El número de personas mayores se encuentra en pleno proceso de crecimiento, especialmente en países como España.
A nivel mundial, entre los años 2015 y 2050 se estima que el porcentaje de personas mayores de 60 años aumentará significativamente, llegando a ser un 22% de la población mundial.
Este crecimiento será más significativo en aquel segmento de personas de 80 y más años (World Health Organization, 2022).
Además, se prevé que para el año 2045, a nivel mundial, habrá una mayor proporción de personas de edad avanzada en comparación con personas jóvenes.
Este fenómeno guarda similitud con lo observado en 2020, cuando la población de 60 años o más superó en número a la de menores de 5 años (UN, 2010; World Health Organization, 2022).
En lo que concierne a la esperanza de vida, este indicador mantiene una evolución positiva y estable a nivel global.
En el año 2015 la esperanza de vida al nacer era de 72 años, concretamente 70 años en los hombres y 75 años en las mujeres, lo que supuso un incremento de 5 años respecto a la esperanza de vida al nacer establecida en el año 2000 (World Health Organization, 2020).
El aumento del número de personas mayores, junto a la falta de calidad de vida en edades más avanzadas, indica que se necesitarán más recursos sociales y médicos para satisfacer sus necesidades en todo el mundo.
Los sistemas sociales y sanitarios, en muchos países, requerirán reformas para satisfacer esta demanda basándose en el impacto del envejecimiento de la población (Zarebski, 2021).
Esto supone la necesidad de un mayor desarrollo de campos interdisciplinares, como es la gerontología, y la necesidad de formación especializada dentro de las ciencias sociales, especialmente en países con un alto grado de envejecimiento, como es España (Algarín y Sánchez-Serrano, 2022).
El aumento generalizado del número de personas mayores en España, por el cual en unos años este grupo social representará casi un tercio de la población total (Instituto Nacional de Estadística, 2020), está generando que la Gerontología Social cada vez tenga más presencia en la sociedad.
Como bien señalan Conde-Ruiz y González (2021), este aumento poblacional no es fortuito, sino que se asocia fundamentalmente al envejecimiento de las personas que nacieron durante el baby boom, entre los años 50 y los 70, al aumento de la esperanza de vida, y a la inversión de la pirámide poblacional generada por este fenómeno y por el descenso de la natalidad.
Con esta perspectiva, no es de extrañar que cada vez los/as profesionales dedicados/as a la intervención con este colectivo sean más demandados/as (Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, 2019; García, 2022) y, en consecuencia, aumenten las formaciones dirigidas a la obtención de la especialidad gerontológica en cada una de las disciplinas.
Debido a esto, las y los profesionales dedicados a la intervención sociosanitaria con personas mayores cada vez son más demandados e incluso comienza a aumentar la especialización de postgrado en el campo de la gerontología social.
Siguiendo en la línea de las ciencias sociales, y más concretamente, respecto al Trabajo Social, es el Trabajo Social Gerontológico (TSG) la especialidad de la disciplina encargada de la intervención con personas mayores; definida por Martín (2012) como aquella intervención profesional intencionada y científica en la realidad social de las personas mayores, para conocerla y transformarla, contribuyendo con otras profesiones a lograr el bienestar de este colectivo.
Concretamente, el Trabajo Social Gerontológico se distingue dentro de las ciencias sociales por su enfoque holístico, su compromiso con los derechos humanos y la justicia social, su énfasis en la promoción del cambio social, su enfoque terapéutico centrado en la relación y la empatía, y su orientación hacia la acción y la práctica reflexiva.
Estas características lo convierten en una disciplina única y vital para abordar los desafíos sociales contemporáneos y promover el bienestar humano en todas sus dimensiones (Hooyman y Kiyak, 2008).
Teniendo en cuenta el reto demográfico anteriormente definido y las posibles necesidades surgidas del aumento del número de personas mayores en nuestra sociedad, se plantea un escenario interesante para el desarrollo de la intervención social (Filardo, 2011), estableciéndose como uno de los ámbitos con mayor desarrollo del empleo y de los programas y proyectos formativos (Sarasola et al., 2014).
En los últimos años, la orientación de la acción profesional se centra en maximizar la funcionalidad física, cognitiva y social de este colectivo (Munson et al., 2014), desplegando las diversas competencias profesionales en ámbitos de acción micro, meso y del macrosistema social.
Tal como afirman Ray et al. (2015), los profesionales del Trabajo Social disponen de un conjunto específico de habilidades y conocimientos que los equipa de manera única para gestionar la intersección de problemas que actualmente desafían los servicios de salud y bienestar en la vejez: necesidades complejas, riesgos, transiciones, fin de vida, estrés de los/as cuidadores/as, fragilidad, entre otros.
Asimismo, la pandemia COVID-19 replanteó nuevos desafíos para el Trabajo Social Gerontológico.
Al respecto, Swinford et al. (2020) señalan que tras la pandemia se reforzó el convencimiento disciplinar de que las personas mayores son un grupo heterogéneo y que está en mayor riesgo de experimentar discriminaciones y estereotipos por su edad (edadismo).
Asimismo, que el cruce de los conceptos de desventaja acumulativa -curso de vida- e interseccionalidad ofrecen explicaciones clarificadoras de las disparidades que se visibilizaron en la pandemia.
Por último, la relevancia de que la disciplina centre su acción en una perspectiva basada en las fortalezas, para orientar la intervención social hacia los “activos” y/o “recursos” de las propias personas mayores.
Ya hacia finales de los años 90 Berjarano y Berjarano (1999) llevaron a cabo un análisis de los planes de estudio de 28 universidades, en ese momento, de la Diplomatura en Trabajo Social, en el que se concluyó que solo en 13 de ellas se impartía alguna materia relacionada con la Gerontología, definiendo que el 53,6% de los/as estudiantes de Trabajo Social de aquel momento finalizaban sus estudios universitarios sin contar con una formación orientada a las necesidades de este grupo social.
Para poder llevar a cabo esta investigación se han analizado los 37 planes de estudio del grado en Trabajo Social, contando universidades públicas y privadas, en territorio español.
Para ello, se han seleccionado las asignaturas que por el título o mediante la guía docente se encontraban relacionados con la intervención con personas mayores.
Además, también se ha identificado el número de créditos, European Credit Transfer and Accumulation System (ECTS)1, (Sistema Europeo de Transferencia y Acumulación de Créditos) de cada una de estas asignaturas, diferenciando si pertenecían a asignaturas obligatorias u optativas (electivos), teniendo en cuenta que, por definición, estas últimas pueden -o no- ser cursadas por los/as estudiantes.
Por último, también se han contrastado estos resultados con los obtenidos al examinar cómo se desenvuelve la gerontología en comparación con otros ámbitos de intervención del Trabajo Social, con el fin de entender su progreso formativo en relación con otros espacios de intervención, y se ha realizado una breve comparativa con la misma situación en el grado de disciplinas con las que el Trabajo Social comparte espacio de intervención (Enfermería y Psicología) y que también aborda la formación en este sentido.
Tal como muestra la Tabla 1, los resultados muestran que el grado en Trabajo Social en España es impartido por 34 universidades que imparten asignaturas vinculadas con la intervención con personas mayores, que representa el 92% del total de la oferta pública y privada en el área de Trabajo Social.
Respecto a la titularidad de estos centros formativos, el 82% son de titularidad pública, frente al 18% privados, concentrados en las Comunidades Autónomas de Comunidad de Madrid, Cataluña y País Vasco.
Análisis de los Planes de Estudio en Relación a la Formación en Gerontología Social
Tal y como se ha podido identificar en la Tabla 1, se han diferenciado los créditos obligatorios (equivalente a las asignaturas básicas u obligatorias del plan de estudios) de los pertenecientes a materias optativas (electivas ofertadas en cada universidad).
En este sentido, se observa que el 47,7% de estos créditos sobre gerontología son obligatorios.
En cuanto a las diferencias existentes entre los centros formativos públicos y privados, se observa que de media las universidades públicas cuentan con una formación de 8,9 ECTS en gerontología, frente a los 6,3 de media de las universidades privadas, aunque cabe destacar que los únicos tres centros que no contaban con formación relacionada con gerontología eran centros de titularidad pública.
Respecto a cómo se identifica el nombre de las asignaturas vinculadas al ámbito de la gerontología social en el grado de Trabajo social, tal como muestra la Figura 1, hay una diversidad de maneras de nombrar a estas asignaturas obligatorias y optativas.
Hay una tendencia a vincular esta área de especialización con el ámbito de la dependencia, utilizado en un total de 19 ocasiones; discapacidad, que aparece en 5 asignaturas diferentes; e incluso la vulnerabilidad, que se emplea en 5 asignaturas de distintas universidades.
Para comparar los datos obtenidos en la formación en Gerontología con otros ámbitos de intervención en Trabajo Social se identificaron los créditos existentes en el grado en Trabajo Social en las 37 universidades analizadas en los ámbitos de: personas migrantes, adicciones y conductas de consumo, e intervención con el colectivo de la infancia.
Esta comparativa mostró que la formación en gerontología es mucho más amplia y extendida que las otras tres áreas temáticas seleccionadas, puesto que mientras que en Gerontología se identificaba un total de 297 créditos, la formación dirigida a intervenir con personas migrantes contaba con 188 ECTS, infancia con 155,5 créditos, y, en último lugar, se encontró el ámbito de las adicciones y/o el consumo problemático con 98 ECTS (Figura 2).
Respecto a la distribución de estos créditos, a diferencia de la formación gerontológica, mayoritariamente estas tres áreas eran abordadas desde asignaturas optativas, con la posibilidad de ser o no elegidas por los/as alumnos/as (Figura 3).
Distribución de los créditos entre obligatorios y optativos en cada una de las áreas temáticas analizadas.
Por último, se llevó a cabo una breve comparativa con dos disciplinas profesionales con las que el Trabajo Social comparte espacio profesional habitualmente en el ámbito de la Gerontología: la Enfermería y la Psicología.
Para ello, se comparó la presencia de créditos relacionados con este ámbito con sendos grados en tres universidades distintas, seleccionando una de las que más créditos tiene sobre Gerontología, una del grupo con una presencia media de créditos y, por último, una del grupo con menor presencia de formación relacionada con Gerontología.
Tras este análisis, en Psicología se identificó una mayor presencia de créditos relacionados con la intervención con personas mayores, fundamentalmente de modalidad optativa.
Respecto a la Enfermería, la presencia de créditos es menor, pero todos ellos forman parte de las asignaturas identificadas como obligatorias en el plan de estudios.
Lo primero en lo que se debe reparar respecto a los datos obtenidos en la investigación es el desarrollo formativo en materia gerontológica que actualmente existe de forma general en el grado en Trabajo Social en España.
Tal y como se ha mencionado, únicamente el 8% de las universidades públicas o privadas no contaban con asignaturas directamente relacionadas con la intervención en el ámbito de la Gerontología Social.
Esto muestra una clara evolución respecto a la situación definida por Ber...
Magíster en Intervención Familiar
El Magíster en Intervención Familiar es un programa de carácter académico, que busca promover un conocimiento profundo para intervenir de manera innovadora en los problemas complejos que afectan a la familia en la sociedad contemporánea, con énfasis en la reflexión, investigación, diseño, elaboración y sistematización de intervenciones familiares fundadas, a partir del análisis de una realidad familiar cada vez más diversa e inclusiva.
Para la obtención del grado de Magíster en Intervención Familiar, el candidato o candidata deberá tener aprobados el total de 99 créditos SCT establecidos en el programa, elaborar y aprobar la tesis, rendir exitosamente el examen de grado.
Los y las estudiantes deben demostrar competencias equivalentes al Nivel B2 de acuerdo con el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCERL). Para ello, el Programa establece un curso de inglés en el tercer semestre e instancias de lectura y exposición en dicho idioma durante el transcurso de las asignaturas. y demostrar manejo instrumental del idioma inglés.
Por último, el/la candidata/a a grado de Magíster, debe presentar copia de al menos un manuscrito de publicación resultante del Trabajo de Tesis.
Tabla 1: Características de los planes de estudio del grado en Trabajo Social en relación a la formación en Gerontología Social
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Universidades con formación en TSG | 92% de las universidades españolas |
| Titularidad de los centros formativos | 82% públicas, 18% privadas |
| Créditos obligatorios en gerontología | 47,7% del total de créditos en gerontología |
| ECTS en gerontología (universidades públicas) | 8,9 de media |
| ECTS en gerontología (universidades privadas) | 6,3 de media |
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