En los últimos años, se ha notado un aumento en el estrés, la ansiedad y la depresión en los estudiantes a medida que avanzan de nivel escolar. En el entorno de la educación, la resiliencia ayuda a mejorar el aprendizaje y a evitar problemas como la ansiedad, la baja autoestima o la falta de habilidades sociales.
La resiliencia se puede definir como la capacidad de recuperarse de la adversidad. Es la habilidad que se necesita para hacer frente a los altibajos de la vida y poder alcanzar el éxito. Los estudiantes necesitan que los profesores les enseñen que el fracaso puede ser un precursor del éxito y es un componente indispensable del aprendizaje.
La única forma de tener éxito en diversas actividades y en la vida en general es a través de la perseverancia y la persistencia. La resiliencia está directamente relacionada con el bienestar, se trata de tener la capacidad de hacer frente y adaptarse a nuevas situaciones. En Reachout.com mencionan que una mentalidad de optimismo y confianza es de suma importancia para los estudiantes dados los grandes cambios y desafíos que enfrentamos en la actualidad.
Estrategias para Fomentar la Resiliencia
Enseña a tus alumnos a identificar los factores que les generan estrés. Es importante que los estudiantes aprendan a identificar cómo se sienten y el por qué se sienten así. Identificar lo que los estudiantes normalmente hacen cuando se les presentan los factores antes mencionados.
Se debe generar un círculo de honestidad durante este paso para que cada estudiante comience a desarrollar la autoconciencia. En este paso se puede trabajar en equipos para que los estudiantes den su punto de vista sobre la reacción de otro compañero y comenten cómo reaccionarían ellos ante la situación presentada. Después, los estudiantes deben generar una lista de cinco estrategias de afrontamiento que podrían funcionar para ellos, y que los ayudaría a estresarse menos.
Se debe practicar y mantener las habilidades de afrontamiento desarrolladas en los pasos anteriores. La idea más importante que se debe transmitir durante este período de mantenimiento es que las habilidades de afrontamiento son fluidas y flexibles. Es importante que no se queden atrapados pensando que solo pueden usar ciertas habilidades, ya que eso puede convertirse en una nueva fuente de estrés.
Existe una relación directa entre el aprendizaje y la resiliencia, esto se menciona en el artículo de la ASCD sobre la construcción de resiliencia en los estudiantes. Todos estos factores afectan el aprendizaje de los estudiantes porque se pueden sentir presionados o su mente está en otro lado y no pone atención a lo que se está revisando en clases.
Es deseable que en las escuelas se trabaje la resiliencia para apoyar a los estudiantes. Lo que las escuelas deben tomar en cuenta es, que tener objetivos basados en la resiliencia ayudará a los profesores a agregarlos en su planeación desde el inicio del curso. Otros aspectos que se pueden trabajar en el salón de clases para fomentar la resiliencia en los estudiantes son: la empatía y la solución de problemas.
El Study International menciona que tanto los padres de familia como los profesores pueden ayudar a los estudiantes a construir resiliencia. Las relaciones de alta calidad son fundamentales para la resiliencia de los niños, sobre todo con los profesores. En Lirmi sabemos que el aprendizaje no se basa solamente en los temas de cada asignatura, sino que también debe incluir apoyo pedagógico.
Actividades para Desarrollar la Autoestima y la Resiliencia en Niños
Para nadie es una novedad que el desarrollo de la autoestima es fundamental a la hora de pensar en la formación integral y armónica de una persona, mucho menos para los profesores. Si pensamos en los más pequeños, con mayor razón se hace evidente la necesidad de que desarrollen un autoestima adecuada, dado que favorece que se sienten más seguros de sí mismos, tengan más amigos y puedan discernir con mayor facilidad lo que hacen bien y mal.
Asimismo, la autoestima influye en la capacidad de los niños para afrontar nuevos retos, desarrollar diferentes habilidades y ser más autosuficientes. De hecho, los niños con una buena autoestima suelen ser más empáticos y asertivos, a la vez que aprenden con mayor facilidad y son más creativos. Cuando hacemos consciente la impacto que el desarrollo de un autoestima positiva y adecuada tiene en las personas, es cuando se nos genera la imperiosa necesidad de contar con las estrategias y recursos adecuados para potenciarla en los estudiantes.
Si tienes una autoestima alta, tendrás un sentido de satisfacción que viene de reconocer y apreciar tu propio valor, amándote a ti mismo y aceptándote. Toda percepción y concepto que tienes sobre ti mismo, forma parte de un proceso de desarrollo. De aquí, la gran importancia de que este proceso comience tempranamente. El papel que desempeñan los educadores es muy importante.
- Juego de las estrellas: A cada niño se le entrega una estrella que debe colorear con su color preferido. Una vez que todos hayan terminado, se intercambian las estrellas con el compañero que tiene al lado. Cada uno leerá en voz alta lo que al otro compañero le gusta hacer pero sin decir el nombre. Esta actividad exige que el niño reflexione acerca de lo que más disfruta hacer. La pregunta del maestro, en cuanto a quien pertenece esa estrella, reforzará el sentimiento de identidad del niño.
- Juego de las profesiones: Pedirle a cada niño que seleccione dos trabajos o profesiones que les gustaría hacer. Seguidamente hacer una lista con las profesiones elegidas y organizar un día de “representación teatral”. Cada uno hará el trabajo que ha seleccionado, por ejemplo el bombero simulará apagar un incendio, la enfermera curar a un enfermo, etc.
- El juego del sobre: A cada niño, o a cada adolescente se le entrega una hoja y un sobre. En la hoja debe escribir tres defectos que reconoce en sí mismo. También pueden ser características que no les gustan de sí y que desearían cambiar. Ese sobre llevará su nombre. Se lo pasan al compañero de al lado y este deberá escribir tres cualidades o virtudes que reconoce en la persona del sobre. Esto lo escribirá en el exterior. Luego dicho sobre se lo pasa al compañero de la derecha y este hará lo mismo. La finalidad de este juego es mostrarle a cada uno, que si bien tienen defectos, también tiene muchas virtudes. De hecho cada compañero reconoce distintas virtudes, quizás algunas coincidentes.
- A quién le gusta quién: Esta actividad es ideal para plantearla entre los adolescentes. A cada participante se le entrega una hoja con el nombre de un compañero. Cada uno debe escribir las tres cosas que más le gusta de esa persona. Todos tienen que elegir tres características físicas o personales que le gusten del compañero que le ha tocado. Luego el maestro juntará todas las hojas, y leerá en forma anónima y en voz alta cada uno de los atributos. El pedir que mencionen tres aspectos que les gusten, les ayudará a ver que todos tienen algo positivo y agradable. Además, se darán cuenta que no todo pasa por lo físico. A su vez, cuando a cada uno le llegue el turno de escuchar sus cualidades, se sentirá muy contento.
Los padres juegan un rol fundamental en la creación de una sólida y positiva percepción del niño sobre sí mismo. La familia es el lugar en donde el niño es querido y valorado tal como es. Desde que es un bebé, incluso dentro del vientre materno, el niño percibe sensaciones de valor.
- Asignar tareas concretas: Asígnale a tu hijo cada semana por ejemplo, una tarea específica. Puede ser un ejemplo sencillo, en el que claramente le das una responsabilidad. El hecho de que le hayas encomendado algo, le transmite el mensaje de que tú crees que él puede hacerlo. Esa confianza que estás depositando en tu hijo, hará que el sienta el compromiso de responder frente a ella.
- Emplea frecuentemente las palabras “por favor” y “gracias”: Muchas veces puedes omitir agradecerle a tu hijo por algo que ha hecho. Sin embargo, cuando le pides por favor algo a alguien, le transmites respeto.
- ¿Qué significa y que objetivo persigue este ejercicio?: Sencillamente darle a tú hijo el espacio suficiente para que se exprese. Estimularlo mediante preguntas más exigentes, como por ejemplo “¿qué fue lo que más te gusto de lo que hicieron hoy en la escuela?”. De esa forma “obligarás” a que tenga que describir sensaciones o pensamientos. Cuando lo haga escúchalo con mucha atención. Si el televisor está encendido por ejemplo, entonces baja el volumen para escucharlo. Nunca interrumpas su conversación por atender el móvil.
- Destaca lo positivo y mejora lo negativo: Ningún extremo es bueno, y esto es una ley casi universal. Todos los niños, incluyendo tus hijos, tienen defectos y virtudes. Cuando lo bueno se pone de manifiesto no pierdas la oportunidad de expresarle claramente tu orgullo. Por el contrario, si ha sumado 2 más 3 y eso no le da 5, entonces hay que decirle el error. Pero hay que decírselo de una manera positiva. Generarle inmediatamente una segunda oportunidad, o una tercera si fuera necesaria es muy importante.
Desarrollo Emocional en la Infancia
Es fundamental que los niños aprendan a identificar y expresar sus emociones desde una edad temprana. Como padres, podemos crear un ambiente seguro y de apoyo donde los niños se sientan libres de expresar lo que sienten.
- Diario de emociones: Proporciona a tu hijo un diario o cuaderno especial donde pueda dibujar o escribir sobre sus emociones diarias. Anímale a reflexionar sobre lo que sintió durante el día y por qué se sintió así.
- Juego de roles emocionales: Dedica un tiempo para jugar juntos a actuar diferentes emociones. Por ejemplo, pueden representar escenas en las que uno está feliz, otro está triste y otro está enojado.
Los niños necesitan aprender a manejar sus emociones de manera saludable. Podemos enseñarles técnicas simples, como la respiración profunda, contar hasta diez o tomarse un momento para calmarse cuando se sienten abrumados.
- Respiración de burbujas: Enséñale a tu hijo a hacer «respiraciones de burbujas» para calmarse cuando esté molesto o ansioso. Inhala profundamente por la nariz y luego exhala lentamente como si estuvieras soplando burbujas.
- Lista de estrategias de calma: Crea una lista junto con tu hijo de diferentes actividades que le ayuden a calmarse cuando se sienta abrumado por las emociones. Pueden incluir cosas como escuchar música relajante, abrazar un peluche, dibujar o dar un paseo por la naturaleza.
Las relaciones cercanas y de apoyo son fundamentales para el desarrollo emocional de los niños.
- Noche de juegos en familia: Organiza una noche especial en la que toda la familia se reúna para jugar juntos. Escoge juegos que fomenten la cooperación y el trabajo en equipo, como juegos de mesa o actividades al aire libre.
- Cartas de aprecio: Anima a tu hijo a escribir cartas o tarjetas de agradecimiento a las personas importantes en su vida, como familiares, amigos o maestros.
La vida está llena de desafíos y contratiempos, y es importante que los niños aprendan a enfrentarlos de manera positiva.
- Historias de superación: Lee libros o cuentos sobre personajes que enfrentan desafíos y los superan con valentía y determinación. Después de la lectura, habla con tu hijo sobre cómo los personajes manejaron sus dificultades y qué lecciones pueden aplicar a su propia vida.
- Árbol de la resiliencia: Crea un «árbol de la resiliencia» en el que tu hijo pueda escribir o dibujar situaciones difíciles que haya superado y las estrategias que utilizó para hacerlo.
En resumen, el desarrollo emocional en la infancia es crucial para el bienestar a largo plazo de nuestros hijos.
A pesar de que la infancia debe ser un espacio de crecimiento consciente, amoroso y feliz no se puede proteger de momentos y situaciones difíciles que, de una u otra forma, afecten significativamente su desarrollo personal, físico y emocional. Pero, si se fomentan en los niños las habilidades, destrezas y fortalezas necesarias se incentiva, también, la correcta recuperación y la capacidad de sobreponerse a cualquier desafío. En razón de esto surge la importancia de conocer e impulsar la resiliencia en niños.
La resiliencia en niños y en adultos es una de las mayores capacidades del ser humano. Vale la pena aclarar que fomentar la resiliencia en niños no debe significar que estos no sientan dolor, angustia o estrés. Es, por el contrario, la habilidad de manejar dichas emociones y aprender de ellas. La resiliencia es una de las bases fundamentales de la inteligencia emocional. Significa afrontar los problemas con mayor creatividad y confianza. El optimismo es parte fundamental de su concepto.
Tipos de Resiliencia
La resiliencia en niños es un proceso que depende de todo tipo de factores, tanto internos como externos (biológicos, sociales, culturales, psicológicos) que median en la respuesta al trauma. Esta es considerada como aquella fortaleza mental para superar o resistir a los desafíos que vienen con la vida. Como su nombre lo indica, está determinada por características psicológicas de cada organismo.
- Resiliencia Emocional: Partiendo de que toda situación estresante genera cualquier cantidad de emociones, la resiliencia emocional se relaciona con la autorregulación e inteligencia emocional. Es la capacidad a través de la cual se conectan, se comprenden y se organizan las emociones y sentimientos.
- Resiliencia Física: Así como las resiliencias anteriores hacen referencia a capacidad mental y emocional, esta se refiere a la capacidad para recuperarse o sobreponerse a enfermedades y dolencias físicas.
Todas las anteriores son resiliencias que se desarrollan individualmente. La educación del siglo XXI y el perfil del docente y del padre deben enfocarse en brindar las condiciones propicias para estimular la correcta relación de los niños con su entorno. Para esto se deben tomar en cuentas los siguientes pasos y actividades, todos fundamentales para formar la resiliencia en niños.
- Enseñar a reconocer los sentimientos y formar autoconsciencia: El primer paso siempre será permitir y facilitar a los pequeños hablar de sus sentimientos y emociones, así sean negativos.
- Crear espacios seguros: Crear espacios seguros donde la confianza sea la base.
- Permitir solucionar sus problemas, pero ofrecer apoyo: El acompañamiento y la guía son tus mejores herramientas.
- Retroalimentación: Siempre es bueno volver sobre lo aprendido. Esto, incluso, si son las experiencias afrontadas. Incentivar al niño a retomar sus acciones y decisiones.
- Incentivar a establecer relaciones: Incentívalos a establecer relaciones.
Sin duda alguna, la resiliencia en niños es un asunto de gran importancia en un mundo cada vez más competitivo y exigente.

