El desarrollo de la percepción espacial en los niños es un proceso fundamental que influye en su capacidad para interactuar con el mundo que les rodea. A través de diversas actividades lúdicas y educativas, podemos estimular y fortalecer esta habilidad esencial.

Actividades Sensoriales y de Exploración

Las actividades sensoriales son una excelente manera de introducir a los niños en el concepto de espacio. Estas actividades fomentan la exploración y el descubrimiento a través de los sentidos.

  • Toca, toca ¿qué es? Invite al niño y la niña a jugar libremente con diversos objetos, utilice los propios juguetes de su hijo/a tales como juegos de cocina, muñecos, peluches, como también puede utilizar algunos utensilios de su propia cocina, escogiendo aquellos seguros.
  • Manipulación de Texturas: Motive al niño o niña a manipular diferentes texturas. Pase un poco de masa al niño/a y motívelo a amasarla, a hacer lulos, una tortilla entre otras figuras.
  • Juegos de Imitación: Muéstrele a su niño o niña algunas acciones de convivencia, como por ejemplo saludar, despedirse o colaborar con acciones cotidianas. Muestre cómo tomar el alimento y llevarlo a su boca y luego invítelo a intentarlo.
  • Exploración con Objetos Cotidianos: Busque algún envase que sirva de jarrito, e invite al niño (a) diciéndole, “vamos a regar las plantas”.
  • Juegos de Disfraces: Juegue con su hijo(a) a disfrazarse. Nombre las prendas de vestir. Póngalas en algún canasto, caja u otro tipo de contenedor.
  • Juegos de Ubicación: Utilizando la conocida frase ¿Dónde está? ¡Ahí está!
  • Juegos con Animales: Si tiene juguetes de animales, utilícelos e invite a su hijo(a) a jugar con ellos, mientras lo acompaña a realizar su juego, nombre y comente las diversas características que presentan esos juguetes, tales como: tiene cola, patas, pelo, orejas largas, es suave entre otras características, lo mismo puede hacer con imágenes de diarios o revistas.
  • Verbalización de Sensaciones: Verbalice las diferentes sensaciones que el niño puede estar percibiendo.

Actividades de Movimiento y Orientación

Estas actividades ayudan a los niños a comprender su posición en el espacio y a desarrollar habilidades de orientación.

  • Bailes y Canciones: Para comenzar, los niños se ubican en la sala y comienzan a bailar al ritmo de la canción ´´ El Cocodrilo Dante ´´ y la ´´ Ronda de los conejos ´´, con el propósito de activar conocimientos previos y recordar nociones espaciales que se trabajaron durante el primer semestre, tales como dentro - fuera - arriba - abajo.
  • Juegos de Posicionamiento: Luego de bailar practican posicionarse dentro del espacio, ubicándose dentro de un aro puesto en el suelo, siguiendo las instrucciones y representan las nociones: dentro - fuera - delante - detrás - arriba - abajo - cerca - lejos - izquierda - derecha, incorporando nuevos conceptos a sus aprendizajes previos.

Psicología del Espacio y Entornos de Aprendizaje

Dave Alan Kopek, doctor en psicología y arquitecto, desarrolló el concepto de psicología del espacio, investigando cómo el diseño impacta en la salud y el bienestar. Desde esta perspectiva, es crucial considerar el entorno en el que los niños aprenden.

Desde la perspectiva de la psicología del espacio, los/las estudiantes deberían desarrollar sus horas lectivas en un espacio armonioso, para mejorar y potenciar sus procesos de aprendizaje.

Elementos Clave para un Espacio Armonioso

  • Iluminación: La sala siempre debe estar lo más iluminada posible, especialmente espacios destinados al aprendizaje. La luz natural emite una gama de colores y amplitudes de onda saludables, al mismo tiempo induce sensaciones de renovación y producción.
  • Diseño: Un estudio realizado en 2009 sugiere el uso de líneas curvas y alargadas para diseñar ambientes más acogedores y agradables. Sibel también sugiere en su estudio, que las personas se relacionan más en este tipo de entornos.
  • Color: Cada color puede transmitir una sensación distinta, y no hay por qué elegir solo uno. Para generar climas de trabajo el color más usado es el blanco, da luminosidad, la sensación de limpieza y de orden. El color naranja: combate la fatiga y genera optimismo. El verde, favorece el ingenio y la creatividad.
  • Minimalismo: La neuropsicóloga Estelia Pérez afirma que el minimalismo puede mejorar la concentración y desarrollo de los niños y niñas, porque facilita que sean más ordenados, cuidadosos, hábiles y productivos.
  • Mobiliario: Otros factores que pueden inducir sensaciones es el mobiliario, según sus proporciones, acústica y materiales. No sólo es importante el qué, sino también el cómo.

El Espacio en los Dibujos Infantiles

La forma en que un niño dibuja o representa el espacio está totalmente ligada a su proceso mental. Después del garabateo desordenado, el garabateo controlado y el garabateo con nombre, el niño empieza una etapa de creación mucho más consciente. En esta etapa, el niño es finalmente capaz de crear formas que conscientemente tienen una relación con el mundo que lo rodea.

En la primera etapa de este periodo (4 años), la forma sigue siendo confusa y resulta complejo entender qué está representando el niño, sin embargo, con el tiempo, dichas figuras empiezan a ser mucho más reconocibles. Más adelante se empiezan a observar figuras más concretas como personas o árboles y pasados los 5 años, los dibujos evolucionan y se constituyen como dibujos que además de tener una temática, se distinguen claramente.

Comprensión del Espacio en Niños Preescolares

A simple vista, los objetos que dibuja un niño parecen tener un orden caprichoso. Sin embargo, una observación más detallada ha demostrado que el niño concibe el espacio como aquello que lo rodea. Esto quiere decir que los objetos aparecerán arriba, abajo o uno junto a otro, en la forma en que el niño lo comprende.

Además, éste no se ve a sí mismo en el piso, junto a otros objetos que también están en el piso. En otras palabras, no se ha establecido ninguna relación espacial fuera del concepto que tiene el niño sobre sí mismo, esto significa que el espacio se concibe como algo que está alrededor de éste.

Por ejemplo, un niño de cinco años piensa: “Aquí estoy yo, hay una ambulancia, hay unos aviones, están en el cielo”. Por esto mismo, es simple ver que la organización espacial en los dibujos de los niños es muy diferente a los que los adultos consideramos correcta.

Es clave identificar esta etapa y descifrar a través de los dibujos, si el niño está maduro para participar en nuevas actividades que requieren mayor coordinación espacial. Esto es clave pues si se le obliga a un niño a realizar tareas para las que aún no está listo, esto puede conducirlo a ciertas acciones o actitudes indeseables que pueden durar incluso más tiempo que la actividad en sí misma.

Como el niño se encuentra en una etapa en la que él es el centro del ambiente, las experiencias que se relacionan con él, son realmente significativas. Piaget explicaba que el concepto que tiene un niño sobre su mundo puede estar tan ligado consigo mismo, que llega a confundir sus propios pensamientos con las cosas que lo rodean.

Evidentemente, la forma en que un niño dibuja o representa el espacio está totalmente ligada a su proceso mental.

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