La comunicación es quizás la habilidad que más define al ser humano, siendo la competencia central para conducir las expresiones más profundas y la que ha permitido a la cultura su producción a lo largo de siglos.

A continuación, podrás encontrar actividades para 2° básico, 4° básico y 1° medio, que te ayudarán a abrir espacios de diálogo y expresión oral en el aula, desde la implementación curricular de la asignatura de Lenguaje y Comunicación. Si impartes clases en otros niveles, puedes adaptar estas iniciativas considerando el Objetivo de Aprendizaje del nivel que definas.

El recurso tiene por objetivo apoyar la comprensión de relatos presentados de forma oral, facilitando que los niños y niñas identifiquen características de personajes, acciones y consecuencias presentes en la narración; se favorece que reconozcan sus emociones y discutan acerca de ciertos valores como la solidaridad y la empatía al observar las situaciones que experimentan los personajes. El docente debe promover la reflexión y el diálogo, ayudando a los niños a identificar valores y emociones en los personajes.

Actividades para fomentar la expresión y la comprensión oral

Jugar en familia y realizar actividades educativas en casa, puede aliviar los efectos negativos que genera la cuarentena en niños/as, adolescentes y adultos/as a su cargo. Ante esta situación es conveniente que los padres, en conjunto con las y los docentes, elaboren un plan estratégico para pasar estos días de la mejor manera posible.

1. El teatro de sombras

El teatro de sombras es un recurso mágico para contar historias, inventarlas o adaptarlas. Los materiales son: una caja de cartón, un foco o lámpara y papel mantequilla (papel translúcido). La idea es que, a partir de un texto elegido en casa, dentro de los que tengan disponibles, se empiece a contar una historia.

2. La caja de las emociones

La caja de las emociones es un sencillo juego con el que podrás trabajar la educación emocional de los niños/as, ya que es uno de los pilares principales de la educación infantil. Para preparar el juego necesitarán una caja, decorada previamente con motivos emocionales como “caritas” o dibujos.

Cuando tengan todo, deben reunirse en círculo y poner en el centro la caja. Entonces, se le pide a tu hijo/a o alumno/a que busque dentro de la caja la cara que más corresponda con la emoción que siente hoy. Por ejemplo, si está contento ha de elegir una cara sonriente.

3. Crear una canción

Crear una canción es una experiencia orientada al proceso creativo para todos los involucrados. La idea es que escriban varios temas en un papel, luego deberás meterlos en una bolsa y cada participante del juego sacará uno; con ellos ya tendrán un tema para ponerse a escribir y crear.

A través de la canción, los/as niños/as pueden explorar una variedad de temas, además jugar con sonidos de vocales largas o las mezclas de consonantes.

Estrategias para mejorar la comunicación con los padres

Ahora bien, aunque los profesores buscan que los padres se involucren más y los padres esperan mejorar la conexión con los docentes, llegar a ese objetivo, a veces no es sencillo.

  1. Schwartz asegura que cultivar relaciones positivas con los padres desde el inicio del año es fundamental. Una de la estrategias que ella propone es hacer preguntas como “cuénteme 5 cosas que debería saber sobre tu hijo/a para poder trabajar con él/ella de la mejor forma posible”.
  2. Es clave comunicar claramente a los estudiantes las expectativas sobre el comportamiento en clase. Puedes incluso tener una especie de “contrato” firmado por padres y alumnos quienes en casa pueden discutir los puntos.
  3. McCormick asegura que muchas veces, los padres con estudiantes que tienen problemas de conducta, pueden tener conflictos con los procesos de educación en las escuelas. De hecho, ellos mismo pudieron tener problemas en sus colegios. Además, dice que pueden tener lo que se llama una “carga cognitiva” y pueden estar estresados, frustrados o a la defensiva por el comportamiento de sus hijos.
  4. Aunque parezca difícil, McCormick dice que es importante que los profesores demuestren a los padres que están haciendo todo lo posible por encontrar lo mejor de sus hijos. Esto se puede hacer a través de llamadas para decir cosas como: “su hijo tuvo un buen día hoy”.
  5. El objetivo de la comunicación con los padres no es quejarse, ni agrandar el problema. El objetivo es ayudar, ser un apoyo.
  6. En un año escolar habrá relaciones de todo tipo. Algunos padres la relación será más sencillos que otros. Frente a esto, las expertas sugieren intentar entender las preocupaciones de los padres. Para eso, puedes hablar con otros profesores, documentar la interacción, informar e incluso hacer reuniones para explicar el problema y ser franco, sin llegar a ser emocional.
  7. La reuniones con padres pueden ser buenas instancias para que otros que hayan tenido problemas similares contribuyan y se sientan beneficiados. Pero lo más clave de estas reuniones es tener una agenda clara con límites de tiempo, desafíos y un foco específico. Puedes preparar conferencias con intervenciones conductuales en las cuales cada parte cumple un rol (estudiantes y padres).
  8. A veces, una visita a la casa no es muy práctica por la falta de tiempo, sin embargo, dice McCormick, es una buena forma de entender la vida del estudiante. Puedes entonces hacer reuniones como las mencionadas en el punto anterior, pero también puedes reunirte con una familia o un grupo pequeño de padres.
  9. En la actualidad, puede resultar más sencillo contactar a los padres a través de las redes sociales, pero es algo que se debe usar con cuidado. McCormick dice que Skype y Google por ejemplo, tiene funciones de traducción, en caso de que haya alguna barrera con el idioma.
  10. En sus investigaciones, McCormick ha notado que muy pocos profesores invierten tiempo en aprender sobre la comunicación con los padres. Este asunto es fundamental.

Consejos para trabajar con niños con dificultades de aprendizaje

El siguiente documento busca responder con metodologías probadas y usadas por otros a una problemática presente y discutida en los establecimientos. Tiene como objetivo entregar consejos para trabajar con niños que presentan dificultades para mantener el mismo ritmo de aprendizaje que sus compañeros en la sala. Estos consejos facilitan el aprendizaje de todos los alumnos de su clase, especialmente, de aquellos con dificultades de aprendizaje.

  • Establezca reglas de comportamiento y rutinas desde el comienzo del año escolar. Es importante que los niños conozcan los procedimientos dentro del aula y las consecuencias que implican no cumplirlos, así como las del quebrantamiento de reglas.
  • Comience las clases a partir de un contenido conocido, en un estilo de repaso de lo aprendido para luego ir poco a poco introduciendo nuevos (Condemarín, 1999).
  • Al inicio de cada lección los contenidos y habilidades aprendidas en la lección anterior y comente cómo se relacionan con la lección de hoy.
  • Escriba en el pizarrón un plan con los puntos más importantes que se tratarán durante la clase (Chadwick en Luccinni, 2002). Si los niños son pequeños, hay que leerlos en voz alta guiando la lectura del pizarrón con un puntero.
  • Ajuste la dificultad las actividades a las competencias de los niños manteniendo un nivel de desafío constante, para así aumentar su sensación de eficacia y con ello mejorar su motivación (Valmaseda en Coll, Marchessi & Palacios 2002). Una tarea demasiado fácil es poco motivadora, lo que puede resultar en pérdida del interés e interrupciones. Una demasiado difícil resulta frustrante. El trabajo debe ser desafiante, que requiera concentración.
  • Entregue instrucciones claras y precisas para las actividades. Antes de dar una instrucción, solicítele a los niños que presten atención, que dejen de hacer lo que estaban haciendo y que lo miren y escuchen atentamente. Antes de dar una instrucción elicite las habilidades y contenidos que los niños necesitarán para realizar la actividad. Luego de una instrucción precisa respecto a lo que espera que los niños hagan, secuenciando las acciones y nombrando los materiales y objetos que utilizarán.
  • Refuerce los éxitos. Muy a menudo, los niños con dificultades reciben una información clara con respecto a sus fracasos. Por el contrario, pocas veces son reforzados por aquello que son capaces de realizar (Valmaseda en op.) Entregue a los alumnos una imagen de sus competencias, estimulando y reconociendo las actividades que realiza de manera exitosa o en las que obtiene avances que, aunque pequeños, sean significativos. Estos refuerzos debe realizarlos cuando la situación lo amerite y de inmediato: cuando el niño obtenga avances en su proceso de aprendizaje.

Estrategias específicas para el lenguaje

  • Ayude a los niños con apoyos visuales que representen el tema del que se habla: gráficos, dibujos, objetos, organizadores gráficos.
  • Tenga en cuenta que los niños con dificultades de lenguaje pueden sentirse inseguros en situaciones en las que haya un gran componente de discusión oral o de escritura. En esas ocasiones conviene tener un punteo de los temas a tratar que se vaya siguiendo. Esto les da una pauta para organizar lo que escuchan.

Para Lenguaje comprensivo y expresivo

  • Corrija las producciones verbales erróneas o incompletas, modelando la expresión correcta. Repita correctamente las producciones de los niños lo más luego posible. Sobre todo, realice expansiones de lo dicho por el niño; tanto de tipo gramatical como semántico (Valmaseda en op cit).
  • Plantee preguntas abiertas de manera progresiva: esto favor·ecerá, con el tiempo, una comunicación más completa. Así comience con preguntas cerradas, para que luego Ud. como profesor construya un relato a partir de lo dicho por el niño. De esta manera, Ud. modela la forma de contestar preguntas abiertas que puede plantearle al niño después.

Para estimular el lenguaje expresivo

  • Aproveche las situaciones de juego, especialmente en el caso de niños pequeños, pues proporciona un contexto muy rico para el uso del lenguaje. Amplíe el lenguaje otorgando modelos de respuesta (Valmaseda en op cit).
  • Anime el uso del lenguaje para distintas funciones como describir experiencias, acontecimientos y objetos (es bueno utilizar apoyo concreto como láminas), expresar sentimientos, realizar juicios y predicciones, contar cuentos, actividades donde deban categorizar, etc.
  • Para estimular el lenguaje comprensivo es bueno que inste a los niños a responder preguntas simples y vaya complejizándolas progresivamente.
  • Otra manera de preguntar acerca de los cuentos es hacer preguntas siguiendo la secuencia de la historia (qué pasó primero, qué después) Esto ayuda a crear una estrategia para recordar e ir integrando los acontecimientos del cuento para luego contestar preguntas abiertas de interpretación que se basan en ellos.

Para Lenguaje articulatorio

  • Solicite a los niños que al pronunciar las palabras alarguen los sonidos de las sílabas () que observen las sensaciones que acompañan ese alargamiento (cosquilleo en los labios, cosquilleo en el paladar, abrir la boca) incluso que den un nombre a la sensación (hormigueo, cosquilleo...).
  • Siente al niño cerca del profesor, lejos de estímulos distractores como ventanas, diario mural, puerta, etc. y entre niños tranquilos. El niño debe tener sólo los materiales que requiera para realizar la actividad (Menéndez, 2005).
  • Dé órdenes muy simples, breves, y secuenciales (Menéndez, 2005).
  • Asegúrese de mantener un contacto visual con el niño. éste lo debe estar mirando cuando le da la instrucción. Dígale “ Francisco, mire aquí”. Pídale que fije su atención en lo que usted hace o muestra. (Menéndez, 2005).
  • Defina los objetivos mínimos que el niño debe alcanzar en la clase, para que pueda participar al ritmo de ésta (metas cortas y sencillas) (Haeussler en Luchinni, 2002).
  • Espere que finalice una actividad antes de encargarle una nueva, no permita que deje las cosas a medio hacer (Menéndez, 2005). Por lo mismo, secuencie (parcele) y gradúe las tareas para que vayan de lo más simple a lo más complejo y refuerce cada uno de los pasos que debe cumplir.
  • Alterne el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y moverse un poco. Como por ejemplo, hacerlo repartir las guías a los compañeros, borrar el pizarrón, etc (Menéndez, 2005).
  • Refuerce a los niños en sus logros académicos y conductuales, concentración y control de impulso, como por ejemplo, dándole ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta (por pequeño que sea), levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin equivocarse, etc.
  • Otórguele atención positiva antes que limitarse a hacerlo callar y reprenderlo, cuando quiere llamar su atención o la de sus compañeros interrumpiendo o preguntando cosas poco atingentes. Acoja la pregunta del niño, pero inmediatamente, diríjalo hacia un tema de interés para todo el curso o pídale que solucione un problema, indicándole qué debe hacer.
  • Establezca límites claros y sin excepciones, puesto que estos niños necesitan de reglas y una rutina predecible.
  • Atienda las necesidades del niño en forma oportuna. La postergación de la satisfacción de las necesidades lo lleva a ser más impaciente, irritable y con menos capacidad para esperar. Sin embargo, también es necesario que aprenda a esperar un rato corto, antes de atenderlo, pues la idea es que ésta sea oportuna y no inmediata. Tampoco es bueno prestarle atención cuando lo interrumpa o no lo deje conversar con otra persona. Exprésele que lo atenderá en un momento más (Haeussler en Luchinni, 2002). Es de ayuda ir modelando la espera.
  • Fomente la concentración en los niños utilizando material de apoyo concreto, ya que permite que se concentren más que en las actividades donde prima lo auditivo. Existen diversos materiales de apoyo como juegos y actividades que promuevan una mayor concentración en la tarea porque requiere una observación acuciosa o elaboración minuciosa.
  • Reconozca y respete la fatiga de los niños con déficit atencional, realizando varias actividades, pero cortas. Si bien el niño puede parecer físicamente inagotable, su capacidad de concentración ya está exhausta (Haeussler en Lucchinni, 2002).
  • Sea un modelo para el niño. Es importante que el profesor dé el ejemplo. Si usted actúa de manera impulsiva será muy difícil que sus alumnos sean pacientes. Así también, es importante ser consecuente entre lo que dice y lo que hace. (Haeussler en Luchinni, 2002).
  • Otorgue una guía especial explicando la forma en que deben acercarse a otros tanto física como psicológicamente. Es frecuente que estos niños no reconozcan las claves sociales que regulan los juegos y las interacciones con sus compañeros. Les cuesta identificar los sentimientos de los demás y los momentos apropiados para manifestar cada conducta. Por ello pueden ser bruscos y parecer insensibles ante las necesidades de los demás. Intente juegos, como el juego de las expresiones faciales que muestren emociones. Se les puede pedir que trabajen en parejas o en grupos adivinando las expresiones que actúa un compañero.
  • En el caso que un niño sea rechazado por sus compañeros por tener malos hábitos de higiene, averigüe en profundidad las razones que tiene a la base (por ejemplo no tener servicios sanitarios en el hogar) e incluir a los padres en la solución de este problema (Marzano, 2003).

Para trabajar con niños agresivos:

  • Describa la conducta del niño claramente junto a él “Le estás pegando a Manuel y le duele”. Luego es posible establecer un contrato para recompensar las conductas adecuadas y otorgar consecuencias por …

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