu de Wimbledon.

En el penúltimo día de carreras, los aficionados lamentaban el cierre. Vestido con una boina, una gabardina beige, un pañuelo de cuello azul y una corbata amarilla con dibujos de galgos, John Henwood, de 68 años, lleva 34 como corredor de apuestas a pie de pista. "Será una pérdida muy, muy triste", dijo.

El Legado de las Carreras de Galgos

Tradición importada de Estados Unidos en los años 1920, las carreras de galgos florecieron en todo el país, en grandes estadios londinenses. Pero Catford cerró en 2003 y Walthamstow, en 2008, dejando a Wimbledon -sede del English Derby, la carrera más importante del país- como el único con un código postal londinense. En el resto del país sobreviven 30 circuitos. Aunque siguen siendo la alternativa barata a las carreras de caballos, su atractivo se ha ido perdiendo desde que, en 1961 se legalizaron los establecimientos de apuestas que hoy llenan las calles del país, y dejaron de ser uno de los pocos lugares donde se podía jugar con dinero legalmente.

Para Henwood, sin embargo, "ninguno de los canódromos cerró porque no fuera popular, cerraron todos por el valor del terreno", dijo Henwood. El precio de las viviendas en Londres se ha disparado por las nubes: el precio de un departamento medio, alrededor del canódromo de Wimbledon, superó las 500.000 libras en diciembre.

Un Día en el Canódromo

Unas 1.500 personas llenan la única tribuna restante para ver las 12 carreras, que se corren en intervalos de 15 minutos. Los espectadores son una amalgama de viejos aficionados, nuevos hipsters, grupos de amigos en plena salida nocturna, e incluso familias con niños. Algunos visten para la ocasión: hombres con chaqueta y zapatos lustrados, y mujeres con vestidos de noche.

“Me gusta el ambiente. Es barato, simpático y divertido. Apuestas un par de libras y te ríes", explicó Theresa Ajid, quien llegó con su marido y sus hijos pequeños. Cada carrera se anuncia con gran pompa y algarabía. Después, los seis galgos son colocados en la línea de salida.

Los apostadores los miden y corren hacia el puesto de los corredores de apuestas para hacer sus envites, con la pinta y la tarjeta de socio en una mano y las libras en la otra. Eligen a su ganador entre estrellas caninas como Lenson Rambo, Oo Wants It, Jumeirah Maximus, Art of Illusion, Fizzypop Hazard o Mystical Charlie.

Los perros ladran, suena una campana, la puerta de las jaulas se abre y los animales salen disparados a la caza de la liebre artificial, levantando una lluvia de tierra en el camino. Pegados a la valla, los espectadores animan a su perro favorito, que puede completar una vuelta de 480 metros en 30 segundos.

La mayoría hace pequeñas apuestas pero en la última carrera de la noche un grupo de jóvenes que están celebrando una despedida de soltero apuestan todo su dinero sobrante a diez contra uno por Hazard, el perro elegido por el futuro novio. Cuando el galgo gana, una alegría salvaje se apodera del grupo que, entre saltos y cerveza derramada, recoge su premio, con los que seguir la fiesta.

“La excitación es increíble. Soy un adicto total”, reconoce Fred, un jubilado de 78 años que prefiere no dar su apellido. Darren, de 40 años, lleva la mitad de su vida viniendo al estadio. “Estamos perdiendo un trozo de historia aquí.

La Pirámide del Fútbol Inglés

La Premier League, la FA Cup y el Estadio de Wembley son imágenes icónicas del fútbol inglés. Debajo de la superficie profesional se encuentra una estructura compleja, la pirámide del fútbol. Un sistema de ascensos y descensos que es la envidia del mundo. El atractivo de la pirámide es el sueño de que cualquier club, sin importar cuán pequeño o remoto sea, pueda ascender hasta la cima.

El miedo a caer en las ligas inferiores sirve como un motivador constante para aquellos más arriba en la cadena.

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