Más de 2 mil reportes bancarios filtrados, conocidos como FinCEN Files, revelan cómo billones de dólares de dinero negro fluyen libremente entre los principales bancos del mundo. Estos documentos incluyen más de 2 mil 100 reportes de actividades sospechosas que bancos y otras firmas financieras enviaron al Financial Crimes Enforcement Network del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
En total, según un análisis del ICIJ, los documentos muestran transacciones por un importe total de al menos 2 billones de dólares, realizadas entre 1999 y 2017, y que las oficinas internas de cumplimiento de las instituciones financieras señalaron como actividades potenciales de lavado de dinero u otra actividad criminal, incluyendo 514 mil millones de dólares de JPMorgan y 1,3 billones de Deutsche Bank. Los 2 billones de dólares identificados por ICIJ en transacciones sospechosas son solo una gota en el océano de dinero sucio que brota de los bancos en todo el mundo.
Bancos Protagonistas y sus Prácticas Cuestionables
Deutsche Bank, Bank of New York Mellon, Standard Chartered, JPMorgan y HSBC son protagonistas de una oscura trama con un punto común: vista gorda de controles al realizar operaciones con dineros provenientes de la corrupción, el fraude, el crimen organizado y el terrorismo.
JPMorgan y sus Transacciones Sospechosas
Según evidencian los registros, durante una década JPMorgan también procesó pagos de más de 50 millones de dólares para Paul Manafort, el antiguo jefe de campaña del presidente estadounidense Donald Trump. JPMorgan dijo que tiene prohibido contestar preguntas sobre transacciones o sus clientes.
Los archivos confidenciales también muestran que JPMorgan proveyó de servicios bancarios a Derwick Associates, una empresa energética que ganó miles de millones de dólares en contratos públicos para reparar la defectuosa red eléctrica de Venezuela. Uno de los venezolanos que recibió ayuda de JPMorgan fue Alejandro ‘Piojo’ Isturiz, un exfuncionario acusado en Estados Unidos de participar en un esquema internacional de lavado de dinero.
HSBC y el Lavado de Dinero Latinoamericano
En 2012, la sede de HSBC en Londres -el banco más grande de Europa-, firmó un acuerdo de procesamiento diferido y admitió que había lavado al menos 881 millones de dólares de grupos criminales de América Latina. Gracias a un acuerdo con los fiscales, HSBC pagó mil 900 millones de dólares. Los FinCEN Files muestran que durante esos cinco años de prueba, HSBC siguió moviendo dinero de personajes cuestionados.
En un comunicado dirigido al ICIJ, HSBC se negó a contestar las preguntas sobre clientes o transacciones específicas. HSBC dijo que la información del ICIJ es “histórica” y “precede” el plazo de su acuerdo de procesamiento diferido.
El Impacto Global del Dinero Sucio
El libre flujo del dinero sucio sostiene bandas criminales, desestabiliza naciones y fomenta la desigualdad económica global. Estimaciones de la Oficina de Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen (ONUDC) estiman que 2,4 billones de dólares de fondos ilícitos son lavados cada año, cifra equivalente a casi el 2,7% de todos los bienes y servicios que se producen cada año en el mundo.
La indagación del ICIJ detectó que los bancos que aparecen en FinCEN Files suelen procesar operaciones para sociedades registradas en jurisdicciones secretas, sin conocer al “beneficiario final” de la cuenta, es decir, a la persona de carne y hueso que está detrás de ella. En la mitad de los informes analizados para esta investigación, los bancos no tenían información sobre las entidades involucradas en transacciones y las etiquetaron como “sociedades sin identificar”.
La Responsabilidad y las Deficiencias en los Controles
La ley de Estados Unidos confía a los bancos la responsabilidad de ser la primera línea en la prevención del lavado de dinero, y ello a pesar de que su mayor interés es que el dinero -sucio o limpio- se esté moviendo. Dentro de los grandes bancos, los protocolos de detección de flujos ilícitos de dinero dependen de personal con exceso de trabajo y falta de recursos. Así, a menudo envían reportes de actividad sospechosa después que una transacción o un cliente aparece en una nota periodística negativa, o de una investigación del gobierno.
En entrevistas con el ICIJ y BuzzFeed, más de una docena de antiguos empleados de cumplimiento en HSBC cuestionaron la eficacia de los programas antilavado del banco. Autoridades de Estados Unidos han ordenado a los grandes bancos que reformen sus prácticas. La investigación de 16 meses del ICIJ y sus medios asociados muestra que estas tácticas no han funcionado.
El Rol de las Jurisdicciones Secretas
Los dueños de estas cuentas corporativas tienen direcciones en Reino Unido, Estados Unidos, Chipre, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Suiza. En más de 680 informes, las instituciones financieras preguntaron por más información sobre estas sociedades y en más de 160 ocasiones otros bancos no respondieron.
El Caso NoviRex y JPMorgan
Los FinCEN Files evidencian que NoviRex pronto empezó a gestionar pagos de elevados montos y con frecuencia. Pero para mover dólares, NoviRex necesitaba más que unos dudosos bancos letones: requería de una institución global con acceso a cuentas en la filial de Nueva York del Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos. Dos expertos en delitos financieros que comprobaron las transacciones de NoviRex a petición del ICIJ, afirmaron que las señales de lavado de dinero eran claras.
En 2005, el año en el que Jamie Dimon fue nombrado consejero delegado de JPMorgan, el FinCEN advirtió de que los bancos letones y su “considerable” base de clientes no letones “continúan representando un riesgo significativo de blanqueo de dinero”. FinCEN afirmó: “Muchas de las instituciones letonas no parecen servir a la comunidad letona, sino a sospechosas sociedades de papel privadas extranjeras”. Mientras tanto, JPMorgan estaba avanzando.
La Influencia de la Banca en la Legislación Antilavado
Una reciente investigación académica accedió a un set de 38 cartas secretas entre diplomáticos, funcionarios públicos y banqueros ingleses y revela cómo la banca de ese país intervino para debilitar la legislación internacional contra el lavado de dinero. En términos prácticos, los banqueros consiguieron que la Interpol no adquiriera poder sobre territorios británicos y que sus paraísos fiscales pudieran preservar el secreto bancario para sus clientes.
Young dijo a CIPER: “Estas cartas son básicamente una conversación que empezó diciendo: ‘¿sabes lo que está pasando en Estados Unidos? ¿estás de acuerdo que esto es algo que no podemos dejarlos hacer? La Asociación de Banqueros Británicos y el Banco de Inglaterra dijeron ‘esto es lo que tenemos que insertar en la ley sobre narcotráfico’. Fueron los banqueros los que decidieron sobre derecho penal. Como abogada eso me parece escandaloso y me quedó muy claro que el Reino Unido no respetó los esfuerzos de los cuerpos policiales”.
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