Durante las últimas dos décadas, el Estado de Chile ha aumentado sostenidamente el gasto público en educación y ha realizado cambios en las condiciones materiales, temporales y curriculares del sistema educativo, bajo la justificación de realizar cambios en cuanto a la calidad y equidad en la educación.
Agregado a lo anterior, con el fin de incorporar a quienes quedaban aislados del sistema, se crea la ley SEP (Subvención Escolar Preferencial), buscando focalizar el trabajo a estudiantes preferenciales. Ésta última fue uno de los mayores cambios propuestos por la reforma, se implementó en 1997 con el objetivo de alcanzar a todos los colegios municipales y particulares- subvencionados, en el plazo inicial de 6 años -plazo que más adelante sería extendido.
De manera sintetizada, la jornada escolar completa contempla agregar “232 horas cronológicas por año de 3º a 6º básico, 145 en 7º y 8º, 261 en 1º y 2º medio y 174 en los últimos dos años de enseñanza media. Quienes cursen toda su etapa escolar con jornada extendida tendrían el equivalente a dos años más de clases al egresar de 4º medio” (García-Huidrobro; Concha, p.3, 2009).
El objetivo de esta política fue ampliar los aprendizajes, bajo la «lógica» que a mayor tiempo de estancia en el establecimiento mayores son los aprendizajes. Así, la JEC se planteó entendiendo que no todos los niños y niñas tienen las mismas oportunidades al entrar al sistema educativo, ya que sus objetivos apuntan a generar equidad frente a los distintos entornos en los que crecen y se desarrollan niños y niñas.
Críticas a la Implementación de la JEC
Asimismo se puede observar que la JEC no considera las diferencias contextuales que existen entre las distintas escuelas y colegios, es decir, actúa de manera generalizada sobre el sistema educacional, sin entender que cada uno de los tipos de establecimientos (municipal, particular-subvencionado), y luego cada uno de las organizaciones (los distintos establecimientos), poseen características específicas que los diferencian a unos de los otros. De esta manera, la JEC contempla aspectos generales, que en muchos casos no son aplicables a las realidades que cada organización experimenta. Al pensar la JEC, se entendió también al sistema educacional como un todo, donde su funcionamiento vendría siendo igual para todos sus componentes. Pero no se puede aplicar una misma política generalizada para los establecimientos educacionales, y tal como se señalaba con anterioridad, si no todos poseen las mismas características.
De esta manera, la implementación de la JEC ha sufrido diversas críticas, entre las cuales se destaca, los contenidos curriculares y sus limitaciones de recursos humanos y materiales (García- Huidobro; Concha, p. 6, 2009). Los alumnos y alumnas evalúan mal los contenidos curriculares y los talleres, que se realizarían en las horas agregadas a la jornada habitual de escolaridad, los profesores observan una carencia en la falta de capacitación e incentivos económicos, mientras que las y los apoderados aluden a problemas de infraestructura y dificultad para que las niñas y niños reciban almuerzo.
Finalmente, parece pertinente discutir en torno a la inclusión en la educación. En Chile existen grandes diferencias socioeconómicas entre los diferentes grupos de personas, y estas diferencias se traspasan a los colegios y a la vez a los mismos niños, niñas y adolescentes, de esta manera se puede observar que en un mismo establecimiento educacional, pueden haber dos tipos de niñas y niños incluidos, aquellos que son “educables” y aquellos “no educables” (Madero, p.138, 2011) dependiendo de los resultados académicos que obtienen. Esto no es consecuente con la calidad y equidad que, supuestamente, buscan lograr las políticas inclusivas, y atenta directamente contra los Derechos Universales de Niñas, Niños y Adolescentes, convención que es enfática al señalar que toda persona tiene derecho a educarse.
Entonces, luego de 20 años desde la implementación de jornada escolar completa, queda en evidencia que el Estado chileno y el sistema educacional, no hacen más que reproducir el orden social (estratificado), generando una elevada diferenciación al interior de este sistema y se está lejos de alcanzar la igualdad de oportunidades.
Estudios sobre los Beneficios de la JEC
Las críticas a la Jornada Escolar Completa (JEC) han llovido intermitentemente desde que se comenzó a implementar en 1997. La mayoría la acusaba de sólo agregar más materias, aumentando el estrés de los alumnos y de que, si había un impacto, éste era reducido al lado de la inversión que necesitó.
Tras los anuncios del 21 de mayo de la ampliación del programa que prolonga el horario de apertura de las escuelas ubicadas en sectores más conflictivos -que en 2009 partió con 46 comunas-, los ojos volvieron a ponerse sobre la conveniencia de pasar más tiempo en el colegio.
Dos estudios de investigadores nacionales dan cuenta, por primera vez, de los beneficios que traería la jornada extendida, especialmente para los alumnos de escasos recursos y para quienes estudiaban en el horario de la tarde antes de la reforma.
El primero lo realizó Sergio Urzúa, de la Northwestern University, en base a datos que recolectó el BID para analizar la transición entre el colegio y el trabajo. Este demostró que con jornadas más extensas disminuye el embarazo adolescente en 4%, aumenta la probabilidad de no abandonar la enseñanza media en 32%, y la de ser arrestado baja a un 43%. A esto se suma que duplicó los resultados en los test cognitivos.
El segundo es del investigador del Centro de Investigación Avanzada en Educación y PhD de la U. de Harvard, Cristián Bellei. Según sus conclusiones, la Jornada Escolar Completa elevó el rendimiento de los alumnos,entre tres y cuatro puntos en el Simce, una cifra que, pese a sonar reducida, equivale a la mitad de la brecha entre colegios públicos y privados.
Beneficios para los más Vulnerables
Ambos estudios demuestran que este efecto es aún más notorio en niños vulnerables. Por ejemplo, el porcentaje de jóvenes que quedan embarazadas antes de los 18 años en los colegios subvencionados cae un 7% cuando las escolares tienen jornada completa. Entre los alumnos de colegios municipales, las probabilidades de ser arrestados caen un 80% si asisten a establecimientos con jornadas extensas.
Las conclusiones de Bellei apuntan a lo mismo: en matemáticas los niños de colegios rurales obtuvieron 7,5 puntos más que los de zonas urbanas, y en lenguaje la ventaja fue de 7,4 puntos. Mientras los alumnos de establecimientos municipales subieron cinco puntos en matemáticas más que los de colegios particulares.
La explicación es sencilla: la falta de un escritorio o de un ambiente tranquilo para estudiar y el poco acceso a libros en el hogar afectan el rendimiento de los niños más vulnerables. "Al estar más en la escuela, los jóvenes pasarían menos tiempo en ambientes que podrían incentivar un comportamiento riesgoso", dice Urzúa. Fue una de las justificaciones, de hecho, que se usaron para impulsar la JEC en el país.
Según Urzúa, los estudiantes que antes de la reforma asistían a clases por las tardes también fueron impactados. El investigador encontró que los alumnos que estudiaban bajo la modalidad JEC tenían un 67% de probabilidades de seguir estudios superiores, mientras que las de los estudiantes con jornada de tarde llegan al 56%.
Un egresado de colegio municipal con JEC recibe, a esa edad, $ 281 mil de sueldo, esto es $ 42 mil más que un egresado del mismo tipo de establecimiento y que estudió de tarde.
La razón para las diferencias tiene que ver con el ritmo circadiano. La temperatura del cuerpo humano, que determina el grado de alerta de un individuo, cambia durante el día. Es menor de madrugada y aumenta a medida que transcurren las horas.
Percepciones de los Estudiantes sobre la JEC
Según los alumnos, acortar la jornada escolar completa significaría mejorar la salud mental y la convivencia entre ellos. La Fundación Liderazgo Chile en conjunto con la Federación de Centros de Estudiantes Secundarios (FECES), realizaron una encuesta sobre la percepción que tenían los alumnos sobre la jornada escolar completa (JEC).
A estas alturas del año, se ha hecho costumbre ver a niños y jóvenes exhaustos por la sobrecarga escolar de fin de año. Entre exámenes y trabajos que, más encima, son dados fuera del horario escolar, los alumnos terminan muchas veces enfermos. La JEC (jornada escolar completa), se implementó hace más 25 años, en 1997 bajo el alero de la Ley 19.532. Esta, buscaba generar interacciones pedagógicas más efectivas en el aprendizaje del estudiante.
El 83 % de los estudiantes encontró provechoso acortar la Jornada Escolar Completa, mientras que el 45% respondió que la jornada escolar diariamente debería durar seis horas. Ante la pregunta ¿acortar la jornada ayudaría a un mejor aprendizaje? 73%, señaló que sí. Por otro lado, el 80% respondió que la convivencia entre los estudiantes mejoraría si se acortara la jornada. Otro 91% dijo que de acortar la jornada los niveles de estrés bajarían considerablemente. El 81 % está de acuerdo que la sobrecarga escolar disminuiría acortando la jornada.
En conclusión, de acuerdo a la encuesta acortar la JEC ayudaría a un mejor rendimiento, mejoraría la convivencia entre los estudiantes, bajaría los niveles de estrés y mejoraría la salud mental de las y los estudiantes.
Visiones Académicas sobre la JEC
Fue una de las medidas más importantes de los primeros gobiernos de la Concertación en materia educativa y planteaba entre sus objetivos mejorar la calidad de la enseñanza - aprendizaje a través de la ampliación de los horarios de clases y el mejoramiento de la infraestructura, entre otros puntos.
La Ley 19.532 creó la JEC y con ello cambió el régimen horario de los estudiantes chilenos que pasaron a una jornada extendida en la cual deberían desarrollar actividades complementarias -como talleres deportivos y artísticos- en miras a una formación integral.
Para Jesús Redondo, investigador del Observatorio de Políticas Educativas de la Facultad de Ciencias Sociales (OPECH), en la medida que la JEC ha estado mezclada con un modelo de evaluación estandarizado tipo Simce, el aumento de tiempo escolar “ha sido para horas de matemáticas y de lenguaje, principalmente, en detrimento de otras experiencias educativas.
Como comentó Rodrigo Cornejo, director del OPECH, “lamentablemente la extensión de la jornada se da en un contexto de mercado”, dado que “estamos en un contexto único en el mundo, de mercado de competencias y de estandarización educativa. A pesar de estos problemas, los expertos coinciden en que es posible avanzar en el mejoramiento educativo, considerando además la dificultad de que cambie el tipo de jornada.
De partida, advierte Cornejo, “lo que sí se podría pensar es avanzar hacia cómo -y para ello se requiere una comunidad educativa y expertos en ciencias de la educación- vamos dotando de mayor significatividad esas horas extras”. Por ejemplo, se puede considerar la incorporación a la escuela de nuevos profesionales “que puedan trabajar aspectos alternativos a sus dinámicas actuales, para que ahí los profesores tengan tiempo para preparar las clases.
También, para Cornejo otro elemento es reconocer la voz de las y los estudiantes. Este tema, comentó Serrano, está cruzado por las políticas educativas donde "los docentes que puedan generar prácticas que estén de acuerdo a las necesidades de sus estudiantes y no de requerimientos externos.
«Hasta las 17 horas estamos con clases. En 1997 se dictó la ley Nº 19.352 que daba inició a la Jornada Escolar Completa (JEC). Hasta lo actualidad, el Estado ha invertido importantes recursos para dotar de la infraestructura necesaria a los establecimientos subvencionados del país. Esto permitió construir las salas de clases y edificios suficientes para poder afrontar una extensión del horario, operando en una única jornada y, por consiguiente, dando término a la tradicional doble jornada de clases.
Dificultades en la Implementación de la JEC
Los objetivos de la JEC eran ambiciosos. Apuntaban, entre otros aspectos, al mejoramiento de la calidad, la igualdad de oportunidades y la transformación de prácticas pedagógicas y de gestión docente. Sin embargo, no ha estado a la altura de lo esperado.
Las dificultades y diferencias en su implementación y las sucesivas demoras y atrasos han impedido cumplir con los plazos estipulados inicialmente, posponiéndose hasta el año 2010 la total implementación de la JEC. Durante su gradual ejecución, diferentes actores del mundo escolar han hecho denuncias referidas al uso del tiempo pedagógico adicional, al agotamiento de alumnos y docentes, a la carencia de espacios para que los estudiantes almuercen y al no cumplimiento que, en ocasiones, se hace del tiempo mínimo exigido para recreos.
La Comisión Asesora de la Presidencia para la Calidad de la Educación destinó parte de su tiempo a discutir este tema, llegando a conclusiones que, como veremos más adelante, se centraron en la necesidad de revisar su implementación con el fin de cumplir con los objetivos propuestos inicialmente. Una primera reflexión guarda relación con el currículum real de escuelas y colegios, y la manera en que se distribuye el tiempo entre las distintas asignaturas.
En segundo término, abordaremos el desequilibrio que parece existir entre tiempos de trabajo escolar y espacios de descanso, con los consiguientes efectos en la predisposición de estudiantes y docentes frente a la experiencia escolar. La implementación de la JEC no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de un cúmulo de acciones y programas que comenzaron a desarrollarse, prácticamente desde el comienzo de la recuperación de la democracia.
En un marco de desigualdad educativa se pensaba que la extensión de la jornada permitiría intensificar y mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje, generando como consecuencia una mayor igualdad de oportunidades. Se planteaba, en ese sentido, que los estudiantes más pobres compensarían su menor capital cultural de base. En el caso de la enseñanza media, también se pensaba que contribuiría a disminuir los conflictos existentes entre la institucionalidad escolar y la cultura juvenil popular.
Entre los propósitos de la JEC estaba intervenir claramente en lo que podríamos llamar la situación educativa, es decir, en generar las condiciones de posibilidad para conseguir mejores aprendizajes, en el marco de la ideología de la igualdad de oportunidades. Esta situación educativa estaba marcada por los tiempos escolares, los cuales debían replantearse en términos de períodos de descanso y trabajo; actividades lectivas y no lectivas; trabajo docente individual y grupal; distribución entre asignaturas; trabajo con alumnos, entre docentes y de éstos con los directivos; y gestión institucional.
El tercer elemento era la modificación de las condiciones laborales, pues la JEC planteaba el desafío de establecer un nuevo tratamiento hacia los trabajadores de la educación, modificando sus condiciones de contratación y de trabajo en general. Estas nuevas condiciones laborales debían permitir la posibilidad de abrir momentos de reflexión e intercambio profesional docente, respondiendo con esto a una de las demandas más importantes del estamento docente en este ámbito.
Cabe señalar que la instalación de la JEC se implementó en paralelo a la reforma curricular. Para muchos dentro del Mineduc, ésta última constituía la llave maestra para el mejoramiento de la educación. De hecho, se la proveyó de ingentes recursos y se organizaron costosos programas de difusión para los docentes, los que, sin embargo, han demostrado ser insuficientes en relación con el objetivo planteado.
La incorporación de cada establecimiento a la Jornada Escolar Completa consideraba la elaboración de un Proyecto Pedagógico JEC. Éste tenía por objetivo favorecer la participación de las comunidades escolares y entregar el apoyo necesario a aquellos establecimientos que demostraran tener un proyecto educativo dentro del cual tuviese sentido la ampliación del tiempo escolar. Finalmente, es necesario poner en relación estas intenciones reflejadas en la política pública, con su realización concreta, ejercicio que revela las variadas tensiones que enfrentan hoy los establecimientos educativos para la implementación de la JEC.
Impacto de la JEC en los Resultados Académicos
Pese a la importancia de la JEC, existen pocas investigaciones que la hayan analizado en profundidad, considerando tanto sus resultados como los procesos desarrollados durante su implementación. Aquellos que lo han hecho han profundizado en la relación existente entre la JEC y los resultados de la prueba SIMCE. Sin embargo, las características de los procesos pedagógicos y organizacionales han sido abordados sólo superficialmente.
Entre los estudios que han tratado el impacto de la JEC en los resultados se encuentra una investigación del Mineduc publicada el año 2003. En ella se muestra que existe un impacto positivo en lenguaje y matemática de 2,5 y 1 punto aproximadamente, y que tiene un mayor efecto sobre alumnos con peores puntajes. Sin embargo, esta alza en los puntajes no puede ser considerada significativa. También se puede mencionar el estudio de García (2006), donde se concluye que la JEC tiene un impacto significativo en términos globales de 2,2 y 4,7 en las pruebas de matemática y lenguaje respectivamente, lo que es calificado como modesto por el autor.
Del conjunto de estudios analizados es posible advertir algunas tendencias preocupantes. Por un lado, en términos globales, el mejoramiento de los resultados ha sido, sin duda, bastante limitado.
Por otra parte, quedan dudas si la implementación de la JEC ha contribuido a generar mayor equidad en el sistema. Algunas investigaciones muestran que quienes obtienen mayores ventajas son los estudiantes provenientes de sectores medios y altos, así como también aquellos que estudian en establecimientos particulares subvencionados, que en promedio poseen mayor gasto por alumno.
Frente a ello, la política de haber financiado en términos iguales a todos los establecimientos subvencionados (privados y públicos) no parece haber reforzado las políticas de equidad. En vez de entregar recursos en función de las características del alumnado, teniendo presente que casi el 80% del quintil más pobre se educa en establecimientos municipales, se mejoró las condiciones de competencia de los particulares subvencionados, al mismo tiempo que se les permitió seguir seleccionando alumnado y cobrando financiamiento compartido. Esto se relaciona con la pervivencia de una lógica de mercado -sobre la cual se pretendía implementar una reforma pro-equidad- y de una estructura del sistema escolar que establece condiciones de competencia desiguales entre la educación privada-subvencionada y la pública.
Flexibilidad y Distribución del Tiempo Escolar
Los puntos antes mencionados no invalidan la reforma de la jornada escolar. Sin duda, han existido avances considerables en diferentes ámbitos, pero es innegable que su implementación ha tenido distintas debilidades que no han sido afrontadas con la decisión suficiente. La ampliación de la jornada escolar se fundaba en el convencimiento de que un incremento de tiempo escolar era una condición de posibilidad para el mejoramiento de los aprendizajes, dada la posibilidad que se abriría para explorar y desarrollar nuevas prácticas pedagógicas, más activas y atentas a los intereses de los estudiantes.
En atención a los elementos anteriores, uno de los aspectos que caracterizó la propuesta de extensión de la jornada escolar fue una relativa flexibilidad en la distribución del tiempo escolar por parte de las instituciones escolares. El Mineduc prescribía rangos considerados aceptables para los distintos subsectores de aprendizaje y para las horas de libre disposición, así como también para recreos, almuerzos y espacios de reflexión y trabajo entre docentes. Esto se hacía bajo el supuesto de que se debía entregar una formación integral a los estudiantes, atento a sus preocupaciones y preferencias, lo que daría como resultado un mejoramiento global en los aprendizajes.
Sin embargo, esta imagen ideal de la distribución del tiempo escolar estuvo lejos de cumplirse, y ya en la evaluación realizada el año 2000 por la Universidad Católica se advertía de diversos incumplimientos en cada uno de los ámbitos previstos, tanto por estar bajo la norma como por ubicarse sobre ella. En relación con el tiempo escolar total, el año 2005 el 45% de los establecimientos en educación básica y sólo el 36% en educación media estaban en el rango establecido por la norma ministerial.
En el caso de la educación media, un 49% de los establecimientos científico-humanistas y un 61% de los técnico-profesionales superan el rango prescrito por el Mineduc. En ambos casos, esto se explica por la cantidad de horas destinadas a la formación general en detrimento de la formación diferenciada, además del importante porcentaje de establecimientos que no cumplen con los requerimientos mínimos en las horas de libre disposición. Esta situación ya se mencionaba en la evaluación del año 2000, sin embargo, en aquella oportunidad se consideró como un resultado positivo el que casi un 50% de los establecimientos realizara más horas que las prescritas por el OF/CMO (DESUC, 2000: 37).
Agotamiento y Malestar en la Comunidad Escolar
Durante los casi diez años de aplicación de la JEC, las autoridades y responsables del tema se mostraron poco receptivos a considerar los efectos negativos que la intensificación del trabajo escolar estaba provocando en las instituciones escolares. Así, se desacreditaron u obviaron los crecientes signos de agotamiento y malestar de una parte significativa de los actores escolares.
En la evaluación del año 2005, un 77% de los docentes -tanto de básica como de media- señalaron que existía agotamiento entre ellos. Asimismo, un 74% señaló que el cansancio entre los estudiantes era un factor problemático en la implementación de la JEC. La percepción de los alumnos era similar a la de sus profesores, pues un 82% de ellos estaba de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación “La Jornada Escolar Completa (JEC) es muy agotadora para los alumnos” y un 85% con la proposición “La Jornada completa es muy agotadora para los profesores” (DESUC, 2005:124).
A continuación, una tabla que resume algunos de los hallazgos mencionados sobre la percepción del agotamiento en la comunidad escolar:
| Grupo | Porcentaje que indica agotamiento |
|---|---|
| Docentes (Básica y Media) | 77% |
| Estudiantes (Cansancio como factor problemático) | 74% |
| Estudiantes (Acuerdo con que la JEC es agotadora) | 82% |
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