En la Plaza Las Heras, se desarrolla el VI Encuentro Medieval de Santiago, un evento que reúne a grupos de representación histórica de todo Chile fascinados con los personajes y forma de vida de la Edad Media.
Aunque la feria se realiza una vez al año, estas reuniones son cada vez más frecuentes.
Sólo basta con ver el calendario reciente: hace un mes hubo una similar en La Reina y una semana atrás otra en la medialuna de Rancagua.
Por los alrededores caminan aldeanos, arqueros y caballeros.
En el encuentro también hay campesinos preparando guisos en calderos, aldeanas trabajando en los telares, juglares tocando música.
Si hubiera existido algo así como la "Expo Mundial de 1200", sería como esto: los pueblos más temidos de Europa y Asia mostrando lo mejor de su cultura.
Por su parte Joaquín, el otro vikingo, dice que su vestimenta corresponde a la de un aldeano y cazador danés, y que por eso lleva más pieles que armadura.
"Igual participo de los combates medievales. A mi mamá le gusta que lo haga, pero mi papá me dice que en cualquier momento me van a volar todos los dientes", declara paradójicamente el estudiante de prevención de riesgos.
La gente piensa que los vikingos eran asesinos y saqueadores, pero no. Para la época no asesinaron más gente que el cristianismo", comenta Darío, defendiendo la cultura que representa su agrupación, llamada Aurok.
Su idea no es sólo vestirse y pelear como vikingo, sino que reconstruir de la manera más fiel posible todas sus costumbres.
Por eso le enseña a un grupo de espectadores a jugar tablut, una suerte de ajedrez nórdico "que muestra las estrategias de combate vikingas. Eran menos lineales que las romanas, que eran las que usaban la mayoría de los pueblos medievales", relata.
Pero su interés no llega sólo ahí.
Dice que el konunrg (término utilizado para denominar al rey en nórdico antiguo) de la comunidad tiene una parcela en la Isla de Maipo, donde cultivan la tierra con técnicas antiguas.
"Intentamos volver a un estilo de vida mucho más saludable. No como la sociedad actual, donde importan más las apariencias que el valor de las personas", comenta.
Un poco más allá, una joven perteneciente al Clan Cruithne (un grupo que recrea el estilo de vida de los celtas británicos) termina de trabajar unos utensilios de cuero.
"Nos juntamos todos los sábados frente al Café Literario de Providencia. Allí confeccionamos nuestros trajes y los que pelean entrenan", relata, y agrega que consiguen el dinero para los materiales a través del pago de una mensualidad.
Aunque la feria medieval se enmarca en el concepto de recreación histórica, también hay cabida para otros personajes como los elfos y hobbits de El Señor de los Anillos, que también ocupan un lugar importante en la feria.
"Nos regimos estrictamente por las descripciones que aparecen en los libros de Tolkien. Hacemos arquería y esgrima con la mayor fidelidad posible a las novelas", dice Diego, arquero perteneciente a la agrupación recreacionista Montaraces de Ithilien.
Más allá, un imitador del pirata Jack Sparrow, de Los piratas del Caribe, se pasea con un cofre recolectando monedas y un Wally de carne y hueso camina con su bastón y lentes redondos entre los caballeros.
"¡Allí estai, Wally, te encontré!" es la reacción de la gente que parte rauda a fotografiarse con él.
El público está entusiasta.
La pequeña plaza está repleta y hay filas de espera para aprender a disparar con arco y flecha o para adquirir algunas técnicas básicas de manejo de la espada.
"Aquí la gente que viene pelea también, para eso tenemos estas de plástico", explica un instructor mientras muestra una que no se ve para nada liviana.
¿Quieres participar?", pregunta.
Declino amablemente.
Uno de los fundamentos del feudalismo era la ligazón del siervo a la tierra, a una comarca determinada.
Esta se había originado por diversos mecanismos: impuestos sobre la propiedad agrícola que había obligado a los campesinos pobres a ponerse al servicio de los campesinos más ricos; masas de aldeanos traspasadas como botines de guerra; cesiones de territorios a nobles destacados; la necesidad de protección en tiempos turbulentos o sencillamente el hambre.
Esta relación que se había mantenido estable por provecho mutuo, o en el peor de los casos porque el siervo no tenía otra alternativa, se rompe con la Peste Negra.
En muchos feudos el trabajo a cambio del derecho a labrar la tierra del señor, se cambia por el pago en metálico.
Muchos huyen del señor feudal y se refugian en nuevos territorios o ciudades con mejores condiciones.
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