Estudiar y trabajar es una combinación que requiere de mucho esfuerzo para los jóvenes de hoy. Cada vez son más los estudiantes universitarios que buscan sus primeros empleos mientras transitan su vida universitaria. Una tendencia que tiene múltiples causas: el deseo de la independencia económica, la inserción al mercado laboral, ganar experiencia para el futuro, entre otras.
Prevalencia del trabajo estudiantil en Latinoamérica
Estudios realizados por Trabajando.com entre 13.000 universitarios de países de Latinoamérica, revelan que el 67% de los entrevistados trabaja mientras estudia y la mayoría (71%) lo hizo durante los primeros tres años de carrera. Jóvenes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Portugal, Puerto Rico y Uruguay, ya han realizado sus primeros pasos en el mercado laboral antes de cumplir sus 20 años.
Preferentemente los trabajos más buscados son los part-time, con horarios flexibles o trabajos de fines de semana, que no interrumpan su jornada académica y permitan -quizás de un modo más restringido- horas de estudio para los exámenes. Optimizar el tiempo es la clave de estos jóvenes, relegando tiempo de ocio y aprovechando al máximo cada minuto.
Percepción sobre el impacto en el rendimiento académico
Un gran porcentaje de padres y alumnos creen que estudiar y trabajar es una carga demasiado grande para un joven universitario, ya que se piensa que si un universitario busca un trabajo de medio tiempo, es probable que baje sus notas.
Sin embargo, la incorporación de estudiantes de escasos recursos a la educación superior y la mayor necesidad de independencia económica de los jóvenes, han ido modificando esta apreciación. En la actualidad numerosos estudios coinciden en que tener un empleo de medio tiempo no perjudica el rendimiento académico. En algunos casos, incluso puede ayudar a mejorar las calificaciones.
Sectores de empleo y experiencias
Según el último reporte trimestral (marzo-mayo), realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), 28% de los estudiantes que trabajan se ubica en el sector comercial o de reparaciones de vehículos, un 12% de ellos se desempeñan en industrias manufactureras y un 8% trabaja en construcción. El mayor porcentaje de estudiantes que trabaja, afirma que su experiencia ha sido positiva, pese a que sólo el 40% de los consultados tuvo un trabajo relacionado con lo que estudiaba.
El rol de las universidades
Las universidades cuyos alumnos se interesan en trabajar tienen una tarea pendiente en este ámbito, debido a que los estudiantes que desean insertarse en el mundo del trabajo quisieran ver sus planteles cumpliendo el rol de puente entre ellos y el mercado laboral, específicamente de las empresas. Desde la niñez se le ha inculcado a los jóvenes que su única responsabilidad es estudiar.
Aumento del trabajo estudiantil durante la pandemia
Por lo menos, eso es lo que dejan en claro desde el Ministerio de Educación (Mineduc), donde advierten un aumento de los jóvenes que trabajan y estudian. Según información publicada por La Tercera, al año pasado los estudiantes que decidieron buscar un empleo, aumentaron un 4,9%. Para el ministro de Educación Raúl Figueroa, esto es una consecuencia de la crisis que se está viviendo. Una idea que apoya Claudio Castillo, académico del Inta de la Universidad de Chile “lo que han observado la Cepal, la Unicef y la Organización Internacional del Trabajo es que la pandemia ha generado un aumento del trabajo infantil en el contexto de que las escuelas se encontraban cerradas.
De hecho, por primera vez en casi una década, los casos aumentaron. De acuerdo al análisis del Ministerio de Educación, el porcentaje de jóvenes que van al colegio y, además, trabajan venía en una disminución sostenida desde 2012, alcanzando su menor nivel en 2019, cuando llegó a 2,9%. Pero en 2020, en plena pandemia y asociado a la crisis económica, la tendencia se quebró. El año pasado los estudiantes que debieron buscar un empleo crecieron al 4,9% del alumnado. Es decir, 31.418 estudiantes de enseñanza media, de entre 17 y 19 años, declararon tener actividad laboral, 7.956 más que el año anterior.
Raúl Figueroa, jefe de la cartera de Educación, atribuye este incremento a la crisis sanitaria: “Si bien hay que analizarlo con más detalle, todo indica que esta alza está asociada a los efectos de la pandemia y, en particular, a las consecuencias económicas y a los cierres de escuelas que alejan a los alumnos del sistema escolar”.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el mercado laboral chileno presentó una tendencia sostenida al alza desde 2010 hasta 2019, tendencia que se interrumpió en 2020, cuando la cantidad de ocupados cayó ocho puntos porcentuales, pasando del 58% al 50%. Eso significó una pérdida del ingreso para miles de hogares.
Claudio Castillo, académico del Inta de la Universidad de Chile, señala que “lo que han observado la Cepal, la Unicef y la Organización Internacional del Trabajo es que la pandemia ha generado un aumento del trabajo infantil en el contexto de que las escuelas se encontraban cerradas, pues además de eso se produjo una crisis económica y social, lo que hizo que, sobre todo en familias vulnerables y de bajos ingresos, se vieran situaciones de trabajo infantil y adolescente”.
Aunque el alza de estudiantes que trabajan se repitió en todo el país, no ocurrió con el mismo impacto en los distintos establecimientos del sistema. En los colegios particulares pagados los alumnos que además trabajan tuvieron una leve disminución, mientras que en el resto hubo un fuerte incremento, el que fue más notorio en los colegios municipales.
“Hay una correlación fuerte entre los alumnos de niveles socioeconómicos más bajos y quienes asisten a la educación pública, y es ahí donde los efectos económicos de la pandemia se hicieron más evidentes. Por lo tanto, uno podría concluir que uno de los elementos que hacen que el trabajo juvenil se incremente son las necesidades económicas, precisamente de esas familias”, explica el ministro Figueroa.
De hecho, según un estudio de la Universidad Diego Portales que procesó cifras Casen de 2020, hay 439.307 menores de 18 años que viven en hogares en situación de pobreza (ingresos por persona menores a $ 169.349) y otros 263.738 niños y niñas que se encuentran en condición de pobreza extrema (el ingreso por persona es menor a $ 112.898).
Efectos negativos y desafíos del trabajo adolescente
Sin embargo, los expertos miran con preocupación que los escolares cumplan una jornada laboral y estudien al mismo tiempo, pues esta carga los puede afectar en diferentes aspectos.
Blanquita Honorato, subsecretaria de la Niñez, señala que “los adolescentes tienen un número limitado de horas al día dedicado al estudio y la otra parte a la recreación, que implica una relación con los pares por la cual los jóvenes construyen su identidad, por lo tanto, cuando no hay tiempo para esto, se crea un problema de identidad y de construcción del ser que pueden generar problemas de salud mental. Es un problema quitarle horas de recreación y dárselas al trabajo”, sostiene.
Ernesto Triviño, director del Centro UC para la Transformación Educativa y académico de la Facultad de Educación UC, también explica que afecta su aprendizaje: “Lo que se ve en los estudios de educación y trabajo es que estos estudiantes tienen pocas oportunidades de cumplir con las tareas académicas externas al horario escolar, y también suelen estar muy cansados y, por ende, con poco foco de atención durante la jornada, y esto se convierte en una desventaja”.
Hugo Césped, director del Liceo Patricio Aylwin, afirma que la actividad laboral de los alumnos perjudica su asistencia a clases: “Generalmente, cuando trabajaban no se podían conectar y ahí difícilmente el estudiante podía implementar las estrategias que los docentes promovían en sus clases. En ese contexto, el ministro Figueroa recalca la importancia de acudir al aula: “La asistencia es un elemento central para el desarrollo de los alumnos, tanto del punto de vista de sus habilidades sociales, su desarrollo socioemocional y, por supuesto, también para el aprendizaje”.
Candy Fabio, oficial de Protección Unicef, sostiene que es necesario crear políticas públicas para evitar que los escolares tengan que trabajar: “No debe caer sobre los niños la responsabilidad de mejorar los ingresos familiares, eso es una tarea de los adultos. Por eso es tan relevante que existan políticas específicas que miren esta situación y que apoyen con ingresos monetarios. Por eso hacemos un llamado para que exista un piso de protección social”.
“Tiene que haber sistemas de protección social que permitan a las familias tener los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas.
En enero de 2025, El Termómetro de Salud Mental Achs-UC reveló que el 13,7% de los trabajadores presenta síntomas moderados o severos de depresión. «Compaginar tantas responsabilidades al mismo tiempo siempre va a dar cabida al estrés y sobre todo si se es joven, ya que es probable que aún no se tengan las herramientas que sí tiene un adulto. De igual forma, los trastornos mentales y del sueño pueden desencadenarse al estar expuesto a tanta presión.
«Lo peor de esto es que, al estar muy cansado y verse obligado a seguir rindiendo, se empieza a formar un círculo vicioso. El cansancio lleva a malos resultados académicos, estos llevan a peligrar ramos, lo que genera ansiedad y tristeza, y así sucesivamente», agrega.
Como se mencionó al principio, cada vez son menos los jóvenes que estudian y trabajan al mismo tiempo.
Según la consulta más reciente a la guía Education at a Glance (del año 2017) sobre el tema, solo el 9% de los jóvenes estudiantes chilenos compatibilizan el estudio con el trabajo.
Motivaciones de los estudiantes que trabajan
En el caso de Álvaro Fernández nos cuenta que su motivación es sencillamente contar con su propio dinero. Estudiante de Ingeniería Informática y con un contrato fijo part-time, reconoce que a veces puede llegar a ser difícil mezclar ambas cosas. «No he visto afectadas mis notas por el trabajo, porque estudio durante la semana, pero sí me resta tiempo de vida social y de descanso. Diferente es el caso de Jeremías Espinoza, a quien conjuntar estudio y trabajo se le ha hecho una tarea compleja. Emprendedor y estudiante de Ingeniería en Bioquímica en su tiempo libre, reconoce: «Uno de mis mayores desafíos ha sido tener tiempo para descansar. Y es que no solo afecta a su vida profesional y universitaria, sino también la personal. «Debido a mi emprendimiento, he tenido que dejar de lado la universidad en algunas ocasiones, lo que he me ha llevado a tener que mandar carta al decano para que me permita seguir en la carrera en más de dos ocasiones. «Mi motivación para compatibilizar el trabajo con el estudio es tener mi propio dinero para no ejercer otra presión económica más sobre mis padres, ya que no nos sobra el dinero. Como vimos, tanto Álvaro como Jeremías trabajan para generar sus propios ingresos y aligerar un poco el bolsillo de sus padres.
Tabla: Datos sobre estudiantes de enseñanza media que trabajan en Chile
| Año | Porcentaje de estudiantes que trabajan |
|---|---|
| 2012 | Disminución sostenida |
| 2019 | 2,9% (nivel más bajo) |
| 2020 | 4,9% (aumento debido a la pandemia) |
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