Un niño que dice groserías no es un niño incorregible. De hecho, ningún niño lo es. Cuando se habla de la educación de un pequeño se debe enseñar con paciencia, compromiso y ejemplo. Tanto los padres como los tutores o maestros deben ser conscientes de que los niños atraviesan por un proceso de desarrollo que implica asumir nuevas actitudes y respuestas frente a la vida.

Una de las partes del proceso que es más común es la respuesta a través de palabrotas o groserías. La simple curiosidad de los niños por ellas los acercarán a utilizarlas, aunque no siempre entiendan sus implicaciones. Es por esto que las groserías de niños no tienen porque ser consideradas o desencadenar en problemas emocionales o sociales. Son, ante todo, una etapa relacionada con las primeras conductas de desarrollo social.

Identificando la Raíz del Problema

Antes de llegar a cualquier consejo o actividad para que los niños dejen de decir groserías, es fundamental identificar la raíz del problema. Las malas palabras se pueden aprender en cualquier espacio. Pero ¡ojo! Esto no significa que los padres o tutores deban prohibir a los niños ir a estos espacios.

Reaccionando con Firmeza y Amor

Si ya eres consciente que las groserías de niños, aunque problemáticas, son una etapa, lo ideal es que reacciones a ellas con firmeza, pero sin recurrir a la violencia. Con violencia solo se enseña más violencia. Como los niños se encuentran en crecimiento, no hay necesidad de maltratarnos ni humillarlos. Recuerda que están conociendo, están aprendiendo del mundo y es tu deber guiarlos con amor y respeto.

Estrategias y Actividades

En la mayoría de ocasiones los niños no tienen claro el significado de las palabras que dicen. Las repiten por moda o por llamar la atención. Las groserías de niños no es algo intratable, ni mucho menos supera los límites de la educación.

1. Ampliar el Vocabulario

Sí el niño no encuentra la palabra adecuada para decir lo que siente, es fundamental ampliar su vocabulario. Bríndale nuevas expresiones y palabras que expresen correctamente lo que quieren decir. Puedes hacerlo, por ejemplo, a través del fomento de la lectura.

2. No Reforzar el Comportamiento

No refuerces el comportamiento de tu hijo riéndote cada vez que dice una grosería. Actúa con firmeza y seriedad.

3. Promover una Comunicación Asertiva

Para lograr una mejor relación con los niños, es importante mejorar las estrategias de comunicación. Es muy fácil perder la paciencia en presencia de conductas desafiantes, pero caer en el mismo terreno del infante, lejos de solucionar, impide conseguir mejoras. Es importante promover la comunicación con conciencia, determinar las palabras idóneas para comunicar algo, sobre todo si es en base a establecer normas. También conviene estar en disposición genuina para escuchar. Cuando nos detenemos a escuchar podemos reconocer los detonantes que dan paso a una conducta disruptiva.

4. Establecer Límites Claros

Para poder establecer límites hay que valerse de la comunicación, pues es necesario que el niño comprenda lo que ha hecho mal, o que su conducta no ha sido adecuada. Y también hay que hacerles entender, que este tipo de actitudes traen consigo consecuencias. Por ejemplo, se le puede retirar algún elemento que sea de su gusto durante algún tiempo como un estilo de castigo. Siguiendo con esta idea, hay que establecer que podrá recuperar el objeto que ha sido retirado solo a partir de cumplir con buenas conductas.

5. Técnicas de Relajación

Detrás de una conducta disruptiva, suele existir un componente emocional, por ejemplo frustración o incluso miedo. Es por esto que, resulta importante aprender a gestionar las emociones, lo cual puede ayudar a reducir las tendencias impulsivas. Técnicas como el Mindfulness o ejercicios de respiración incluso son aplicadas en pacientes con TDHA. Por supuesto, estas técnicas también ayudan a reducir los comportamientos disruptivos.

6. Refuerzo Positivo

Si te preguntas, qué hacer ante conductas disruptivas en niños debes saber que hay varios recursos psicológicos que pueden ser replicados en casa. Por ejemplo, las técnicas de refuerzo positivo. Estas técnicas consisten en validar o reconocer las conductas adecuadas y otorgarles un valor. De esta forma, los niños percibirán un refuerzo algo que les hará conectarse más con ese tipo de actitudes.

Consejos Adicionales para el Aula

  • Establezca reglas de comportamiento y rutinas desde el comienzo del año escolar.
  • Comience las clases a partir de un contenido conocido, en un estilo de repaso de lo aprendido para luego ir poco a poco introduciendo nuevos.
  • Escriba en el pizarrón un plan con los puntos más importantes que se tratarán durante la clase.
  • Entregue instrucciones claras y precisas para las actividades.
  • Refuerce los éxitos.
  • Mantenga una relación cercana y amable con los niños.
  • Obsérvelos constantemente.

Tabla de Estrategias y Acciones

Estrategia Acción Objetivo
Ampliación del Vocabulario Fomentar la lectura y ofrecer nuevas expresiones. Proporcionar alternativas para expresar sentimientos.
No Reforzar Groserías Actuar con firmeza y seriedad ante el uso de malas palabras. Evitar que el niño repita el comportamiento para llamar la atención.
Establecer Límites Comunicar claramente las consecuencias de las malas conductas. Enseñar al niño los límites de su comportamiento.
Comunicación Asertiva Escuchar y dialogar con el niño para entender los detonantes. Mejorar la relación y la comprensión mutua.
Técnicas de Relajación Enseñar ejercicios de respiración y mindfulness. Reducir la impulsividad y gestionar emociones.
Refuerzo Positivo Reconocer y validar las conductas adecuadas. Incentivar la repetición de comportamientos positivos.

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