Los niños y niñas del nivel Medio Menor del Jardín Infantil Hispano Británico vivieron una mañana llena de diversión y aprendizaje con un emocionante experimento. Este experimento no solo trajo risas y curiosidad entre los pequeños, sino que también sirvió para trabajar una importante lección: aprender a identificar y gestionar sus emociones. La actividad fue un éxito y dejó a todos los participantes con una gran sonrisa.
En el Jardín Infantil Hispano Británico creemos firmemente en la importancia de que nuestros pequeños experimenten y exploren, así como también aprendan a reconocer sus emociones, desarrollando así habilidades emocionales desde una temprana edad.
La Importancia del Desarrollo Emocional en la Infancia
Lo primero que debemos tener en cuenta es que los niños no nacen sabiendo manejar sus emociones. Esto constituye uno de los tantos aprendizajes que deben lograr, como aprender a caminar, a hablar o a sumar (Cardemil. A. Apego Seguro).
El desarrollo de las emociones es un camino de aprendizaje que tiene como punto de partida “la infancia”.
“Los niños tienen que aprender a pensar antes de actuar, a controlar su agresividad y su ira, a identificar por ejemplo cuando están tristes o contentos… Y todo esto se consigue educándolos emocionalmente desde pequeños.
En los primeros años de vida, las estructuras cerebrales que regulan las emociones y la conducta no solo están condicionado por factores biológicos, sino que también por ambientales. La mejor estimulación que se le puede brindar a un niño para que estas estructuras se desarrollen bien es ayudarlo a conocer sus emociones. Esto convierte a los primeros seis años de vida en lo que se conoce como periodo sensible para el desarrollo de la regulación emocional y conductual. Esto significa que no hay otro momento en la vida en que el cerebro estará tan abierto a la acción formativa del medio ni en mejores condiciones para aprender a regular las emociones (Céspedes, A.
Taller de Emociones: Creando un "Monstruo de Colores"
Durante el Mes del Niño estaremos haciendo talleres y actividades relacionadas a las emociones. ¿Quieres aprender cómo se hace?
Materiales Necesarios:
- Una botella de plástico, preferentemente transparente y que no tenga etiquetas.
- Escarcha o brillantina, lo ideal es que sea de tonos claros porque son más relajantes.
- Pegamento glitter o transparente.
- Agua de la llave tibia.
- Colorante alimenticio para darle color al agua.
- Una cuchara sopera y otra de postre.
Pasos a Seguir:
- Pon el agua tibia dentro de la botella agua templada.
- Añade una gota de colorante alimentario del color que más le guste a tu hijo y vuelve a remover.
- El último paso es cerrar la botella y listo!
El monstruo está hecho un lío, todas sus emociones están revueltas y está confundido, pero ¡que suerte! su amiga lo guiará para reconocer y dar un color diferente a la alegría, la tristeza, el enojo, el miedo y la calma, y lo guiará para comprender cómo se sienten, para luego poder guardar cada emoción en un lugar especial.
El panel se puede utilizar en cualquier momento del día, invitando a tu hijo a identificar la emoción que pueda estar viviendo. Al inicio del día pregúntale a tú hijo ¿cómo te sientes hoy?
Objetivos y Estrategias Pedagógicas
El objetivo de estas actividades es que los estudiantes reconozcan sus emociones, aprendan a expresarlas adecuadamente y desarrollen estrategias de autorregulación. Estas experiencias se integran en la planificación semanal con dinámicas grupales, conversaciones guiadas y proyectos artísticos.
El desarrollo personal y social es el proceso en el que los niños aprenden a comprender sus emociones, comunicarse de manera efectiva, establecer relaciones positivas con otros y desarrollar habilidades como la empatía, la autorregulación emocional y la resolución de conflictos. Este desarrollo también involucra la construcción de la identidad personal, el sentido de pertenencia a un grupo y la adquisición de normas de convivencia.
Además, el desarrollo personal y social se potencia con estrategias pedagógicas cotidianas como los juegos cooperativos, las tareas con roles asignados, las rutinas de reconocimiento emocional y la lectura de cuentos que inviten a la reflexión.

